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LA
INVASION DE LAS CALVAS
Dios
a la mujer primera
Reina del mundo creó,
Y por corona le dio
Su espléndida cabellera;
Mas la moderna hechicera,
Republicana amazona,
Odia aún su misma corona
Y extírpasela impaciente
Con taparaya en la frente
Y atrás castaña o anona.
¿No
has visto, cuando alrededor
De ancha rama en el verano
Tiende afanoso el gusano
Blonda de etéreo primor,
Qué pronto el lustre y frescor
De cada hoja desparece,
Y encríspase, amarillece
Y seca y muerta la ve?
Pues ¡ay! planta el pelo es,
Y sin aire y sol, perece.
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