Indice

 

"Voces en la sombra"

Museo de encuentros
Juan Manuel Roca
Cooperativa Editorial Magisterio, Santafé de Bogotá, 1995.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

Juan Manuel Roca (Medellín 1946) ha ganado todos los premios de poesía que se otorgan en Colombia, aún el principal sin medallas y billetes, que es el reconocimiento y la complicidad de sus fieles lectores. Dice Roca: "Hay voces en la sombra. Presencias que nos habitan sin poderlas ubicar en plena realidad, como los diálogos que podemos sostener en el libro con gentes conocidas ningún día, familiares duendes que acompañan nuestro viaje". Y así como su poesía ha sido duende y compañía, él mismo nos presenta en este libro su primero de prosas su propia galería de fantasmas hechos a veces de carne y palabras.

Un santoral que nos excluye los demonios de la alegría y las confesiones de haber formado parte con varios autores de esa indisoluble pareja criminal que se forma entre el autor y el lector. Una barra de amigos nunca vistos que ayudan a vivir al hombre y le dan aliento a su voz de poeta; que conversan con él y se dejan abrazar, quevedianamente, como fugitivas sombras. Tal es el Museo de encuentros reales e imaginarios que reúne Juan Manuel Roca para sus lectores compartan con él la compañía de aquéllos "que nos ayudan a cruzar por los países del miedo".

Textos sobre Machado, Barba Jacob, Fayad Jamis, Vallejo, Luis Tejada, Dylan Thomas, García Lorca, entre otros. Entrevistas, por ejemplo con Carlos Fuentes, Juan Gelman. Leroi Jones, y Juan Manuel Serrat. Un delicioso homenaje al bolero y un "prontuario de metáforas congeladas en el habla" que bien merece el resto de esta nota: "El brazo del río jamás esgrime espada, los dientes de ajo no comen duraznos, el ojo de agua desconoce el monóculo, el cuello de botella no porta collares, la oreja del pocillo no escucha a Beethoven, las manecillas del reloj no usan guantes en invierno, los durmientes de ferrocarril no se despiertan a su paso, las palmas de las manos no dan dátiles, la luna de miel no atrae a las moscas, las cabezas de fósforos no tienen aureola aunque alumbren como santos, el lomo del libro no recibe latigazos, la garganta del desfiladero no teme al mordisco del vampíro, la silla de brazos no es pródiga en abrazos, el ojo de la cerradura no duerme de noche, el ojo de la aguja ni siquiera pestañea, la luna del espejo no altera sus fases".