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Una poesía áspera como el pavimento, de música sincopada como
la de un trancón en la hora pico. Una poesía audaz, que se atreve a crear sus propios
mitos y a convertir en carne los viejos
-"Balada para don
Simón"-, que opta por el largo poema narrativo en una país de poemacortismo,
récord mundial de epigramas por poeta y, acaso, por habitante.
Una poesía que nombra
el mundo que nos rodea, el más inmediato, pobre y vulgar y estridente: lo nombra con una
precisión, una frescura y una candidez en la mirada, como si lo viera y padeciera por
primera vez, insuflándole poesía a nuestra prosaica realidad a fuerza de exactitud:
"Del otro lado de la ventana abierta, en el aire matinal la ropa lavada, la ropa
puesta a secar. Algunas sábanas, unas cuantas camisaS, dos o tres pantalones ondeando,
desnudos de toda forma viva, como algo limpio y lleno de descanso (...)".
Mario Rivero (Envigado,
1935) es autor de poemas memorables: el "Collage sobre ciertas cosas (que no se deben
nombrar)", los "Tangos para Irma la dulce", el "Tango final", la
"Balada de la muchacha de la pollera pronta", que pertenecen a su libro Baladas,
o "El legado", "1945", "Ropa lavada" y "Palabra",
de su producción reciente, todos incluídos en esta antología (¿personal?) que abarca
35 años de su quehacer poético y que Arango Editores ha publicado con el título de Mis
Asuntos: el más completo volumen con la obra de uno de nuestros grandes poetas vivos.
La incoherencia y la
discontinuidad de la vida diaria de la secretaria o el truhan, del obrero o del mismo
poeta que repasa su presente y su pasado con estupor y desolación, adquieren una armonía
especial, -una correspondencia- con aquellos textos armados con frases callejeras, citas
sin comillas, listas, fragmentos, parodias y que, además, tienen su propio sentido
cargado de vigor y, a la vez, de tristeza.
El gran aporte de Mario
Rivero a la poesía colombiana consiste en que él llegó desnudo a cualquer retórica, de
todo armazón formal o moda literaria e inventó un modo verosímil de decir nuestra
realidad más inmediata y reconocible, encontró una palabras con una carga de sentido y
una música nueva, distintas y honradamente poéticas.
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