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SECRECIONES DE LAS PAPILAS GUSTATIVAS

El sabor de Colombia
Benjamín Villegas editores. Bogotá, 1994.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

ĦQué libro maravilloso! Un primer vistazo es, literalmente, un banquete y la demostración palpable de que la comida entra por los ojos. En gran formato, con fotos gigantes que tienen por límite la extensión del papel, muchos de los platos se nos aparecen, provocadora y provocativamente, del tamaño natural, en escala uno a uno.

Comencemos por la carátula: el conflicto de nuestro deseo consiste en que no sabemos si abrir el libro o meter la mano en la olla de la carátula y comenzar con una papa salada. En el interior sucede igual: foto maravillosa de las colaciones y el mondongo, de la mojarra y la fritanga, de los sancochos y las frutas caladas, del arroz atollado, los fríjoles con garra o la gallina al coco, y un largo etcétera lleno de secreciones de las papilas gustativas y de admiración por la fotografía y la lujosa edición.

Un segundo nivel, de lectura de este libro, todavía fotográfico y visual, alude a su mayor mérito. A priori, editor y fotógrafo renuncia a la pretención de vestir de smoking la culinaria criolla. Ni vajillas de Bavaria, ni siquiera ollas nuevas. Todo lo contrario, vasijas, latas, loza y recipientes bendecidos por el uso, que pueden estar en cualquier casa colombiana y servir para preparar y comer los mismos platos que aparecen aquí magnificados por el lujo irremplazable de la autenticidad. Esta misma autenticidad que nunca hace concesiones al folclor de bisutería rinde un homenaje al hombre colombiano, el más raso, el más anónimo, destacándose la galería de vendedores callejeros de los mismos manjares que aparecen en este libro.

Hasta aquí los placeres del ojo analfabeta que se pasea goloso y admirado por entre las fotos. Un tercer placer lo proporciona el texto erudito de Antonio Montaña que hace una lectura cultural de la gastronomía de las ocho regiones en que divide nuestra república culinaria, a saber, Caribe, Bogotá, Gran Cauca, Antioquia la Grande, Altiplano Cundiboyacense, Santanderes y La Guajira, Tolima Grande y Orinoquia y Amazonia.

Finalmente, están todas las recetas en un lenguaje bastante claro, que permite volver realidad los placeres imaginarios que proporcionan las fotos de este libro.