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ĦQué libro maravilloso! Un primer vistazo es, literalmente, un
banquete y la demostración palpable de que la comida entra por los ojos. En gran formato,
con fotos gigantes que tienen por límite la extensión del papel, muchos de los platos se
nos aparecen, provocadora y provocativamente, del tamaño natural, en escala uno a uno.
Comencemos por la
carátula: el conflicto de nuestro deseo consiste en que no sabemos si abrir el libro o
meter la mano en la olla de la carátula y comenzar con una papa salada. En el interior
sucede igual: foto maravillosa de las colaciones y el mondongo, de la mojarra y la
fritanga, de los sancochos y las frutas caladas, del arroz atollado, los fríjoles con
garra o la gallina al coco, y un largo etcétera lleno de secreciones de las papilas
gustativas y de admiración por la fotografía y la lujosa edición.
Un segundo nivel, de
lectura de este libro, todavía fotográfico y visual, alude a su mayor mérito. A priori,
editor y fotógrafo renuncia a la pretención de vestir de smoking la culinaria criolla.
Ni vajillas de Bavaria, ni siquiera ollas nuevas. Todo lo contrario, vasijas, latas, loza
y recipientes bendecidos por el uso, que pueden estar en cualquier casa colombiana y
servir para preparar y comer los mismos platos que aparecen aquí magnificados por el lujo
irremplazable de la autenticidad. Esta misma autenticidad que nunca hace concesiones al
folclor de bisutería rinde un homenaje al hombre colombiano, el más raso, el más
anónimo, destacándose la galería de vendedores callejeros de los mismos manjares que
aparecen en este libro.
Hasta aquí los
placeres del ojo analfabeta que se pasea goloso y admirado por entre las fotos. Un tercer
placer lo proporciona el texto erudito de Antonio Montaña que hace una lectura cultural
de la gastronomía de las ocho regiones en que divide nuestra república culinaria, a
saber, Caribe, Bogotá, Gran Cauca, Antioquia la Grande, Altiplano Cundiboyacense,
Santanderes y La Guajira, Tolima Grande y Orinoquia y Amazonia.
Finalmente, están
todas las recetas en un lenguaje bastante claro, que permite volver realidad los placeres
imaginarios que proporcionan las fotos de este libro.
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