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Desde La Alegría de leer (1976) hasta este volumen, El Coloquio
Americano, todos los libros de ensayos de Juan Gustabo Cobo han sido una mezcla
deliberadamente asistemática de temas, épocas y enfoques, tan heterogénea, aún desde
el denominador común de la literatura, que sólo logra hallar una palabra que los abarque
y que ha figurado cuatro veces en las recopilaciones de ensayos de Cobo. Esta palabra es
América.
Con el mismo criterio
geográfico, El Coloquio Americano está dividido en dos partes, temas colombianos y temas
americanos. Comienza por algunos ensayos de sus primeros libros, que tuvieron el mérito
de poner en el escenario algunos autores en términos de análisis y de rescate: Baldomero
Sanín Cano, Luis Tejada y Jorge Zalamea. Textos sobre León de Greiff y la
generación de los nuevos: con estas resurrecciones, y tratándose de Cobo, es inevitable
que racaiga en Germán Arciniegas no uno sino dos textos, incluyendo una entrevista:
inventor de tantos escritores por la vía de las ediciones, Cobo también fundó la
arciniegología, ciencia casi centenaria, a la que ha contribuído con varios volúmenes y
notas no tan dispersas. La parte colombiana se complementa con artículos de síntesis
sobre poesía y novela colombianas de hoy y una estupenda crónica sobre los veinticinco
años de Cien años de Soledad.
La parte americana del
coboloquio comienza con Bolívar, como para salirse de la literatura y variar el
salpicobo. Y da cova y reparte escoba, sobre todo en su lectura de la reciente
bibliografía bolivariana, histórica y de ficción. Y pasa a ciertos mitos mayores:
Rubén Darío, Borges y Reyes (su amistad, su correspondencia), Octavio Paz, un panorama
de la poesía latinoamericana (1930-1980). De allí pasa al rescate de dos excelentes
poetas menos conocidos, el venezolano Vicente Gervasi y el cubano Gastón Baquero. Y sigue
el obsesivo coloquio americano hasta completar una baraja de veinticinco textos, una
apuesta a la salvación por la cultura.
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