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Las relaciones provincia-metrópoli se parecen mucho a un cuarto
de espejos de feria donde nunca se puede determinar cuál es la materia y cuáles sus
reflejos, qué irradia y qué es mera refracción. En esa aventura el papel ridículo no
le corresponde, como pareciera, a la modestia provinciana (cuando el provinciano es fiel a
sí mismo), sino a la pose cosmopolita.
En Colombia, el
conflicto tiene ribetes de zarzuela, dado el hecho incontrovertible de que nuestra
"metrópoli", estuvo aislada del mundo por siglos aunque nunca renunció a su
pretención de cosmopolitismo, ni a su completo de centro del mundo sólo atenuado por las
ganas de los bogotanos de parecer londinenses. En eso tan intrascendente de estar
sintonizados con el mundo antes de la CNN la sola ubicación geográfica permitió durante
mucho tiempo a nuestras ciudades caribes ser mucho más cosmopolitas, muchísimo menos
provincianas que la paramuna capital de los muiscas.
Limitando el asunto a
los pastos de los ganaderos de Galapa, en Barranquilla se jugó fútbol por primera vez en
Colombia y allí se desarrolló el patronazgo cultural de Ramón Vinges, que alcanzaba a
iluminar la Medellín de los Panidas y sirvió de lumbre a un premio Nobel.
Un universalismo que es
espíritu de tolerancia y sentimiento vital de la cultura se ha mantenido en Barranquilla
gracias, entre otros al profesor Alberto Assa, de quien la Gobernación del Atlántico
acaba de editar poco más de 1.400 páginas en dos tomos de Los rincones de Casandra,
su columna multitemática arte, literatura, educación, viajes, memorias, publicada en los
periódicos de la ciudad.
El apresurado
comentarista semanal no alcanzó a la lectura de las exactamente 1.519 páginas de
rincones. A cambio se dedicó con asombro y delicia a los comentarios y traducciones de
poesía. Los primeros atinados, informados; las segundas, sensitivas y ÄsiempreÄ de la
lengua original. De Nazim Hikmet ("yo lo conocí en Istanbul cuando él tenía apenas
unos treinta años"), de Rilke, Günter Grass, Hermann Hesse, Goethe, La
Rochefoucaud, Pascal ("Ni ángel ni bestia es el hombre. Más la desgracia está en
que quien quiere pasar por ángel, se meta a bestia". "¿Qué alguien se dedica
a contar chistes? ¡Mala señal!").
Con ellos se
entremezclan notas sobre conciertos y crónicas de visitas a museos de Europa y Estados
Unidos y una pasión sostenida y obsesiva por mantener viva la actividad de conciertos en
Barranquilla.
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