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A pesar de que una historia tan agitada como la nuestra, por
necesidad, genera vidas apasionantes, el relato biográfico no es un género que haya
logrado cuajar en el país. Hay, sí, hagiografías, verbi gratia una reciente de José Asunción Silva,
extensísima, pero donde no aparece ningún defecto del poeta. Y ni qué agregar de las
biografías de figuras históricas, políticos o militares, que oscilan de extremo a
extremo, entre el vituperio y la perfección. Por otro lado, tampoco se ha logrado un
nivel literario; a veces, biografías documentadas, -morosas, aburridas, digresivas- otras
veces la simple torpeza en la redacción. De manera que, al final, quedan unas pocas que
puedan leerse con algún grado de gratificación estética o, al menos, que posean fluidez
narrativa; la excepción más notable es El Mensajero, la biografía que hizo
Fernando Vallejo de Barba Jacob.
Con semejantes
antecedentes, el libro monográfico sobre Carlos Rojas publicado por Seguros Bolívar
cobra un nuevo, e inesperado, significado: un excelente relato biográfico del artista,
escrito por José Hernández. La gracia consiste en que la vida de Rojas no está llena de
peripecias y aventuras, ni ha sido testigo de privilegio de algún acontecimiento
histórico, y sin embargo Hernández logra sostener el interés de su cuento, sobre la
base de haber hallado la faceta minuciosa, memoriosa, humanística de Rojas y de dosificar
todo aquello con fluidez, con el ritmo envolvente de un estilo periodístico muy personal
de alguien que, además, tiene sensibilidad literaria y esta poseído de la pasión por el
arte.
El cuento biográfico
está complementado, visualmente, por una especie de galería fotográfica de Alvaro y
Hernán Díaz, retrospectiva de la obra del maestro Rojas, desde sus cuadros de estudiante
hasta su obra reciente. Biografía en doble columna, la que se lee y la que se ve. Y,
además, un texto introductorio debido a José Hernán Aguilar, donde sigue la trayectoria
de Carlos Rojas desde el ángulo de la crítica de arte.
Seguros Bolívar ha
patrocinado volúmenes monográficos de gran formato sobre artistas colombianos. Esta
colección es, por su extensión, por su continuidad a lo largo de los años una especie
de historia del arte moderno colombiano y un mecanismo de reconocimiento a la obra de los
artistas.
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