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¿PARA DÓNDE VA EL CUENTO?

Los viudos (y otros cuentos)
Andrés Hoyos
T. M. Editores, Bogotá, 1994.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

Nada menos parecido a la narración convencional que estos cuentos del escritor bogotano Andrés Hoyos. Completamente desapegado de los procedimientos habituales del género, con deliberación y enorme control que denuncia un laborioso taller de escritor Hoyos da curso, en contravía, a su imaginación, y a unos personajes que nunca fueron inventados para hacerse simpáticos con el lector.

En el caso de Los viudos, un cuento no es un cuento. Aunque también lo sea. El asunto es que siempre hay historia(s), e hilo narrativo que la cuente, pero el tal hilo no esta extendido con facilidad para el lector. Se trata de un estilo zigzagueante, afecto a (falsas) digresiones, pues, además, estos elementos contribuyen a la creación de la atmósfera y en todos los casos se conectan explícitamente con hechos posteriores de la historia: los argumentos de éstos cuentos no son propiamente convencionales, por lo contrario, son rebuscados con casi sevicia, para ser contados en forma de zigzag, envolventemente, de manera que asuntos tan telenovelables como el odio de un yerno por su suegra, aquí adquiere nuevas dimensiones, en plano del humor y en el mismo sarcástico horror del trato recíproco, como aquella formidable pelea conyugal en la que "cundieron los 'ni más faltaba', los 'ni mamás faltaba', los 'tú si que no te burlas de mí, bocón, porque te doy', los 'como tienes boca te equivocas', los 'ahora sírveme otro de tus madrazos dobles, pero con hielo y limón'".

El procedimiento que se predica sobre los argumentos puede, por igual, postularse acerca de la construcción misma de los párrafos que mezclan prosa literaria y coloquialismo, sin temor a que la prosa pase a ser anacrónica por la derogación del giro del habla, seguro de ensamblar con tino los niveles efímeros y perdurables del lenguaje en un armazón que le de pervivencia al conjunto. Y, sobretodo, que logran un efecto envolvente en el lector que, más intrigado por este modo singular que por el argumento mismo, continúa en su lectura preguntándose con frecuencia para dónde vá el cuento. En suma, unos cuentos donde es imposible adivinar los finales y donde, además, los finales no importan.

Con anterioridad a este volumen, Andrés Hoyos (Bogotá 1953) publicó dos novelas: Por el sendero de los ángeles caídos y Conviene a los felices permanecer en casa.