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"PAPI: TENGO QUE LLEVAR LA BIOGRAFIA DE..."

Gran Enciclopedia de Colombia
Vols. 9 y 10, Biografías.
Círculo de Lectores, Bogotá, 1994.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

No existe un "Quién es quién" en el país. Todavía los bibliotecarios tienen que recurrir a los volúmenes del Diccionario biográfico y bibliográfico de Colombia editado en los treinta por don Joaquín Ospina, y que sobrevive, casi siempre mutilado en nuestros repositorios bibliográficos. El de Ospina fue el último intento totalizador. Después han venido proyectos parciales, varios con los presidentes, varios con las mujeres ilustres, con los ilustres eclesiásticos, con los empresarios ilustres, los antioqueños ilustres. Existen, hablando de artistas, un muy mediocre diccionario de escritores colombianos y otro, bastante bueno, de artistas de Colombia. Pero todos estos libros atienden, cada uno, a un segmento de la geografía, la religión, el arte, la época, la mayoría están fuera del mercado y, en defintiva, significan que desde hace sesenta o más años no se abordaba la idea de hacer un diccionario biográfico con las notabilidades de la historia, el gobierno, la iglesia, el arte, la literatura, la ciencia, el espectáculo, el deporte y la economía.

El hecho de que no existiera el diccionario significa que no se había desarrollado en el país una metodología para la escritura de este tipo de materiales. De manera que el mérito de Camilo Calderón Schader editor de la Gran Enciclopedia de Colombia, Beatriz Carvajal y Daniel García-Peña, asesores en los dos tomos de biografías y del Círculo de Lectores, patrocinadora y comercializadora del proyecto es inmenso, pues logra satisfacer la necesidad masiva de consultar este tipo de fuentes informativas: papi, necesito una biografía de...

Los dos volumenes contienen más de seiscientas biografías escritas por ochenta y ocho autores, que firman los respectivas textos: más que un relato escueto, cada biografía contiene comentarios valorativos e intenta situar al personaje dentro de su contexto. Además, como es uso universal, añade datos bibliográficos para quien desee ampliar la información.

El gran acierto de estos tomos, que arrancan desde cero el acopio actual de información biográfica, es que logra reunir el núcleo de los personajes de nuestra historia política, artística, eclesiástica, etc. Naturalmente, incluir personas vivas constituye una apuesta y, si bien es cierto que la crítica más obvia que se le puede hacer a un diccionario como éste es listar las opciones que omitió entre personas vivas, la próxima edición Äque, supongo, será muy prontoÄ sugiero que incluya a nuestro mejor prosista vivo, Hernando Valencia Goelkel, a Juan Manuel Roca, a los novelistas nacidos en los cuarenta como Espinosa, Moreno Durán, periodistas como Daniel Samper Pizano y empresarios actuales con nombre de grupo o de organización. Apenas sugerencias en un impecable universo donde está lo principal del talento y la historia colombianas. Como quien dice, la salvación para las tareas escolares.