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Mompox,
patrimonio editorial de la humanidad
Tesoros de Santa Cruz de
Mompox
David Ernesto Peñas Galindo, Alfredo Iriarte, Germán Téllez, Germán Montes Veira.
El Sello Editorial, Santafé de Bogotá, D.C. 1995
Reseña de Dario
Jaramillo Agudelo
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Para hablar de Mompox, tierra de Dios, se ha vuelto obligatorio,
y revelador, el comentario que García Márquez atribuye a Bolívar en El General en su
laberinto: "Mompox no existe dijo. A veces soñamos con ella, pero no existe."
David Ernesto Peñas,
hijo y vecino de Mompox, abre con el epígrafe garcíamarquiano un ensayo escrito con
agudeza y refinamiento; allí resume el periplo histórico de una ciudad que llegó a ser
la quinta o sexta del Nuevo Reino en competencia con Popayán, paso obligado, punto de
confluencia de las arterias fluviales y sede de la primera universidad de la costa (1809),
y que se aisló perdiendo su razón de origen porque el brazo de Mompox se sedimentó y el
Magdalena desvió su curso por el brazo de Loba. Esto ocurrió en la primera mitad del
siglo pasado.
"El aislamiento
socioeconómico y la decadencia de Mompox señala Germán Téllez en este libro a partir
de la segunda mitad del siglo XIX, paradójicamente, han sido también los factores que
propiciaron un nivel de conservación (de las zonas urbanas de interés histórico)
insólito en el medio colombiano".
Alfredo Iriarte escribe
un texto acerca del sobresaliente papel de Mompox en la Independencia la primera ciudad en
declararla, en particular el papel en la Independencia de Cartagena y en la campaña de
Bolívar en 1812.
Leer a Germán Téllez
es siempre un placer. Por misteriosa y comprobable herencia le viene un estilo fluido,
delicioso, claro. Por formación está dotado como nadie para la historia de la
arquitectura. Por instinto, sabe descartar las ideas preconcebidas y los esquemas y adopta
un espíritu investigador, inductivo, pleno de sensibilidad y de conocimiento técnico.
Debido a estas razones, la visión de la arquitectura mompoxina que trasmite Germán
Téllez es historia y significa un avance en el estudio de nuestra cultura. "El
problema del análisis de todo esto reside en que, si bien es claro que, en la
construcción colonial priman los aspectos y las decisiones técnicas, no hay que olvidar
que casi ninguna de éstas deja de tener consecuencias estéticas o estilísticas".
Este libro, ilustrado a
todo color, con generosidad, no es un mero mosaíco visual. Las fotografías sobretodo con
el ensayo de Téllez son útiles para ilustrar el texto. Meritorio para la cuna del
hombre-hicotea, fotos que ayudan a soñar con ella. żExiste?.
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