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En 1987 los arquitectos Benjamín Barney y Francisco Ramírez
emprendieron una investigación patrocinada por la Universidad del Valle y Colciencias
acerca de las casas de haciendas del Valle. Los resultados de dicha investigación
sirvieron para hacer un resumen por entero accesible al lector no especializado que ocupa
las primeras 74 páginas de este libro. El resto del libro va hacienda por hacienda,
descriptiva y brevemente presentada, con una planta arquitectónica y espléndidas fotos
coloreadas de Fernell Franco.
Las casas de hacienda,
ante todo tienen un carácter simbólico para el que las construye y en la sociedad
valluna representan el señorío de la tierra. No tienen la ostentación de la casa de
hacienda mexicana o brasileña de los mismos períodos, están construídas con sólo tres
materiales tierra, madera y piedra pero lograron el rol de centro de poder sobre y
territorio y, status adicional y apenas obvio, son escenario de libros como María y El
Alferez Real. El estilo de estas casas permite distinguir en ellas tres épocas, uno
colonial, otro de transición y el tercero, republicano hasta principios del siglo XX.
Estas casas en
principio satisfacían la necesidad que tenían los propietarios de pasar largos períodos
en la hacienda. Eran conjuntos de construcciones que, además de la vivienda, podían
abarcar acueductos, oratorios, trapiches, ramadas. No se conocen los nombres de los
diseñadores, que copiaron modelos de las arquitecturas andaluza y canaria,
principalmente.
El repaso fotográfico,
además de ilustrativo, es también conmovedor. La austera belleza de estas casas, los
paisajes anonadantes poseer es dominar, dominar es abarcar con la vista, las ruinas
tristes de viejas mansiones, todo mirado con el lente y el difuminado color de acuarela
que Fernell Franco dió a sus fotos.
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