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INVENTARIOS, CONGRESOS Y LANZAMIENTOS DE POETAS

Revista Casa Silva No.8, Bogotá, 1995.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

Ochenta y tres libros de poesía se publicaron en 1994 en Colombia. Seguramente más, pero ochenta y tres contó la Casa Silva, que siempre los cuenta en su anuario. Un poco menos que en los años anteriores, pero en todo caso, significa que aparecieron tres libros nuevos cada quincena. Mucho de este verserío no contribuye a la historia de la literatura y, de seguro, tiene un valor estético inexistente, pero eso no importa. Lo que importa es la manera cómo la poesía, la verbalización de sus emociones, le ha ayudado a vivir a sus autores, cómo escribir esos versos (malos) le han ahorrado horas de sicoanalista y fármacos, como lo que antes era agresividad o confusión, ahora son (malos) versos. No importa. La poesía lo-cura.

El anuario de la Casa Silva es mucho más que ese recuento bibliográfico tan significativo. Se convierte en una memoria de los poetas que visitaron a Bogotá en el 94. Y resulta que por los dos congresos de poetas que hacen Prometeo en Medellín y Ulrika en Bogotá, el turismo poético se disparó "sobre el cielo gris de esta puta ciudad", como dice (no refiriéndose a las reuniones de poetas sino a "un amor demente") el poeta argentino Rodolfo Alonso, uno de los más notables visitantes junto con el venezolano Juan Calzadilla, el chileno Raúl Zurita, el español Javier Munárriz, el venezolano Luis Alberto Crespo y el italiano Valerio Magrelli ("el agua es igual, pero la gota cambia cada vez"). Además de poetas a congresos, de gira pasó por Bogotá Ernesto Cardenal.

Durante 1994 la Casa Silva hizo lanzamientos de libros de poetas colombianos, entre los que se destacan tres de la Colección Simón y Lola Guberek, uno de ellos debido a Piedad Bonnet, ganadora del premio de poesía de Colcultura.

La parte de ensayos dedida un capítulo a "los oficios de la poesía", con ponencias presentadas en el encuentro realizado en Bogotá. Poetas-editores, poetas-traductores, las revistas literarias. Hay, además, un texto sobre "Tango y poesía" debido al argentino Horacio Salas, otro sobre "poesía cubana de hoy", por Arturo Arango.

Sin embargo, el plato fuerte de prosa que trae este anuario consiste en dos ensayos de Hernando Valencia Goelkel, uno sobre Cote Lamus y otro en la presentación de "Los cuadernos de N" de Nicolás Suescún. Valencia Goelkel es, de lejos, el más lúcido y brillante ensayista colombiano. Tres libros inconseguibles Crónicas de cine, Crónicas de libros y El Arte viejo de hacer novelas reúnen una parte mínima de sus espléndidos textos, dispersos en revistas, y que reclaman con urgencia una recopilación para placer máximo de los lectores colombianos.