Indice

 

UNA LIRA NO TAN NUEVA

La Lira Nueva
José María Rivas Groot
Segunda edición
Prólogo de Fernando Charry Lara
Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1993.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

Desde 1848 se han publicado en Colombia 33 antologías generales de poesía; e infinidad de volúmenes con selecciones parciales -por regiones, por temas, por generaciones-, entre las que hay algunas de excepcional importancia. Lo curioso, que ha sido una constante, una especie de ley de esta historia, es que cada antología deroga la anterior, lo que es más que los gustos de los antologistas y pasa a ser una muestra de cómo la idea de que es buena poesía va cambiando con el tiempo.

En 1886, aparte de una constitución que nos duró ciento y pico años de soledad, aparte de la invención de la coca-cola, aparecieron dos antologías, ambas prologadas por don José María Rivas Groot, una, el Parnaso Colombiano de Julio Añez -con ciento catorce nombres la primera selección que incluye poetas de Colonia- y, otra, La Lira Nueva con treinta y cinco poetas de la época, la mayoría muy jóvenes.

Ahora, el Instituto Caro y Cuervo acaba de reeditar, fotografiada de la original, La Lira Nueva esta vez antecedida de un excelente ensayo de Don Fernando Charry Lara, donde examina las principales corrientes literarias y autores que se perciben detrás del "programa" poético de Rivas Groot: este texto de Charry, por su agudeza crítica, por el conocimiento minucioso de la información, justifica la reedición de La Lira Nueva.

Durante su corta vida, José Asunción Silva sólo vió una vez sus versos publicados en un libro. Cuando tenía veintiún años y Rivas lo incluyó en La Lira Nueva con sus poemas, sin sospechar que, en 1994 se valorara su presencia como lo más relevante de esta antología. Además de Silva, aquí también hicieron su debut bibliográfico Ismael Enrique Arciniegas y Julio Flórez quienes, fuera de Silva, son los más conocidos hoy en día. Charry Lara destaca algunos otros nombres, familiares a los especialistas, como Candelario Obeso o Belisario Peña, y otros que no han sido editados más y que son ahora materia de la arqueología, cuando nó del olvido. En cuanto a los versos, ni los temas, ni la sensibilidad que expresan son los de nuestro tiempo. De tal manera que la lectura, de la mano del prólogo de Charry, es fructífera como visión de un proceso: aunque los poetas de La Lira Nueva no son propiamente una escuela, ellos sí revelan una transición del romanticismo al modernismo.