|
Un hecho: en los últimos veinte o más años, por diferentes
vías, artistas notables han restablecido hilos, a veces sutiles, explícitos otras, con
el mundo estético precolombino. Syzlo, Toledo, Ramírez, Negret, son nombres pioneros de
unas relecturas que encabezan una lista creciente. Actitud aceptada, al contrario de lo
que ocurrió en los años veinte cuando el indigenismo estético de los Bachués,
principalmente Rómulo Rozo, fue y ha sido mirado de reojo por la crítica histórica.
En "El arte
colombiano de los años veinte y treinta", Alvaro Medina Barranquilla 1941 presenta
de nuevo los hechos e intenta reivindicar a aquéllos artistas, demasiado fieles al aire
que se respiraba en sus tiempos, los mismos tiempos en que se escribían Huasipungo y los
ensayos de Mariátegui. Epoca misma del muralismo mexicano y de la revaloración en el
comercio norteamericano de las "handcrafts" indígenas. Momento de búsqueda o
de invención de raíces, como lo testimonian las relaciones de Picasso con las máscaras
africanas.
Medina se sumerje en su
época, reconstruye el escenario y cuenta de salones y manifiestos, de publicaciones y
exposiciones. Si hay escenario hay drama trenzado entre el Círculo de Bellas Artes,
Coriolano Leudo, Roberto Pizano, Miguel Díaz Vargas, aquí los malos del cuento y los
jóvenes artistas. Citar sus nombres contaminaría esta nota del síndrome del
aburrimiento: lo importante es destacar cómo Medina dedica especial atención al grabado,
el dibujo, la ilustración, el muralismo y la fotografía. Relacionados con éstas dos
últimas disciplinas se encuentran los artistas más destacados del período, a saber,
Pedro Nel Gómez y (aporte del libro de Medina), Luis B. Ramos.
Ramos, hoy ilustre
desconocido de quien el Planetario hizo un rescate meritorio, tenía formación de pintor,
origen muy humilde Äque Medina subraya reiteradamenteÄ y se destacó principalmente como
fotógrafo. Alvaro Medina encuentra que Ramos fue el fundador de la reportería gráfica y
uno de los artistas más importantes y más desconocidos en la historia del país.
|