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Exhumaciones

El arte colombiano de los años veinte y treinta
Alvaro Medina.
Premios Nacionales de Cultura, Colcultura
Santafé de Bogotá, 1994.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

Un hecho: en los últimos veinte o más años, por diferentes vías, artistas notables han restablecido hilos, a veces sutiles, explícitos otras, con el mundo estético precolombino. Syzlo, Toledo, Ramírez, Negret, son nombres pioneros de unas relecturas que encabezan una lista creciente. Actitud aceptada, al contrario de lo que ocurrió en los años veinte cuando el indigenismo estético de los Bachués, principalmente Rómulo Rozo, fue y ha sido mirado de reojo por la crítica histórica.

En "El arte colombiano de los años veinte y treinta", Alvaro Medina Barranquilla 1941 presenta de nuevo los hechos e intenta reivindicar a aquéllos artistas, demasiado fieles al aire que se respiraba en sus tiempos, los mismos tiempos en que se escribían Huasipungo y los ensayos de Mariátegui. Epoca misma del muralismo mexicano y de la revaloración en el comercio norteamericano de las "handcrafts" indígenas. Momento de búsqueda o de invención de raíces, como lo testimonian las relaciones de Picasso con las máscaras africanas.

Medina se sumerje en su época, reconstruye el escenario y cuenta de salones y manifiestos, de publicaciones y exposiciones. Si hay escenario hay drama trenzado entre el Círculo de Bellas Artes, Coriolano Leudo, Roberto Pizano, Miguel Díaz Vargas, aquí los malos del cuento y los jóvenes artistas. Citar sus nombres contaminaría esta nota del síndrome del aburrimiento: lo importante es destacar cómo Medina dedica especial atención al grabado, el dibujo, la ilustración, el muralismo y la fotografía. Relacionados con éstas dos últimas disciplinas se encuentran los artistas más destacados del período, a saber, Pedro Nel Gómez y (aporte del libro de Medina), Luis B. Ramos.

Ramos, hoy ilustre desconocido de quien el Planetario hizo un rescate meritorio, tenía formación de pintor, origen muy humilde Äque Medina subraya reiteradamenteÄ y se destacó principalmente como fotógrafo. Alvaro Medina encuentra que Ramos fue el fundador de la reportería gráfica y uno de los artistas más importantes y más desconocidos en la historia del país.