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"ESCRIBIR SIN LAUD"

Juan Gustavo Cobo Borda.
El animal que duerme en cada uno
El Ancora, Bogotá, 1994.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

 

Luis Cernuda, el gran poeta español, estableció el uso de publicar un solo libro de poesía que, en cada edición, se ampliaba con los nuevos conjuntos de poemas. La realidad y el deseo. Juan Gustavo Cobo viene haciendo algo semejante desde hace varios años, con la diferencia de que él ha optado por colocar el título del último poemario. Así los acumulativos versos completos de Cobo se titularon Todos los poetas son santos, luego Almanaque de versos, después, Dibujos hechos al azar de lugares que cruzaron mis ojos, entre otras ediciones. El último poemario de Juan Gustavo se titula El animal que duerme en cada uno ,12 poemas, y el volumen con el mismo título también incluye, según costumbre, su obra anterior en una impecable edición de El Ancora, una editorial privada, profesionalísima, que ha demostrado que la poesía es un negocio rentable con sus colecciones de poetas colombianos y de traducciones de clásicos.

 

Tácticas de escritor: en los últimos seis meses Cobo ha publicado una nueva compilación de ensayos sobre Silva, un volumen que reune sus escritos sobre algunos pintores, otro presentando la edición facsimilar de una antología casi centenaria y, de seguro, debió hacer otro libro de, con o sobre Germán Arciniegas. Tácticas de escritor: parece que él mismo, con su abundante bibliografía ¿olvidé algo? quisiera hacernos olvidar lo principal, su poesía, y que periódicamente nos la recordara editándola de nuevo y con algo nuevo.

 

Alvaro Mutis lo expresa así: "algo tenían los poemas de Cobo Borda... Su visión era feroz. Allí estábamos los colombianos con todos nuestros lastimosos sueños, nuestras usuales mentiras, nuestro énfasis vanidoso y vacuo, nuestro pequeño sentimentalismo de portera elevado a lirismo enrarecido y nuestro machismo penoso convertido en 'heroica gesta libertaria'".

 

Hay más: Cobo es uno de los más innovadores y finos poetas en un género difícil de innovar y de lograr refinamiento, la poesía erótica, de la cual hay buenas muestras en su último poemario, donde el animal que duerme en cada uno, durante la vigilia es intensamente lascivo, gozosamente glotón "lo que comí me nutre desde el olvido", amantísimo padre. Está también la contradicción lúcidamente repetida a lo largo de su obra, entre ironía y ternura o, con palabras del animal que duerme: "¿cómo conciliar entonces fervor y malicia, ese entusiasmo sostenido y la desazón que nos vuelve mudos?"

 

Al leer el conjunto surje una observación adjetiva: así como la mayoría de los poetas colombianos, algunos por diseño, tienden a la quietud de una sola ciudad, en Cobo se destaca el valor inspirador de los viajes y su capacidad para lograr la visión poética en sus descubrimientos de peregrino.