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Luis Cernuda, el gran poeta español, estableció el uso de
publicar un solo libro de poesía que, en cada edición, se ampliaba con los nuevos
conjuntos de poemas. La realidad y el deseo. Juan Gustavo Cobo viene haciendo algo
semejante desde hace varios años, con la diferencia de que él ha optado por colocar el
título del último poemario. Así los acumulativos versos completos de Cobo se titularon Todos
los poetas son santos, luego Almanaque de versos, después, Dibujos hechos
al azar de lugares que cruzaron mis ojos, entre otras ediciones. El último poemario
de Juan Gustavo se titula El animal que duerme en cada uno ,12 poemas, y el volumen
con el mismo título también incluye, según costumbre, su obra anterior en una impecable
edición de El Ancora, una editorial privada, profesionalísima, que ha demostrado
que la poesía es un negocio rentable con sus colecciones de poetas colombianos y de
traducciones de clásicos.
Tácticas de escritor:
en los últimos seis meses Cobo ha publicado una nueva compilación de ensayos sobre
Silva, un volumen que reune sus escritos sobre algunos pintores, otro presentando la
edición facsimilar de una antología casi centenaria y, de seguro, debió hacer otro
libro de, con o sobre Germán
Arciniegas. Tácticas de escritor: parece que él mismo, con su abundante
bibliografía ¿olvidé algo? quisiera hacernos olvidar lo principal, su poesía, y que
periódicamente nos la recordara editándola de nuevo y con algo nuevo.
Alvaro Mutis lo expresa
así: "algo tenían los poemas de Cobo Borda... Su visión era feroz. Allí
estábamos los colombianos con todos nuestros lastimosos sueños, nuestras usuales
mentiras, nuestro énfasis vanidoso y vacuo, nuestro pequeño sentimentalismo de portera
elevado a lirismo enrarecido y nuestro machismo penoso convertido en 'heroica gesta
libertaria'".
Hay más: Cobo es uno
de los más innovadores y finos poetas en un género difícil de innovar y de lograr
refinamiento, la poesía erótica, de la cual hay buenas muestras en su último poemario,
donde el animal que duerme en cada uno, durante la vigilia es intensamente lascivo,
gozosamente glotón "lo que comí me nutre desde el olvido", amantísimo padre.
Está también la contradicción lúcidamente repetida a lo largo de su obra, entre
ironía y ternura o, con palabras del animal que duerme: "¿cómo conciliar entonces
fervor y malicia, ese entusiasmo sostenido y la desazón que nos vuelve mudos?"
Al leer el conjunto
surje una observación adjetiva: así como la mayoría de los poetas colombianos, algunos
por diseño, tienden a la quietud de una sola ciudad, en Cobo se destaca el valor
inspirador de los viajes y su capacidad para lograr la visión poética en sus
descubrimientos de peregrino.
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