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Uno de los mayores logros de Mac Donalds es haber desarrollado en
sus laboratorios un tipo especial de papa que, dada una temperatura del aceite, se frita
en equis exactos minutos logrando una consistencia típica y standar para todos los Mac
Donalds del mundo. El cuento revela bien las intenciones de que el sabor de la comida, la
decoración de los establecimientos y hasta el olor obsesivamente a limpio, sea idéntico
en los Mac Donalds de París o Miami, de Moscú o Kuala Lumpur.
Lo mismo le sucede al
habitante distraído de la geografía de este libro, Espacios comerciales. Con la
altísima calidad gráfica y editorial de Villegas, volumen impreso con perfeccionismo
japonés, fotos impecables de Antonio Castañeda. La información está ahí, Espacios
comerciales de hoy, situados en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Y sin
embargo, quien observa estos espacios inevitablemente está abocado a preguntar
"żdónde estoy?" cuando lo aplasta pronto la evidencia de que si algún espacio
se ha macdonalizado en la mente de los humanos, es precisamente el espacio comercial.
Estos centros comerciales pueden estar en Caracas o en Miami, en Tulúa o en Pereira. Con
cierta frecuencia, en los congresos y en las ferias, aparece la satisfecha voz de
creadores utilitarios como publicistas, decoradores y arquitectos alabando el nivel
internacional de sus respectivos artes en Colombia. Aquí, ese internacionalismo aparece
patente, logrando un inesperado Aleph por la vía de la macdonalización, con sus
extraños dogmas visuales nunca pronunciados: prohibidas las paredes claras y los asientos
de restaurante cómodos, pasión por los espacios aparentemente vacíos, aunque estén
llenos.
De esta manera, las
fotos que ilustran la noticia del pasado la antigua Calle Real, el El Salón Rojo, la
curva gentil de la Calle del Comercio barranquillera refluyen a una geografía más
individualizada que la actual ubicación del comercio de lujo anticuarios, restaurantes
caros, almacenes de ropa con nombre del propietario donde, además del placer de comprar,
podemos sentirnos en varias partes al tiempo. O en ninguna.
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