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Nacido en el decenio anterior a los poetas de mi generación,
José Manuel Arango (El Carmen de Viboral, 1937) comenzó a publicar con ella en los
setenta y colaboró en una revista emblemática de los nacidos en los cuarenta como fue
Acuarimántima.
Desde su primer libro,
Arango se situó aparte y terminó desempeñando un rol de poeta insular, del mismo modo
que lo fueron Aurelio Arturo, Mutis
y Mario Rivero para sus generaciones.
Insular y
paradigmático, discreto, casi invisible, Arango ha publicado a lo largo de 20 años una
de las más hermosas colecciones de poemas de la literatura colombiana. Arango, profesor
de filosofía en la Universidad de Antioquia, es también eximinio traductor de poetas
anglófonos (Dickinson, Whitman y Williams), en nada ajenos a su quehacer poético, a su
rigor y a su lenguaje propios.
La obsesión
descriptiva, la minuciosidad del observador de pájaros parecen venirle de Williams, en lo
formal, pero en Arango tienen un toque personalísimo. Este individuo ve su realidad de un
modo nuevo y sabe que palabras la nombran de modo que sus lectores reconozcamos esa
realidad enriquecida, iluminada por las palabras que Arango le inventa.
Paisaje rural o paisaje
urbano, amplias escenas, pero también detalles, destellos, momentos de un pájaro o una
flor, nimiedades de una calle. Descripción precisa, escueta, penetrante.
Arango, gran poeta, ha
vivido la Medellín de nuestro tiempo, donde más que en ninguna otra parte "hay
gentes que llegan pisando duro..., gentes que todo lo consideran suyo que quiebran y
arrancan que ni siquiera agradecen el aire". Por eso, no son extrañas las
"ocupaciones apacibles": "... Y las acciones suben en la bolsa, los aviones
salen a la hora prevista, los oidores oyen, los asesinos asesinan. Hay camiones cargados
de fruta que hacen cola en la calle del mercado. Un perro orina contra el grueso tronco de
la acacia. En fin las ocupaciones apacibles de un momento antes del acabose".
En Montañas es
obsesiva la presencia de la muerte: "Y si voy va detrás, si vengo viene, si me
detengo se detiene. Siento sus artejos en mi nuca, su acezo en mi oreja".
Un hermoso y profundo
libro de poemas escrito en la plenitud de uno de los más importantes poetas colombianos.
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