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Es un axioma. Los museos son importantes porque sus colecciones
son importantes. De este axioma se siguen corolarios que parecen olvidar los cada vez más
frecuentes fundadores de museos. Museos sin colecciones. El Museo de Antioquia es
exactamente lo contrario: un importante, un importantísimo museo, pues allí se exhibe la
mejor colección de Obras de Fernando Botero que puede verse en Colombia. Allí se encuentra un
Botero anterior a las típicas formas boterianas, una acuarela de 1954, está una de las
Mona Lisas (1961) que inagura una espectacular, espléndida, hermosísima galería de
retratos de mujeres: Our Lady of Colombia (1967), Rosita (1973), Miss Rubens (1968) y
Exvoto (1970). También en este museo se encuentra Familia Colombiana (1973), un
gigantesco Pedrito ecuestre de 1974 y una formidable colección de esculturas boterianas.
El volumen que acaba de
publicar el Museo de Antioquia con obras de su colección, además de las fotos de la obra
de Botero, hace un recorrido cronológico de la historia. Como lo reconoce el texto del
libro, en Antioquia fueron escasas Äsi nó inexistentes las manifestaciones artísticas
durante la Colonia. Por este motivo, para la época, en el museo figuran un Vásquez Ceballos y varios
relicarios de Espinosa.
De la transición de la
era republicana al siglo XX, el museo conserva un buen número de obras de Francisco
Antonio Cano y Andrés de
Santa María y cuadros aislados de artistas antioqueños difíciles de ver en museos,
como Salón y Palomino.
Al llegar el siglo XX,
el fuerte de la colección está representado por Tobón Mejía y Pedro Nel Gómez, pero no faltan otros
pintores como Débora
Arango, Coriolano Leuro, Ricardo Borrero, Gómez
Campuzano, Efraín Martínez, Humberto Chávez, Horacio Longas, Carlos Correa, Eladio
Vélez, Gómez Jaramillo y Guillermo Wiedemann, entre otros. Contemporáneo de muchos de
éstos, figura en la colección del museo una témpera de Diego Rivera.
Una época más
reciente, trae los nombres de Negret, Grau, Luciano Jaramillo, Oscar Jaramillo, Oscar
Muñoz, Beatriz González, Santiago Cárdenas, Gregorio Cuartas, entre muchos.
El visitante o lector
encuentra cuadros y nombres interesantes pero, en términos de marca, de colección
coherente, el Museo de Antioquia en un gran museo, gracias a su colección de Boteros.
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