GÓMEZ CORENA, PEDRO (Bogotá, 1882-1962). Novelista, narrador,
costumbrista, autor teatral. En su obra poética se destaca
|Últimos rayos.
GÓMEZ CUARTAS, CARLOS (Anserma, Caldas, 1927; Bogotá, 1993).
Poeta «de los nuevos.., posterior a los piedracielistas» lo ubica
el
|Manual de Literatura Caldense (1993). Vinculado en Bogotá
a la Universidad de América. Galardonado por el grupo de
intelectuales regional Las Trece Pipas.
Libros:
|Nube de caracol (1957); El hombre sí es materia de la
estrella (1974);
|Puerta dorada de América Latina o El ocaso
de Imagua (1992).
Rafael Lema Echeverri dice: «En sus versos puede apreciarse un
dolor y una angustia. Y también una sonora y rica protesta... La
característica primordial de esta poesía, ha dicho alguien, es el
grito».
GÓMEZ JAIME, ALFREDO (Tunja, 1878; Villeta, 1946). Fecundo
poeta, novelista, dramaturgo y periodista, fue también brillante
diplomático, y su prestigio en el exterior era tan alto como en su
patria, donde «ha conquistado un puesto aparte entre los actuales
poetas colombianos», dijo en su tiempo Gómez Restrepo. Salvador
Rueda, el poeta español que prologó su libro
|Rimas del
trópico (Madrid, 1907) dijo que «el idioma de la poesía es para
él un lenguaje natural». Y Francisco Villaespesa, en el prólogo de
|Aves viajeras (1924), dijo que «las características de su
poesía han sido siempre una maravillosa intuición rítmica, que da a
sus estrofas una musicalidad inconfundible.., una gran fuerza
creadora de imaginación... un sentido plástico del ritmo y un
sentimiento rítmico del color». Fue traducido a muchos idiomas y
ganó varios concursos. Otras obras poéticas suyas, fuera de las
mencionadas, son
|Hojas (1898);
|Gatitos de gloria
(1917);
|Armonía y emoción (1928);
|Blasones (1939) y
|Rosario lírico (1930). En la capital española fundó con
Amado Nervo y Villaespesa la célebre Revista Latina. Fue coronado
por su ciudad natal, a la que cantó con tanta emoción, cuando Tunja
celebró su IV Centenario, en 1939.
GÓMEZ JARAMILLO, ARTURO (Sonsón, Antioquia, 1922; Manizales,
1987). Notable traductor Periodista, ensayista, diplomático,
parlamentario.
Libro:
|Aproximaciones (1975).
Cuando publicó su primer libro de versos el poeta Ovidio Rincón
dijo: «Gómez Jaramillo es uno de los pocos letrados ilustres que
quedan en Caldas. Lector apasionado. oidor asiduo de la buena
música, conocedor de las disciplinas plásticas, tiene la formación
humanística que lo libera de vanos abalorios mentales. Estos, sus
poemas, nacidos de una crisis vital, lo representan mejor que sus
restantes obras, algunas de ellas efímeras como las del servicio
periodístico, y otras más, en que vertió la ajena belleza. La
poesía tiene, sobre las restantes actividades literarias, su poder
liberador, su íntimo valor de confesión sin compromisos. Así, Gómez
Jaramillo ha volcado en los sombríos poemas de
|Aproximaciones su carga interior, en esa mezcla oscura de la
fe que resiste y pone en las manos de Dios, la cabeza cansada de
que se habla en un poema».
GÓMEZ JATTIN, RAÚL (Cereté, Córdoba, 1945; Cartagena, 1997).
Descendiente de libaneses, «desde muy niño, mi vida se la aposté al
arte, específicamente a la literatura. Mi padre me decía a Luis
Carlos López de memoria... Pero la poesía me ha deparado (no
precisamente costado) locura, pobreza y soledad. Y trabajo,
muchísimo trabajo. Pero también ha traído a mi vida ocio, gran
alegría y amistad. No soy, pues, un hombre amargado, sino
simplemente estoico. Me limito a decirles a otros de mi dolor de
estar vivo y del placer de estarlo, mirando el río Sinú, el mar y
las murallas de Cartagena o el rostro de alguien, que de alguna
manera, trascendente y oculta, me dice que el mundo está vivo». Así
hablaba Gómez Jattin en una de sus visitas a Bogotá, donde, por
otra parte, había vivido cuando estudió derecho en la Universidad
Externado de Colombia y, entre otras cosas, fue actor de teatro. En
los últimos años de su vida estuvo en Cuba, en una cura ya inútil,
víctima de una esquizofrenia maníaco-depresiva por el abuso de
drogas que en un momento de crisis lo llevó a la muerte. En
Cartagena, donde huía del hospital y vivía en las calles como un
indigente, en uno de sus frecuentes estados de alucinación se lanzó
a un vehículo en marcha. Poco antes había escrito: «Estoy
prisionero en una cárcel de salud, y me encuentro no marchito, me
encuentro alegre como una mariposa acabada de nacer. ¡Oh quién
fuera hipsipila que dejó la crisálida! ¡Vuelo hacia la
muerte!».
Sus libros de poesía son:
|Tríptico cereteano (1988);
|Poemas (1989);
|Hijos del tiempo (1990);
|El
esplendor de la mariposa (1993) y
|Poesía 1980-1989
(1995). También escribió para las tablas
|Las nupcias de Su
Excelencia y
|Gran teatro de Oklahoma, basada en
|América de Kafka, así como adaptaciones de García Márquez,
Cepeda Samudio, Swift y Aristófanes.
Omar Ortiz escribió sobre Gómez Jattin: «El tamaño de sus
sandalias, el tamaño de su altura ya son una especie de
exageración, la renuncia a ser una persona útil en la sociedad ésta
y su simultánea indagación y contemplación de sí mismo en un mundo
que no perdona a nadie no producir dinero fueron otras más de sus
tremendas desmesuras. Así quiso llegar y así llegó hasta el fondo
de sí mismo. Huida atropellada del mundo racional-instrumental y
búsqueda y encuentro con lo que se encontró que era el hombre: él.
Fue tan desaforada esa gesta que a fuerza de salirse del mundo,
construyó un mundo alternativo que hoy es una de sus propuestas ya
triunfadora porque él se impuso y la gente lo acepta... Con esos
pasos de gigante que no propiamente le han impedido volar, Raúl
reedita el camino de malditos poetas europeos... En este momento,
tal vez, es el poeta colombiano que se ha creado y que es un mito
verdadero».
Jaime Jaramillo Escobar habla de sus poemas como «la única cosa
vital, grande, oxigenada, robusta, libre, natural y bella que
tenemos aquí: lo único con fuerza joven, originalidad, audacia,
libertad y novedad que se encuentra en el bazar de la poesía
colombiana».
Oscar Collazos dice: «No le bastaba saber que lo leían y
admiraban, que los auditorios reventaban de gente cuando leía sus
poemas. Para el poeta maldito que deambulaba por Cartagena o
Bogotá, trajinando con sus recuerdos adolescentes de Chinú, ser
|radicalmente moderno era una suerte de iluminación suicida.
¡Que nadie sienta piedad por él! Había una grandeza turbadora en su
vida y un patetismo de ángel desterrado en su muerte».
Y William Ospina: «Lo recordarán también las generaciones como un
gran amigo, como un gran poeta y como un gran talento histriónico,
y esas imágenes se verán matizadas por su leyenda de vagabundo, por
el extravío de sus últimos tiempos, por los avances sobre su
espíritu del desorden y del delirio. Ojalá se le recuerde también
por su ternura humana, por su elocuencia y por su humor casi
involuntario: «Soy el único poeta maldito que se acuesta temprano».
Interrogado por los personajes que había conocido, respondió: «A
Eurípides. Admira mucho mi obra». Y de Dios, a quien ha visitado
para siempre, dijo: «Es muy blanco, bellísimo y tiene alas
doradas...».
Carlos A. Jáuregui, quien al morir el poeta terminaba una
investigación de dos años sobre la obra de Gómez Jattin, en la
Universidad de Pittsburgh, escribió: «Un lugar común de la
|crítica ha sido la mención, sin mayor análisis, de la locura
del poeta dando por hecho que hay una relación entre ésta y la
creación poética. Se alaba no la lucidez, que a otros pudiera
parecer locura, sino la afición por las drogas, los síntomas de
esquizofrenia y la agresividad sin razón aparente. Sólo Darío
Jaramillo ha criticado esta visión limitada, superficial y
monocromática. Sin embargo la nota predominante es la asociación de
su obra con el desvarío y la droga. El poeta en medio del incienso
de sus aduladores contribuía a confirmar este cliché con una
actitud marginal que lo erigió en el poeta maldito de la clase
media intelectual. Se etiquetó y valoró su obra desde la
observación biográfica, descuidando los temas raizales, la lengua
popular, el rescate del valor poético de lo vulgar y sobre todo, la
frescura del lenguaje directo y sin pudor que nos obsequian sus
versos... Los mejores poemas de Gómez corresponden a momentos de
extraordinaria lucidez y en ellos están los rastros de su lucha
contra la enfermedad y la muerte; una lid que a nivel personal el
poeta probablemente perdió pero que en la obra sigue dando con
denuedo».
GÓMEZ LATORRE, ADOLFO (Pasto, 1848-1916). Hizo estudios en el
Colegio Académico y los continuó en Quito, donde vivió la mayor
parte de sus años y ocupó cargos de importancia. Notable
jurisconsulto, filólogo, filósofo, periodista. Su nombre, como el
de Belisario Peña, figura en las antologías ecuatorianas. «Sus
versos, que lucen en los parnasos de América, son ejemplos de
perfección lírica que honran a las letras colombianas», dijo Víctor
Sánchez Montenegro. Regresó a su ciudad nativa en 1904 y se dedicó
a la cátedra universitaria y a la magistratura en el Tribunal
Superior. «Por entonces —agrega Sánchez Montenegro- ya estaba
debilitado su cerebro y las clases que nos daba, se reducían a
relatarnos cuentos de brujas y aparecidos con sin igual maestría.
Su dedicación anterior a las prácticas del espiritismo, le llevaron
a esos estados sicopatológicos».
GÓMEZ MEJÍA, CARMEN DE (Piedecuesta, Santander). Libros:
|Altos muros (Ciudad Trujillo, República Dominicana, 1961);
|Estación del ritmo (1966) —primer premio en el concurso
literario «Emilio Pradilla»—; La sombra de los rostros (1967);
La voz sobre la nada (1963); Orillas de la sombra (1994).
GÓMEZ MONEDERO, ÁLVARO (Armenia, Quindío, 1928). Infancia en
Cali. Bachillerato en San Bartolomé, después en el New Prep.
School, Cambridge, Mass. Y cursos de administración de empresas en
Hofstra College, Hampstead, campeón nacional de golf. Ha publicado
narrativa. Su libro de versos 7
|poemas que son 9 hizo hoyo
en 1. Porque Jorge Rojas dijo: «Me sorprendió este primer volumen
de poemas de Gómez Monedero; no se trata de una poesía de salida,
de iniciación, es más bien una obra de llegada, de madurez, en
donde impera el buen gusto y no vaciló en recomendar su publicación
y ahora su lectura». Apareció en 1985. Después
|En el páramo de
la memoria (1987) y
|El libro que no verá la luz (1997).
También es autor del relato
|El pequeño concierto (1968) y de
las novelas
|Vuelta a una tarde en 80 cuadros (1970) y
|Cantata para delinquir (1993).
GÓMEZ NIETO, JAIME (Bogotá, 1958). Estudios de teatro y
literatura. Director de la revista Gesta Literaria. Destacado en el
III Concurso Nacional de poesía «Ciudad de Chiquinquirá».
Libros:
|Treinta poemas (1990);
|Individual (1994).
José Chalarca nos cuenta que «Jaime Gómez Nieto es uno de esos
rarísimos ejemplos de respuesta a una vocación. Tocado por los
demonios del infierno poético, lo dejó todo a un lado para hacer
poemas, para esgrimir con energía la lira de Orfeo y rescatar de
las simas del averno a la eterna Eurídice de la emoción
estética».
GÓMEZ RESTREPO, ANTONIO (Bogotá, 1869-1947). Es realmente
asombrosa la fecundidad literaria de este «príncipe de nuestros
críticos» o «crítico nacional por excelencia», autor de la
|Historia de la literatura colombiana, cimiento de estas
disciplinas en nuestro país. En España fue discípulo de Menéndez y
Pelayo.
Gómez Restrepo estudió en el colegio de su padre, el gramático y
poeta Ruperto S. Gómez, por lo cual no es raro que se aficionara
tan temprano a las letras y que a los 15 años escribiera el primer
artículo de crítica literaria, sobre las poesías de Rafael Tamayo.
Fue profesor en el Rosario y diplomático en Madrid, Roma, Lima y
México. Ocupó altos cargos, entre ellos senador de la república y
ministro de Instrucción Pública.
Su prestigio como hombre público y erudito escritor fue
internacional. Perteneció a numerosas academias de Europa y América
y fue secretario perpetuo de la Colombiana de la Lengua. El solo
título de sus obras ocuparía varias páginas pero su poesía no fue
publicada sino en colecciones que él llamó Ecos perdidos (París,
1893), con prólogo de Rufino José Cuervo, y Relicario (Roma, 1928).
En sus traducciones se destacan los Cantos de Giacomo Leopardi
(Roma, 1929). La Academia Colombiana publicó un tomo en que se
recogen sus versos y la «fantasía escénica»
|En la región del
ensueño, con prólogo del padre José J. Ortega Torres, quien
dice que los sonetos de Gómez Restrepo son de lo mejor que en este
género tiene la métrica española. En Roma fue traducido al latín,
especialmente su poesía «
|Tu Marcellus eris».
|
José Asunción Silva, en carta a Rufino José Cuervo, le dice
que tiene especial empeño en divulgar en París la obra de Gómez
Restrepo porque lo considera «digno de gran fama por la elevación
de sus concepciones poéticas y la delicadeza purísima de sus
formas».
Carlos Martín dice de Gómez Restrepo que «si no brilla a la altura
de los grandes poetas del tiempo modernista, ocupará siempre un
sitio de honor en las antologías como maestro de la expresión
castiza, directa, nutrida de sabiduría antigua y de sentimiento
romántico. Representa, en el campo de la poesía, la típica
tradición académica de Colombia en que se expresa, con elegante
sobriedad, un idealismo cristiano junto con una preocupación
didáctico-moral y una inspiración hogareña y campesina. Dentro de
la sosegada forma tradicional de su poesía corre, sinembargo, una
corriente humana, con tensión hacia lo infinito, con amorosos
ruegos y con nostalgias por lo pasado y por lo fugitivo. Su pasión
por el mundo visible y por el encanto de la naturaleza, nos
recuerda, vaga e insistentemente, a Virgilio y a fray Luis de León.
Sus sonetos
|Marco Aurelio, Toledo, El Escorial y
|Los
ojos indican algunos de los temas de su preferente inclinación
al clasicismo helénico, al estoicismo cristiano, al hispanismo que
identifica la sobria meseta de Castilla con la grave y melancólica
sabana de su ciudad nativa y al amor entrañable cantando con
nostálgica ternura y ansia de inmortalidad».
GÓMEZ RÍOS, VÍCTOR MANUEL (Barranquilla, 1952). Estudió economía
y administración bancaria. Fuera de sus negocios, ha sido actor de
teatro; realizador de cortometrajes de películas, libretista de
radio y televisión.
|Libros: Hallazgos en el camino (1991);
|Silencios y
soledades (1992);
|Al pie de mis recuerdos (1995).
GÓMEZ VALDERRAMA, PEDRO (Zapatoca, 1916; Bogotá, 1992). Uno de
los más importantes narradores colombianos, de prestigio
internacional. Fue un eminente abogado y en la política alcanzó las
más altas posiciones: ministro de Educación y
|
de Gobierno,
embajador en la Unión Soviética y en España. Perteneció al grupo
fundador de la revista Mito, en su juventud escribió un libro de
poesía:
|Norma para lo efímero (1943) y la Universidad
Nacional le publicó el poema
|Biografía de la campana (1946).
Entre su obra narrativa se destacan la gran novela
|La otra raya
del tigre (1977) y los cuentos de
|Muestras del diablo
(1958),
|El retablo de maese Pedro (1967),
|La procesión de
los ardientes (Barcelona, 1981),
|La nave de los locos y
otros relatos (Madrid, España, 1984).
Entre sus ensayos:
|Nosotros y la libertad, La universidad
colombiana, La sal de la historia.
GÓMEZ VILLA, JIMENA (Bogotá, 1950). Estudió filosofía y letras
en la Universidad Javeriana de Bogotá. Postgrado en dramaturgia
para guiones audiovisuales en la Universidad Externado de Colombia.
Editora de autores colombianos y extranjeros y organizadora de
eventos culturales. Traductora del inglés. Ha publicado dos libros
de cocina:
|Cocine con apagón y
|Cocine para uno.
Colaboró en la elaboración del libro
|Anotaciones de un
pintor que, sobre el arte de su padre, Ignacio Gómez Jaramillo,
publicó la Colección Autores Antioqueños de la Gobernación.
Obra poética:
|Viento propicio (Bogotá, 1994). Fernando Cruz
Kronfly dice que «las virtudes de este libro no derivan de un
primer deslumbramiento causado por estridencias o recursos
formales, sino de su sereno y decantado lenguaje esencial y de su
parentesco con la penumbra y la violeta».
GÓMEZ ZUREK, ALFREDO (Barranquilla). Promotor de actividades y
publicaciones culturales, profesor universitario, crítico musical y
literario. Decano de la facultad de Bellas Artes de la Universidad
del Atlántico. Director cultural del Teatro Municipal Amira de la
Rosa de Barranquilla.
Es autor del libro
|El cazador de crepúsculos pero «un pudor
irrefrenable y el severo tratamiento crítico que le imprime a su
trabajo poético, son los responsables de que apenas unos poco
poemas suyos hayan aparecido publicados en la revista Puesto de
Combate y en los suplementos literarios de Diario del Caribe y la
Libertad» y en Poetas en Abril 4, de donde tomamos esta cita.
GONTOVNIK, MÓNICA (Barranquilla, 1953). Estudió en Estados
Unidos y se graduó en filosofía y letras en la Universidad
Metropolitana de Barranquilla. Grado de bachiller of science,
especializada en danza, en Saratoga Springs, New York. Directora de
teatro y danza, profesora en Colombia y en Estados Unidos. Fundó y
dirige el grupo de danza contemporánea Koré. Gestora cultural,
ensayista y periodista.
Libros:
|Ojos de ternera (1979);
|La cicatriz en el
ojo (1980);
|Y tirada temblando miraré el relámpago
(1982);
|Objeto de deseo (1992);
|Flor de agua
(1993).
GONZÁLEZ, ERNESTO (Bolívar, Antioquia, 1898; Medellín, 1958).
Conocido popularmente como «El Vate», ejerció el periodismo
cultural en La Virgen y en el suplemento literario de La Defensa,
de la capital de Antioquia, que él dirigió. Escribió la «epopeya
infantil»
|Juan Grillín, un anecdotario de don Tomás
Carrasquilla y los libros de poesía
|Cariátides (1928) y
|Farallones.
GONZÁLEZ, LUIS CARLOS (Pereira, 1908-1985). Uno de los más
queridos personajes de la capital de Risaralda, donde nació,
creció, vivió y murió cantándole. «Bambuquero mayor» lo llamó
Hernando Giraldo. Fue un líder cívico, vinculado a las Empresas
Públicas Municipales, de las cuales llegó a ser gerente; a la
Sociedad de Mejoras Públicas y al Club Rialto, entre otros. Buen
versificador y fácil e ingenioso coplero, hizo parte de una sana
bohemia en la cual buscaba musicalizar sus composiciones. Él mismo
se retrató así: «En cuanto a mi inspiración / —miel de
campestre colmena—/ es, por no valer la pena / pecado que me
perdona / Pereira, la querendona, / trasnochadora y morena». El
presidente Belisario Betancur dijo en su oración fúnebre en las
exequias de González: «Sí era un poeta de pueblo. Y, desde luego,
era también un poeta del pueblo. Escribió canciones enternecidas,
versos para cantar, como lo hacían los poetas al comienzo de la
poesía y al inicio de la literatura». Ejemplo: ese himno del
sentimiento regional y nacional que se llama
|La ruana.
Luis Carlos González fue autor de estos libros
|: Sibaté
(1946)
|; Anhelos (1986)
|; Asilo de versos (1963)
|;
Fototipias de Urbano Cañarte (1978)
|; Colombia canto bambucos
de Caldas para Colombia (1963)
|; Poemas (1983);
|Retocando imágenes —crónicas de Pereira antiguo—
(1984).
Recibió «La Cruz de los Fundadores» entre otros homenajes. El
último en vida fue el solemne acto que preparó el Banco de la
República, en que dio su nombre al área cultural de su sede en
Pereira. Allí se hizo el lanzamiento de su biografía
|El poeta
de la ruana y su memoria de Pereira (1985), escrita por Héctor
Ocampo Marín, quien dijo entre otras cosas: «Sin Luis Carlos
González, a Pereira le faltaría la campana mayor». Unas horas más
tarde de ese mismo día las campanas de Pereira doblaban por la
muerte de su amado juglar...
GONZÁLEZ CAMARGO, JOAQUÍN (Sogamoso, 1865
|; Zipaquirá,
1886). Bachiller de San Bartolomé, no alcanzó a terminar sus
estudios de medicina e «hizo muy pocos o ninguno de literatura»
dice Emiliano Isaza, aunque contradice esta aseveración del
antologista antioqueño el célebre autor español Juan Valera, quien
considera las primicias poéticas del boyacense «superiores a los
mejores (versos) de Bécquer y de Heine. El discípulo se adelantó
aquí a sus maestros». Tres años después de su muerte publicó Rivas
Groot un volumen con las
|Poesías de González Camargo.
Andrés Holguín dice en
|su Antología crítica: «Al leer este
poema
|(Viaje de la luz) encontramos un aire poético
completamente distinto de todo lo anterior. Es un aire nuevo, sin
duda. Nótese la diferencia con los poemas —solemnes, como
almidonados— de Fallon y de Rivas Groot. La emoción es aquí
más pura, desnuda. Son estrofas que anuncian ya a Silva. Hay, no
solo un cierto intimismo, sino también algunas sugerencias y
correspondencias simbolistas... Es imposible imaginar qué altura
poética habría podido alcanzar si no muere tan joven. No llegó a
ser un gran poeta, evidentemente, pero las estrofas que hemos
transcrito (de
|Viaje de la luz y
|Estudiando) son
mejores que muchos poemas injustamente célebres... El naciente
talento de González Camargo le llevaba en una dirección similar a
la de Silva».
GONZÁLEZ COUTTÍN, HELIODORO (Quibdó, 1895-1966). Médico, poeta y
músico, colaboró en El Tiempo de Bogotá.
Libros:
|Luz y sombra, Canción del pescador de estrellas y
|Elogio de tu voz. Sus obras
|Trilogía pasional y
|La
estéril fueron llevadas al cine con el nombre de
|Amor, deber
y crimen.
GONZÁLEZ PARRA, JAIME (Fusagasugá, Cundinamarca, 1927). Profesor
de castellano y literatura en el Colegio Provincial de La Mesa,
donde cursó estudios secundarios y de imprenta. Ejerció el
periodismo regional. Estudios profesionales en el Instituto Caro y
Cuervo y de inglés en la Universidad Javeriana. Corrector de
pruebas de Editorial El Gráfico y del diario El Tiempo, donde fue
el primer corrector de estilo y por muchos años secretario y asesor
de su director. Editor con empresa propia. Ganó el premio nacional
de periodismo «Antonio Puerto» (dos veces) y el premio América
Latina «Ottocar Rosarios» de Buenos Aires en 1969. Miembro de la
Academia de Historia de Cundinamarca, de Letras y Filosofía y del
Círculo Literario de Bogotá, de la Sociedad Bolivariana de
Colombia, de los institutos Sanmartiniano y O’Higgins de
Colombia y del Círculo de Periodistas de Bogotá. Su obra en verso
ha sido recogida en sus libros
|Albores (1947);
|Urdimbre
de sueños (1998) y en
|la Antología de poetas de
Cundinamarca (1972).
GONZÁLEZ QUINTERO, ÉDGAR (Manizales, 1958). Director y editor de
las hojas de poesía Obsidiana y Trilce. También ha escrito teatro.
Sus versos aparecen en el libro
|Los espejos mienten al agua
y en los cuadernos Papel de Luna de la Universidad Nacional de
Bogotá.
GONZÁLEZ REYES, HORACIO (Girón, Santander, 1905; Bucaramanga,
1969). Conocido por sus colaboraciones en El Heraldo y Mundo al
Día. Miembro de la Academia de Historia de Santander.
Libros:
|De mi huerto interior (1938);
|El claustro y De
la entraña santandereano —cuentos—.
GOYES, JULIO CÉSAR (Ipiales, Nariño, 1960). Licenciado en
filosofía de la Universidad del Cauca. Especialización en el
Instituto Caro y Cuervo.
Libros:
|Fugaz y perdurable (1988) y
|Tejedor de
instantes (1990).
GRILLO JARAMILLO, ROSARIO (Sonsón, 1856; Bogotá, 1947). Hermana
del poeta Max Grillo, residió mucho tiempo en Manizales. Parte de
su obra aparece en el libro
|Presencia poética de Sonsón, de
Juan Botero Restrepo.
GRILLO MARTÍNEZ, MANUEL (Pamplona, Norte de Santander, 1914).
Sacerdote, periodista, novelista y poeta laureado en varios
concursos nacionales: Violeta de Oro a su poema
|Zulia
(1932), primer premio a
|Regina Pacis en los juegos florales
marianos de Pamplona en 1942, Violeta de Oro en Cúcuta a su
|poema Lohengrin (1945), primer premio en el Concurso
Hispanoamericano de Poesía en 1947 por
|Estampas manchegas,
primer premio —Orquídea de Oro— en los juegos florales de
Cúcuta en 1956 por
|Escondido en sus llagas.
Libros: Romancero de la Virgen del Norte (l954); Escondido en sus
llagas y otros cantos(1957); Dos ciudades para el hombre y Elegía
por la ciudad perdida (1963); Bajo el signo de los cuatro peces en
cruz (1968)
|; Llama de lámparas y 18 canciones en
silencio.
GRILLO MAX —Maximiliano— (Marmato, Caldas, 1868;
Bogotá, 1949). Vivió en Manizales y estudió en el Colegio del
Rosario en la capital. Contertulio de La Gruta Simbólica, fundó en
1892 la célebre Revista Gris, así como los periódicos El Vigía y El
Autonomista. Abogado de la Universidad Nacional, fue parlamentario
y diplomático, especialmente en Europa. En su poesía se
transparenta «un romántico moderado y sereno que... encuentra la
belleza en la comunión con la naturaleza, y que la manifiesta en
versos diáfanos y vigorosos, en los que se patentiza, no obstante,
la influencia que sobre él ejercieron los simbolistas franceses»,
dice Nicolás Bayona Posada. Y Baldomero Sanín Cano, su compañero en
la Revista Contemporánea: «...Su gusto es tan extenso como es
hospitalaria su inteligencia. Ama las leyendas con el mismo vigor
apasionado con que busca la verdad en la historia de los héroes. Ha
dedicado gran parte de su caudalosa simpatía a mover los corazones
generosos en favor de los humildes, y ha luchado en su patria, con
tesón, con mucha fe, con una virtud luminosa como la espada del
ángel contra los abusos del potentado, ya estuviese cubierto con
los alamares de la milicia, ya ostentase con actitudes de maestro
de escuela la sabiduría de los libros antiguos».
Libros:
|Nostalgia —A Benito Zalamea— (1892);
|Vida nueva (1908);
|Alma dispersa (1911);
|Emociones
de la guerra (París y Bogotá, 1903);
|Al Illimani y otros
poemas (en San José de Costa Rica);
|El hombre de las
leyes (1946);
|Raza vencida —poema dramático-.
GRUESSO, JOSÉ MARÍA (Popayán, 1779-1835)
|. En su patria
chica estudió antes de graduarse de abogado en San Bartolomé, en la
capital de virreinato, donde fue miembro de las sociedades
literarias Tertulia Eutropélica y Junta Privada del Buen Gusto. En
vísperas de su boda fue sorprendido con la muerte de su prometida,
lo que le hizo tomar la determinación de abrazar el sacerdocio,
llegando a ser canónigo de la catedral de Popayán. Educador, rector
del Seminario de Popayán y uno de los fundadores de la Universidad
del Cauca. Fue realista pero se convirtió a la causa republicana al
conocer a Bolívar en Pasto.
Gruesso pasó a la historia por ser «el primero de los liridas
americanos que usó la palabra
|romántico para designar el
estado melancólico», en su
|Lamentación de Pubén (1822).
Otras obras suyas:
|Las noches de Zacarías Geussor (1804) y
|La destrucción de Honda (que hoy nos conmueve por su
semejanza con la destrucción de Armero...)
Sobre José María Gruesso dice José Ignacio Bustamente en el
prólogo de su
|Historia de la poesía en Popayán: «Merece
capítulo aparte. Traductor de Harvey e imitador de Young, conocía a
fondo la lengua inglesa lo mismo que los clásicos griegos y
latinos. Con Larraondo y Rodríguez, fue de los fundadores de la
Tertulia Eutropélica, la primera en su género que abrióse en Bogotá
a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Pero su importancia
—no ya para esta ciudad natal, sino para la literatura
suramericana en general— radica en haber sido el primero que
intuyó la nueva sinfonía órfica que dejaba escapar su
extraordinario y nuevo acento de las arpas de Hugo y de Musset; el
primero que oyó, sin que sepamos cómo, los arrebatos líricos de
Byron y de Shelley, y adivinó a través del enjuto retoricismo de
sus contemporáneos las voces múltiples de Espronceda y de Zorrilla;
el primero, en fin, que volviendo los ojos al país indígena y
abandonando la «nomenclatura mitológica aprendida superficialmente
en Virgilio y Ovidio», busca sus emociones en la naturaleza,
interna su sensibilidad en la comarca nativa y enciende así la
primera chispa que será luego antorcha crepitante en los discípulos
de Martínez de la Rosa y de Quintana. Digámoslo de una vez: con don
José María Gruesso se inicia el romanticismo en Sur América».
Y Nicolás Bayona Posada ratifica: «El primer poeta que en América
saca a Pegaso de las regiones ideales para lanzarlo a galopar a
campo abierto... Precursor incuestionable de José Eusebio
Caro».
GUARDELA, JUAN CARLOS (San Juan Nepomuceno, Bolívar, 1964).
Estudió derecho en la Universidad de Cartagena y filosofía y letras
en la Universidad Santo Tomás. Destacado en concursos de poesía.
Becario de Colcultura en 1994. Director del programa radial Página,
cofundador de talleres literarios en la Universidad de Cartagena y
en la Biblioteca Bartolomé Calvo del Banco de la República.
Libro:
|Sitio de brujo (1994).
GUARÍN, JOSÉ DAVID (Quetame, Cundinamarca, 1830; Chiquinquirá,
1890). Gozó de gran popularidad, pues en sus cuadros de costumbres
hacía gala de sus dotes de observación, gracia y talento narrativo.
«Pero lo mejor de Guarín no está en sus obras en prosa sino en una
poesía, en donde, dejando a un lado los procedimientos fáciles,
hizo, con materia selecta, una verdadera obra de arte. Nos
referimos a la solemne, patética y conmovedora meditación titulada
La
|soledad, que le aseguró para siempre un puesto en el
parnaso colombiano», dice la
|Historia de la literatura del
padre Ortega Torres. Guarín fue educador, periodista, diplomático y
escribó también novelas y comedias. Hizo parte del grupo de El
Mosaico.
GUERRERO ORBEGOZO, CECILIA (Pasto, 1913-1948), Poeta mística,
murió al caer una enorme roca en el bus en que viajaba, cerca a
Chachagüí. Dejó un libro inédito, pero figura en el libro
|Poetisas de Nariño (1979).
GUERRERO PALACIO, MARÍA (Manatí, Atlántico, 1917). En Cartagena
se hizo institutriz, profesión que le ha dado satisfacciones y
distinciones (medallas de la Sociedad de Amor a Cartagena y de la
Sociedad de Amor a Bogotá, Benemérita del Cooperativismo).
Representante a la Cámara y miembro, entre otras, de la Academia
Nacional de Historia. Fundadora y rectora del Liceo de la Paz, en
Bogotá.
Libros:
|Pétalos de sangre (1945);
|Romancero de
Cartagena (1954) y
|Ventana de luz (1948). También es
autora de obras didácticas.
GUTIÉRREZ, JOSÉ MARÍA (Cúcuta, 1785; Popayán, 1816). Por sus
servicios a la causa de la Independencia murió en el cadalso. Fue
abogado de la Real Audiencia, educador y elocuente orador, por ello
apodado El Fogoso. Pasó a las antologías por un soneto que se le
atribuye denominado
|El aborto, que para colmo es traducción
de uno del poeta francés Hésnault, según Gómez Restrepo. Hizo parte
de la Tertulia del Buen Gusto.
GUTIÉRREZ, LUIS (Andes, Antioquia, 1892). Estudió en la Escuela
Normal de Institutores de Medellín y se perfeccionó en Bogotá. Se
consagró, pues, al magisterio en Cundinamarca, lo mismo que en
Antioquia, Santander y Bolívar. El municipio capital de Medellín lo
distinguió con el título de Educador Notable. Su poesía fue
laureada varias veces, entre ellas en el Concurso «Isaacs» de
Medellín en 1921 el primer premio, por el poema
|La luz; en
los juegos florales de Sonsón de 1923, primer premio por el poema
|El oro; también ganó primero y segundo premios en el
concurso internacional de Bucaramanga en 1929. Coronado en su
patria chica en 1966.
Jorge Robledo Ortiz dijo: «Se ha bebido de un sorbo todos los
paisajes de la patria. Como hombre ha sostenido erguida la
tradición de los abuelos. Y como maestro, les ha enseñado a las
juventudes que Colombia tiene la forma exacta de un corazón
iluminado».
Libros:
|Poesías (1951);
|Colombia redimida (1953);
|Vía Christi (1956) y
|El arpa en llamas —en
colaboración— (1966).
GUTIÉRREZ, LUIS EDUARDO (Ibagué,
|1954). Estudió derecho y
ciencias políticas en la Universidad La Gran Colombia, en
Bogotá.
Libro:
|Perseguidos por el cielo (1995).
«El viajero de estos poemas —dice Álvaro Marín— busca su
vía de retorno, pero avanza, cada vez más perplejo, siguiendo los
extraños rumbos del hombre... cumpliendo su destino: buscar en
oscuras mareas el sentido del viaje. Es la travesía en medio de
fuerzas indomeñables, sobre enconados vientos y
aniquilaciones».
GUTIÉRREZ CALDERÓN, TEODORO (San Cayetano, Norte de Santander,
1890; Cúcuta, 1968). Premiado en la Argentina por su
|Elogio de
la ignorancia y coronado en Cúcuta. Abogado, periodista,
pedagogo.
Obras:
|Flores de almendro (1933) y
|Frontera
lírica.
GUTIÉRREZ DE PIÑERES, GERMÁN (Cartagena, 1816; Bogotá, 1872).
Poeta lírico y romántico, como corresponde a una vida apasionada.
Con Joaquín Pablo Posada fundó el crítico y mordaz periódico El
Alacrán. Publicó sus
|Poesías en 1857, y también un drama
histórico. Así comenta (en su biografía de Silva) Enrique Santos
Molano la última obra de Gutiérrez de Piñeres:
|«El oidor se
publicó el 1º
|
de mayo de 1865. Antes de que circulara,
los suscriptores agotaron la edición de 800 ejemplares y su autor
endulzó por una vez, con una cucharada intensa de miel, su corazón
combativo. La sociedad a la que criticó sin contemplaciones, la
sociedad que desde los tiempos de El Alacrán le cobró con saña su
inconformidad, le reconocía su talento de poeta... (Pero) Germán no
quiso recibir ni dar perdón como lo demostró apoyando la
candidatura presidencial del general Mosquera y votando por ella.
La ira de los poderosos volvió a caer sobre Germán, y su obra y su
nombre quedaron sepultados. Cuando futuras y un no mucho lejanas
circunstancias de madurez intelectual de Colombia promuevan una
revisión ineludible de nuestra literatura, habrá algunas
exhumaciones y numerosas inhumaciones. El ejemplar de
|El
oidor que compró Ricardo Silva (padre de José Asunción), lo
heredó éste. La historia del oidor Cortés de Mesa, contada con la
fuerza poética de Germán Gutiérrez de Piñeres, despertará en José
Asunción un interés apasionado por las cosas de Bogotá, por sus
recovecos, por sus hombres y por sus vejeces».
GUTIÉRREZ DE PIÑERES, VICENTE (Cartagena, 1805 - ?). Militar
desde niño, héroe de la Independencia, cantó las victorias de sus
patrióticas campañas. Publicó su
|Canto a la batalla de
Ayacucho en Cartagena en 1833, que fue reproducido en La
Guirnalda (1855), de José Joaquín Ortiz.
GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, GREGORIO (La Ceja del Tambo, Antioquia,
1826; Medellín, 1872). «Padre de la poesía antioqueña» y uno de los
más populares —por su sencillez, ingenuidad y soltura—
entre los poetas que han hecho historia en Colombia. Su formación
inicial fue en seminarios de su departamento y fue soldado y
agricultor pero terminó como abogado. Ocupó importantes cargos en
el gobierno de Pedro Justo Berrío y llegó a ser magistrado del
Tribunal Superior de Antioquia y representante a la Cámara, pero
vivió siempre en la discreción y en la más noble pobreza. Una de
las mejores ediciones de sus
|Poesías (1869) lleva estudios
críticos de Salvador Camacho Roldán y Rafael Pombo. «Pero aunque
valga mucho Gutiérrez González como espontáneo y delicado poeta de
sentimiento, resulta mucho más original en el extraño poema
|Memoria sobre el cultivo del maíz en Antioquia (1866) y que
es, sin duda, lo más americano que hasta ahora ha salido de las
prensas» dijo don Marcelino Menéndez y Pelayo. Y aunque el llamado
por la fama «canto al maíz» fue un trabajo presentado como «memoria
científica» en verso por G.G.G. (así le gustaba firmar) para ser
recibido en la Escuela de Ciencias y Artes (y a pesar de las
palabras «poco españolas que en mi escrito empleo, /pues como sólo
para Antioquia escribo / yo no escribo español sino antioqueño»)
mereció este concepto de don Rufino José Cuervo: «Poema bellísimo,
que con gusto prohijaría Virgilio».
Nicolás Bayona Posada repuso más tarde: «Pero no se crea que
Gutiérrez González es solamente el poeta de los sentimientos
suaves, schubertianos, tocados a veces del pesimismo de la escuela.
Obra suya es también la
|Memoria sobre el cultivo del maíz en
Antioquia, poema capital de la literatura colombiana, y con el
cual —para seguir siendo franco— ha andado muchas veces
desacertada la crítica. «Geórgica americana que con gusto
prohijaría Virgilio» lo llama un escritor de gran renombre. Y esta
frase, que parece un elogio desmesurado, denuncia tan sólo un
inexplicable desconocimiento de lo que representa literariamente la
|Memoria .. . Si algo caracteriza plenamente la poesía de
Virgilio, ese algo es el refinamiento exquisito de las imágenes, la
elegancia suprema de la expresión, las delicadezas
quinta-esenciadas de los afectos; si algo, por el contrario,
imprime indeleblemente un sello propio a la
|Memoria.., ese
algo no es otra cosa que la nativa rustiquez del paisaje, la gracia
silvestre de un idioma arrancado al propio pueblo, al fácil hervir
de pasiones primitivas y de ambiciones ingenuas. Por eso la
|Memoria.., deja de ser poema virgiliano, como sí lo son las
|Silvas americanas, para alcanzar primitivismo homérico. Es
una epopeya retrasada, epopeya de la que es protagonista —más
destacado por oculto— el labriego anónimo que como todo ser
humano se inclina reverente sobre el surco, ávido de que la tierra
maternal le devuelva en cosecha de realidades su dulce siembra de
ilusiones».
Muchas ediciones de su más ambicioso poema y colecciones de sus
otras producciones se publicaron en vida del más famoso poeta de su
tiempo, y póstumamente, con estudios de Manuel Uribe Ángel, Roberto
Jaramillo, Benigno A. Gutiérrez, Antonio Gómez Restrepo, Camilo
Antonio Echeverri, Salvador Camacho Roldán, Rafael Pombo, Emiliano
Isaza, etc. etc. Veamos lo que dice un poeta de hoy, el nadaísta
Jaime Jaramillo Escobar: «No toda, ni la mayor parte de la obra de
G.G.G. conserva hoy el valor que tuvo en otra época, pero el
prestigio de su nombre permanece intacto,.. Cuando el amor y el
respeto de todo un pueblo hacia una obra se mantiene por tan largo
tiempo, es porque en ella se identifica y ese sentimiento merece
por lo menos el silencio de cualquier otro análisis».
GUTIÉRREZ RIVEROS, LILIA (Macaravita, Santander, 1956). Química
y bióloga, ha escrito obras sobre estos temas. Autora de
|Con las
alas del tiempo (1985) y
|Carta para Nora Boring y otros
poemas (1994). Ha sido incluida en el exterior en las
selecciones
|Vientos del sur (Hamburgo, 1987) y
|Nueva
poesía iberoamericana (Berlín, 1988), y en Colombia en
|Literatura de contracartel (1981). Hizo con Edilberto Sierra
el libro-arte
|Fragmentos para una historia continua (1991),
en memoria de Cortázar. Participó en el I Encuentro de Escritores
Ciudad de Pereira en 1993 y en Poetas de Ayer y de Hoy en Bogotá en
1995. Secretaria general de la Sociedad de Escritores de
Colombia.
GUTIÉRREZ VÉLEZ, PABLO EMILIO (Salamina, 1865; Medellín, 1920).
Estudió medicina y cirugía en Bogotá. Dirigió tres periódicos y fue
miembro de la tertulia literaria de su ciudad natal. Presidió la
primera Asamblea departamental de Caldas y fue senador de la
república. Fuera de su poesía ingenua y pura, inspirada
principalmente en la naturaleza, escribió cuentos y novelas
laureadas en varios concursos como
|Claveles de Beatriz, Ofelia,
Manolo, Oros y pergaminos.
GUTIÉRREZ VERGARA, IGNACIO (Bogotá, 1806-1877). Pasó a la
historia patria por sus rasgos de entereza política y a la
literaria por su ingenio, especialmente por sus liras
|En elogio
del chocolate. Poeta, periodista, financista, hombre de Estado,
en su juventud perteneció a la tertulia de El Parnasillo.
GUZMÁN, JAIRO (Medellín, 1961). Estudió matemáticas en la
Universidad Nacional de Medellín. Miembro del consejo editorial de
la revista Prometeo y cofundador de Laberinto Lunario de la
Universidad en que se graduó.
Libro:
|Coro de ahorcados (1995).
GUZMÁN, JORGE EDUARDO (Popayán, 1898-1926). Orador, periodista,
abogado y poeta, también espigó en el drama, la novela, el cuento,
la crítica literaria y filosófica. Su inquietud, tal vez, dispersó
demasiado sus entusiasmos. El poeta nicaragüense Azarías H.
Pallais, al conocer en Popayán, en 1920, a Guzmán, dijo: «Hay en él
madera de selección para un poeta grande y completo... su
inspiración es fácil, fecunda y original... Una vez llegado a la
cumbre serena de los años y enrumbado hacia la meta única de sus
fuertes ideales estéticos, llegará a fulgir con lumbre propia en el
cielo de la poesía americana». Pero no llegó...
GUZMÁN Y ZAFREÑO, GREGORIO DE (Mamatoco, Magdalena). Secretario
de la Gobernación de Santa Marta en 1741. Escribió
|Quintillas de elogio al autor de La Floresta. Figura entre
los tres «primeros poetas magdalenenses por antonomasia», dice
Jaime Villarreal Torres.