GAITÁN, PAULA (París, 1952). Hija del poeta Jorge Gaitán Durán,
ha residido muchos años en el Brasil, de donde es oriunda su madre
y donde contrajo matrimonio con el célebre director de cine Glauber
Rocha, cuyos pasos ha seguido profesionalmente hablando. Andrés
Holguín le publicó sus primeros versos en la revista Razón y Fábula
de la Universidad de los Andes y en la
|Antología crítica de la
poesía colombiana (1974). También aparece en
|Obra en
marcha (1975), selección de literatura joven realizada por Juan
Gustavo Cobo para Colcultura. Hoy se dedica a producir y a dirigir
cine.
GAITÁN DURÁN, JORGE (Pamplona, 1924; Point-a-Pitre, isla
Guadalupe, 1962). En
|la Antología de la nueva poesía
colombiana (1949), que él preparó, editó y cuyas notas elaboró,
escribió sobre sus primeros años y sus dos primeros libros: «Hizo
estudios de bachillerato en el colegio provinciano de su
departamento. Cursó las carreras de leyes y economía de la
Universidad Javeriana de Bogotá. Actualmente hace estudios de
filosofía y letras en la Universidad Nacional de Colombia. En su
primera juventud se destacó como deportista. Escribe crítica de
arte en el suplemento literario de El Tiempo y de literatura en
otros periódicos... Pertenece al grupo de los Cuadernícolas. Su
primera obra,
|Insistencia en la tristeza (1946), tiene la
definida importancia histórica de haber sido el primer libro de
poesía absolutamente libre de la influencia de Piedra y Cielo. En
su segundo libro,
|Presencia del hombre (1947), ratificó esta
característica de independencia pero rompió con el tono subjetivo
para preocuparse dentro de un noble rigor formal, por los problemas
fundamentales del hombre».
En la
|Historia de la poesía colombiana (1991) dice a su vez
Jaime García Maffla: «En sus primeros libros, por juveniles, priman
tanto la euforia de crear, como la confianza en un verso
retóricamente vuelto más al pasado que al futuro, esto es, escrito
más en consonancia con las formas tradicionales, que en la
necesidad de una innovación. Esta, con la inauguración de un
pensamiento y en el despojamiento de figuras, giros o soluciones de
artificio para el verso, se dibujará con excepcional intuición en
sus dos últimos libros». Éstos, lo verdaderamente grande de su obra
poética prematuramente cortada por la fatalidad,
|son Amantes
(1958) y
|Si mañana despierto (1961),
|Asombro fue
publicado en París en 1951 y
|El libertino en 1954.
Fue la fundación de la revista Mito (1955-1962) en compañía de
Eduardo Cote Lamus principalmente, lo que ha consagrado en la
historia de las ideas y del arte en Colombia la breve pero
intelectualmente fecunda vida de Gaitán Durán, por constituir una
apertura comprometida con los valores en crisis tanto en la
política nacional como en el pensamiento internacional del
postmodernismo. A estos dos poetas los rodeó, como «grupo» una
élite heterogénea y como generación toda una solidaria audiencia
que crece y crece, como en el poema de Zalamea, no sólo en su
momento sino en la posteridad, con la toma de conciencia de los
poetas más jóvenes. Gaitán significó el paradigma de los
intelectuales libres de su tiempo, y su posición ética y estética
fue un ejemplo estelar. Escribió con pasión, especialmente ensayos
como
|La Revolución invisible (1959),
|Sade: el
libertino y
|la revolución (1960) y una ópera,
|Los
hampones (1961), que fue representada con música de Luis
Antonio Escobar. Tradujo a importantes escritores
contemporáneos.
Gaitán Durán fue un viajero sólo frustrado por su trágico
accidente, periodista (en El Espectador publicó una columna de
cine), empresario (era gerente de la editorial Antares cuando
pereció de regreso de una viaje de vacaciones a París). Y, en fin,
el temprano fruto de una vocación invencible («no pudo la muerte
vencerme», dejó escrito para siempre).
GALÁN CASANOVA, JOHN (Bogotá, 1974). Estudios de literatura en
la Universidad Nacional. Premio nacional de poesía joven Colcultura
en 1993 con el
|libro Almac n Ac sta. Trabaja en programas de
participación y organización juvenil en la capital de
Antioquia.
GALEANO ARIAS, NÉSTOR (Manizales, 1937). Ensayista, cuentista y
profesor universitario. Columnista de periódicos diversos. Obra
poética:
|Un dios amenaza el horizonte.
GALINDO STEFFENS, MARGARITA LUGARDA (Barranquilla, 1946).
Estudió periodismo en la Universidad Javeriana y lo ha ejercido en
su ciudad natal lo mismo que cargos administrativos y académicos en
la Universidad del Atlántico. Redactora cultural de El Heraldo y
Diario del Caribe, fue finalista única en el concurso nacional de
periodismo «Eddy Torres». Destacada en el concurso de poesía
«Héctor Rojas Erazo» en Sincelejo.
Libros de poesía:
|Vendedor de mariposas (1962);
|Fundación de mis sueños y
|A orillas de la voz.
GALLARDO, MIGUEL ÁNGEL (El Guamo, Tolima, 1944). Licenciado en
ciencias sociales de la Universidad del Tolima, ha ejercido la
docencia universitaria. Secretario de la Unión de Escritores
capítulo del Tolima. Pertenece al Centro de Estudios e
Investigaciones, Ceis. Su primer libro de versos:
|Poesía para la
vida (1986).
GALLEGO, MIMÍ —Nohemí Gallego Correa — (Supía, Caldas,
1948). Enfermera profesional de la Universidad del Valle.
Libro:
|Lugares comunes (1984).
GALLO ISAZA, ORLANDO (Medellín, 1959). Abogado de la Universidad
de Antioquia. Libros:
|Siendo en las cosas (1984);
|Los
paisajes fragmentarios (1985) —ganador del segundo puesto
en el V Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 1983;
|Siendo las cosas —poesía reunida— (1996);
|La
próxima línea, tal vez (1990) —ganador del VII Premio
Nacional de Poesía «Eduardo Cote Lamus»—;
|Todas las cosas
es lo único que dejamos (1995), proyecto ganador de una beca de
creación de Colcultura.
Juan Manuel Roca escribió en la Revista Universidad de Antioquia a
propósito de
|La próxima línea, tal vez: «Cuando uno lee los
poemas de Orlando Gallo, le ocurre como al hombre que tendido en la
hierba siente, en la quietud del día, el bisbiseo de un pequeño
insecto. Siempre que cruza un abejorro, un moscardón, parece que
nos hubiera dejado, en el oído, una razón, un recado. Con los
poemas de Orlando me ocurre algo parecido: su tono asordinado, su
manera susurrante, antes que decirnos secretos a voces, lo hacen de
una forma elusiva, discreta, como en ese viejo arte de imposibles
que es escribir sobre la piel del agua... Gallo lleva el registro
de las pequeñas cosas, las ausculta desde su lenta y paciente
visión ennoblecedora. En su lenguaje no hay estridencias, sólo
medios tonos, claroscuros que de pronto relampaguean porque ha
llevado a buen término su oficio: ese oficio que consiste en
encontrar la palabra justa en medio del pajar del lenguaje».
Y
|
Darío Ruiz Gómez a propósito de
|Los paisajes
fragmentarios: «Gallo no hace poemas sino que busca la poesía
desde el espacio que abren sus confrontaciones. Y es esto lo que lo
aparta de delirios inventados tan típicos de la llamada poesía
joven. De ahí el rigor conceptual como la única manera de hacer
frente a esas evidencias: lo que entraña una lucha secreta contra
el espontaneísmo, contra la facilidad de la poesía de consumo. Así
busca en el pasado de la literatura no lo que escolarmente solemos
llamar una influencia sino la huella viva de esa constatación vital
que debe llenarse con una palabra nueva y resonante...¿Es su poesía
intelectual? Lo es en el sentido de que su exigencia se plantea de
acuerdo a esa herencia ética y de que busca siempre un horizonte
que está más allá de lo inmediato tal como lo plantea la calidad
con que formalmente plantea el poema. Pero sobre todo la estricta
visión de lo que debe constituir un libro como una intangible pero
manifiesta unidad. La forma es así no un capricho sino
responsabilidad ética para sacar los predicados y evidencias del
magma de los lugares comunes, de los vocabularios desgastados».
GAMBOA, ISAÍAS (Cali, 1872; El Callao, Perú, 1904). Residió en
El Salvador, Costa Rica y Chile y falleció en el puerto peruano
cuando regresaba a su patria, donde fue en su juventud soldado,
institutor y periodista. Manifestó especial sensibilidad en sus
|Poesías (1902), libro publicado en Santiago, lo mismo que un
folleto con
|Poemas (Fantasía, Primavera; Ante el mar). Su
obra, pues, fue más conocida en el exterior, donde también
aparecieron
|Flores de otoño (en San Salvador) y
|La tierra
nativa (en Chile).
En su libro
|Tierra de sol de ensueños escribió Alberto
Carvajal sobre Isaías Gamboa: «Sintió mucho. Sus cantos hacen
sentir hondamente a quienes los lean como amor, porque fue
consecuente con su corazón, porque fue sincero. En su poesía no hay
rebuscamientos retóricos ni influencias extrañas. Cantó siempre con
la espontaneidad del ruiseñor en los amaneceres vallecaucanos.
Apenas sí en
|El tren y
|Ante el mar pasa la sombra de
Poe y parece sentirse, especialmente en la última, el graznido de
su cuervo, admirable y siniestro.
|Fantasía y
|La forma
fueron, sin duda, influenciadas por las ráfagas del simbolismo que
remozaron, en las postrimerías del siglo, nuestra literatura. Pero
en lo general de su obra le pertenecen el fondo y el
procedimiento».
GAMBOA, MATEO (Cali, 1880-1948). Periodista, vate romántico y
costumbrista. Sus libros:
|Paisajes caucanos y
|Del
terruño. Su soneto
|Las dos cordilleras fue premiado en
Cali en 1905 y se considera su mejor poema
|Ante el mar, que
es un homenaje al poema que con el mismo nombre escribió su hermano
Isaías. Antonio Llanos dijo que Mateo «poseía el don muy castellano
y muy romántico de hablar sobre la fuga de las cosas».
GAMBOA, OCTAVIO (Cali, 1923-1990). Heredero espiritual de los
grandes cantores del Valle (Villafañe, Garrido, Carvajal, Nieto y
Llanos) y por sangre de Mateo e Isaías Gamboa, se contentó en su
vida con no salir del paraíso, con asomarse apenas a la otra
construida realidad ciudadana. Discreto y asordinado, pasó sin
dejarse ver apenas por el mundo de las publicidades. Tal vez la
única vez que se sorprendió la gente al verlo de protagonista fue
cuando, en un famoso concurso de televisión, lo ganó al responder
todas las preguntas sobre la vasta obra de León de Greiff. Era
ingeniero y antes de su muerte se fue de Bogotá y se dedicó a sus
flores, a la sombra pacífica de sus recuerdos. Nunca se quejó de la
crítica aunque tal vez en alguna de sus notas en El tiempo o en la
presentación de sus antologías del Valle del Cauca se dolía, no por
él, del menosprecio hacia otros paisanos suyos (como Gilberto
Garrido).
Libros:
|Canciones y
|elegías (1963);
|La voz que
llega del misterio (1977);
|Regreso al Valle del Cauca
(1981);
|La luz del medio día (1982);
|Palabra en el
tiempo (1989).
Andrés Holguín dice sobre Octavio Gamboa: «Maneja un idioma puro,
de gran musicalidad y delicadeza expresivas... Una honda nostalgia,
un hondo amor, un hondo pesar se transmiten a través de sus
estrofas. Una innata discreción, impregnada de esa timidez que es
frecuente en los temperamentos poéticos muy agudos, ha hecho que la
obra de Gamboa pase completamente inadvertida para el público y la
crítica. Pocos son quienes la conocen, aprecian, sitúan. Es justo
rescatarla de ese prematuro olvido».
Y Juan Lozano y Lozano:
|«La voz que llega del misterio
coloca a Gamboa en la primera fila de los poetas colombianos
contemporáneos y prolonga la alta prosapia espiritualista de los
mejores poetas del Valle, de los cuales tiene también la
compenetración con las cosas de la naturaleza. Gamboa es poeta de
translúcida autenticidad que sorprende, ve, ama y expresa las
sencillas cosas que rodean al hombre... La soledad, los árboles, el
viento, la música, las aguas de los cielos y de los ríos, las
plantas de los huertos, ese complejo de emociones que es la casa de
una familia, ese espectáculo a la vez luminoso y abismal que es una
noche con estrellas. Todo en la poesía de Gamboa es habitual,
profundo y misterioso y todo está expresado con sencillez y emoción
desconcertantes... Los versos de Gamboa tienen los principales
elementos de la auténtica poesía: ritmo, emoción, dominio del
idioma, imaginación, capacidad de sumir al lector en un estado de
alma».
GARAVITO PARDO, FERNANDO (Bogotá, 1944). Bachiller del Colegio
Mayor de San Bartolomé. Estudió derecho en la Universidad Javeriana
y se graduó con honores... ¡27 años después de terminar la carrera!
con una tesis sobre
|El poeta Julio Flórez frente al Código
Penal. Empezó el periodismo en una «mensajería disimulada» en
la misma universidad, donde fue compañero de Luis Carlos Galán,
quien lo llevó a El Tiempo. Después estuvo en otros medios, entre
ellos la revista Cromos. Allí hizo conocer sus urticantes
reportajes a políticos, artistas e intelectuales, firmados como
Juan Mosca. Algunos de ellos fueron libros:
|Bogotá, ayer,
hoy y
|mañana (1978);
|El corazón de oro (1993);
|Querido Ernesto (1993) y
|Tres años de soledad (1994).
|País que duele aparece en 1995. Entre sus trabajos como
funcionario se destaca el Tren de la Cultura, un museo que ideó y
montó para el Instituto Colombiano de Cultura sobre seis vagones de
ferrocarril, y el cual, luego de recorrer cerca de mil municipios
olvidados de Colombia y de ser visitado por millones de personas,
fue recomendado por la Unesco como programa cultural para los
países del Tercer Mundo. Otra gran realización de Garavito fue la
dirección de
|Estravagario, suplemento del diario El Pueblo,
de Cali, que con una novedosa y original presentación gráfica
publicó colaboraciones de los principales escritores de los años
setenta. Cumplió también excelente labor cultural en la Universidad
Nacional. Actualmente pertenece al servicio diplomático.
Sus libros de poemas son:
|Já (1976) e
|Ilusiones y
|erecciones (1989). Preparó las antologías Diez poetas
|colombianos (1976);Cien años de poemas de amor (1991) y
|Cien mujeres colombianas (1992) en colaboración con Fernando
Umaña Pavolini.
Sobre los versos de Garavito escribió en 1977 Laura Restrepo:
«Diciéndole pan al pan y paloma torcaz de las comunes y corrientes
al Espíritu Santo, Fernando Garavito empieza a desmontar, poema
tras poema, los tópicos manidos, los lugares comunes, los clisés no
sólo de la poesía sino también de la vida misma».
GARCÉS, GUSTAVO ADOLFO (Medellín, 1957). Estudió derecho en la
Universidad de Antioquia. Cofundador de la revista literaria Gaceta
de la misma. Premio Nacional de literatura concedido por el
Instituto Colombiano de Cultura en 1992.
Su obra:
|Libro de poemas (1987);
|Breves días
(1992).
Dice Guillermo Linero: «Los poemas de Gustavo Adolfo Garcés,
compuestos frecuentemente de contadas líneas, en lo que de pronto
constituye una atracción por la conformación precisa de lo bello y
no una identificación facilista con la sensualidad espiritualizada
de la poesía oriental, ni mucho menos por carencia de resolución,
detentan en la forma y también en sus contenidos, una sencillez
refinada y constante, que requiere cierto detenimiento (tal vez el
de una segunda lectura) para visualizar a través del cristal de lo
ínfimo la mención de lo superior, o, lo que es lo mismo, para
descubrir tras los sucesos cotidianos el discernimiento de lo
trascendente. .».
Jaime Eduardo Jaramillo presentó así la poesía de Gustavo Adolfo
Garcés: «Posee características que la particularizan,
constituyéndose en una de las voces más personales de la lírica
reciente. Es en muchos de sus mejores momentos de una sabia y
medida concisión en sus medios expresivos, separándose del
retoricismo, la grandilocuencia y el exceso verbal que han
frustrado tantas producciones líricas de nuestra historia».
GARCÉS GONZÁLEZ, JOSÉ LUIS (Montería, 1950). Estudió en las
universidades Nacional y Pedagógica de Bogotá y se graduó en la de
Córdoba en ciencias sociales. Fundador y presidente del grupo El
Túnel en la capital de Córdoba, director de su revista (del mismo
nombre) y director de la Casa de la Cultura de Montería. Ha
recibido muchos premios por sus obras: las novelas
|Carmen ya
iniciada y
|Entre la soledad y
|los cuchillos,
primero y segundo lugar, respectivamente, en los concursos «Ciudad
de Pereira» (1984) y Plaza & Janés (1985);
|Fernández y
las ferocidades del vino, segundo puesto en el concurso
nacional de libros de cuentos «Ciudad de Bogotá» en 1991; y su
trabajo Dos
|lujurias en América fue premiado en el concurso
regional de historia convocado por la Universidad del Atlántico.
Pero la obra que mayores satisfacciones le ha dado fue una que
nunca se llevó a libro: el argumento de
|Caballo viejo, que
obtuvo en la televisión un éxito sin precedentes y mereció
numerosos premios... ¡menos el del autor! También escribió otros
argumentos, entre ellos el del dramatizado
|Música,
maestro.
Con su cuento
|La noche alta y el titilar de las estrellas
obtuvo el premio «Al Mejor Envío Extranjero» en el concurso
Ibero-americano «Javiera Carrera» de Valparaíso, Chile, en
1986.
Como periodista, es colaborador de numerosas publicaciones y
revistas culturales y en 1995 publicó el libro de crónicas
|Los
locos de Montería.
Sus textos poéticos están recogidos en los libros
|Corazón
plural (1989) y
|Cuerpos otra vez (1993).
GARCÉS RENTERÍA, CLEOFÁS (Chocó, 1925; Buenaventura, 1977).
Desde niño vivió en el puerto, donde estudió bachillerato. Cursaba
derecho en la Universidad Santiago de Cali cuando falleció. Su
obra, dispersa, no conoció el libro. Pero sus versos fueron
publicados en
|Indice poético de Buenaventura (1979), de
Helcías Martán Góngora, quien dice que «será recordado siempre como
el poeta de Buenaventura» y agrega: «Las noches de bohemia
circundaron la figura popularísima de Cleofás Garcés. Fue un poeta
mesiánico, sencillo y cordial, con auditorio propio para sus
arengas. Su anecdotario y obra pertenecen al folclor y a la
geografía del litoral. En cada estrofa del hermano Cleo se
presiente la fascinación del estero de El Piñal, el chocar de las
botellas que se rompen en la proa natalicia de los barcos
mercantes. Sobre el ara de Baco se consumió su vida».
GARCÉS VALENCIA, ÁLVARO (Popayán, 1912). Periodista, colaborador
de diarios de Bogotá, Cali y Medellín.
Obras:
|Llama y ceniza (1962);
|La luz en el viento
(1945);
|Más allá de la voz; Octubre; Sinfonía en gris.
GARCÍA, ÁNGELA (Medellín, 1957). Estudió ciencias de la
comunicación en la Universidad de Antioquia, codirige la revista
Prometeo y es directora ejecutiva del Festival Internacional de
Poesía de Medellín. Codirigió el video de poesía
|La orilla
opuesta (1992). Incluida en la selección
|Poetas y
panidas (1994). Poemas suyos han sido publicados en España,
Costa Rica, Nicaragua, Argentina y México. Invitada el III Festival
Latinoamericano de Poesía en Rosario, Argentina (1995).
Libro:
|Entre leño y llama (1993).
GARCÍA, SEBASTIÁN (Tunja, 1589 - ?) «Primer criollo que escribió
versos». Se conserva su
|Loa a Juan de Castellanos,
reproducida en
|la Antología de la poesía hispanoamericana de
Albareda y Garfias (Madrid, 1957).
GARCÍA AGUILAR, EDUARDO (Manizales, 1953). Estudió economía
política y filosofía en la Universidad de Vincennes, París.
Novelista, cuentista, ejerce el periodismo en Ciudad de
México.
Sus libros de poesía:
|Palpar la zona prohibida (1984);
|Ciudades imaginarias (1986);
|Urbes luminosas (México,
1991);
|Llanto de la espada (México, 1992).
Novelas:
|Tierra de leones (1986);
|Boulevar de los
héroes (1987);
|El viaje triunfal (1993) —con la
cual obtuvo el premio de novela «Ernesto Sábato» en Cali en
1989—y
|Tequila coxis (1997). Libro de cuentos:
|Cuaderno de sueños (1981). Sobre
|Llanto de la espada
dice Edgar O’Hara: «... Dista mucho de ser el libro de poemas
de un novelista, es decir, un libro menor, poco exigente. Todo lo
contrario. Creo que García Aguilar juega a conciencia con tales
estereotipos porque sabe que «la verdad de la poesía», perseguida
por los soñadores, habita el filo de la hoja. De ahí la
increpación: «Perro, poeta, ¿dónde están tus espadas? Muéstrame tu
tesoro... De ese cortante camino nacen las heridas o las palabras.
O una misma cicatriz».
GARCÍA DE BODMER, HELVIA (San Gil, Santander, 1912). Tomás
Vargas Osorio escribió una bella y misteriosa página sobre su
infancia, encabezada así: «Helvia García o el don espontáneo. Hoy
empiezo tu biografía...».
Víctima de una nociva publicidad provinciana, desde muy joven
rechazó —en notas autobiográficas— la intromisión en la
intimidad ajena. Sin embargo, su poesía es hermosamente intimista y
no refleja el resentimiento social que sugiere el libro
|Poesía
de autoras colombianas (1975). Después de un largo viaje por
América del Sur, se instaló en Bogotá, donde ha publicado toda su
obra poética, en los siguientes libros:
|La colina dorada (1945);
Campanas sumergidas (1961);
|Vitral de bruma (1963); 20
|elegías y una canción desesperada (1966). En 1992, con el
nombre de
|Verdad o sueño, apareció un volumen con los libros
anteriores y con poemas nuevos. En el prólogo, Hernando Valencia
Goelkel dice: «Esta reedición de los poemas de Helvia García de
Bodmer será un regocijo para los iniciados a su obra y servirá para
que quienes se aproximen a ella por primera vez puedan situarla en
el lugar que se merece dentro de la poesía nacional».
Luis Eduardo Nieto Caballero dijo que Helvia «tiene poemas
crepusculares y el romántico amor de la tristeza... —Fue la
tristeza la que enseñó canciones a mi alondra—, dice ella. Es
verdad también que toda alondra, para el adiós que es el dolor,
nace aprendida... Helvia es una poetisa de extraordinaria
delicadeza, de sensibilidad exquisita, que juega con las imágenes y
con la rima, y que en romance, coplas, canciones de cuna, lo mismo
que en las estrofas del deseo y del hastío, pone a soñar a quienes
la leen...».
GARCÍA GÓMEZ, ALEJANDRO (Sandoná, Nariño, 1952). Profesor,
narrador, ensayista y columnista de prensa. Ha obtenido premios en
concursos de cuento (en Medellín en 1994) y de poesía (en el
concurso de la revista Mairena de Río Piedras, Puerto Rico, en
1988). Forma parte del consejo de la revista Mascaluna de
Medellín.
Autor de
|Transparencias (1991), «libro que no puede
olvidarse después de leerlo, todo verso de él nos resulta
impactante», según Gustavo Álvarez Gardeazábal.
GARCÍA GÓMEZ, CARLOS (Salamina, 1898-1927). Cuando cursaba
medicina en la Universidad Nacional la ceguera truncó su carrera.
Escribió una poesía delicada y sencilla, triste y soñadora, pero
que tampoco vio la luz y quedó así desconocida. Sólo hemos visto
cuatro sonetos en
|Salamina: ciudad de poesía (1956).
GARCÍA MAFFLA, JAIME (Cali, 1944). Vida consagrada
fervorosamente a la poesía —a la teoría y a la práctica—.
Jefe del departamento de humanidades de la Universidad de los
Andes, que lo licenció en filosofía y letras. Director de
literatura y profesor de la Universidad Javeriana (que le concedió
el título de magister) y en el Seminario Andrés Bello del Instituto
Caro y Cuervo. Director del taller de creación y apreciación de la
lírica moderna en la Casa de Poesía Silva y cofundador de la
revista de poesía Golpe de Dados. «La devoción por Mito me liberó
del Nadaísmo», dijo alguna vez al crítico Álvaro Pineda
Botero.
Libros:
|Morir lleva un nombre corriente (1968);
|Dentro
de poco llamarán a la puerta (1972);
|Guirnalda entre
despojos (1976);
|Sus ofrendas olvidadas (1976);
|En el
solar de las Gracias (1978);
|Las iluminaciones del
pasado (1978);
|Canciones de ausencia (1978);
|La
caza (1984);
|Las voces del vigía (1986);
|En el solar
de las Gracias —antología publicada por la Universidad
Nacional— (1981);
|Poesía colombiana e hispanoamericana
—antología— (1995);
|Vuelve si puedes (1997). En
prosa:
|El acto y la palabra que lo nombra (1974);
|En
otoño debían caer todas las hojas de los libros (1987);
|En
la huella de Miguel de Unamuno (1987);
|Fernando Charry
Lara (1989).
En la
|Historia de la poesía colombiana (1991) es
clasificado por James Alstrum como «poeta para poetas entre los
post-nadaístas». La misma
|Historia lo coloca en el capitulo
denominado «Generación de Golpe de Dados» (por la revista de la
cual es fundador y director con Mario Rivero) y dice que «toda su
obra ejemplifica una búsqueda constante de una poesía
autorreferencial de estampa íntima... Toda esa peregrinación
ontológica ha hecho de García Maffla probablemente el más prolífico
poeta de su generación, pero con tirajes editoriales de sus obras
tan ínfimos que nunca será reconocido por el lector que
difícilmente podrá penetrar en mundo tan arcano».
David Jiménez, a su vez, dice en la
|Gran Enciclopedia de
Colombia de Círculo de Lectores (1991) que «García Maffla
acomete una riesgosa reflexión poético-filosófica... La poesía no
es acaso, para él, sino ese puñado de palabras y de imágenes que el
hombre opone al tiempo o un canto a las cenizas... Ningún poeta
colombiano actual va tan lejos por este camino de la desesperanza y
del nihilismo, sentimientos que en García Maffla nada tienen qué
ver —o al menos no directamente— con la situación social
del país sino con ideas y convicciones metafísicas».
Juan Gustavo Cobo Borda dice que en sus libros sucesivos «se ha
robustecido su arduo trabajo con la palabra que remite, por su
forma de componer, al pasado clásico». Y luego de citar esta frase
de García Maffla: «afuera he quedado y nada me resguarda», continúa
Cobo: «Es en medio de tal soledad donde su lenguaje refrenado busca
establecer las bases primordiales de su tarea —el acto de
escribir, los pocos seres que llenan sus horas, la memoria herida o
vacía y la defensa, como un requisito para sobrevivir, de ese
círculo de soledad en torno suyo. En momentos en que la poesía
latinoamericana se volvía prosaica, fraternal y comprometida de
lleno con causas de redención social, poetas como García Maffla
mantuvieron la exigencia de un diálogo entre soledades afines. De
lector que descifra una escritura, que no por estar lleno de dudas,
es por ello menos digno de ser escuchada en nuestro
interior».
Álvaro Pineda Botero dice que «García Maffla es un poeta de hoy y
su tema central es la nostalgia...» y concluye: ...«Desmaterializa
las cosas cotidianas, o las cubre con un manto etéreo. El lector
queda, entonces, suspendido entre la materia y el espíritu, entre
el aquí y el más allá, entre lo intrascendente y lo trascendental.
Levita en el umbral; separado del mundo, pero sin perderlo de
vista; en el vacío, un poco más allá de las cosas, pero todavía en
contacto con ellas. Sabe que más allá no hay nada, pero, al mismo
tiempo, rechaza la vida del más acá. Un día, al preguntarle por su
poesía, me confesó: Se reduce a una palabra: vacío».
GARCÍA NIÑO, GUILLERMO (Sotaquirá, Boyacá, 1934). Catedrático de
literatura en el Colegio Mayor del Rosario y en el Externado de
Colombia. Comentarista bibliográfico en el suplemento literario de
El Tiempo, en el Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Luis Ángel
Mango y en otros medios.
Obras:
|Ciclos humanos (1960); Mundo sin límites (Buenos
Aires, 1962);
|Arcadas al viento (1959);
|El eterno
Narciso (1966);
|Luz no usada (1970) y
|Primera
antología (1979).
En el libro
|12 poetas boyacenses contemporáneos (1969) dice
Darío Achury Valenzuela: «Tanto la crítica nacional como la
extranjera se ha ocupado de comentar su obra poética, emitiendo
juicios de encomio acerca de ella. Personas de tanta autoridad como
el poeta español Vicente Aleixandre y el crítico portugués Joaquín
de Montezuma Carvalho están de acuerdo en afirmar que García Niño
es una de las voces más puras de la nueva poesía hispanoamericana.
Posee el don de hablarles a los hombres en el lenguaje de todos los
hombres y, sin embargo, les habla con un lenguaje totalmente nuevo,
rico en matices y modulaciones, y no obstante, tan sencillo como el
pan de cada día. Facilidad es la difícil virtud que distingue la
poética de García Niño. Facilidad que es el resultado de una
constante laboriosidad vigilante del poeta para alcanzar la serena
cumbre de la claridad».
GARCÍA QUINTERO, FELIPE (Bolívar, Cauca, 1973). Licenciado en
lengua española y literatura en la Universidad del Cauca. Premio de
poesía «Rafael Maya», otorgado por la misma, en 1992, por el libro
|En la era del olvido. Miembro fundador de la revista de
poesía Ophelia y también director de Fundación de la Palabra y de
los Encuentros de poesía Ciudad de Popayán. Dirige el taller de
poesía Rompiendo Muros en la Penitenciaría Nacional de San Isidro
de la capital del Cauca.
Premio nacional de poesía «Euclides Jaramillo Arango» de la
Universidad del Quindío en 1995, con el libro
|Monólogos del
huésped.
Libro:
|La muerte de lo blanco (1995). La revista Ophelia
publicó en 1997 un número exclusivo con una selección de sus libros
inéditos bajo el título de
|Señales de tránsito. Becario de
Colcultura en 1996 para creación poética.
GARCÍA TAPIA, CRISTO (Chochó, Sucre, 1951). Secundaria en
Sincelejo y filosofía y letras en la Universidad Santo Tomás en
Bogotá. Especializado en bibliotecas escolares, director de la
biblioteca Juan José Rondón en Sincelejo. También ejerce el
periodismo. Primer premio en el concurso de poesía organizado por
las Cooperativas Regionales de Antioquia, Medellín, 1984, y segundo
en el VII concurso nacional de poesía del Servicio Civil en
1984.
Libros:
|Salutación y tedio (1983) y
|Caminantes en la
palabra (1985). El académico Carlos Villalba Bustillo dice que
«en sus poemas hay una permanente obsesión por la nostalgia, el
amor, la soledad y el dolor, sin que por eso podamos clasificarlo
entre los poetas fatalistas, pues también descubrimos en sus poemas
un fino humor y un corto pero contundente golpe de sarcasmo... Sin
renunciar al verano de ráfagas calcinantes y hojas marchitas... se
agrega a la lluvia cuando la ansiedad interior, la fugacidad de la
alegría y el miedo a la vejez lejana le embocan con la
melancolía».
GARCÍA TEJADA, JUAN MANUEL (Santafé de Bogotá, 1774; Madrid,
España, 1845). Clérigo extravagante, defensor de Nariño pero
enemigo de Bolívar y quien se declaró paladinamente realista
durante la lucha por nuestra Independencia. Murió en España ¡claro!
como un renegado y comiendo lo que cantó en sus más pestilentes
versos, denominados
|Canción cantable o jácara que si oliera, el
diablo que la tuviera y que fueron publicados «por un editor de
buen estómago y malos hígados» en Perpignan en 1836. Hubo una
edición bogotana
|(Poema escrito por un eminente granadino, en
verso, sobre el tema de la mierda) que desapareció (¿en las
cloacas?) en 1857. Pero al reverso de la medalla, dejó poesías de
elevado estilo. Arango Ferrer dice que «no hay un solo fragmento
(de la
|Jácara) que no sea testimonio del ilustre
versificador y del inagotable ingenio rabelesiano para hallar las
más grotescas, divertidas y a veces repugnantes situaciones en que
por ciertas urgencias los dioses interrumpieron su majestad, los
santos sus elaciones místicas y en que los guerreros perdieron
batallas decisivas y famosas en la historia. Por esa obra, dechado
de la preceptiva, y por las joyas místicas de que es autor, no
vacilo en considerar a García Tejada como el más aguerrido y culto
versificador de su tiempo».
GARCÍA USTA, JORGE (Ciénaga de Oro, Córdoba, 1960). Secundaria
en Cartagena. Filosofía y letras en la Universidad Santo Tomás y
derecho en la Universidad de Cartagena, donde dirige la revista
Historia y Cultura. Ha obtenido honrosos puestos en varios
concursos regionales y nacionales y ganó los premios nacionales de
poesía joven «León de Greiff» en Calarcá, Quindío, y de
Suramericana de Bogotá en 1984. Presidente fundador de la Fundación
Cultural «Héctor Rojas Herazo» de Cartagena. Jefe de prensa,
coordinador cultural y divulgador en diversas instituciones y en
medios de comunicación. Dirigió la revista dominical Solar de El
Periódico de Cartagena. Presidente del Círculo de Periodistas,
trabaja en El Universal de Cartagena. Ganó los premios de
periodismo «Antonio J. Olier», «Cartagena de Indias» y «Colprensa
15 años» (éste, con un trabajo sobre García Márquez, en
1996).
Libros:
|Noticia desde otra orilla (1984);
|Libro de las
crónicas (1989);
|El reino errante (1991);
|Monteadentro (1992) y
|La tribu interior (1995).
Es autor, también, de volúmenes de cuentos, ensayos y crónicas,
entre ellos
|Diez juglares en su patio, que escribió con
Alberto Salcedo;
|Cómo aprendió a escribir García Márquez
(1995) y
|Visitas al patio de Celia —sobre la obra de
Rojas Herazo— (1995).
García Usta escribía y recitaba poesía desde los catorce años y ha
trabajado en su obra con pasión y desvelo. Cuando presentó
|Monteadentro en el concurso nacional de poesía de la Casa de
la Cultura de Montería en 1988 disputó el primer lugar, y al autor
de este
|Quién es quién (que era jurado) lo impresionó ese
misterioso mundo —ancestros árabes— que se revelaba en un
idioma de tan arraigado casticismo caribe, exaltación de los
orígenes y de la entraña popular. Por eso nos parece tan justo lo
que dice Alfonso Múnera Cavadía: «Nada importa tanto
|en
Monteadentro como el espléndido espectáculo de la palabra
misma: desde el mito y la palabra rural, nacida para ser dicha,
desde la raíz nutricia de los grandes hallazgos gongorinos y
quevedianos, desde el esfuerzo sostenido por renovar la metáfora
surge el trabajo arduo de recrear el nombre de las cosas y de los
instintos y de los seres que pueblan
|Monteadentro. En
realidad, dicho de manera simple y al margen de las consideraciones
temáticas, Jorge García Usta hace lo que desde hace ratos se hace
cada vez menos por los poetas colombianos: poesía».
GARRIDO, GILBERTO (Supía, Caldas, 1887; Cali 1978). Periodista,
diplomático en México y en Brasil. Octavio Gamboa dice en su
|Antología del Valle del Cauca: «Lo defino como el mayor de
los poetas desconocidos de Colombia. Me duele que tan pocas
personas lo hayan leído. Y considero que la falta de una edición
nacional de su obra poética, es motivo de deshonra y vergüenza para
el país... Cuando verdaderos ríos de fraude literario salen de las
imprentas de Colombia, la obra de uno de nuestros mayores líricos
permanece en la oscuridad».
Y Héctor Fabio Varela nos cuenta algo de su vida extrapoética:
Garrido trajinó en su juventud por senderos de aventura... Más
tarde vociferó en las plazas públicas y se lió en tormentosas
polémicas, con el arma de la sátira poética, como antes se
estilaba. Alzó su voz en el parlamento, escribió panfletos y
participó en episodios tan ruidosos como insignificantes. En medio
de tanta algazara democrática, fiel a unas ideas que entonces
parecían revolucionadas y hoy son apenas suaves recuerdos, la vida
le deparó más de una angustia. Vio morir en sus brazos los más
queridos seres, sintió los mordiscos de la envidia y la calumnia,
miró la cama y la escama del reptil. En años de sosiego se refugió
en tranquilos remansos burocráticos, a contemplar desde el balcón
la feria de las vanidades y de los apetitos humanos. Anduvo luego
por el ancho universo con vestes consular y diplomática unas veces,
y otras en calidad de espectador, cuando fue a recoger los pasos de
sus antepasados en España. Podría suponerse que tan azaroso
itinerario es el de un hombre de acción, a quien la existencia
demandaba siempre y en todas partes actos espectaculares. No. Eran
apenas las exuberantes manifestaciones de un temperamento
apasionado y vehemente que se desbordaba en la palabra altisonante
y en el gesto clamoroso. En cada uno de esos episodios se expandía
y se acendraba al propio tiempo uno de los más altos poetas
colombianos...».
Su libro más hermoso y conmovedor, escrito en liras, es
|Llanto —por su hijo muerto— publicado en 1943.
Otros:
|Lumbre (1947);
|Ansiedad (1947);
|Romancero
—de mi ciudad y de mi gente— (1947);
|Poemas
(1954);
|Ilusión (1959) y
|Ánima expuesta (1959).
GAVIRIA, VÍCTOR MANUEL (Medellín, 1955). Uno de los más
importantes cineastas o cinematografistas colombianos, lanzado a la
notoriedad internacional por sus películas de largo metraje
|Rodrigo D. No futuro (1988) y
|La vendedora de rosas
(1996) pero también premiado por sus cortos
|Buscando tréboles,
Los habitantes y
|La lupa del fin del mundo. Integrante
del grupo que animó la importante revista poética antioqueña
Acuarimántima (1974-1982). Focine premió su guión sobre José
Asunción Silva y en 1988 su largometraje
|La vendedora de
rosas ganó el máximo premio del Ministerio de Cultura y fue
incluido en la selección oficial del Festival de Cannes. También
escribe ensayo, narrativa y crónica periodística en que «como en su
poesía la brillante agilidad estilística deja una estela peculiar,
a veces ambigua, donde las imágenes liberan y al mismo tiempo
apresan lo fugaz: lo cercano que está demasiado lejos», dice Luis
Fernando Calderón.
Sus libros de poesía:
|La luna y la ducha fría (1979),
ganador del premio nacional de poesía Universidad de Antioquia;
|Con los que viajo sueño (1980) —libro con el cual había
ganado en 1978 el premio nacional «Eduardo Cote Lamus» otorgado por
el Instituto de Cultura de Cúcuta—;
|De paso (1985)
—en colaboración—;
|El pulso del cartógrafo (1986);
|El rey de los espantos (1993). Además el libro de
|crónicas El campo al fln de cuentas no es tan verde (1982) y
el relato periodístico
|El pelaíto que no duró nada, sobre
los problemas de la violencia suicida en la comuna nororiental de
Medellín.
Segun Elkim Restrepo, la de Gaviria «es una poesía que, cosa rara
en el panorama colombiano, hace propios la sensibilidad y el
ensueño juveniles, su aventura... No sobra añadir que Víctor M.
Gaviria es el poeta más destacado de la nueva generación de
escritores colombianos».
GAVIRIA GUTIÉRREZ, JESÚS (Medellín, 1949). Secundaria en San
Ignacio y en el Colegio Robledo de Medellín. Abogado de la
Universidad de Antioquia, donde está vinculado a su Museo
Universitario. Crítico de arte y profesor de arte y humanidades en
la Universidad Pontificia Bolivariana, y curador del Museo de Arte
Moderno de Medellín. Ha publicado numerosos textos sobre
literatura, música, pintura y escultura. Su obra poética, en dos
libros:
|Una corta danza (1976) y
|Veinte piezas para
instrumento de percusión (1990).
Jaime Alberto Vélez escribió, a propósito del primero: «En lo
breve del poema... la palabra elegida alcanza, por su condición,
exactitud y relaciones, su máxima expresión, y revela de manera
incontrovertible hasta qué punto esta expresión elude de manera
permanente el engaño, el artificio retórico, las falsas realidades
conseguidas a través de un indiscriminado juego verbal».
Y Jairo Morales Henao en su libro
|El texto y la mirada dice
sobre los poemas de
|Veinte piezas para instrumento de
percusión que en ellos «afloran tensiones de tipo reflexivo
moderadas en un discreto tono menor, casi tímido a veces, y donde
la fidelidad a la visión impide que esa nota de pensamiento
distorsione en un lenguaje lógico la naturaleza irreductible de un
poema, su vinculación a una situación con nombre propio en la vida
del poeta (y cuando decimos situación no aludimos de manera
exclusiva a anécdotas de su biografía exterior o a datos
positivos)»... Una conciencia dolorosa sobre lo efímero de la
condición humana, sobre el tiempo, en una palabra, sobre la muerte.
Pero también, y como consecuencia dialéctica de lo anterior, una
afirmación del goce de vivir y de la necesidad de la existencia del
hombre, de su palabra, para que el mundo a su vez exista, para que
las cosas tengan un sentido, pues sabemos que un árbol habla si
algo lo vincula a nuestra vida emocional... La unidad de la
oposición vida-muerte constituye el eje que tensiona este reducido
puñado de poemas, el fundamento de mi vaga simpatía. Nada nuevo.
Sólo que lo nuevo en materia de la palabra es el acontecimiento de
su retorno, la particularidad de que necesariamente se reviste ese
regreso cuando obedece a una actitud sincera. Y en este poemario
esa oposición tiene una calidad obsesiva que se hace más intensa
por la brevedad epigramática de todos los poemas y por el escaso
número de éstos».
Jorge H. Cadavid dice, a su vez, que, «como su título lo indica,
veinte piezas recias y consistentes lo edifican. Un libro para
releer más de una docena de veces».
GIL LEMOS, DANIEL (Popayán 1874-1924). Expulsado de la
Universidad del Cauca por unos versos que disgustaron a las
autoridades, hizo fogosa campaña intelectual en publicaciones de su
tierra, de Cali y Bogotá. Fue un auténtico librepensador,
tempestuso orador, mordaz epigramista de rico léxico que «aprendió
en los escritores colombianos de egregia fabla».
GIL, LEÓN —Oscar León Pulgarín Gil— (Venecia,
Antioquia, 1954), Estudió física pura en la Universidad de
Antioquia. Profesor de física y matemáticas. Ha publicado poemas y
prosas en suplementos literarios y revistas de poesía y figura en
las antologías
|Para conocernos mejor (poetas de Colombia y
Brasil) y
|Tambor en la sombra (poetas colombianos, editada
en México). Sus propios libros:
|Del huerto de Van Gogh
(1990),
|Ecce infans (1996).
Juan Manuel Roca, en su «antología» semanal del magazín dominical
de El Espectador, que tan justa y generosamente dirigió Marisol
Cano, dice que «aunque nació en Venecia, las aguas que más lo
atraen no necesitan de góndolas, pues al río del lenguaje se
enfrenta a contracorriente».
GIL SÁNCHEZ, ALBERTO (Medellín, 1912; Bogotá,
|1953). Hijo
del notable médico Gil J. Gil, quien fuera rector de la Universidad
de Antioquia y autor de la
|Historia de la medicina en
Antioquia, fue un vate modernista y su único libro fue
publicado en Buenos Aires, Argentina. Estudió en el «alma mater» de
su ciudad pero se graduó de abogado en la Universidad Javeriana de
Bogotá. Dirigió la revista Mármol y escribió ensayos críticos,
entre otros, sobre Barba-Jacob y José Asunción Silva. Impenitente
bohemio, tal vez a ello se debió su trágica muerte en la hoy Casa
Silva de Bogotá —que a la sazón era una pensión o inquilinato-
debido a las quemaduras que sufrió presumiblemente al quedarse
dormido, en su lecho, con un cigarrillo encendido... Su libro
único:
|Universo (1945).
GIRALDO, FRANCISCO (Aguadas, 1884; Bogotá, 1926). Fue maestro en
su pueblo, viajó a Bogotá a estudiar derecho y se graduó en 1906.
Magnífico narrador, describe fielmente a personajes y paisajes de
su terruño. Sus cuentos y novelas tuvieron la mayor acogida, entre
ellas
|La hija de la otra. Su poema
|Titanes fue
laureado en los juegos florales de Bogotá en 1917.
GIRALDO, LUZ MERY (Ibagué, 1950)
|. Doctora de la Javeriana
en literatura latinoamericana, licenciada en filosofía y letras,
también estudió música y piano. Docente de las universidades
Nacional y Javeriana, directora de postgrado literario en ésta,
asistente cultural de la Biblioteca Nacional.
Libros:
|El tiempo se volvió poema (1
|974);Camino de
sueños (1980);
|Jardín de sueños —textos para
niños— (1986);
|Con la vida (1996). Ensayos y crítica:
|Fin de siglo: narrativa colombiana (1995); La novela colombiana
ante la crítica —1975 -1990—(1995); José Donoso: el
laberinto de la identidad (1980).
GIRALDO ÁLVAREZ, URIEL (Salamina, Caldas,
|1957).
Ingeniero. Además de poesía ha escrito cuentos (ganó el Premio
Popol Vuh en Manizales en 1975). Libros:
|Al borde de la vía
(1988);
|Visiones (1990);
|Carrera 13 Calle 13 (1991);Aquel
amor ya nostalgia (1993);
|Todavía la
vida—cuentos— (1995).
Dice Orlando Sierra que «Giraldo Álvarez resulta una especie de
reseñador de sucesos, de cronista de la contemporaneidad. Sus
poemas hablan de la calle, la plaza, el helado, la peineta
desportillada, el bus urbano. Todo sin trucos, sin sobresaltos
metafóricos. Por supuesto es una obra irregular. Sin embargo, tiene
un gran mérito: la búsqueda de otro horizonte poético para Caldas,
tan acostumbrada a los preciosismos enjundiosos y las
frasecitas».
GNECCO CORONADO, ANTONIO (Riohacha, 1871; El Pájaro, Guajira,
1937). Graduado en filosofía y letras en el Colegio Mayor del
Rosario y en la Universidad Republicana. Administrador de aduanas
de su patria chica. Fue uno de los primeros y más entusiastas
integracionistas culturales entre Colombia y Venezuela. Fundó con
el periodista Manuel F. Robles el periódico La Camelia en 1895. Su
obra se destaca por su sabor costumbrista, romántica, galante. Se
destacó como repentista, declamador y cantante, por lo menos en las
fiestas de sus amigos, aunque en sus últimos años quiso vivir
alejado de todos. Su obra poética es rescatada parcialmente por la
hermana Teodosia Josefina Zúñiga en
|La Guajira en las letras
colombianas (1978).
GÓMEZ, EDUARDO (Miraflores, Boyacá, 1932). Estudió derecho en
las Universidades Nacional, Externado de Colombia y El Rosario y
lideró movimientos estudiantiles de izquierda. Residió seis años en
la República Democrática Alemana, donde estudió dramaturgia y
literatura. A su regreso al país, se ha dedicado de lleno a la
crítica y a la cátedra universitaria en los Andes, Javeriana,
Pedagógica y Escuela Nacional de Arte Dramático. Ha ocupado cargos
en Colcultura, la Unión Nacional de Escritores y la revista Razón y
Fábula. Director de Texto y Contexto, de la Universidad de los
Andes. Colaborador de la Radio Nacional y de la emisora de la
Universidad Tadeo Lozano con su programa «La poesía en el
tiempo».
Libros de poesía:
|Restauración de la palabra (1969);
|El
continente de los muertos (1975); Nuevos poemas (1978);
|Movimientos sinfónicos (1980);
|El viajero innumerable
(1985);
|Poesía 1969-1985 —suma de los cuatro
anteriores— (1985);
|Historia baladesca de un poeta
(1988);
|Las claves secretas (1998). También ha publicado
ensayos de crítica interpretativa sobre las obras de Thomas Mann,
Proust y Kafka, y
|Reflexiones y esbozos —poesía, teatro
y crítica en Colombia—. Traductor de Brecht y Goethe.
El poeta español J.M. Caballero Bonald le escribió a Gómez: «Su
libro contiene para mí la más viva, eficaz y vigorosa poesía que me
ha llegado, desde hace mucho tiempo, de Colombia y aun de otros
vecinos países. No se trata de ningún volandero elogio epistolar
sino de una rigurosa convicción. El engranaje de patetismo e
ironía, el admirable injerto de la ética en la estética, la muy
inteligente dosificación meditativa de la experiencia, la misma
instrumentación lingüística, son otros tanto factores que sitúan su
poesía entre las más dinámicas de la actual vanguardia
latinoamericana».
Y Andrés Holguín: «Este libro sitúa inmediatamente a Eduardo Gómez
—en medio de tanta poesía débil o vaga o insípida o falsamente
audaz— en un sitio aislado y señero. La calidad del poeta se
advierte aquí —como en tantos otros casos excepcionales—
en el mundo propio, característico que crea. Suscita un universo
cerrado, un conjunto de formas y de emociones, de relaciones
anímicas, de focos de irradiación, de pensamientos subyacentes, de
tácitas correspondencias... Como siempre, esta poesía está ubicada
más allá de lo que el crítico pueda decir, o balbucir, y sólo su
esotérico lenguaje —la prolongada lectura de estos poemas
hondos y densos— es capaz de traducir su propio mundo».
GÓMEZ, LUIS MODESTO (Zapatoca, Santander, 1894; Bogotá, 1934).
Poeta irónico y festivo —en la línea del Tuerto López—
publicó sus producciones en El Nuevo Diario de Bucaramanga y en
Vida Nueva y Bogotá Cómico en la capital de la república. Aparece,
entre otras, en la selección
|Poesía santandereana publicada
(no figura la fecha en el libro) por la Gobernación de dicho
departamento.
GÓMEZ AGUDELO, MARGARITA (Medellín, 1925). Bachillerato en el
Central Femenino de Medellín, periodismo y bibliotecología en la
Universidad Femenina de la misma. Cronista de El Correo y La
Defensa de Medellín, El Tiempo de Bogotá y colaboradora de diarios
de Nicaragua, donde residió por 29 años, y Venezuela, donde fue
secretaria de la embajada y cónsul.
Sus libros
|Antología del cuento nicaragüense; Mi Simón Bolívar
y otros poemas (1981).
GÓMEZ ARDILA, GUSTAVO (Sardinata, Norte de Santander, 1943).
Abogado y periodista.
Libro:
|Oficio de caminante.
GÓMEZ CAMPILLO, FRANCISCO JAVIER (Itagüí, Antioquia, 1968).
Licenciado en español y literatura en la Universidad del Cauca.
Miembro del grupo de poetas jóvenes Fundación de la Palabra,
cofundador de la revista de poesía Ophelia y organizador de los
Encuentros Latinoamericanos de Poesía Ciudad de Popayán. Beca de
Colcultura para creadores jóvenes de poesía en 1995.
Libro:
|La tiniebla luminosa (1993) —Premio Nacional de
Poesía joven Colcultura, 1993.
Dice Guiovanni Quessep de su alumno al hablar sobre «las honduras
que persigue la mirada en el bello libro de poemas de uno de los
más dotados poetas jóvenes de Colombia . ..Versos nocturnos los de
Francisco Gómez, escritos por la mano misma de la vigilia; versos
que unen en su sagrada estación de músicas, la densidad asombrada y
el suplicio de luz del alma de un vidente.. . El lector de
|La
tiniebla luminosa se extravía por ínsulas extrañas y halla
«fuentes de aguas colgantes y jardines que no cesan de soñarse...
Toda la desolación de quien padece un destino de los dioses habita
en esta noche oscura del alma, donde se escuchan a veces con música
distinta, claro está, los pasos del mayor poeta de la lengua
española: San Juan de la Cruz. Y, en esas
|tinieblas
perfumadas, quien ha escrito este hermoso libro persigue
|la
luna de los tigres. Cuánto destino misterioso guarda este
verso, uno de los más afortunados del joven poeta».
GÓMEZ CÁSSERES, RAIMUNDO (Cartagena, 1950). Profesor de
literatura, ha escrito, además de poesía, cuento y novela.
Obra en verso:
|Peligrosidad de las estatuas.