DALL, GLORIA —Elisa García de González— (Chiquinquirá,
Boyacá). Estudió bachillerato y profesorado en el Colegio de la
Presentación de Ubaté. Grado en alto comercio en el Colegio de
María en Bogotá. Secretaria de don Agustín Nieto Caballero;
presidenta de la Federación Nacional de Empleadas; representante de
la Unión de Mujeres Americanas; secretaria de la Concesión de
Salinas del Banco de la República. Pertenece a
|
la Unión
Femenina de Colombia, al Centro Poético Colombiano, a la Asociación
de Escritores y Artistas y a la Mesa Redonda Panamericana.
Libros:
|Cumbres doradas, Una catedral de sal y silencio y
|Gloria Dall presentada por Manuel José Arce y Valladares en
Selección Poética, órgano de la Academia Hispanoamericana de Letras
de Colombia (1964).
DAMIANI SIMMONDS, EVERLYN (Barranquilla, 1961). Grado en
sicología de la Universidad Javeriana con maestría en literatura
latinoamericana. Ejerce la sicología en Bogotá.
Libros:
|Momentos (1986);
|Silencio de hierro (1988);
|Sortilegio de palabras (1990);
|Leceias poéticas
(1996); y el colectivo
|Cinco puntos cardinales (1994).
Meira Delmar nos informa: «Poesía lírica en esencia. Se mueve
dentro de los nuevos modos del poema: se cantan las pequeñas
vivencias cotidianas, los usos y afanes del día repetido en
semanas, los hábitos que se copian a sí mismos hasta el cansancio.
Pero sin olvidar, nadie lo ignora, que entre tales lineamientos
aparece, siempre, lo real poético, ese no sabemos qué, partícipe
del misterio y decididamente indefinible, gracias al cual el oficio
del arte y el de existencia se convierten en algo más que un simple
logro de la habilidad, el ingenio y la constancia».
DAZA, DIOMEDES (Valledupar, 1946). Abogado, docente
universitario. Galardonado con el primer puesto en poesía en
concurso de los 50 años de la Universidad Libre en 1973. Miembro
del grupo cultural Punto Rojo. Incluido en las antologías
|La
novísima poesía latinoamericana (1979) —publicada en
México— y
|Poetas en abril —volumen IV—.
Libro:
|Celebración del tiempo.
DAZA MELÉNDEZ, JOSÉ ENRIQUE (Cerro de San Antonio, Magdalena,
1910). Bachiller en filosofía y letras en el Colegio Biffi de
Barranquilla.
Ha sido concejal y diputado pero permanentemente ha trabajado en
planteles de educación. Primer premio en concurso de la Caja de
Previsión Social Nacional en 1988.
Libros:
|Efluvios del alma (1990) y
|Poemas al viento
(1993).
DE ÁVILA RODRIGUEZ, WILLIAM (Valledupar, Cesar, 1963). Bachiller
del Colegio Nacional Loperena. Estudios de locución y periodismo,
literatura e historia. Otras aficiones: la fotografía y el canto
vallenato. Aparece en la
|Antología poética de autores
cesarenses (1994).
DE CUETO Y MENA, JUAN (Villanueva de los Infantes, Toledo, 1604;
Cartagena de Indias, 1669?). En la Ciudad Heroica colombiana
contrajo matrimonio en 1636 después de establecer allí sus
negocios, principalmente de farmacia. Su cultura era excepcional y
su obra era exponente del espíritu de su época. Entre sus
composiciones figura:
|Canción al Cerro de la Popa, Silva
epitalámica, Relación de las insignes festividades a la
canonización de Santo Tomás de Villanueva y los coloquios La
|competencia en los nobles y discordia concertada y
|Paráfrasis panegírica de la milagrosa vida y muerte de Santo
Tomás de Villanueva.
En 1952 el Instituto Caro y Cuervo publicó
|Obras de Juan de
Cueto y Mena, edición crítica de Archer Woodford y prólogo de
José Manuel Rivas Sacconi.
DE GREIFF, JORGE (Medellín, 1893-1972). Estudió en el Colegio de
San Luis en Yarumal, ciudad del norte antioqueño donde fundó
revistas literarias. En Medellín ingresó al Instituto Caldas.
Francisco Jaramillo Medina escribió: «Es una poeta de corazón... Su
amor a la naturaleza ilumina sus cantos, sencillos como el paisaje
que alaban».
Libro:
|El arpa en llamas.
DE GREIFF, LEÓN (Medellín, 1895; Bogotá, 1976). El más
prolífico, culto, complejo, independiente, «subversivo»,
provocador, polémico y a la vez indiferente, raizal tanto como
«extranjero» y extraño y extrañado entre los poetas nacidos a fines
del siglo XIX pero plenamente vigente en el XX y el más estudiado y
divulgado al cumplirse el centenario de su nacimiento, con
proyecciones hacia el XXI... En su tierra fue el director-fundador
de la primera revista de vanguardia de Colombia, Panida, con el
inquieto y bohemio grupo del cual fue literariamente el nombre
mayor, como lo fue del grupo Los Nuevos, ya en Bogotá, donde era
una figura tan rara —en el sentido dariano— como
familiar. Ocupó nacionalmente cargos burocráticos propios de su
profesión de estadístico, principalmente en Ferrocarriles y
Caminos... De sus numerosos «oficios y mesteres» confesó el
preferido: «Soy un acontista». La Academia lo llamó, pero murió sin
posesionarse.
Su vasta obra poética reboza en los volúmenes por él titulados
|Tergiversaciones (1925); Libro de signos (1930);
|Variaciones alrededor de nada (1936);
|Fárrago (1954);
|Nova et vétera (1973), etcétera... Fuera de sus
|Prosas de
Gaspar (1937), la compilación de sus colaboraciones en El
Espectador y en la HJCK, se cuentan también muchas
|Obras
completas, todas incompletas porque siguen y seguirán
apareciendo «nuevos» y viejos manuscritos originales. Cuatro de
ellas son: La de Alberto Aguirre para Bedout en Medellín (1960), la
de Tercer Mundo (1975), la de Procultura y Presidencia de la
República (de Belisario Betancur) en 1985; la de la Universidad de
Antioquia, preparada (como la anterior) por su hijo Hjalmar con el
título de
|Obra dispersa (1995) y, en fin sin fines, otras
como la selección en ruso publicada en Moscú en 1986
—traducciones del poeta soviético Serguei Goncharenko—.
También se han publicado aparte muchos de sus poemas o grupos de
poemas que él incluía en sus libros con el nombre de
|Mamotretos.
Después de los años de quieta bohemia bogotana, cuando «con humor
e indolencia» fue el pontífice sin trono del Café Automático, hizo
sus soñados y tardíos viajes, entre ellos para asistir al Congreso
de la Paz en Estocolmo en 1958, de donde pasó a la U.R.S.S., a la
China y a otros países soviéticos o prosoviéticos. Más tarde fue
enviado por el gobierno a la embajada de Colombia en Suecia,
adonde, según sus propias palabras, iba en busca de sus
ancestros.
Jorge Zalamea escribió en el prólogo de las primeras obras
completas del maestro: «Si León de Geiff ocupa hoy uno de los más
altos tronos de la poesía castellana, si su obra tiene una
significación universal traducible a cualquier idioma, no es por la
simple razón de ser un erudito de las formas poéticas y un impar
dominador del lenguaje en que ellas se expresan. Su cualidad
excelsa es la de creador de un universo perfectamente identificable
en sus paisajes, en su fauna y su astronomía, en sus poblaciones,
en sus héroes y en sus beldades; un universo al que podemos
penetrar no simbólica sino físicamente, porque ya en sus mismos
umbrales perciben nuestros sentidos la materialidad de una música,
de unos aromas, de unos colores que reconocemos peculiares en él, y
nuestra inteligencia entra en contacto real con una muchedumbre que
comenzó a ser censada en las páginas de
|Tergiversaciones y
que tiene ya personajes de tanta vitalidad que han saltado de su
propio mundo para incorporarse al nuestro... (He aquí el censo
incompleto: Leo Le Gris, Mateo Aldecoa, Gaspar van der Nacht, Erik
Fjordson, Sergio Stepansky, Claudio Monteflavo, Ramón Antigua,
Gunnar Fromhold, Proclo, Diego de Estúñiga, Harald el Oscuro, Lope
de Aguinaga, Guillaume de Lorges, Miguel Zuláibar, Beremundo el
Lelo, el Skalde y otros...»
Hernando Téllez, a su vez: «Dentro de un siglo o dentro de diez,
la poesía de León de Greiff seguirá pareciendo, seguirá siendo, una
creación singular y aparte. Una producción cuyos nexos con las
constantes de la moda y de las escuelas poéticas de su tiempo
ofrecerán una resistencia a la identificación con ellas
mismas».
Y Femando Charry Lara: «De Greiff es, ante todo, el creador de un
lenguaje poético. Su obra, un permanente ejercicio de habilidad
verbal... Su grandeza radica en una maravillosa capacidad de
construcción idiomática y en la forma como en ella conviven la
expresión culta junto al habla corriente, el arcaísmo, el
neologismo, las voces extranjeras y las de su propia invención...
No hizo parte de escuela, ni la formó, ni cuenta, tampoco, con
discípulos posibles. Su acento está a salvo de cualquier imitación.
Es suyo, inalcanzable».
DE GREIFF, OTTO (Medellín, 1903; Bogotá, 1955)
|. Como su
hermano León, fue un verdadero maestro por la profundidad y
extensión de sus conocimientos —ingeniero civil, musicólogo,
crítico, traductor...— y un generoso divulgador de cultura,
por todos los medios, especialmente en la Universidad, en la prensa
y en la radio. Discretamente, para no competir con la arrolladora
fama que entre la «inmensa minoría» adquiría día a día el autor de
los
|Fárragos y de los
|Mamotretos, guardaba sus
propios versos y sólo gustaba dar a conocer sus traducciones,
algunas de las cuales fueron recogidas en el libro
|Versiones
poéticas (1975). En 1967 ganó el concurso sobre la poesía de
Rubén Darío (su seudónimo fue «León Metapa», que risueñamente se
refería a su fraterno «rival» poético, aprovechando los nombres de
las ciudades en que había nacido y muerto Rubén Darío...) y recibió
el premio Simón Bolívar. El presidente Betancur le otorgó la más
alta condecoración al humanista y al maestro.
DE JESÚS, FELIPE. De él sólo se sabe que fue misionero
franciscano en el Darién y en el Chocó; parece que «era
neogranadino por su amor al terruño, espíritu americanista y por su
constante seseo», dice el investigador Héctor Orjuela, quien añade
que posiblemente el religioso sea fray Felipe Ricaurte, del
Convento de Cartagena. Un extenso manuscrito suyo fue hallado en la
Biblioteca Nacional de Bogotá, llamado «disparatorio» por Vergara y
Vergara y cuyo título —larguísimo y extravagante—
comienza y acaba así:
|Poema cómico... soñado en las costas del
Darién, 1789... «En el códice se incluye la mejor pieza
dramática —afirma Orjuela— que se produjo en la Nueva
Granada y tal vez la más representativa del teatro neoclásico
colonial en Hispanoamérica». Su
|Romance a la defensa de
Cartagena fue publicado por J. M. Rivas Sacconi en 1950.
DE LA ROSA, AMIRA —Amira Arrieta MacGregor de la Rosa—
(Barranquilla, 1900-1974). Primaria y secundaria en la Presentación
de su ciudad natal, periodismo, teatro y crítica teatral en Madrid,
España, donde después, por muchos años y hasta su muerte, residió y
fue agregada cultural en la embajada de Colombia en Madrid y cónsul
en Sevilla. Fundó el Colegio Gabriela Mistral en la capital del
Atlántico. Galardones: Cruz de Boyacá, medalla de Oro de
Barranquilla (nombre del teatro, etc...). Gran prosista, columnista
del A.B.C. Famosa autora teatral. Escribió la letra del himno de
Barranquilla, al cual se refiere así Alfredo de la Espriella: «Las
palabras de su himno son como el sortilegio de una fuente
hechizada, como el misterio de una casida encantada de los palacios
moros. Es la voz de la pureza vibrante que en el aire se transforma
en deliciosa melodía, como los maitines que suben directamente al
Alcázar de los cielos cuando las avecillas del Señor pronuncian su
nombre al despuntar el alba peregrina». Gabriela Mistral dijo sobre
su poesía: «Amira gana la batalla de las letras a puro instinto
artístico, a pura sinceridad suelta y limpia». Su libro inédito de
poesía: La
|luna con parasol. Sólo publicó
|Marsolaire y
otras páginas (1976) sobre el cual opina Carlos Martín:
|«Marsolaire es un tesoro literario tejido con los más finos
y valiosos hilos del idioma, donde se confunden la realidad y la
poesía sin que la una vaya en mengua de la otra; donde el
casticismo y los indispensables y seleccionados giros regionales se
mezclan con gracia natural en uno de los más delgados, flexibles y
poéticos estilos que nos ha cabido en suerte conocer. Amira de la
Rosa es una estilista consumada, logra con sobriedad la mayor
tensión lírica y la máxima precisión en la descripción de paisajes
y personas».
DE LA ROSA, LEOPOLDO (Barranquilla, 1888; Ciudad de México,
1964). Después de cursar en su ciudad natal los estudios básicos
emprendió su vida de exilio que terminó en México (en la miseria,
como Porfirio Barba-Jacob, con quien lo unió una extraña amistad
que llegó hasta a confundir sus voces poéticas, por lo cual De la
Rosa acusó a Ricardo Arenales —así se llamaba Miguel Ángel
Osorio en Barranquilla— de plagiarlo... aunque éste reconoció
tardíamente a De la Rosa como «preceptor y compañero». El costeño
fue también, desde luego, bohemio o lo que más se parecía a
|
un pobre poeta maldito (aunque también era bendito, porque
pasaba de las posesiones infernales a los deliquios místicos, de lo
que da fe, y buena fe, su obra poética). El único volumen de su
angustiada lírica fue
|Poemas, publicado por la Biblioteca de
Autores del Atlántico en 1945. Sus bellas
|Cartas a Julia
aparecieron en la prensa, nunca en libro.
DE LA ROSA, LUIS FELIPE (Pasto, 1887-1944). Ejerció el
periodismo, residió en el Ecuador y también estuvo en Chile. En
Santiago frecuentó círculos literarios y conoció a Pablo Neruda,
Vicente Huidobro y Gabriela Mistral. Allá fue premiado por su poema
|El conjuro de Floria y en los juegos florales del Ateneo de
Aconcagua, en 1920, con la Flor Natural por su poema
|Parábola
del tiempo. También visitó a Valparaíso. Figura en varias
antologías y es autor del libro
|Rosas y espinas (1956). Su
más conocido poema es
|El camino de la cruz, que fue
publicado con un estudio preliminar de Alberto Quijano Guerrero en
1943. Edmundo Medina Madroñero editó en 1944 La
|voz del
caminante: Luis Felipe de la Rosa, «corona fúnebre a su amado
vate, en el cual transcribe discursos, poemas y comentarios
periodísticos a raíz de su
|
|
muerte, rematando con una
antología de su obra poética».
DEL CAMPO LARRAONDO Y VALENCIA, MARIANO (Popayán, 1772;
Santander de Quilichao, Cauca, 1860). Ordenado sacerdote en Quito,
se distinguió como orador, escritor y poeta. Humanista superior a
su medio, según Menéndez y Pelayo, escribió una memoria sobre la
lengua latina y especialmente sobre la poesía de Horacio. Primer
rector del colegio de Santa Librada, en Cali. Fuera de sus ensayos
y dramas patrióticos y políticos escribió, en verso, un compendio
de doctrina cristiana para las escuelas (1834) y una autobiografía
(1847), así como algunas odas religiosas y
|Seis noches y un
día (1841), poemas sobre la guerra de la Independencia en el
Cauca, y su clásico
|Canto de acción de gracias al Señor por
la rendición de Pasto
|a las armas de la república
(1822).
DEL CASTILLO MATAMOROS, RAFAEL (Tunja, 1962). Bachiller del
Camilo Torres, estudió español y literatura. Fundador y director de
la revista de poesía Ulrika (1981), órgano de un valioso grupo de
poetas jóvenes de proyección internacional. Dirige el taller para
educadores en la Casa de Poesía Silva. Cofundador y coordinador del
Encuentro de Poetas Hispanoamericanos que se celebra anualmente en
Bogotá y en otras ciudades del país. Primer premio en el concurso
universitario de poesía «Pablo Neruda» en 1982. Beca de Creación de
Colcultura en 1992 para su obra A
|la intemperie y otras maneras
del camino.
Su obra publicada
|: El ojo del silencio (1985); Canción
desnuda (1985); Entre la oscuridad y la palabra (1992); Animal de
baldío (1998). También publicó
|Rostros de la palabra
—antología de la poesía colombiana actual— en
1990.
|
Pedro Badrán señala que en los dos primeros libros de Rafael
del Castillo «se nota el afán minucioso de buscar el ritmo preciso,
la imagen justa, la voluntad de dejar al azar solamente lo
necesario. El poeta está convencido de que la palabra purifica y en
la medida de sus versos se pueden rastrear las huellas de ese
rito... Siete años después de esa aventura, del Castillo reaparece
con un trabajo ávido de aperturas y latencias y como siempre seguro
de lo que nombra».
Samuel Jaramillo cree ver en esta poesía la búsqueda de un espacio
inalcanzable (una casa) al que acaso se puede acceder en algunos
momentos privilegiados de la infancia. Y por esta vía se pregunta:
¿Qué queda entonces al poeta que irremediablemente es un adulto?...
«Solamente sucedáneos. La embriaguez es uno de ellos. Fuego fatuo
que ilumina, que calienta contra el frío de esta existencia
desolada... (lo cual no impide) que el poeta intente contraponer a
este sombrío panorama, un hemisferio luminoso. Sus soles son, de
una parte, la poesía misma. Y de nuevo, aunque bajo otro signo, la
embriaguez como espacio de plenitud, mas, como su combustible, se
avanza un nuevo alimento: la amistad, la camaradería que emerge de
esta forma de complicidad, de concelebración. Bajo su luz,
fugazmente toma cuerpo la casa acogedora en la que se reciben los
amigos. Poesía y licor, amistad, eventualmente el amor, serían las
piedras sobre las que se construye esta forma de resistencia contra
la frialdad del mundo».
Y Miguel Iriarte: «Del Castillo posee una indiscutible pericia
literaria, por eso maneja bien la contracorriente, el desafío;
expresiones inéditas que surten el efecto de metaforizar
acertadamente el pensamiento...».
DEL CASTILLO Y GUEVARA, FRANCISCA JOSEFA (Tunja, 1671-1742).
Hija de un funcionario español y de una dama tunjana, a los 18 años
ingresó al Convento de Santa Clara, donde llegó
|a ser
abadesa. Por orden de su confesor empezó
|a escribir sus
intimas experiencias en el libro
|Sentimientos espirituales
(o afectos) en prosa, con versos intercalados, seguido del
autobiográfico libro de su
|Vida. Los manuscritos
permanecieron inéditos hasta después de su muerte. Las primeras
ediciones fueron conocidas con estos largos títulos:
|Vida de la
VM. Francisca Josefa de la Concepción, religiosa del Convento de
Santa Clara de la ciudad de Tunja en el nuevo Reyno de Granada.
Escrita por ella misma de orden de sus confesores. (Filadelfia,
U.S.A., 1817);
|Sentimientos espirituales de la venerable madre
Francisca Josefa de la Concepción del Castillo (Santafé de Bogotá,
1843); Poesías de la reverenda madre Francisca Josefa del Castillo
y Guevara no publicadas en los Sentimientos Espirituales —en
la Historia de la literatura colombiana de Antonio Gómez
Restrepo (1946).
|
Después de las primeras ediciones, estas obras quedaron en el
olvido hasta cuando Vergara y Vergara la proclamó en 1867 como «el
escritor más notable que poseemos: su estilo y su lenguaje la
colocan al lado de Santa Teresa de Jesús, y hasta en las peripecias
de su vida le fue parecida». A su vez, Menéndez y Pelayo dice que
«escribió en prosa digna de Santa Teresa un libro de Afectos
espirituales, con versos intercalados, no tan buenos como la prosa,
pero en un todo de la antigua escuela, y a veces imitados de los de
la santa carmelitana».
Néstor Madrid Malo dice que «también ha sido comparada la madre
Castillo con sor Juana Inés de la Cruz, a cuya altura literaria no
está en ningún momento nuestra monja, pero a cuyo lado merece
figurar entre los grandes escritores coloniales de Latinoamérica.
La granadina no conoció, ciertamente, las alturas líricas de la
mexicana. Pero ésta no alcanzó en la prosa —y menos en la
mística, que no cultivó— el grado de perfección de la
tunjana».
Rafael Maya conceptuó: «Su estilo es la transcripción fidelísima
de su agitación interior. Estilo recargado en ocasiones de adornos,
y siempre brillantísimo. No obstante su carácter habitualmente
metafórico, pues la monja rehuye en cuanto le es posible la
expresión directa de las cosas, para darnos su traslación
simbólica, no es oscuro, sino profuso, ni barroco sino abigarrado.
Pero es que en ella no hay alambicamientos, ni conceptismos, ni
sutilezas, sino demasiada abundancia. Es laberíntica pero no
intrincada; es profusa pero no enigmática; es enfática pero no
hueca ni vanamente hinchada. Sus defectos no son extravíos del buen
gusto ni aberraciones de la imaginación, sino mala administración
de sus excesivos dones espirituales. Carecía de disciplina
interior».
|
Monseñor Rafael María Carrasquilla en su discurso de ingreso a
la Academia, y en su respuesta José Manuel Marroquín, hicieron el
primero y más importante estudio sobre la madre Castillo y
establecieron el paralelo entre la monja boyacense y la santa de
Ávila.
Y últimamente sor María Teresa Morales en su libro sobre la vida y
la obra de sor Francisca Josefa dice: «Una humilde monja... legó a
la posteridad, por obediencia, un extraordinario regalo
espiritual».
DEL CORRAL, JESÚS (Santafé de Antioquia, 1871; Bogotá, 1931).
Estudió en la Universidad de Antioquia y en El Rosario de Bogotá.
Periodista, narrador, famoso entre otros por su cuento
|Que pase
el aserrador (1914). Ministro de Agricultura de Marco Fidel
Suárez, después de haber sido socio fundador de la Federación de
Cafeteros y varias veces presidente de la Asociación de
Agricultores. Dirigió, entre otros periódicos, La Brisa y El
Escudo, con Alfredo Gómez Jaime, con quien también publicó el libro
|Jardín sonoro en homenaje
|a Rafael Pombo. Entre sus
mejores versos se recuerdan
|Los Santos Reyes, De mis
montañas y
|En la hondonada. También colaboró con Vives
Guerra en El Ciriri. Fue director-fundador de Unión Republicana. En
el Teatro Colón de Bogotá leyó su poema
|Los yarumos en la
celebración del centenario de Antioquia.
DELGADO, ÓSCAR (Santa Ana, Magdalena, 1910-1937). A pesar de su
corta vida, truncada por asesinato, ejerció intensamente la
política y el periodismo y dejó una obra poética que sólo fue
recogida póstumamente y que fue editada por Colcultura bajo el
título de
|Campanas encendidas en 1982.
«De la luna de Diego Fallon a
|
la luna de Oscar Delgado hay
cien años de purificación del ojo y de la sensibilidad», dijo Tomás
Vargas Osorio. Henry Luque Muñoz dice en su libro
|Tambores en la
sombra (1996): «Delgado... murió en raras e impías
circunstancias, linchado en su tierra natal... por una turba
enardecida, días después de haber sido elegido diputado. Su poesía,
sensible a la naturaleza y adicta a la brevedad, se despliega en
una especie de postales líricas de tierra caliente, que recogen
asimismo instantes animados por presencias femeninas».
Y Guillermo Martínez González: «Poesía solar, recupera de nuevo la
antigua inocencia, la mirada pura y breve de las cosas. De allí el
tono elemental, la secreta alegría, el esencial regocijo con la
naturaleza que recorre a
|
los textos. De allí su rumor de
guitarra que se enciende en jardines perfumados, la luz que invade
la tiniebla: aun la noche es anticipo de la claridad: abre su
párpado ante el alba de oro... Delgado celebra una infancia feliz,
una infancia que retorna al paraíso».
DELMAR, MEIRA —Olga Chams Eljach— (Barranquilla,
1922). Barranquillera, hija de libaneses, «es una de las poetas
esenciales» de Colombia, dijo Eddy Torres, y «una gran poeta» de
América para Juana de Ibarbourou. Su obra, siempre honda, armoniosa
y depurada, espera sin afán a la orilla del-mar (onomatopeya de su
re-nombre) que le lleguen las mansas olas de la consagración. Y
ésta tuvo su manifestación más significativa en 1995, cuando la
Universidad de Antioquia le dio el premio nacional de poesía Por
Reconocimiento. Muchos otros galardones le habían sido otorgados,
entre ellos la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de Educación,
la Medalla de Colcultura y la Medalla Puerta de Oro de la
Gobernación del Atlántico. En 1997 recibió el homenaje del XIII
Encuentro de Mujeres Poetas en Roldanillo, Valle.
Olga Chams hizo sus estudios superiores en Roma y ejerció la
docencia en artes y literatura en la Universidad del Atlántico, que
le dio el doctorado honoris causa. Adoptó el seudónimo de Meira
Delmar para ocultarse cuando era estudiante y envió sus primeros
versos a la revista Vanidades de La Habana, que inmediatamente los
publicó.
Alberto Duque López nos da una postal que la retrata bellamente:
«Sólo la muerte podrá borrar la imagen. A las 6 de la tarde cuando
los árboles, los pájaros, el río, la brisa, el calor, las
palanqueras, el amor, la soledad, la tristeza, la nostalgia, la
risa de las muchachas y otros elementos que sólo conviven en
Barranquilla, ya no se mueven más, ya no se alteran, ya no
respiran, Meira Delmar está sentada en una mecedora de mimbre,
moviéndose hacia adelante y hacia atrás, sobre un suelo de baldosas
blancas y negras, con un fondo lejano de Mozart que viene del otro
lado de las cortinas blancas. Mientras hablamos, contemplo su pelo
color miel y sus ojos claros y su voz dulce, y entiendo que los
poemas que viene escribiendo desde siempre, son una prolongación
natural de su sensibilidad extrema, de su memoria que asusta, de su
forma de atrapar los gestos cotidianos de la vida con palabras
transparentes y emocionantes, de su dominio absoluto del castellano
para hablar del amor, los reencuentros, el olvido, las ausencias,
los besos, la soledad, las rosas, la música, el mar, las gaviotas,
las lágrimas».
Su otra casa ha sido la de los libros: la Biblioteca Departamental
del Atlántico, de la cual fue directora por 36 años.
Obra poética:
|Alba del olvido (1942);
|Sitio del amor
(1944);
|Verdad del sueño (1946);
|Secreta isla (1951);
|Sus mejores versos (1957);
|Poesía (1970);
|Huésped
sin sombra (1971);
|Reencuentro (1981);
|Laúd
memorioso (1995).
En 1995 ganó el Premio de Reconocimiento que otorga la Universidad
de Antioquia a la obra total de un poeta. En el libro-homenaje que
se publica, aparecen estas palabras de Mario Escobar Velázquez,
miembro del jurado: «Apegada ella, Meira, a las normas que ya
ilustraban los versos de Góngora y de Quevedo, y de Lope de Vega y
Carpio, y del Inca Garcilaso, y del sacrificado granadino Federico,
mide el acento y el metro rima a rima. Clásica sería el modo de
llamarla a su poesía. Pero no son esos artilugios los que hacen la
poesía: apenas sí perendengues lucientes para el hondo
estremecimiento con que la belleza se destila en palabras. El
estremecimiento es lo que cuenta, no el perendengue. Y estremeceres
de belleza carga esta antología. Por ejemplo, los sonetos
perendengosos, cantando a compás con los catorce martillos del
soneto perfecto. Cantan sobre el yunque de la emoción, y muelen al
alma del lector en la inefabilidad de lo sublime. Porque el poeta
tiene de Dios el don de ver la belleza en donde esté, y mostrarla a
los ojos mortales. Así pensamos».
DEL NILO, MARIELA —Alicia Emma Arce de Saavedra—
(Buga, Valle del Cauca, 1923). Residió desde muy joven en Palmira,
donde fue institutora y dirigió la biblioteca municipal.
Periodista, condecorada con la Cruz al Mérito «Ricardo Nieto»,
entre otras.
En 1996 es recibida en la Academia Colombiana de la Lengua como
correspondiente. Reside en Cali.
Libros:
|Espigas (1949);
|Torre de niebla (1968);
|Claro acento (1969);
|Secreta soledad (1992).
La poetisa uruguaya Dora Isella Rusell dice sobre la poesía de
Manda: «El desánimo, la angustia, la amargura, suelen ser
patrimonio de los espíritus finos, más capacitados para lastimarse
al mínimo roce. Cunde una neblina entristecedora que opaca su
luminoso cielo —ese cielo colombiano tan propio a la
poesía—, neblina que la luz atraviesa, sin embargo, porque no
llega nunca al tono amargo y desabrido de los que tienen
resentimientos vitales; neblina impalpable, tejida de
recuerdos...».
DE LAS ESTRELLAS, MARÍA (Bogotá, 1967; Tunja, 1981). A los
cuatro años empezó a escribir y a publicar sus poesías. A los siete
escribió su primer libro:
|El mago en la mesa. A los ocho
ganó un primer premio internacional para adultos con su novela
|La casa del ladrón desnudo. A los nueve años escribió el
libro
|La vida futura de Jesús. A los diez, el libro
|Taganga, el conocimiento perdido. A los doce entró a
estudiar humanidades en la Universidad de los Andes. Estaba en
tercer semestre cuando pereció en un accidente en la carretera
entre Bogotá y Tunja. Fuera de los últimos libros mencionados, dejó
muchos poemas y cuentos inéditos.
Gabriel García Márquez escribió: «Los niños mienten, por supuesto,
como siempre se ha dicho, pero no como siempre se ha dicho, sino
porque los adultos los vamos enseñando a medida que los criamos. Es
sólo cuando no nos hacen caso cuando son poetas verdaderos. Como no
lo fue Minou Druet y como sí lo fue la niña colombiana de siete
años que escribió este prodigio de ternura: «Cuando yo sea grande,
quiero ser un gran médico, en un gran hospital de Nueva York. Y
cuando los enfermos se mueran, me voy a morir con ellos».
DENIS,
|
FERNANDO —José Luis González Sanjuán—
(Ciénaga,
|
Magdalena, 1968). En el momento en que cerramos la
edición de este
|Quién es quién para darlo a la imprenta, nos
sorprende ¡pero de verdad! un pequeño libro que a pesar de la
urgencia con que fue impreso está hermosa y pulcramente acabado.
Pero nos sorprende más el autor, que resulta ser un muchacho a
quien conocimos como comentarista de Cromos, que se acercaba a los
poetas con mucho interés y cordialidad pero de quien confesamos no
reteníamos en la cabeza su nombre... y mucho menos lo identificamos
en el seudónimo con que publicó su libro. Tampoco sabíamos que
hacía versos.., pero, repetimos, qué tremenda sorpresa al
identificarlo en la foto de la contraportada y sobre todo, al leer
su poesía, la cual, si no hubiera acosado a su autor la urgencia de
publicarla (eso sí, después de madurarla), seguramente habría
ganado uno de los más prestigiosos concursos de poesía que se
realizan actualmente en Colombia.
Pero lo mejor —ante nuestra propia urgencia de incluirlo en
este censo— será tomar palabras que publicó Jotamario Arbeláez
en El Tiempo el 8 de Diciembre de 1997: «¡Menudo poeta tenemos en
Fernando Denis! Pequeño de estatura, sobrio de carnes, errabundo
sin consuelo por la avenida 19, este cienaguero ha construido con
densidad y esplendor una poética sin antecedentes en el panorama
latinoamericano, pues se trata de impulsar de nuevo el
prerrafaelismo, que nos legara el poeta inglés Dante Gabriel
Rosetti. Quién sabe qué crimen cometió este Dante en vida que
reencarnó en Fernando».
El libro se llama
|La criatura invisible en los crepúsculos de
William Turner y fue publicado por el Instituto de Cultura y
Turismo de Bogotá, con la anuencia de William Ospina, Rosa
Jaramillo, Fernando Herrera, Piedad Bonnett y Germán Espinosa.
Denis, quien con un pie en el estribo pues nos dice que se siente
—y es— un desplazado en Bogotá, nos cuenta otro
sorprendente dato: «He escrito ensayos sobre literatura inglesa y
traducido poemas de Derek Walcott, G.K. Chesterton, Robert
Browning, T.S. Eliot, Dante Gabriel Rosetti, Ch.A. Swinburne, entre
otros».
DE ORBEA, FERNANDO. Nada se sabe sobre este poeta que algunos
historiadores han creído que es americano, de lo cual disiente el
investigador Héctor Orjuela, lo mismo que de la fecha de la obra
dramática
|Comedia nueva: La conquista de Santa Fe «pues todo
indica que se trata de un texto compuesto en la primera mitad del
siglo XVIII». Fue hallada en la Biblioteca Nacional de Madrid y
publicada por Javier Arango Ferrer en la Biblioteca Popular de
Cultura Colombiana, en
|1950. «Predominan en la obra los
versos endeca y octosilabos en diversas combinaciones estróficas y
no faltan escenas en las que Orbea alcanza alta calidad poética
como el
|Lamento de Tundama a la muerte de Amirena, que
Orjuela incluye en su
|Antología de la Poesía Colombiana
—poetas coloniales— (1992). En su libro
|Poesía
colonial (1995), del mismo Orjuela, dice de Orbea: «Este autor
dramático se revela también como excelente poeta y algunas de las
escenas de su
|Comedia nueva son antológicas».
DE OSPINA, HERNANDO (Mariquita, Tolima). Poeta satírico que se
conoció y fue muy apreciado por su
|Comedia de guerra de los
indios pijaos. Su obra se perdió totalmente.
DE POMBO, LINO (Cartagena, 1797; Bogotá, 1862). Ingeniero,
educador, periodista, parlamentario, militar, ministro de Estado.
Como poeta tomó parte en la redacción de la célebre pieza
revolucionaria
|Himno de Riego, en cuya sublevación tomó
parte. También es autor de la
|Segunda Canción Nacional
alusiva al 20 de julio de 1810, y dada a conocer en 1814. Su hijo,
Rafael Pombo, dió a conocer algunas de sus «travesuras poéticas»
(de su padre, se entiende).
DE ROUX, RODOLFO EDUARDO (Cali, 1922). Sacerdote y teólogo.
Cuando el Banco de la República le publicó en 1983 su libro
|Caminos de sol y niebla, el padre Manuel Briceño Jáuregui,
también de la Compañía de Jesús y presidente, a la sazón, de la
Academia Colombiana de la Lengua, informó: «De Roux, pese a su
fecunda producción poética, poco ha publicado hasta ahora: un
primer libro de poemas suyas vio luz hace 28 años. Se titulaba
|Primer ofertorio, escrito con el corazón (decía), con el
zumo de su vida, «agrio es verdad y pobre en aromas» —era su
juicio personal—. Fue una edición reducida en número de
ejemplares: porque la modestia del poeta impresiona. Y otro libro
en prosa —una novela de ambiente campesino— terminado
está, pero lo sigue corrigiendo, porque para él no cuenta la
apresurada superficialidad de nuestros días... Su libro (de versos)
es una selección, cuyo título mismo refleja el contenido: un asomo
a su mundo interior, el de un sacerdote que vive de Dios en un
mundo corriente, ese que todos conocemos.
|Caminos de sol y
niebla, es decir, de luz y oscuridad, líricamente impregnados
de la magia de la poesía».
DE SAAVEDRA GUZMÁN, MARTÍN (1594-1654). Cronista, ensayista y
poeta, fue el noveno presidente de la Real Audiencia de Santafé de
Bogotá. entre 1637 y 1644. «Por poeta traemos a esta antología a
Saavedra Guzmán» (dice la
|Antología de la poesía
hispanoamericana —capítulo de Colombia— publicada en
1957) y añade los siguientes datos sobre el magistrado cordobés:
fue barón de Prado, caballero de Calatrava, señor de la Villa de
Corozino y la Cesta, que a su alta alcurnia unía una fina
sensibilidad poética. Durante los años de su mandato en la Nueva
Granada, estimula vocaciones líricas y protege a los poetas, de un
modo muy especial a Hernando Domínguez Camargo. El gran gongorista,
agradecido, le dedicó el poema de San Ignacio y el soneto que
inicia su colección de versos incluida en el
|Ramillete de
Jacinto Evia. Saavedra Guzmán, así mismo, funda el convento de
Santa Inés.
Sus poesías fueron publicadas en Nápoles, Italia, antes de que
viajara al Nuevo Mundo, en los libros
|La Arcadia (1663) y
|Ocios de Aganipe (1634). Héctor Orjuela, quien incluye por
primera vez sus versos en una antología colombiana, dice que «la
obra de Saavedra Guzmán es un antecedente de la poesía rococó de la
Nueva Granada y en ella se perciben un gusto galante y una
proclividad licenciosa que eran desconocidos en nuestro medio».
DÍAZ BORBÓN, RAFAEL (Venecia, Cundinamarca, 1945).
|
Licenciado en filosofía y letras. Profesor de las
universidades Pedagógica, Nacional y Distrital de Bogotá. Director
de la revista Opciones Pedagógicas. También es director de Puesto
de Combate.
Su obra literaria se inició con
|Tensionario, Nueva convocatoria
a la poesía colombiana (1972). Sus propios libros de versos:
|Asuntos cotidianos (1
|977); A la hora del amor
(1978);
|Espacios y usos del cuerpo (1988), premio de poesía
Universidad de Nariño 1987;
|Señales bajo el fuego (1994) y
|Poetas del mundo contemporáneo (1989), traducciones de
poemas de una selección de escritores europeos.
DÍAZ GRANADOS, FEDERICO (Bogotá, 1974). Periodista cultural,
realizó la compilación de la antologia poética
|Vasos
comunicantes, una muestra de poesía francesa, latinoamericana y
colombiana auspiciada por la Alianza Colombo-francesa. Autor de
|Oscuro es el canto de la lluvia —antología de una nueva
poesía colombiana— de escritores nacidos en la década de los
setentas, publicada en Bogotá en 1997. Su propia poesía aparece en
el libro
|Las voces del fuego (1995).
DÍAZ GRANADOS, JOSÉ LUIS (Santa Marta, 1946). Estudios en el
Externado Camilo Torres y en el Gimnasio Boyacá, en Bogotá;
pedagogía artística, divulgación científica en Caracas y teología
en la Universidad Javeriana. Ha recibido varias distinciones
literarias, entre ellas el premio Carabela de Poesía en Barcelona,
España, en 1968, primer premio de poesía «Entre-letras» de
Villavicencio en 1982, nominado al premio internacional de novela
«Jorge Isaacs» en Cali en 1982 y al premio «Rómulo Gallegos» de
novela en Caracas en 1987 por su obra
|Las puertas del
infierno (editada en 1986). También ganó el premio «Simón
Bolívar» por su reportaje al poeta Luis Vidales, en 1990.
Funcionario y asesor de prensa y cultura en diferentes medios y
entidades. Les abrió la
|Ventana al libro (en televisión) a
todos los autores colombianos, con el generoso espaldarazo de su
director Eligio García.
Sus libros, o mejor dicho su libro, pues ha salido varias veces
—a pesar de su nombre— es
|El laberinto (1968), en
el cual, según Manuel Zapata Olivella, «nos muestra con orgullo sus
sangres profundas». Otras obras poéticas:
|Cantoral (1990) y
|Poesía dispersa (1992). Y otra novela premiada en el
aniversario de Pereira en 1994:
|El muro y las palabras. En
1996 aparece su antología propia
|Rapsodia del
caminante.
El poeta africano Leopold Sedar Senghor dijo: «José Luis Díaz
Granados eleva un continente que nos es querido». Y Luis Vidales:
«Este
|Cantoral marca una ruta a los poetas jóvenes de ahora,
que es el elogio más grande que se le puede hacer a un poeta en
medio del desbarajuste en que vivimos».
DOMÍNGUEZ CAMARGO, HERNANDO (Santafé de Bogotá, 1606; Tunja,
1659)
|. Educado por los jesuitas, muy joven ingresó a la
Compañía de Jesús y fue enviado a Cartagena. Allí fue expulsado de
la orden, por motivos nunca aclarados, pero después obtuvo la
dispensa. Ejerció entonces curatos en Gachetá, Tocancipá, Paipa y
Turmequé y finalmente, igual que Juan de Castellanos, fue
beneficiado de la iglesia de Santiago de Tunja, ciudad donde, como
aquél, encontró el lugar propicio para escribir su obra, «con la
cual se inauguró la poesía en el Nuevo Reino de Granada». Su libro
fundamental es el larguísimo Poema
|heroico a San ignacio de
Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, publicado en España
en 1666, es decir, después de la muerte del autor. Algunas de sus
más conocidas poesías aparecieron originalmente en una antología de
Jacinto Evia, religioso ecuatoriano, titulada
|Ramillete de
varias flores poéticas recogidas y cultivadas en los primeros
abriles de sus años y editada en Madrid, España, en 1676. Entre
las ediciones posteriores —y aún recientes—, debemos
destacar también sus
|Obras publicadas en un solo tomo por el
Instituto Caro y Cuervo en 1960, con estudios de Alfonso Méndez
Plancarte, Guillermo Hernández de Alba y J. A. Peñalosa, así como
sendos tomos de
|Obras de Domínguez Camargo con prólogo de
Fernando Arbeláez (1957), y las
|Obras con prólogo de
Giovanni Meo Zilio publicadas por la Biblioteca Ayacucho de Caracas
en 1986.
Gerardo Diego, en la
|Antología en honor de Góngora (1927),
se refiere a la poética de Domínguez Camargo —motejado hasta
entonces, simplemente, de ser un discípulo aprovechado del
gongorismo— con reivindicaciones como ésta: «El modelo es
Góngora (en ocasiones, pero esta vez casi nos atrevemos a decir que
el maestro queda superado por el alumno)... Domínguez Camargo es el
más poeta de los poetas hispánicos de América».
Emilio Carilla publicó en Buenos Aires en 1948 uno de los más
completos y profundos estudios de nuestro poeta, en el cual
sostiene que Domínguez Camargo «es uno de los casos más
extraordinarios de parentesco y... continuación».
Eleanor Webster Bulatkin asevera que Góngora no es maestro de
Domínguez Camargo sino «más bien su competidor».
Lezama Lima advierte que «el frenesí innovador de Domínguez
Camargo lo lleva deliberadamente a cometer excesos luciferinos por
lograr dentro del canon gongorino un exceso aún más excesivo que
los de don Luis».
Para Fernando Charry Lara, Domínguez Camargo «no sólo es el más
importante poeta del XVIII americano, sino que alcanza como pocos
dimensión verdaderamente universal».
Fernando Arbeláez lo llama «el primer aristócrata de las letras
americanas».
Y Eduardo Mendoza Varela, uno de los más apasionados y lúcidos
estudiosos de la obra del ignaciano, publicó en 1969 una antología
poética suya y Henry Luque Muñoz en 1976 preparó para Colcultura el
libro
|Domínguez Camargo, la rebelión barroca.
DONOSO, LUIS —Roberto Londoño Villegas— (Manizales,
1893-1957). Ocupó altos cargos en la administración departamental
de Caldas. Fue jefe de redacción del diario La Patria y director de
la revista Civismo de la Sociedad de Mejoras Públicas de la capital
de Caldas. El maestro Guillermo Valencia le consagró un soneto en
el cual le dice: «Eres as de poetas y el primero de todos los
guasones de Castilla».
Hernando Salazar Patiño asegura: «Tengo la convicción de que fue
el más genial humorista en verso de la literatura colombiana. Y en
el siglo XX, quizás no tenga par en la lengua española... Escribió
buenos sonetos en su época de juventud, etapa lírico-romántica
sepultada por voluntad propia en los años treinta, no inferiores a
los de muchos de sus contemporáneos o predecesores...¿Sus famosas
|Charlas no son, por su malabarismo idiomático y a fuera de
divertidas, lo más auténtico y representativo de su ingenioso e
inimitable humorismo?».
Libros: Como poeta lírico publicó
|Ruta de bien (1916) y
|Símbolos rojos (1918) —ambos laureados— así como
|Ego sum. Una primera selección de sus famosas
|Charlas de
Luis Donoso se publicó en 1934.
DUALIBY MALUFF, MARÍA (Tutunendo, 1925). De origen sirio,
utiliza el seudónimo de Mariduma. Fue diputada a la Asamblea del
Chocó. Escribe poesía costumbrista, burlesca y romántica. Obras:
|Desfile del tipismo, Ríos que mueren de sed, Voces del
corazón y
|Torturas o regreso del tedio.
DURÁN LINERO, MAGALY (Santa Marta, 1965). Bachiller de la
Presentación. Colabora en los medios de comunicación samarios.
Libro:
|La verdad de mi angustia (1982).
DURÁN, RENATA —María Victoria Durán Restrepo— (Bogotá,
1950). Estudió derecho en la Universidad de los Andes, literatura
comparada en La Sorbona en París, donde trabajó con el Centro de
Investigación Interdisciplinaria sobre América Latina (literatura y
sociología). Diplomática en Bruselas ante la Comunidad Europea y en
Roma ante la FAO. En Bogotá trabaja con la misión de la Unión
Europea.
Libros de poesía:
|Muñeca rota (1981);
|Oculta
ceremonia (1985);
|Sombras sonoras (1986) y
|Poemas
escogidos (1986).
Cuando apareció su primer libro de versos dijo Ramón de Zubiría
que «no son ellos una de tantas muestras de una promisoria
juventud, como suele decirse con desafortunada frecuencia, sino
expresión de un brillante talento juvenil que por su madurez
poética constituye un caso realmente insólito, como que no trasluce
o delata en su escritura tanteos o vacilaciones, y, desde ésta su
primera entrega, irrumpe segura, con rasgos expresivos nítidos,
consistentes, claros».
Y Howard Rochester, al presentar su última obra: «Esta poesía
posee como su razón de ser y su filosofía una singular riqueza de
concepto y sentimiento, arraigada, creciente, vital, la que, como
sabemos, es toda del amor, un amor que abarca la naturaleza y el
arte... Sobre todo, un amor como ideal de la existencia, sin ser
punto final, ya que por su naturaleza es movimiento, deseo de
explorar, aspiración humana y, por ende, frustránea a la plenitud
del ser... Renata Durán merece especialísimo sitial como poetisa en
toda celebración seria y todo estudio dilatado y digno de las
letras colombianas».
DUVIS FRANCELINA —Cecilia Calderón de Pinzón— (Bogotá,
1910). Pionera de la locución radial, tuvo programas culturales y
de ayuda a los necesitados, lo que ha practicado siempre. Ha
publicado los libros
|Pétalos del tiempo (1970);
|Floración
de llanto (1974); Sinfonía
|de afectos (1975);
|Desde
el olvido (1990);
|Alcázar del ensueño (1992) y
|Poesías completas (1994), cuya edición fue el premio de
Literatura Boyacense que le concedió la Asociación de Escritores de
Boyacá. El Círculo Literario de Bogotá la exaltó como secretaria
perpetua y le dedicó un número de su revista anual como justo
homenaje, en 1994.