COBO BORDA, JUAN GUSTAVO (Bogotá, 1948). Desde cuando conoció La
|alegría de leer, de Juan Evangelista Quintana, suponemos, se
apasionó por la literatura, y hoy es uno de los más leídos —en
lo activo y
|
en lo pasivo— de los escritores
colombianos. Inició la crítica con reseñas periodísticas —y
con aquel mismo título, precisamente— en compañía de Darío
Jaramillo Agudelo, en el diario El Siglo. Después ha invadido,
literalmente, todos los espacios culturales. Ha sido director de
publicaciones en Colcultura, director de la revista Eco, miembro
del consejo de colaboradores de Vuelta, de México, y de numerosas
publicaciones internacionales. En ese mundo se desenvuelve «como
pez en el agua». Fue secretario cultural de las embajadas de
Colombia en Buenos Aires y
|
en Madrid, consejero cultural de
la Presidencia de la República y actualmente embajador en Grecia.
Académico de número —el más joven— se posesionó como
correspondiente con un ensayo sobre el americanismo en la vida de
Germán Arciniegas, cuya obra se ha dedicado a compilar en diversos
volúmenes. Es el heredero, pues, de una obsesión americanista. En
1996 la Academia lo eligió socio de número.
Sus libros de poesía, que a veces se barajan y se invaden unos a
otros por la repetición o recomposición de sus poemas, son los
siguientes:
|Consejos para sobrevivir (1974);
|Salón de
té (1979);
|Casa de citas (1981);
|Ofrenda en el altar
del bolero (1981) —fuera de concurso en el «Cote Lamus» en
1978—;
|Roncando al sol como una foca en las Galápagos
(1982);
|Todos los poetas son santos e irán al cielo (1983);
|Tierra de Fuego (1988);
|El animal que duerme en cada uno
y otros poemas (1995)
|Furioso amor (1997).
Es autor también de varias selecciones entre ellas
|Álbum de la
nueva poesía colombiana (1981)
|Almanaque de versos
(1988) y
|Antología de poesía hispanoamericana (1985) y de
compilaciones críticas sobre José Asunción Silva, García Márquez,
Germán Arciniegas y
|
Alvaro Mutis. Entre sus libros de
ensayo:
|La alegría de leer (1973); La tradición de la
pobreza (1982);
|La otra literatura latinoamericana
(1982);
|Letras de esta América (1986);
|Visiones de
América Latina (1987);
|El coloquio americano (1994);
|Historia portátil de la poesía colombiana 1880-1995 (1995); La
narrativa después de García Márquez (1989);
|Leyendo a
Silva (1994);
|Repertorio crítico sobre García Márquez
(1995);
|Silva, Arciniegas, Mutis y García Márquez
(1997).
Sobre su obra crítica dijo Octavio Paz en 1976: «Admirable por
partida doble: por su lucidez y por su pasión. Una lucidez hecha de
rigor y simpatía cordial, una pasión que conoce el entusiasmo y,
también, la indignación. Su prosa no me gusta menos que su poesía:
ambas se comunican y se iluminan».
Emir Rodríguez Monegal, en la Revista de la Universidad de México:
«Creo que hoy sólo se le acerca (a José Miguel Oviedo, maestro del
ensayo breve) Juan Gustavo Cobo, en el mismo registro de intuición
y gracia para escribir crítica».
Sobre su poesía, Hernando Valencia Goelkel:
|«Consejos para
sobrevivir es una obra corrosivamente crítica y amarga, con esa
acerbia que parece postular, implícitamente, un desbrozamiento, un
despejar de caminos, acaso una liberación o algo por el estilo...
Esa aparente apatía recubre una notable pericia formal. Porque lo
mejor de Cobo
|—y
|
se trata de una técnica nada
fácil— consiste en su brillante dominio de la organización del
poema».
Y James Alstrum en la
|Historia de la poesía colombiana
(1991): «Cobo ha ido puliendo unos pocos poemas en varios libros
que subvienen con tremenda ironía y soma la poesía tradicional de
una patria muy conservadora. Sus epigramas y poemas narrativos
celebran irónicamente el fracaso y el hastío predominantes en el
mundo de nuestro tiempo... Desde su primer libro, ha proclamado el
mismo credo poético del agnóstico adicto a seguir ensamblando
poemas sometidos a una dura autocrítica que pone en duda e indaga
el valor de la poesía para el mundo actual... Tal tono irreverente
y su talento en organizar versos prosaicos de una manera insólita
dentro del marco poético le han merecido la acogida
internacional».
COHEN, JOAQUÍN PABLO (Carmen de Bolívar, 1911-1993). Ramiro
Ibáñez Giraldo dice que «con su libro
|Senderos del alma pasa
a ocupar el sitial de honor que le corresponde en la poética
nacional... Su poesía involucra el paisaje nativo, su entorno
humano, y
|
la viste con las mejores galas de la belleza
natural. De ahí la perfecta identidad de sus metáforas con el medio
circundante, llenas de colorido, música y lozanía. Poesía delicada,
sutil, transparente, llena de ensoñación y
|
de
nostalgia».
CÓNDOR, FEDERICO —Jaime Londoño— (Bogotá, 1959).
Trabaja en un almacén de antigüedades después de haber desertado de
sus estudios de derecho en el Externado de Colombia. Juan Manuel
Roca lo descubrió en un taller de poesía de la Casa Silva y le
publicó poemas de su libro inédito titulado
|Hechos para una vida
anormal, que esperamos publique pronto, antes de que se le
vuelva objeto de su anticuario. Por lo pronto, publicamos en la
|Antología de la Poesía Colombiana (1997) su poema sobre las
brujas en el cual anuncia que también se volvió vendedor de
biblias...
CONSTANTE BOLAÑO, JOSÉ (Ciénaga, Magdalena 1921; Bogotá).
Estudió derecho en la Universidad Javeriana en Bogotá, fue notable
crítico literario, columnista en la prensa nacional y en los años
finales de su vida abogado de la Presidencia de la República,
totalmente alejado de la literatura—al menos de su
publicidad—. Perteneció, como poeta, a la generación
postpiedracielista —así aparece en la
|Antología de la nueva
poesía colombiana (1949)— pero nunca publicó el volumen
con sus versos, que tenían, como los de algunos de sus
contemporáneos, una marcada influencia de su más admirado poeta,
Aurelio Arturo.
CONTO, CÉSAR (Quibdó, 1836; Ciudad de Guatemala, 1891). Estudió
en Santa Librada de Cali y en El Rosario de Bogotá obtuvo el título
de abogado. Representante a la Cámara por el Estado del Cauca, del
que fue después presidente. También fue secretario del tesoro
nacional y magistrado de la Suprema Corte Federal. Actuó en las
revoluciones de 1860 y de 1876, y fue también un fogoso orador
político y
|
un combativo periodista, cuyas campañas por sus
ideas liberales lo llevaron al destierro hasta su muerte, Publicó
los periódicos La Revolución en Cali, El Caucano en Popayán y El
Liberal —bisemanario— en Bogotá.
Como poeta sobresalió en el género festivo y
|
pasaron a la
historia sus improvisaciones. Pero su mayor altura la alcanzó en
sus traducciones de Longfellow y Wordsworth, entre otros. Su
dominio de la lengua inglesa —fue cónsul en Londres— era
tal que escribió, y publicó en París sus
|Apuntaciones sobre la
lengua inglesa. En Bogotá dio a conocer un
|Curso completo de
la lengua italiana (1875) y en Londres
|Versos de César
Conto (1884) y el
|Diccionario ortográfico de apellidos y de
nombres propios de personas, con un apéndice de nombres geográficos
de Colombia (1885). En París publicó
|Versos en 1891 y
|Coplas se editó en Madrid (1935) y en Bogotá (1891). Después
de muchos años de olvido, sus restos mortales fueron repatriados a
su ciudad natal en 1924.
CONTRERAS HERNÁNDEZ, MAURICIO (Bogotá, 1960). Licenciado en
química en la Universidad Pedagógica Nacional y
|
profesor en
escuelas de Bogotá. Coordinador de la Cooperativa Editorial
Magisterio. Colabora en diversas revistas y suplementos literarios,
especialmente como comentarista bibliográfico (obtuvo distinción de
la Cámara del Libro en 1994).
Libros de poesía:
|Geografías (1988) y
|En la raíz del
grito (1995). Coautor de
|Rostros de la palabra
—poesía colombiana actual— (1992) y
|Cuentos
policíacos (1996). En el primero se refirió a la obra de Jairo
Aníbal Niño, Raúl Gómez Jattin y Jotamario Arbeláez. Tradujo la
poesía del brasileño José Paulo Páes para el libro La
|poesía
está muerta... juro que no fui yo, publicado en Bogotá por la
Cooperativa Editorial Magisterio en 1995.
Jaime García Usta dice: «Hay en los textos de Contreras una fértil
voluntad religiosa: recuperar la armonía perdida entre los hombres,
ante la que la voz poética se reviste de las formas tradicionales
de la comunicación religiosa: oráculos, plegarias, condena. Poesía
que además utiliza los nombres de la geografía literaria y
|
la mitología (Kafka, Sísifo) que comparten con el poeta los
signos de la errancia y la devastación. Otro sector del libro
|(Rostros de la palabra) planta su tienda en medio del
panorama de la ciudad,,. La ciudad aparece vista como una multitud
de espacios, humedades, figuras derivadas de la mitología —que
aspiran a encarar otra mitología más poderosa—. El poeta en su
rastreo interior, en su afán de conocer o denunciar, cuestiona su
propia condición. ¿Elegido? ¿Juguete de los dioses? ¿Testimoniante
demencial en las ciudades arrasadas? Contreras recupera ese aire
transido de desamparo que restablece la raíz inocente de toda
poesía verdadera».
CORDERO VILLAMIZAR, LUZ HELENA (Bucaramanga, 1961). Psicóloga de
la Universidad Nacional. Escribe cuentos, poemas
|y ensayos y
se destacó su participación en el concurso de poesía «Fernando
Mejía Mejía» en Manizales en 1992.
Libros:
|Ejercicio nocturno y
|Óyeme con los ojos
(1996).
Dice Henry Luque Muñoz: «La laboriosidad callada y la intuición
sorpresiva, no exenta de una puntualidad irónica, animan la
contención verbal de Luz Helena Cordero —atenta lectora de sor
Juana Inés de la Cruz— y quien, habiendo publicado su libro
|Óyeme con los ojos, es una de las voces más firmes de la
nueva poesía colombiana».
CÓRDOBA ROMERO, GUILLERMO (Caparrapí, Cundinamarca, 1990).
Estudió bachillerato en el Colegio Ramírez de Bogotá y
posteriormente comercio. Viajó por Ecuador, Perú y Chile, donde
trabajó en periodismo y editó libros. Fundó a su regreso un caserío
llamado Córdoba y una hacienda y vive en retiro en una finca de
Puerto Salgar.
Libros:
|Tinta perdida (1933);
|Romances de Pan
(1935);
|Romances del mito chibcha (1940);
|Romances de sol
y viento (1941) y los dramas
|José Antonio Galán (1947)
|y La niñez del tiempo (1948), que ganó un concurso de la
Caja Agraria.
Roberto Velandia dice que «Córdoba Romero es el poeta romancero de
Cundinamarca, que jamás podrá olvidarse, pues su vida y
|
su
obra tienen acentos de inmortalidad».
CORREA, EDUARDO (Copacabana, 1916; Medellín...). Estudió
bachillerato en el Seminario de Cali y huyó de la finca de su
padre, donde trabajaba como agricultor, para dedicarse al
vagabundaje y al rebusque, contrabandeaba estilógrafos en
Buenaventura, fue vendedor de lotería y empleado de farmacia. En
Cali fundó con el poeta Antonio Llanos un radioperiódico. Redactor
cultural de El Colombiano de Medellín, allí mismo fundó una de las
mejores librerías, La Ilustración (tenía la más bella vitrina
cultural). Su obra poética se quedó inédita fuera de
|Diez
poemas que le publicó la Universidad de Antioquia y de algunos
versos sueltos en suplementos literarios. Por ello no fue
post-piedracielista, como correspondía, ni tampoco hizo parte de
los cuadernícolas... aunque en la antología en que estos
aparecieron por primera vez fue incluido por Gaitán Durán.
CORREA LOSADA, ANTONIO (Pitalito, Huila, 1950). Estudió
sociología y gestión cultural y editorial, que ha ejercido en su
departamento, en Ecuador, en México y España. Educador y divulgador
de la cultura amazónica. Cofundador y
|
director de La Bufanda
del Sol (en Ecuador).
Libros:
|El vuelo del cormorán (1989);
|Húmedo umbral
(1992);
|Desolación de la lluvia (1996), «este último escrito
—dice Guillermo Linero Montes— como resultado de vivir
dos años en el Amazonas... No proponen sus versos más que acercamos
a tal experiencia: mirar el Amazonas o, lo que es lo mismo, mirar
el mundo brillar en el lomo de un delfín rosado... Escritos en un
lenguaje que persigue un tono sin altibajos, no escapan, sin
embargo, sus palabras a la exuberancia que exige el tratamiento de
un universo que es misterioso aun en su plena presentación
real».
CORREDOR PARDO, KATYA ANYUD (Bogotá, 1969). Enfermera egresada
de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro del grupo poético
Esperanza y Arena y de la Unión Nacional de Escritores.
Obra publicada:
|Aves de invierno (1995).
COTE BARAIBAR, RAMÓN (Cúcuta, 1963). Publicista. Estudió
historia del arte en la Universidad Complutense de Madrid. Profesor
del departamento de Humanidades de la Universidad de los
Andes.
Libros:
|Poemas para una fosa común (Madrid, 1983):
|El
confuso trazado de las fundaciones (1991);
|Informe sobre el
estado de los trenes en la antigua estación de Delicias
(Caracas, 1992);
|Diez de ultramar (Madrid, 1992), antología
de la joven poesía latinoamericana.
COTE LAMUS, EDUARDO (Pamplona, 1928-1964). Fundador, con Jorge
Gaitán Durán, de la revista Mito, fue un intelectual comprometido,
por sus estudios y sus viajes, con la apertura que significó el
grupo que convocaron. Las diferencias políticas
—extremas— no lograron separarlos, ni la muerte, que les
llegó prematura, inmediata y trágicamente y que los hace evocar
juntos (como en el libro sobre ellos de Andrés Holguín). Eduardo
fue bachiller en el Colegio San José de Pamplona, estudió derecho
en el Externado en Bogotá, filología hispánica en la Universidad de
Salamanca, España, y
|
filosofía en Goethe Universitat,
Frankfort, Alemania. Ganó con su segundo libro el premio a la Joven
Literatura en Madrid en 1951, presidió la Tertulia Literaria
Hispanoamericana y
|
participó en los congresos de poesía de
Salamanca en 1952 y
|
de Segovia en 1953. Fue cónsul de
Colombia en Glasgow y en Frankfort del Meno. Por su partido llegó a
ser parlamentario y gobernador de Norte de Santander, cargo que
desempeñaba cuando pereció en un accidente automoviliario en la
carretera entre su capital y Pamplona.
Sus primeros libros se agregaron a la producción de los llamados
«cuadernícolas» pero después de sus estudios en Europa mostraron su
voz más personal y memorable. Son
|ellos: Preparación para la
muerte (1950);
|Salvación del recuerdo (1953);
|Los
sueños (1956); La
|vida cotidiana (1959) y
|Estoraques (1963). En prosa:
|Diario del alto San Juan y
del Atrato (1959). Colcultura publicó en 1976 toda la
|Obra
literaria de Cote Lamus, y
|
en 1983 apareció su
|Antología poética.
Hernando Valencia Goelkel, uno de los más profundos y cercanos
críticos de la obra de Cote, dice al cumplirse 30 años de la muerte
del poeta: «Más que magistral, la poesía de Cote es pertinente: es
una voz viva que sigue hablando desde el presente
|y para el
presente sin que en nada se haya atenuado su urgente
contemporaneidad... La obra poética de Cote Lamus ha perdurado y
perdurará porque expresa una ambición arrogante, un ánimo de
perfección que no llegó a desfallecer en ningún momento de su breve
recorrido. Su poesía es valiosa porque Cote la afrontaba como un
desafío; cada uno de sus libros es una nueva prueba, un reto a su
capacidad creadora; en cada uno se va renovando y transfigurando la
experiencia anterior; son un paso adelante en una búsqueda que muy
conscientemente parece haber sido búsqueda de la dificultad. Se
trataba de un a modo de arriesgarse y por eso de manera deliberada
trataba de hacer de su experiencia una base desde la cual buscar la
nueva forma expresiva, de hallar un equilibrio tenso entre lo
abstracto y lo concreto. La serie de los libros representa sin
lugar a dudas una superación. Todo esto, claro está, dentro de una
continuidad. De
|Salvación del recuerdo a
|Los sueños
la temática se transforma, como habría de acontecer posteriormente
con sus sucesores
|La vida cotidiana y
|Estoraques,
pero persisten el acento y
|
el ademán, persiste el tono de
las comparaciones, el esquema de las imágenes, incluso la
permanencia de los manierismos expresivos».
COTE URIBE, GUSTAVO (Bucaramanga, 1916). Miembro del Concejo de
su ciudad y
|
de la Asamblea de Santander. Fue finalista en el
concurso de teatro Tirso de Molina en España.
Libro:
|Cantos del vivac y la marcha (1970).
CRESPO, JOSÉ MANUEL (Ciénaga, Magdalena, 1942). Estudió derecho
en la Universidad Nacional de Colombia, periodismo en la Javeriana
y doctrinas políticas e historia en Ifedec, en Caracas. Ha ejercido
cargos de divulgación y prensa, pero dedica el mayor esmero a su
obra literaria, con la cual ha logrado destacados lugares en el
concurso nacional de poesía «Guillermo Valencia», de Colcultura, y
en el concurso nacional de novela Plaza & Janés.
Sus libros de versos:
|Sinfonía vertical (1963);
|Catarsis
(1966);Adoración del fuego (1973);
|Ciudad del horizonte
(1975);
|Talud (1976);
|Ánimo contra el miedo (1988);
el ensayo literario poético
|Basuras del tiempo muerto (1978)
y las novelas
|¿Qué será de Paola Silvi? (1981); La
|promesa y el reino (1984);
|Largo ha sido este día
(1987).
Cuando apareció
|Adoración del fuego, ganador del premio
nacional «Guillermo Valencia», el autor de este
|Quién es
quién... escribió en su columna Carátulas y solapas, en El
Tiempo: «Entre la gran cantidad de libros de versos.., que
recibimos cada semana, nos había pasado inadvertido un pequeño y
|
modesto volumen que fuera del pie de imprenta... no tiene un
solo dato, como si el poeta hubiera querido que sólo su poesía
hablara por él. Y tenía razón, pues, así y
|
todo, se impuso
en el concurso de Colcultura y justamente ganó uno de los premios,
que consagra a José Manuel Crespo como una nueva y
|
auténtica
voz lírica, un exquisito trabajador de las palabras, a las cuales
dedica este tierno y breve poema: «Más que nunca en el tiempo de la
poda, hojitas de laurel, os amo a todas».
CUESTA ESCOBAR, GUIOMAR (Medellín, 1950). Su experiencia
profesional como ejecutiva es tan reconocida como su prestancia
personal. Ha sido asesora cultural y editorial, gerente de
publicidad y comunicaciones, directora de relaciones públicas en
diferentes entidades. Representante en la OEA, secretaria del
Ministerio de Relaciones Exteriores, relacionista de la Presidencia
de la República, etc.
Sus libros de poesía:
|Mujer América, América mujer (1978);
|Tiempo del no, tiempo del sí (1984);
|Cábala: círculo
madre tierra (1989);
|Bosque de metáforas (1991);
|Desde nunca (1993);
|Cinco puntos cardinales
—colectivo— (1994);
|Ceremonia del amor (1995)
—con Silvio Salazar—;
|Maderadentro (1997). Guiomar
ganó el primer premio «José María Heredia» con el libro
|Bosque
de metáforas en 1990, en el 15º concurso internacional de
literatura, música y artes visuales de la Asociación de Críticos y
Comentaristas del Arte (ACCA) en Miami, Florida.
Alfonso López, en el prólogo de su segundo libro, escribió:
«Podría pensarse que solamente el aspecto formal enaltece esta
poesía. Sería como admitir que el sentimiento, la pasión, el fuego
están ausentes de unas líneas que trajinan sobre lugares comunes.
Vibrar y hacer vibrar parece elemento esencial de todo estado
poético... En este caso, el verbo transparenta con extraordinaria
diafanidad el cauce sobre el cual corren las aguas cristalinas.
Aquí y allá el lector halla una coherencia subterránea en la
inspiración. Se trata de versos gozosos, optimistas, que expresan
el deseo de vivir intensamente. Nada le es extraño a esta pluma,
eminentemente humana, que se acerca temblorosa a las fuentes de la
vida. El vocabulario signado de «síes», de promesas anhelantes, de
amor panteísta, delata el ansia de vivir de quien, apenas salida de
la adolescencia, quiere abarcar aquí y ahora la plenitud de la
vida».