CÁCERES, JULIO ALFONSO (Armenia, 1916; Cali, 1980). Lector desde
niño, se dedicó al periodismo literario en la adolescencia: a los
17 años fue jefe de redacción del semanario Transmisión, en su
tierra. Como escritor y poeta colaboró en todos los suplementos
nacionales y en numerosos extranjeros, por eso el periodista
Alberto Manrique dijo: «Cáceres periodista, crítico literario,
poeta, es más conocido en el exterior que en su propia patria.
Virtud de nuestro ambiente y sus excelsas camarillas». Sin embargo,
su patria chica lo coronó en 1962 y la vecina Calarcá le impuso la
medalla «Eduardo Arias Suárez». Cáceres perteneció a sociedades
culturales de Buenos Aires, La Habana y México, y en 1937 fundó en
Manizales, con Gilberto Agudelo, director de la revista Atalaya, un
prestigioso grupo literario. Finalmente fue columnista de los
diarios Occidente y Relator de Cali.
Libros:
|Vértebras (1938);
|Hélices de angustia (1945);
Panoramas del hombre y del estilo (1948); Canciones para Emma
(1955); Vaguedad de los días (1963);
|La soledad reciente
(1972).
Humberto Jaramillo Ángel dice: «Sus sonetos son ánforas repletas
de amorosas mieles, de amorosos jugos, de amorosas reminiscencias
del libro de las horas y de los días. Son, de igual modo, páginas
para el recuerdo, los suspiros, las quejas y las lágrimas».
CADAVID, JORGE H. (Pamplona, Norte de Santander, 1962). Profesor
de literatura y lingüística; maestría en la Javeriana. Estudios de
doctorado en la Universidad de Pamplona, España.
Libros:
|Aceite para golondrinas (1989);
|Cerbatana
(1992);
|Cerca de la tempestad (1994).
CAICEDO, EDGAR (Popayán, 1966). Licenciado en literatura y
lengua española de la Universidad del Cauca. Sus primeros poemas
—del libro hasta entonces inédito
|Las blancas huellas del
rocío y otros relatos— fueron publicados por la revista
Ophelia en edición exclusiva.
CAICEDO, MIGUEL A. (La Troje, Chocó, 1919; Quibdó, 1995). «El
mayor poeta oral del siglo XX en el Chocó». Escribió los libros
|Veinte poemas y un grito, Poemas románticos, Versos para
olvidar, Sonetos y
|Recuerdos de la orilla. Además
realizó una excelente compilación de poesía popular chocoana oral
del siglo XIX.
CAICEDO AYERBE, AURELIO (Popayán, 1921). Eminente hombre
público, a pesar de lo cual es un discreto y secreto poeta,
comentarista y ensayista. Abogado, periodista, la política lo ha
llevado a los más altos cargos representativos: senador de la
república, ministro de Trabajo y de Educación, miembro de la
Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, embajador ante la Santa
Sede en Roma y en las Naciones Unidas, delegado permanente ante la
Unesco y vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la misma en París.
Integró con el jurista Antonio Rocha Alvira la delegación
colombiana para la reforma del Concordato. Cofundador del Diario de
Colombia en Bogotá. Entre sus ensayos se destaca
|Lo quevedesco y
lo barroco. El Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura)
editó en 1980 su único libro —conocido— titulado
|32
poemas.
CAICEDO ROJAS, JOSÉ (Bogotá, 18 16-1898). El último
representante santafereño de la escuela neoclásica. Además de sus
célebres cuadros de costumbres en
|Apuntes de ranchería, sus
piezas teatrales y su narración novelesca
|Don Álvaro,
consignó en
|Memorias de un abanderado los recuerdos del
veterano del ejército libertador José María Espinosa y escribió,
entre otras, la biografía crítica de Luis Vargas Tejada.
Infatigable poeta y educador, periodista y ensayista, fue director
de la Academia de la Lengua.
«Su musa poética —dice Carlos Martínez Silva— cantó a la
naturaleza, las dulzuras del hogar, la fe de sus padres, las cosas
arcaicas, los objetos impregnados de suaves y delicados aromas».
Otro prolífico patriarca, en suma.
Algunos de sus incontables libros:
|Poesías y
|El álbum de
los pobres —antología—;
|Celos, amor y ambición;
Gratitud de un artista y
|Miguel de Cervantes en teatro,
y las novelas
|Cristina, Juana la Bruja, La bella encomendera,
Mis aguinaldos o
|El primer monedero falso, Los amantes de
Usaquén, Las dos gemelas, El cacique don Diego de Torres y don
Sancho Jimeno, La espada de los Monsalves, Un monstruo execrable,
El fiscal, El maestro de baile, Martín Perulero y
|Poco va de
ayer a hoy. Fruto de su magisterio son también sus
|Escritos
escogidos (1883-l89l), Leccion
|es elementales de moral
(1880) y
|Recuerdos y apuntamientos o cartas misceláneas
(1891).
CALAMATA, DANILO —César Matijasevil Jaramillo—
(Quinchía, Risaralda, 1925). Reside en Chinchiná, donde cumple una
dinámica actividad cultural. Su obra poética:
|Mi voz
universal (1967);
|Carbón de piedra (1970);
|Diario de
la sangre (1973);
|Trueque. ensayo de epopeya novelada para
una canción de quetzales con águilas y cóndores (1981);
|Este
enjambre de palabras (1990).
En su libro
|Juicio en parábolas (1994) dice Hernando
Salazar Patiño en su réplica al
|Manual de la literatura
caldense publicado por la Gobernación, que «Calamata es sobre
todo poeta, y si escribió una novelita, difícilmente clasificable
como tal, su virtud o su defecto es que es muy poética».
CALDAS, LUZ ÁNGELA (Bogotá). Grado en filosofía y letras de la
Universidad de los Andes. Estudió francés, inglés, poesía
hispanoamericana contemporánea en Yale University. También griego
clásico y moderno. Maestra, redactora, traductora e investigadora,
defensora de la naturaleza y miembro del P.E.N. Club en Colombia.
Primer premio «Encuentro de Poetas Colombianas» del Museo Rayo de
Roldanillo, Valle, en 1991, con su libro
|Ojo de huracán,
publicado en 1992. Otro libro suyo:
|Agua planetaria (1994)
con la colaboración del grabador Umberto Giangrandi. Premio de
poesía en el concurso nacional de la Universidad Externado de
Colombia en 1995.
CALDERÓN, TOMÁS (Salamina, 1891; Manizales, 1955). Escritor
festivo, colaboró en muchas publicaciones y especialmente en La
Patria, donde popularizó su columna «Sesenta minutos» con el
seudónimo de Mauricio. Perteneció por algún tiempo al servicio
exterior Fue condecorado y premiado por sus obras en verso:
|Poema de la crisálida, en el concurso de la Sociedad de
Mejoras Públicas de Manizales en 1913;
|Alta invocación,
medalla de oro en los juegos florales de Salamina en 1916;
|Numen
risueño, canto a su niñez, primer premio en 1922. Escribió el
himno para el centenario de su terruño en 1927. También cultivó la
narrativa de ficción.
CALDERÓN ROJAS, JAIME (Bucaramanga, 1956). Escultor. Uno de los
ganadores en el primer concurso Nuevos Valores de la Poesía
Nortesantandereana. Incluido en la antología Nueve
|poetas
nortesantandereanos y en
|Poesía de Norte de Santander
(1994). Autor de los libros
|Fundación del olvido, Historia
particular y
|Estado del tiempo.
CALERO DE LA PAVA, FERNANDO (Cali, 1950). Doctorado en
psicología clínica y diplomado superior en criminología en la
Universidad de Barcelona, reside y ejerce en Cali. Fue finalista
del II Premio Iberoamericano de Poesía «Juan Bernier» en 1986 en
Córdoba, España, por su libro
|Memorias de un recluso,
experiencia propia del poeta a la cual se refiere la escritora
española Virginia Artola: «Arrastrado por la intensidad de sus
pasiones, desafiando el orden establecido, sucumbe a dantescas
experiencias. Aunque el poeta sobrevivió a varios infiernos, no
salió incólume de la aventura. Nos quedan estos poemas, testimonio
de su compromiso visceral con la vida». Humberto Tafur dice que
Calero fue «salvado por la poesía» pero también por su profesión,
que ejerce con éxito en su ciudad natal.
Ha publicado después los libros
|Estigmas (1988), ganador de
la Fiambrera de Plata en el concurso de poesía del Ateneo
Casablanca, de Córdoba;
|Blanca oscuridad (1996), mención de
honor en el concurso de poesía «Jorge Isaacs» de la Gobernación del
Valle: y
|Herederos de la noche (1997), premio de poesía del
colectivo de la Fundación Gesto. También ganó en 1994 el concurso
de poesía de la Fundación Taller de la Ciencia Social, en Cali.
CAMACHO RAMÍREZ, ARTURO (Ibagué, 1910; Bogotá, 1982) Estudiante
de La Salle de Bogotá, donde vivió desde niño llegando a
identificarse por su talante, su indumentaria y su chispeante
conversación como un auténtico cachaco. Fue una de las principales
figuras de Piedra y Cielo, aunque inició la publicación de su obra
antes de que el grupo se conformara y mantuvo entera su propia
personalidad, que venía de influencias distintas a las de los
poetas del 27 español —excepción tal vez de García Lorca—
y principalmente de los poetas franceses y del Neruda del amor y de
su raigambre terrestre. En su juventud hizo un viaje a la Costa
Atlántica y fue funcionario en la Guajira, donde se inspiró para su
célebre poema dramático
|Luna de arena (1943). Director de
asuntos culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores,
completó su carrera diplomática, para la que estaba
excepcionalmente dotado, con la representación de Colombia en
Bolivia y ante la Unesco, en París. Cuando venia a Bogotá siempre
se le veía riente y sonriente, diciendo sus últimos retruécanos en
el Café Automático. Amigo literario y después entrañablemente
personal de Pablo Neruda, el gran chileno dijo de la obra de
Camacho (y está autografiado así en su último libro): «Gran
politécnico del verso es también un poeta gota a gota, un racimo
que termina en ternura. Si bien es cierto que no tiene misterios
para él la arqueología del verso y que se desenvuelve en los
laberintos como en su propia casa, no olvidemos en él la íntima
lágrima, el trémolo del cristal, los trinos del agua. Tiene mano
santa. Todo lo que toca es poesía. Y señalo en sus últimas
coordenadas el poema
|Carrera de la vida, tan delantero y orbital
que su gracia nos estimula y su verdad nos derrota: ese poema es un
triunfo».
Libros: Espejo de naufragios (1935); Presagio del amor (1939);
Cándida inerte (1939); Oda a Charles Baudelaire (1945); La vida
pública (1962); Límites del hombre (1964); Carrera de la vida
(1976). Procultura publicó sus Obras completas (1986), que terminan
con Asuntos del extasiado, últimos poemas escritos por él.
CAMPO PINEDO, PORTHOS (Ciénaga, Magdalena, 1917). Estudió en
Santa Marta, Barranquilla y Washington. Periodista, legislador,
creador de los colegios Marco Fidel Suárez, Normal de Señoritas e
Instituto Politécnico del Atlántico. Tiene libros de ensayos,
cuentos y novela y sólo ha publicado sus versos en
|Canto a la
vida nueva (1965)..
CAMPUZANO, RICARDO (Rionegro, Antioquia, 1828: Medellín 1912).
Militar, periodista y educador. Poeta de vivacidad e ingenio
reconocidos, lírico y festivo. Sus versos fueron publicados en
Venezuela en 1908 por Juan C. Ramírez. Antes habían aparecido en
periódicos y revistas de Medellín, Bogotá y Ciudad de Panamá.
CANEVA, RAFAEL (El Banco, Magdalena, 1914; Ciénaga, 1986).
Estudió en su pueblo, en Zipaquirá y en San Bartolomé, en Bogotá.
Educador, director de la revista Mediodía y de la Casa de la
Cultura Popular de Ciénaga, ciudad que lo declaró hijo adoptivo en
1948. Fue un prolífico escritor (ensayos, historia, novela y
cuentos). Su obra quedó casi toda inédita. Libros de poesía:
|Uno
y nueve poemas (1939);
|En el lento camino (1973);
|Poema de la Fundación —de Santa Marta— (1975);
|La canción del río (1981);
|Al fulgor de la lucerna
(1982);
|Sintonía de vientos junto al mar
—selección— (1986) y
|Ecos de poesía
—antología de la Costa Atlántica— (1943).
CANO, ANTONIO J. (Medellín, 1874-1942). Exaltó a su patria chica
con versos que parecen para hoy: «Que canten los devotos / de
Mercurio tus éxitos de feria; / que el oro de tus arcas / seduzca
al traficante, y te convierta / en urbe codiciosa... / Quédeme la
exquisita / fruición de rendirte en verso blanco / mi cálido
homenaje». Bachiller en filosofía y letras de San Ignacio, fundó la
Librería del Negro Cano, donde animó por cuarenta años la más
famosa tertulia cultural de Antioquia y tema de un poema añorante
de Ciro Mendía. Rector del Instituto de Bellas Artes. Fundó las
revistas Alpha (1906) y Colombia (1916). Premio de poesía del
Centro Artístico de Antioquia con
|Sendero de llanto en
1906.
Libros:
|Madrigales y otros poemas (1937);
|Versiones
poéticas y
|Rimas moriscas.
CANO, FIDEL (San Pedro, Antioquia, 1854; Medellín, 1919). El
ilustre fundador de uno de los grandes diarios colombianos, El
Espectador (Medellín, 1887) y de una preclara dinastía que continuó
editándolo en Bogotá desde 1923, cursó sus primeros estudios en
Anorí y profesionales en la Universidad de Antioquia, de la cual
fue después catedrático (no en periodismo, que entonces no era
carrera universitaria. Los periodistas eran empíricos, como don
Fidel y sus hijos don Luis y don Gabriel, aunque, eso sí, maestros
y pioneros geniales). Dominaba, pues, las ciencias políticas y su
lucha por un periodismo democrático lo hizo víctima de
persecuciones, cárcel y excomuniones. Todos los días se recuerda su
frase-bandera de que «El Espectador trabajará en bien de la patria
con criterio liberal y en bien de los principios liberales con
criterio patriótico». Fue maestro en El Retiro y en Envigado,
académico de historia en Antioquia, director de la Imprenta
Departamental, tesorero de Medellín, diputado a la Asamblea,
miembro del Congreso Nacional y director del Partido Liberal. En
1884 publicó un libro con sus poesías y en 1889
|El cadalso y
otras magníficas versiones de poemas de Víctor Hugo, entre ellas
|La oración por todos que todos los colombianos leímos desde
la escuela. Nombrado ministro de Hacienda y Tesoro por don Jorge
Holguín, rechazó tal posición con este mensaje ejemplar: «Lego como
soy en asuntos fiscales y económicos, patriotismo y honradez
prohíbenme aceptar puesto».
José Asunción Silva le dice a Rafael Uribe Uribe en carta del 3 de
Enero de 1893: «Dígale a Fidel Cano todas las simpatías que tengo
por él. Él me cree poeta, yo lo creo eso y muchísimo más, un
|muchísimo más que no creo que deje de justificar el futuro».
(Texto reproducido en el libro
|45 cartas de Silva
recopiladas por Enrique Santos Molano (1995).
CARBONELL, NORA (Barranquilla, 1953). Licenciada en filología e
idiomas de la Universidad del Atlántico. Catedrática de español y
literatura y orientadora de talleres infantiles y juveniles y de
creatividad literaria. Ha recibido distinciones en concursos
regionales y uno internacional de cuento y poesía (Chile,
1985).
Libros:
|Voz de ausencia (1983);
|Horas de asedio
(1990);
|Armando líos en el arco iris —cuentos
infantiles— (1991), primer premio regional de Comfamiliar.
CÁRDENAS, MANUEL JOSÉ (Zipaquirá, 1909). Abogado, catedrático,
historiador, cofundador de la Casa de la Cultura y de la Academia
de Historia de Cundinamarca en su ciudad natal. Miembro de diversas
academias nacionales.
Llamado «el poeta heráldico de Cundinamarca» —dice Roberto
Velandia en su antología de
|Poetas cundinamarqueses
contemporáneos (1972)— sólo ha publicado el libro
|Poemas de juventud (1935).
CÁRDENAS ROJAS, VÍCTOR (Amalfi, Antioquia, 1921). Miembro del
Centro de Historia de Envigado, director y fundador del boletín
Enfoques.
Obtuvo el premio Heraldo de poesía del Centro Poético Colombiano
de Bogotá y diploma del III Concurso Laboral de Cuento y Poesía en
Valparaíso, Chile. Obras:
|Las flores del bien (1974) y
|Testimonio (1986).
CARO, ANTONIO JOSÉ (Santafé de Bogotá, 1783-1830). Fue
funcionario realista pero Morillo lo desterró al descubrir su
simpatía por la causa republicana. Secretario del Congreso de
Cúcuta y del Senado de la capital.
Poeta menor, sentimental y familiar. «Los pocos versos suyos que
recogió Ortiz en el
|Parnaso granadino, son como el pequeño
hilo de agua que dio origen al inmenso e impetuoso río de la
inspiración poética de su hijo José Eusebio.
CARO, FRANCISCO JAVIER (Cádiz, España, 1750; Santafé de Bogotá,
1822). Docto humanista y miembro de la Real Armada Española, vino
en 1774 al Nuevo Mundo, donde fue el tronco de «la familia más
ilustre de las letras colombianas» —dice Menéndez y
Pelayo— (pues fue abuelo de José Eusebio Caro y bisabuelo de
Miguel Antonio). Sirvió al virreinato en Cartagena y en la capital
como oficial mayor de la secretaría de Caballero Góngora. En 1873
escribió el
|Diario de dicha experiencia. Versado en lenguas
muertas, hizo anotaciones al
|Arte poética de Horacio y a las
|Cartas marruecas de Cadalso; pero en nuestra lengua viva fue
un vivísimo, agudo y gracioso poeta, que alegró su medio con
donosas décimas durante a Patria Boba. Hizo sarcásticas pero nobles
siluetas de los amigos empeñados en la Independencia, posición que
él no aprobaba, publicadas con el nombre de
|Nueva relación y
curioso romance.
CARO, GABRIEL JAIME (Itagüí, Antioquia, 1949). Estudió derecho,
periodismo y filosofía en las universidades de Medellín y de
Antioquia. Pintor. Fundador —con Gabriel Jaime Franco y
Eduardo Peláez— de la revista Siglótica en Medellín y
cofundador de la revista Realidad Aparte, en Nueva York, donde
reside desde 1982.
Libros:
|21 poemas (Nueva York, 1983);
|La risa doméstica,
rara (Méjico, 1985);
|El libro de los seres inútiles
(1990);
|Orvalho —con Javier Naranjo y Carlos Enrique
Ortiz— (1990):
|El eco de este ardid (1997).
Harold Alvarado Tenorio dice: «Esta poesía no proviene de las
influencias cultistas de los nadaístas. Proviene más bien del
cinematógrafo y de los sueños de una sociedad atormentada por la
incertidumbre. No hay duda que aquí se inaugura un lenguaje. Sus
poemas son códices que quizás puedan entender, a plenitud, sus
cómplices y camaradas de aventura poética.
Se dirá que son indescifrables, pero no olvidemos que la metáfora
es un misterio que reúne varias imágenes irreconciliables... Textos
para una sensibilidad nueva, la de los hombres y mujeres que en
Colombia sólo han conocido el sueño a través de la pesadilla».
CARO, JOSÉ EUSEBIO (Ocaña, 1817; Santa Marta, 1853). «Es el
colombiano que, con su vida y con sus obras, deja, de modo más
evidente, la impresión del genio» dijo Antonio Gómez Restrepo. Y
Germán Espinosa lo sitúa en la historia de nuestra literatura: «Es
el mayor de los poetas colombianos del primer ciclo romántico y, ya
entonces, su poesía anticipa algunas de las innovaciones (o
exhumaciones) que el modernismo traería después». Su vida fue, en
realidad, literal y literariamente romántica. Ejerció, con todas
las ejecutorias del hombre culto de su época, la política como
soldado y muy especialmente como periodista de audacia rayana en la
violencia. Fundó con José Joaquín Ortiz La Estrella Nacional en
1836, El Granadino en 1840 y La Civilización, con Mariano Ospina
Rodríguez, en 1849. Por tanto, ideólogo, inspirador y fundador del
Partido Conservador Colombiano. Le tocó vivir una época
convulsionada y pensó y actuó con singular energía. Por ello tuvo
que huir como exiliado político a los Estados Unidos, y al regresar
a su patria, a la cual cantó con dolorido acento, lo recibió la
fiebre amarilla y le impidió llegar vivo a Santafé. Falleció, pues,
a la misma edad que Byron. Su obra poética, variada y profunda, se
publicó en diversos medios, pero en libro sólo póstumamente. Las
dos primeras ediciones fueron:
|Poesías de Caro y Vargas
Tejada (1857) y
|Obras escogidas en prosa y en verso
(1873). Otros libros importantes publicados un siglo después: Su
|Epistolario (1953), sus
|Escritos filosóficos (1954) y
|La poesía de José Eusebio Caro, indispensable estudio del
profesor portorriqueño José Luis Martín que dio a conocer el
Instituto Caro y Cuervo en 1966.
A él pertenece este concepto: «José Eusebio Caro inicia el
romanticismo en Colombia y ayuda iniciarlo en Hispanoamérica... Fue
también el precursor del Modernismo, que intentó una renovación
métrica de largo alcance, más de medio siglo antes que los
modernistas, y precisamente los elementos métricos en que ellos
después sobresalieron, sirviendo de modelo a Darío, Silva y
otros».
Jaime García Maffla lo confirma:
|«Estar contigo es el más
famoso poema cuyo contenido, actitud y rasgos fueron tomados por
Rubén Darío para su
|Canción de otoño en primavera. En cuanto
a los rasgos, está el novedoso uso del eneasílabo, con el cual Caro
es precursor de uno de los metros más utilizados por el futuro
Modernismo, así como
|En alta mar emplea el hexámetro,
también de difícil adaptación a la lengua española. En el uso de
estos metros se revela el Caro preocupado por los problemas
técnicos de la poesía —rasgo ya no romántico sino
moderno—, el meditador en el arte del verso, quien dejara un
ensayo de retórica y poética».
Gerardo Diego dijo que José Eusebio Caro «es un poeta tan grande
que vale toda una literatura».
Y Rafael María Carrasquilla: «José Eusebio Caro, uno de los
caracteres más grandes, uno de los pensadores más hondos que
hayamos tenido, y, a mi pobre juicio, el poeta de Colombia».
Y Rafael Maya: «Ha recibido Caro el dictado de poeta-filósofo. Si
consideramos la filosofía como una suma de problemas
trascendentales que el hombre debe de alguna manera resolver, Caro
fue un gran filósofo del verso... La filosofía nace en Caro más del
corazón que de la inteligencia. Pero es irrevocablemente
romántico».
Y
|
un critico de este fin de siglo, David Jiménez Panesso:
«Caro es autor de siete u ocho poemas que siguen contando entre lo
mejor que ha producido la poesía colombiana en su historia. Sobre
esos títulos existe hoy un cierto acuerdo, atestiguado por la
consagración antológica».
CARO, MIGUEL ANTONIO (Bogotá, 1843-1909). Uno de los polígrafos
más grandes de nuestra lengua y de los hombres públicos más
decisivos de nuestra historia y a quien el maestro Guillermo
Valencia definió así: «Poeta, gramático, filólogo, teólogo,
historiador, legista, crítico, maestro; aquella inteligencia
recorrió toda la actividad psíquica». Y Carlos Martínez Silva:
«Caro es el literato más completo que ha tenido Colombia, el
cerebro mejor organizado del país» (cuando estudiaba en San
Bartolomé fueron expulsados los jesuitas, y entonces resolvió
estudiar por su propia cuenta). Como político llegó a la primera
magistratura de la nación (1892-1898) y fue redactor e ideólogo
—intérprete del Regenerador Rafael Núñez— de la
Constitución de 1886. Como periodista político dirigió El
Tradicionalista entre 1871 y 1876. Fundador de la Academia
Colombiana, fue un humanista respetado en España, donde lo llamaron
«el Menéndez y Pelayo colombiano». Este, a su vez, consideró la
versión completa de la obra de Virgilio hecha por Caro y publicada
en París entre 1873 y 1876 como la primera en la lengua de
Cervantes. Sus propias poesías las publicó en vida en los libros
|Horas de amor (1871) y
|Poesías (1896).
En el Festival poético de Provenza en 1878 obtuvo el primer
premio, compitiendo con poetas de las seis lenguas romances. En
1881 apareció su estudio Del
|uso en sus relaciones con el
lenguaje. La Universidad de Chile le confirió el doctorado
honoris causa en 1879 y la Real Academia de Buenas Letras de
Barcelona lo recibió como miembro en 1882. De 1885 a 1887 fue
director de la Biblioteca Nacional de Colombia. En homenaje a su
memoria y a la de don Rufino José Cuervo se dio su nombre al
Instituto que los honra, principalmente, publicando sus obras.
Entre las que la prestigiosa institución ha lanzado en este último
medio siglo figuran
|Poesías y versiones latinas (1951), Obras de
Miguel Antonio Caro (1962, 1972 y 1980),
|La Oda a la estatua
del Libertador y otros escritos acerca de Bolívar y
|Estudios
virgilianos, éstos y varias otras compilaciones con estudios y
notas de Carlos Valderrama Andrade. Sin contar los numerosos
estudios también dados a conocer por el Caro y Cuervo, entre otros
|Anécdotas satíricas de M.A. Caro, de Guillermo Hernández P.,
así como
|Poesías latinas (1951) y
|Versiones latinas
(1951).
Por su parte, la Biblioteca Nacional publicó sus
|Obras
completas. Después aparecieron sus
|Obras poéticas en el
siguiente orden:
|Flos poetarum, El 5 de mayo—versiones
de Manzoni— (1918);
|Sonetos, Cantinelas (1929);
|Horas de amor, Elegías, Cantos a la Naturaleza (1929);
|Musa militante, Sátiras, Lira cristiana (1933).
CARO, VÍCTOR E. (Bogotá, 1879-1944). Hijo de Miguel Antonio y
bisnieto de Francisco Javier, por lo tanto, nieto de José Eusebio,
es heredero, pues, de una pesada tradición que él vuelve, en sus
versos, leve y risueña floración. «La musa de Víctor Caro es una
musa piadosa que recoge en copa de oro la dádiva furtiva, vertida
en la penumbra del hogar, y da la fijeza del arte a la sonrisa de
felicidad que arrancan al poeta los pueriles antojos de sus
pequeñuelos», dice Gómez Restrepo de sus más bellos poemas. Cultivó
la prosa científica y la traducción. Fundó la revista Chanchito y
dirigió el periódico Santafé de Bogotá. Publicó, en poesía, los
libros A
|la sombra del alero (1917), El amor de las cosas
pequeñas y Sonetos colombianos. Con Antonio José Restrepo
reeditó la obra de su padre. En 1923 fue recibido por la Academia
Colombiana de la Lengua.
CARRANZA, EDUARDO (Apiay, Llanos Orientales, 1913; Bogotá,
1985)
|. Maestro por vocación, profesión y consagración, su
vida fue un ejemplo—hasta en sus excesos— de pasión por
la palabra poética, y su obra, desde sus exultantes primeras
canciones, «voz de juventud y rebeldía», como dijo Pedro Laín
Entralgo. Asumió, por su propia virtud, el liderazgo de su grupo:
«Yo, orgulloso capitán de Piedra y Cielo, profesé siempre, contra
viento y marea, la ufanía de mi generación poética a la que
considero, como tal, generación homogéna, la más importante de la
historia de la poesía colombiana». Desde luego, tal afirmación fue
y sigue siendo controvertida, pero lo que no puede negarse es que
sus obras «satisfacían al ideal de cambio que algunos habían
vagamente intuido, al cabo de tardías décadas de imperio del verso
modernista, para el rejuvenecimiento de nuestra poesía», según
Fernando Charry Lara.
Carranza se graduó de institutor y ejerció siempre esa profesión
desde las aulas escolares de pueblos de Cundinamarca hasta las
cátedras literarias de las más prestantes universidades.
Seguramente ese fue su aprendizaje de elocuencia, reconocida
internacionalmente, tanto que llegó a presidir congresos de poesía
como el de Segovia en 1952 y el de Salamanca en 1953. Fue, desde su
juventud, miembro de la Academia Colombiana y, por tanto, ocupaba
su curul en la Real cuando estaba en Madrid. Pues para él todos los
medios que le dio generosamente la vida —menos los económicos,
que no tuvo— eran aprovechados para ejercer su alta y
patriótica docencia: el periodismo (director del suplemento
literario de El Tiempo y de las revistas de Indias, del Rosario y
de los Andes); la diplomacia (agregado cultural en Chile y en
España y, al final de su vida, embajador itinerante, cargo creado
para él por el presidente Belisario Betancur. Su última actividad
fue, en este sentido, la clausura —con Jorge Luis Borges y
Leopold Sédar Senghor— del VII Congreso Mundial de Poesía en
1984 en Marruecos). Y como hombre de libros de toda una vida, fue
director de la Biblioteca Nacional y de la Distrital de Bogotá
hasta su muerte.
Desde sus primeros versos, Carranza contó con los más halagüeños
comentarios y homenajes entrañables de importantes amigos: Dámaso
Alonso, Gerardo Diego, Leopoldo Panero, Pedro Laín Entralgo, José
García Nieto, Antonio Tovar, Guillermo Díaz Plaja, para hablar sólo
de los españoles. Allá lo despidió Gregorio Marañón con estas
palabras: «Lo más interesante de la labor de Carranza ha sido, y
por eso ha sido tan profunda, la totalidad de su actividad: la
oratoria, la poética, la puramente humana, la diplomática. Le
considero como uno de los más grandes oradores de habla castellana
y como uno de nuestros más grandes poetas contemporáneos».
En homenaje de los poetas chilenos en Santiago, Pablo Neruda le
dijo: «...Porque tú eres la frente poética de Colombia... En tu
poesía se cristalizan, cuajándose en mil rosetas, las líneas
geométricas de vuestra tradición poética».
Libros:
|Canciones para iniciar una fiesta (1936);
|Seis
elegías y un himno (1939);
|Ellas, los días y las nubes
(1941);
|Sombra de las muchachas (1941);
|Diciembre
azul (1947);
|Azul de ti (1952);
|El olvidado y
Alhambra (1957);
|El corazón escrito (1967);
|Los pasos
cantados (1973);
|Los días que ahora son sueños (1973);
|Hablar soñando y otras alucinaciones y
|El insomne
(1974);
|Epístola mortal y otras soledades (1975);
|Leyendas del corazón y otros poemas abandonados (1976);
|Lección de poesía —selección— (1980);
|Hablar
soñando —antología— (1983);
|Recuerdos
presentidos (1989). También publicó versiones y recreaciones de
Remy de Gourmont
|(Las santas del paraíso, en 1945) y de
Tagore
|(Amor, en 1948). Y en prosa, entre otros:
|Los
amigos del poeta (1972);
|Visión estelar de la poesía
colombiana (1986);
|Obra ajena, paráfrasis y traducciones
de poetas de otros idiomas (1997).
Sobre el maestro Carranza se han escrito muchos libros, pero
destacamos dos por ser el acercamiento más personal a su obra:
|Carranza por Carranza, de su hija María Mercedes (1985) y
|Gran reportaje a Eduardo Carranza de Gloria Serpa
(1978).
CARRANZA, MARÍA MERCEDES (Bogotá, 1945). Licenciada en filosofía
y letras por la Universidad de los Andes. Periodista cultural,
dirigió las páginas literarias «Vanguardia» y «Estravagario» de El
Siglo de Bogotá y El Pueblo de Cali, respectivamente. Jefe de
redacción del semanario Nueva Frontera, de Carlos Lleras Restrepo.
Fuera de muchas otras colaboraciones en medios literarios, escribe
la información bibliográfica en la revista Semana. Fue miembro de
la Asamblea Nacional Constituyente que reformó la Constitución
Nacional en 1991 y es directora-fundadora de la Casa de Poesía
Silva en Bogotá. Ha participado en numerosos encuentros culturales
en el país y en el exterior.
Libros:
|Vainas y otros poemas (1972);
|Tengo miedo
(1982);
|Hola soledad (1987);.
|Maneras del desamor
(1993); De
|amor y desamor y otros poemas (1995);
|Estravagario —selección de textos— (1976);
|Nueva poesía colombiana —antología— (1972);
|Siete cuentistas jóvenes —antología—
|(1972);
Antología de la poesía infantil colombiana (1982);
|Carranza
por Carranza —antología y texto crítico de la poesía de
Eduardo Carranza— (1985);
|Maneras del desamor (1993) y
|El canto de las moscas —Versión de los
acontecimientos— en Golpe de Dados (1997).
Andrés Holguín en
|la Antología crítica de la poesía
colombiana (1974) dijo: «La pirueta lírica de María Mercedes
Carranza causa asombro, desconcierta tanto como divierte. Una
amplia cultura se adivina detrás de estos versos sin bellezas
formales... Como hace cincuenta años la poesía del Tuerto López,
hoy la suya constituye un excelente antídoto contra excesos
sentimentales, temas trascendentales, vaguedades líricas y otros
venenos de nuestra literatura».
Para Fernando Charry Lara, la obra de «María Mercedes Carranza,
cuya voz se escucha en la joven poesía colombiana como una de las
que mejor ha alcanzado su timbre original, constituye un nuevo
testimonio de que en algunos poetas es tan válido el entrañable
acento de su emoción como el carácter intelectual con que ella se
manifiesta... Varias son las menciones que se han hecho acerca de
esta obra y ellas corresponden a la seducción de su propio
espíritu: gracia, humor, rebeldía. Frescas e intensas olas poéticas
le estimulan su escritura. Como huye de la altisonancia, se explica
también su horror al sentimentalismo y a la solemnidad. Su manera
de tratar, divirtiéndose hasta una helada amargura, la banalidad y
el sin sentido de la existencia. El pacto entre la pasión y la
reticencia. Su inteligencia en decir y, a la vez, en callar».
Darío Jaramillo Agudelo dijo de su primer libro: «Es un texto
predominantemente coloquial; el tono de varios de sus poemas
pertenece a la conversación hablada, a un tú cercano que le
conversa al lector, aquí un cómplice de la ironía, esa forma de
tamizar una ira muy joven de una joven poeta. Ciertos giros y el
vocabulario mismo —también de corte coloquial— sin
agregar el título
|Vainas, muestran el empeño de un poeta por
derogar el lenguaje sacralizado de la poesía y reinventar desde
cero, comenzando por una feroz crítica social, unas palabras nuevas
con las cuales pueda expresar su universo poético personal...». Y
sobre su segundo libro:«...Un desprendimiento necesario de
convencionalismos, un irónico inventario de ripios, para poder
escribir esos límpidos y duros poemas de
|Tengo miedo, que
alcanzan una muy nueva y muy personal altura lírica sobre hechos
que antes eran pura prosa de la vida cotidiana y que han hallado
aquí la justa palabra que los nombra».
Y Ernesto Volkening: «... Belicosa es María Mercedes, pero de una
belicosidad en la que pudorosamente se arropa el alma vulnerable y
sensitiva de los poetas desterrados... En su poesía hay algo de esa
tristeza que ríe. Y que no le impide hacer la guerra como se debe
hacer: corajudamente, pero con maña».
CARRASQUILLA, PACHO —Francisco de Paula— (Bogotá,
1855-1897). Uno de los más mordaces epigramistas de su época. Fue
prefecto en Bogotá y en Zipaquirá, director de los periódicos El
Látigo y El Museo Social.
Libros:
|Epigramas (1887) —con una carta-prólogo en
verso de Roberto Mac Douall—y
|Tipos de Bogotá (1886)
—prosas costumbristas—con prólogo del Indio Uribe.
Jorge Cárdenas García, en su estudio
|Francisco de P.
Carrasquilla o la resurrección del epigrama (1971) dice que
este autor «parece recrearse en las más refinadas formas del
sadismo intelectual» y al espíritu vengador de sus víctimas
atribuye el que se hubiera inhumado, «junto con sus despojos
mortales, el recuerdo mismo de su ingenio agudo y
polifacético».
CARRASQUILLA, RICARDO (Quibdó, 1827; Bogotá, 1886). «Príncipe de
nuestros poetas festivos, burlón, suavemente satírico» pero, eso
sí, de vida intachable. Su facilidad para versificar
chispeantemente perjudicó su obra seria. Escribió también fábulas y
comedias. Sus más notables obras:
|Coplas (1863);
|Las
fiestas de Bogotá (1866);
|Coplas escogidas y los ecos de los
zarzos (1881);
|Variedades (1895). En 1927 se publicaron
sus obras, con prólogo de José Manuel Marroquín, tituladas
|Ofrendas del ingenio. También publicó
|Sofismas
anticatólicos y
|Problemas para los niños, una fácil
filosofía moral «para combatir los errores que asedian, desde la
influencia extranjera, a nuestra niñez y juventud».
CARRAQUILLA CASTELLO, LEONOR (Bogotá, 1950). Inició estudios de
humanidades en la Universidad de los Andes y de sicología en la
Javeriana. Fue periodista cultural del diario El Tiempo. Desde niña
se apasionó por los estudios esotéricos, que inició en la
Fraternidad Rosacruz. Es conocida como la Maga Atlanta porque en la
época del hippismo puso un consultorio en la 60. Su obra
|María
en abril (1994) recoge tres libros que había elaborado a mano
anteriormente (el del título
|La operación mantel durante el
paseo de Gopal de las entrañas y
|La piedad del Karma así
como
|El mago en la mesa que su hija, María de las Estrellas,
había escrito en 1974). La Maga publica en 1996
|La marcha del
tiempo de ser y otros poemas y en 1997
|Tres días
contigo.
Alberto Dangond Uribe dice de la obra de la Maga: «...Es una
belleza, porque siendo poesía pura está desprovista de cuanto pueda
disminuir o limitar, o perturbar, o ensombrecer la luminosidad del
arte poética. Es expresión cabal de sentimientos hondos, plenos,
fuertes, espontáneos, auténticos: el amor, la piedad, el dolor, la
ternura, la lealtad, la alegría de la vida, la tristeza por la
separación, la pasión que se resuelve en los sueños y los impulsos
de la imaginación. El poema es un canto al amor y a la vida,
compuesto y entonado en bellas formas y ritmos armoniosos. Leonor
Carraquilla es ya, sin duda, una personalidad poética de calidades
espléndidas... Como María de las Estrellas, cuyos destellos
iluminan sus pasos y los nuestros para siempre jamás».
Manuel Hernández dice: «Los poemas de la Maga se rehúsan también a
ser poemas no por el fácil recurso de que no son clasificables,
sino porque fluyen desde un sitio que debe ser observado desde su
propia pureza. Saber y querer decir algo».
CARREÑO CÁCERES, GABRIEL (Bucaramanga, 1896; Bogotá, 1959).
Escritor público, fundó la revista Aurora. Como músico se destacó
en la ejecución del violín.
Obras:
|Cuentos polifónicos y
|Disloques (1930).
CARREÑO HARKER, XAVIER (Bucaramanga, 1925; Bogotá, 1955). Su
obra más conocida en verso es la traducción de la
|Balada de la
Cárcel de Reading de Óscar Wilde. Sus versos propios aparecen,
entre otras selecciones, en
|Poesía santandereana, publicada
por la Gobernación de Santander cuando estuvo a cargo de Juan
Carlos Duarte Torres.
CARRILLO AMAYA, ANÍBAL (San Andrés, Santander, 1930). Abogado.
Libro:
|La orquesta del tiempo (1994).
CARRILLO SÁNCHEZ, HARRY (Cúcuta, 1951). Abogado. Ha publicado
estos libros:
|Noches de oro negro, Palabras en la ventana, Sólo
poemas, Antología de la poesía cucuteña y
|Poemas
infantiles.
CARVAJAL, ALBERTO (Cali, 1882). Ejerció el periodismo político y
fue profesor de humanidades en colegios secundarios de la capital
del Valle. Escribió hermosas páginas sobre temas y personajes
vernáculos, que recogió en su libro
|Tierra de sol y de
ensueño. También publicó dos volúmenes con su obra selecta en
verso:
|Ritmos breves y
|Salmos y elegías y una obra
clásica de historia: De
|la conquista a la liberación con
magistrales biografías de Sebastián de Belalcázar y Joaquín Cayzedo
y Cuero. «La nota común de su obra —dice Héctor Fabio
Varela— fue la de su amor indeclinable a la tierra nativa y a
su gente. En todos sus libros se respira el aire de la amada
comarca, pero no por sus encantos costumbristas, aunque a veces
aparezca un rasgo típico, sino por su esencia universal. Y ello
porque fue don Alberto un verdadero humanista».
CARVAJAL, ALFONSO (Cartagena, 1958). Estudios de comunicación
social en la Universidad de la Sabana y periodismo en el Inpahu.
Corresponsal de El Tiempo en el Chocó. Coordinador de la Biblioteca
del Darién publicada por Colcultura. Colaborador de Panamericana
Editorial
Libros:
|Sinfonía del silencio (1986);
|Un minuto de
silencio (1992);
|El desencantado de la eternidad
—novela— (1994).
CARVAJAL, MARIO (Cali, 1896-1972). Bachiller del Colegio
Campestre de Yanaconas. Se doctoró en filosofía y letras en el
Colegio del Rosario de Bogotá, fue rector de Santa Librada y de la
Universidad del Valle, ministro de Educación, embajador en Quito,
orador (pronunció notables discursos eucarísticos y panegíricos
marianos) y miembro de la Academia Colombiana. Su poesía mística
«es única en la literatura castellana, por la constante elevación
de las ideas y por el suave calor espiritual del sentimiento. Unica
por la originalidad más pura, que ni una sola vez paga tributo a
vulgares recursos o flaquezas humanas, antes se mantiene en las más
altas esferas del espíritu. Única por la forma: cincuenta sonetos
como vasos de oro... El sentimiento religioso de Carvajal es un
sentimiento cósmico», dice el padre Félix Restrepo al comentar su
libro
|La escala de Jacob (1935), al que siguieron
|Romancero colonial de Santiago de Cali (1936),
|Torre de
clamor y alabanza (1966),
|Poemas y sonetos místicos
(1954). Y en prosa:
|Vida y pasión de Jorge Isaacs, La
emoción del paisaje en los poetas del Valle del Cauca (que
había sido su tesis de grado) y, entre otros, Juan Lozano lo
incluyó en la Biblioteca de Los Penúltimos.
No podemos olvidar que Mario Carvajal fue uno de los directores de
Carvajal, esa gran editorial a la que tanto debe la cultura y que
es patrimonio de la familia caleña y orgullo de Colombia en el
ámbito internacional.
CARVAJAL NAVIA, ÓSCAR (Cisneros, Dagua, Valle; Bogotá, 1973).
Dejó inédito un libro prologado por el poeta chileno Julio
Barrenechea.
CARVAJAL VALENCIA, MANUEL (Popayán, 185 1-1912). Eminente
educador, hombre público, senador, militar y periodista, progenitor
de los poetas y fundadores de la gran editorial de Cali. Muy pocos
versos suyos se conservan, entre ellos el soneto
|Dios en la
antología de José Ignacio Bustamente en Popayán.
CARVAJALINO CABALLERO, MARCO AURELIO (Ocaña, 1896-1966). Estudió
en Bogotá, residió algún tiempo en Barranquilla y regresó a Ocaña
en 1924. Historiador y comerciante, funcionario provincial. Parte
de su obra aparece en el volumen 12 de la Biblioteca de Autores
Ocañeros,
|Antología poética (1973) y en sus propias
|Poesías (1977), en el volumen 15 de la misma colección,
seleccionadas y presentados por Ciro Alfonso Lobo Serna.
Dijo Lucio Pabón Núñez: «Carvajalino fue muy fecundo. Su facilidad
para rimar lo perjudicó a ratos... Pero generalmente se condujo
como un poeta cabal, inspirado por su fe, los encantos de su
tierra, los resplandores de la historia nacional, los júbilos y
tristezas de su hogar y la indignación ante el desfile de caciques
y truhanes comarcanos... Tiene poemas que jamás se olvidan por la
pureza del sentimiento, la brillantez de las imágenes, la dulzura
de la música y la transparencia del idioma».
CASADIEGO LEÓN, VICENTE. Fundador del grupo cultural
Entreletras, dirige el taller de escritores Arbol Ávido, ambos en
Villavicencio. Es autor de los libros
|Umbral de lunas, Libellus
génesis y
|Música para un país olvidado, y fue ganador
del primer premio nacional de poesía auspiciado por el Sena con
|La leyenda de los antiguos caminantes. En El Espectador, al
anunciar el resultado del concurso, dijo Jaime Fernández Molano que
«este premio se convierte en el primero que se otorga a un poeta de
los Llanos, después de los otorgados a Eduardo Carranza...
Casadiego, de 32 años de edad, junto con Julio Daniel Chaparro,
inauguraron una época definitiva para la poesía contemporánea de
los Llanos, ofreciendo una visión universal del texto literario,
enriquecida en imágenes y salpicada por la fuerza poética de una
nueva generación que ha querido cantar más allá de la descripción
simple del exótico paisaje llanero».
CASAS, JOSÉ JOAQUÍN (Chiquinquirá, 1866; Bogotá, 1951). Estudió
en el Seminario de Bogotá, se graduó de abogado en El Rosario y
ejerció la judicatura. Hombre de letras, educador, crítico,
periodista, miembro de la Cámara y el Senado, llegó a ser ministro
de Instrucción Pública y de Guerra, presidente del Consejo de
Estado y designado a la Presidencia de la República.
Ministro plenipotenciario en Madrid, bello premio a su hispanismo,
tradicionalismo, castidad y casticidad. Fundó la Academia de
Historia y fue director de la de la Lengua. Traductor del
|Arte
poético de Horacio. Fácil, correctísimo e ingenioso poeta,
sonetista magistral y copioso, fue coronado en Tunja en 1939.
Insigne orador, dechado de virtudes y piedades, escribió con unción
sobre temas religiosos.
Libros:
|Cristóbal Colón (1892);
|Recuerdos de fiestas
(1912);
|Crónicas de aldea (1916);
|Semblanzas de Diego
Fallon y José Manuel Marroquín (1915 y 1917);
|Motivos del
Quijote (1919);
|Poesías (1921);
|Poemas criollos
(1932);
|Infancia (1936);
|Cantos de la patria chica
(1941), entre otros.
Eduardo Carranza, en el prólogo de la
|Obra selecta del
señor Casas, publicada por el Banco de la República en 1970, dice:
«Entre quienes en Colombia han tomado en sus manos con fortuna la
veta popular y nacional para estilizarla y reducirla a nueva y
esbelta sustancia de poesía, ocupa un sitio excepcional, en
primerísimo lugar, don José Joaquín Casas... Sus gustos, su
cultura, su ilustración, sus manera personales y hasta su
hablar—había dicho Rafael Maya— eran los de un hijo de la
Península (española) trasladado al trópico. Su inspiración, por el
contrario, es esencialmente colombiana... Su verso, de clásica
andadura, se nutrió en las mejores fuentes de la época dorada de
Castilla, pero también y sobre todo en su propio corazón nobilísimo
y en el manadero poético de lo nacional: hombre colombiano, paisaje
colombiano y tradición, historia, leyenda colombianos... De allí el
hondo fervor nacional y el entrañable sentido cristiano de su
obra».
CASAS CASTAÑEDA, VICENTE (Chiquinquirá, 1886; Bogotá, 1968).
Educador. Sus temas poéticos son generalmente religiosos. Tradujo
|El crucifijo de Lamartine y ganó los juegos florales del
Congreso Mariano de 1919 con su poema
|¡Madre mía! Su estilo
es «clásico modernista... No ha entrado nunca por las sendas del
decadentismo», dice el padre Ortega Torres. Libro:
|El amor de la
lumbre (1958).