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ARRÁZOLA, MARÍA TERESA (Bogotá). Odontóloga de la Universidad de San Marcos, Lima. También estudié francés, inglés, literatura hispanoamericana, historia del arte, pintura y cerámica. Reside en Los Ángeles. Sus versos aparecen en |Cinco puntos cardinales —antología poética— (1994) y en |Diosas de bronce, editada por Teresa Rozo Moorhouse en 1995. En Fort Landerdale, Florida, coordina actividades culturales.

 

ARRIAGA GARCÉS, RODOLFO (Quibdó, 1879-1924). Participó en la Guerra de los Mil Días y fue famoso su poema |Palonegro. Fundador del periódico |El San Juan en Istmina. Preparaba un libro sobre folclor chocoano cuando falleció.

 

ARRIAGA VIVAS, ADRIANO (Quibdó, 1887-1925). Sus producciones fueron acogidas por la prensa regional y nacional. Ganador del primer premio en los juegos florales de 1916 con su poema |Ilusión. Sus versos se conocieron al ser publicados en el diario ABC de la capital del Chocó.

 

ARRIETA, DIÓGENES (San Juan Nepomuceno, Bolívar, 1848; Caracas, 1897). Notable parlamentario, diplomático, periodista, educador y ensayista, miembro de la Academia de Historia de Venezuela y senador de dicho país, aunque consideró no dignos de la poesía los temas amorosos (!) sino «el avance maravilloso de las ciencias, las conquistas de la libertad, el progreso que va alcanzando a todas las cimas del antiguo orden social», sus poemas amorosos «tienen y tendrán mucho encanto, y su lectura agradará a cuantos entiendan y sientan la poesía» dijo Otero Muñoz, quien destaca también sus odas y sus elegías, que aunque dogmáticas y encumbradas, son muy estimables —sigue Otero—, y concluye: «Sus mismos defectos, tan del gusto de la época en que escribió Arrieta, conquistaron para él mayor nombradía y más decidido favor del público». Estudió en Barranquilla y en Bogotá, donde fue estudiante y catedrático de la Universidad Nacional. Humanista anticlerical, ejerció la política como senador en Colombia, presidente del Estado de Cundinamarca y ministro de Finanzas.
José María Rojas Garrido escribió sobre Arrieta: «En alas de la filosofía se levanta con la majestad del genio y pulsa una lira de ideas casi desconocidas entre nosotros. Es un poeta convencido que canta con tranquilidad imperturbable la duda religiosa y la duda filosófica. Su camino tiene veredas poco trilladas. Toca a la juventud que quiera cultivar la poesía construir con él un Parnaso digno del Nuevo Mundo».
Publicó sus |Poesías en 1880 y, entre otros, dos libros de |Ensayos literarios (1883) y |Hojas sueltas (1888), donde defiende su postura literaria.

 

ARROYO, RUBÉN DARÍO (Sincelejo, Sucre, 1965). Licenciado en ciencias sociales y económicas, especialista en filosofía de la educación. Profesor y director de la Biblioteca de la Universidad del Atlántico. Fuera de textos filosóficos, escribió poesía que sólo publicó en el libro |Postales para Martha (1987).

 

ARTEL, JORGE —Agapito de Arcos— (Cartagena, 1909, Barranquilla, 1994). Abogado y funcionario, catedrático y periodista. Viajó mucho toda su vida, ofreciendo recitales —entre otros, y siempre con éxito, en las Universidades de Nueva York y Princeton y en la Hispanic Society, en Estados Unidos— y residió por algún tiempo en Panamá (fue jefe de publicaciones de la Universidad de la capital del istmo), en Medellín (fue inspector de policía en una de sus comunas) y en sus días postreros en Barranquilla, donde ocupó la rectoría de la Universidad Simón Bolívar. Uno de los últimos y más emocionados homenajes que recibió fue su lectura de poemas en la Casa de Nariño por invitación del presidente Belisario Betancur.
Desde sus primeros poemas fue considerado Artel como uno de los principales cantores de la raza negra en América Latina, al lado de Nicolás Guillén y Palés Mattos (quien lo llamó «la mano larga de África cargada de nidos, de pájaros y de canciones»). Federico de Onís dijo entonces que su obra era «una nueva expresión del sentimiento americano» y Nicolás Guillén que «tenía la estatura de un artista cabal que manejaba con elegante desenfado la lengua» y que su poesía tiene ritmo ardiente «como de melaza caliente». Después, hasta su muerte, Artel escribió poesía de reivindicación social. Siempre fue militante de izquierda. Por ello estuvo preso el 9 de abril de 1948 en Cartagena y exiliado en Venezuela, Centro y Norteamérica.
Libros: |Tambores en la noche (1940); |Poesía negra (1950); |Poemas con botas y banderas (1972); |Sinú, riberas de asombro jubiloso (1972); |Antología poética (1979); |Cantos y poemas (1983) y el libro antológico correspondiente al premio nacional Por Reconocimiento de la Universidad de Antioquia en 1986. En 1979 apareció su novela No |es la muerte, es el morir. La Universidad de Cartagena premió su libro |Santander y su influencia en la fisonomía de Colombia.

 

ARTURO, AURELIO (La Unión, Nariño, 1906; Bogotá, 1974). El maestro Rafael Maya, quien acogió con raro entusiasmo los versos de Aurelio Arturo y los publicó en la Crónica Literaria, que él dirigía en el periódico bogotano El País en 1932, dijo que «su poesía no se parecía a nada de cuanto se había escrito en Colombia hasta ese momento». Después de esporádicas apariciones en El Tiempo, en los cuadernos de Cántico y en la Revista de la Universidad Nacional, que dio a conocer su poema fundamental, |Morada al Sur, en 1945, entregó en 1963 el libro de su vida con este mismo título y que fue, por cierto, el único que vieron publicado sus ojos. (Con |Morada al Sur comenzó Fernando Arbeláez, cuando fue director de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, una colección inédita de poesía contemporánea colombiana, que incluyó |Los adioses de Ferrando Charry Lara y |Estoraques de Eduardo Cote Lamus. Quien sucedió a Arbeláez en el cargo, el mismo Aurelio, publicó enseguida los dos que completaron el «pentateuco» de Mito: |Canto llano de Fernando Arbeláez y |El transeúnte de Rogelio Echavarría. Estos autores, fuera del maestro Arturo, pero con el fundador de la revista, Jorge Gaitán Durán, con Álvaro Mutis y con Héctor Rojas Herazo, fueron los primeros poetas colombianos invitados a publicar en la revista y por ello son considerados ahora como el núcleo poético de Mito, aunque nunca hubieran constituido realmente un grupo). |Morada al Sur obtuvo inmediatamente el premio nacional de poesía «Guillermo Valencia», otorgado por la Academia Colombiana de la Lengua. Jaime Ibáñez, fundador de los cuadernos Cántico, dijo primero lo que después confirmaría la crítica: que «a Aurelio Arturo no se le puede leer sin encantamiento».
Arturo, como abogado, se desempeñó con su discreta dignidad característica en cargos judiciales y llegó a ser magistrado de los tribunales superiores Militar y del Trabajo. En este ramo ocupó la secretaría general del Ministerio. Fue, así mismo, funcionario cultural de Colombia y de la embajada de los Estados Unidos y catedrático universitario de humanidades y antropología. Fundó y dirigió la radio-revista literaria Voces del Mundo, donde estimuló generosamente a los jóvenes. Viajó a Estados Unidos y tradujo poesía especialmente de contemporáneos de habla inglesa.
La nueva crítica ya está colocando a Aurelio Arturo en el sitial que le corresponde en nuestra lengua. En Argentina y en otros países ha sido objeto de reconocimientos excepcionales, en Venezuela publicó Monte Ávila la segunda edición de |Morada al Sur (1975) y en España, con motivo del V Centenario del Descubrimiento, se hizo una edición que, tal como la de Fernando Charry Lara (fueron los dos únicos privilegiados por el Instituto de Cooperación Iberoamericana), no se conoció ni, menos, se comentó en Colombia. Aquí póstumamente se han hecho reediciones de sus escasas poesías, añadiéndoles algunas inéditas, principalmente en |Obra e imagen (1977) y |Morada al Sur y otros poemas (1986 y 1992).
Esos otros poemas, y algunos más que aparecieron con motivo de los diez años de su deceso, entre ellos |Poemas inéditos (1995), no fueron incluidos por él en su único libro, ya que él quiso que fuera, como en realidad lo fue, depurado y perfecto, cerrado en su misterioso milagro, y así pasa a la historia y a la antología colombiana.
Dos importantes estudios —de autores nariñenses— sobre su obra son los libros |La poética de Aurelio Arturo; el festín de la palabra y de la vida (1991), por Ramiro Pabón Díaz y |El rumor de la otra orilla (1997), por Julio César Goyes Narváez. En 1989 había aparecido |Cuatro ensayos sobre la poesía de Arturo por William Ospina, Luis Darío Bernal, Lynn Arbeláez, Marco Fidel Chaves y Roberto Perry.
Cuando el maestro fue conducido a su última morada, el filósofo Danilo Cruz Vélez dijo: «Con la muerte de Aurelio Arturo... se hunde por segunda vez en la sombra la promesa de un poeta colombiano de significación universal. La primera vez fue en 1896, año en que muere Silva». Y uno de los mejores poetas y críticos de la «generación sin nombre», Henry Luque Muñoz, afirma: «Arturo, situado por los piedracielistas al final de su nómina, como una especie de apéndice aleatorio, es hoy, ya tomada la suficiente distancia crítica, más importante con su breve obra... que no llega a exceder las 1.300 líneas, todas memorables, tanto por su eficacia lírica como por su repercusión en las nuevas generaciones, que todo lo escrito individual y colectivamente por el grupo de Piedra y Cielo».

 

ASTUDLLLO, MANUEL MARÍA (Santander de Quilichao, Cauca, 1893; Popayán, 1934). Bachiller en filosofía y letras en la Universidad del Cauca, dirigió con Rafael Maya el periódico literario La Iniciación, de Popayán, en 1916, y en Bogotá vivió la bohemia por algún tiempo y colaboró en los principales periódicos, pero un mortal escepticismo lo llevó a su fin en su tierra natal. De ello dice José Ignacio Bustamante: «En aras de vanas imaginaciones y rebuscadas neurosis, lo vimos arder y consumirse como una víctima voluntaria en los altares de Baco, brindando a la salud de la Belleza, bohemio ilustre, sentimental y desadaptado». Y Mario Carvajal: «La obra de Astudillo es la de un soñador que acaso no podrá precisar lo que anhela... Hace eco fiel a un mundo de ensueño tanto más bello cuanto más indefinido e imposible».
Libro: |Páginas líricas (1959).

 

ATUESTA MINDIOLA, JOSÉ ANTONIO (Maríangola, Cesar, 1954). Licenciado en biología y química en la Universidad Distrital de Bogotá. Fundador del grupo literario Alfarero de Valledupar. Rector del colegio Rodolfo Castro de Maríangola y decano de educación de la Universidad Popular del Cesar.
Ganó el primer premio de poesía del departamento del Cesar en 1986 con |Cantos de falena. Galardonado también como ejecutivo por la Cámara Junior y como maestro por la Asociación de Educadores del Cesar.
Obra: |A los ojos de todos, que fue «el primer libro publicado en Valledupar» (1982) y |Dulce arena del musengue (1991).
El prologuista de esta última obra, Éder Araújo Arias, dice: «En sus versos es perceptible la búsqueda de una expresión poética fiel a su entorno... Hay en su obra un rescate de los signos lingüísticos de la región: musengue, cotero, alfagía, cacimba, cañahuate, baquiano, viranga, abarcas y rozas».

 

AUQUÉ LARA, JAVIER (Barranquilla, 1923). Periodista de amplia trayectoria en Colombia y en Venezuela, ha publicado libros de grandes reportajes, cuentos y novelas realistas como |Los muertos tienen sed (1969) sobre la matanza de 1928 en la zona bananera; |Colombianos del c... (1974), sobre indocumentados colombianos en Venezuela, y |Diario de un marihuano y otros cuentos (1956). En poesía: |A-Fraia. Poemas negristas (1960), «un libro de primer orden. Un libro de buena poesía nuestra, criolla, tropical. Pero al mismo tiempo inteligente, sin retórica. De auténtico nacionalismo litoral, de poesía hemisférica en su mejor esencia», dice Uriel Ospina.

 

AURO DE LOLLÓN —Aurelio Agudelo Castrillón— (Campamento, Antioquia, 1898). Hizo sus primeras letras en Anorí, sobre cuyos intelectuales escribió el libro |Oro y tinta. Fue educador y periodista, en varias ciudades del país, director de la revista El Verso.
Libros: |Romance de la tierra y otros poemas y, en prosa, |Arrieros de Antioquia.

 

ÁVILA, ABEL (San José de Lata, El Guamo, Bolívar, 1939). «El más importante investigador social de Colombia y uno de los más prolíficos del continente». Estudió sociología, antropología y economía en la Universidad Nacional de Colombia y obtuvo maestrías en Buenos Aires y en México.
Ha publicado más de treinta libros científicos así como cuentos y el poemario |Peregrinación a la nostalgia (1989). Una de sus obras principales es |El pensamiento costeño —diccionario de escritores— (1992 y 1995). Su carrera como docente en su patria y en el exterior es de toda una vida. Generoso y entusiasta editor, director de la Editorial Antillas de Barranquilla.

 

ÁVILA PÉREZ, ADRIANA (Barranquilla, 1974). Estudios de comunicación en la Universidad del Atlántico. Técnica en programación y diseño, codirectora de la Editorial Antillas de Barranquilla. Libro de versos: |Un asomo de sombras en la imaginación (1994).
Juan Zapata Olivella dice de él que «es un poema filosófico porque incita a la reflexión, a la meditación, a aislarse en cierta forma del mundo multicomplejo que nos rodea».

 

AYALA, HORACIO (Mompós, Bolívar, 1965). Licenciado en español y literatura de la Universidad del Cauca, con la excelente monografía de grado sobre la poesía de José Manuel Arango. Obtuvo la medalla «Francisco José de Caldas» por su desempeño académico (1990). En 1988 obtuvo el primer premio del IV Concurso Universitario de Poesía ICFES.

 

AYARZA DE HERRERA, EMILIA (Bogotá, 1919; Los Ángeles, California, 1966). Doctorada en filosofía y letras por la Universidad de los Andes, colaboradora de la revista Mito y amiga de los cuadernícolas (aunque los piedracielistas, los de Cántico y los post-ernícolas eran —todos— bien recibidos en sus famosos ágapes literarios y artísticos). Viajó por Estados Unidos, Canadá, Europa, África, Centro y Suramérica. Los últimos diez años de su vida residió en México, donde fue acogida con entusiasmo, no sólo por su poesía —la más audaz en ese momento, entre la escrita por mujeres— sino por su socialismo político y sociabilidad cultural. Entonces ganó un premio por su cuento |Juan Mediocre se suena la nariz (1962). Dejó una novela inédita: |Hay un árbol contra el viento. Eddy Torres escribió en |Poesía de autoras colombianas: «La poesía de Emilia es desbordada, quiere traducir no sólo angustias individuales sino estados colectivos de incertidumbre y caos, de sueños y esperanzas. Quienes la conocieron y fueron sus amigos testimonian que en ella existió una gran sinceridad literaria, un vivir presa de un fuego interior calcinante y un querer darse en lo escrito». |
Óscar Torres Duque dice en la |Gran Enciclopedia de Colombia (1992):
«Emilia Ayarza es una de las voces más personales que ha dado la poesía colombiana del siglo XX. En su poesía hallamos un tono épico que nace de convertir la imagen angelical de la mujer, su imagen sentimental y manipulada por la metáfora pintoresca del primer carrancismo, en una mujer madre, madre a fuerza de violencia, de violencia natural y de violencia histórica. Una mujer que asume al mundo bajo su protección maternal y canta y denuncia el dolor del hombre, el explotado de la tierra y el ofendido por el mundo contemporáneo». |
Obras: |Poemas (1940); Sólo el canto (1942); La sombra del camino (1950); Voces al mundo (1955); Carta al amado preguntando por Colombia (1958); El universo es la patria (1962); Diario de una mosca —prosa— (1964);Ambrosio Maíz, campesino de América (ff63) y Testamento (1987). En 1997, con el título de su segundo libro, hizo una selección de sus poemas Juan Manuel Roca y se reeditó por primera vez en Colombia su |Diario de una mosca, «otra cara de su atractiva y rebelde personalidad», dice el mismo Roca. |
Al referirse a este libro dice la escritora Alejandra Ayala en la revista Casa Grande (de colombianos en México): «El secreto de la supervivencia de Emilia Ayarza, puedo decir, fue el haber vivido sin hacer las cosas para recordarlas, dejándose traspasar por el dolor, oponiendo su promesa a la desesperanza y al desencanto, amando con amor. Todo tuvo y nada poseyó, pero sin duda lo que tuvo fue suyo hasta la última gota, lo suficiente para que los días nada puedan contra su testamento: sólo el canto».

 

AZULA BARRERA, RAFAEL (Guateque, 1912). Estudió en el Colegio de Boyacá, en Tunja, y en el Colegio Mayor del Rosario, en Bogotá. Abogado del Externado de Colombia, fue representante a la Cámara, secretario de la Presidencia de la República, ministro de Comercio y Educación, diplomático en Portugal y en Uruguay. Miembro de academias, entre ellas la de la Lengua. Historiador y político. Fundador y director del Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, fundador y rector de la Universidad Tecnológica de Tunja, fundador y director de las revistas Bolívar, Jiménez de Quesada, Pombo y Juan de Castellanos.
En la antología |12 poetas boyacenses contemporáneos (1969) dice Darío Achury Valenzuela: «En 1929 se inició en la literatura como miembro activo de Los Bachués, al cual perteneció también su paisano y coetáneo Darío Samper. Azula entiende la poesía como la creación de la palabra mediante la oración, la amorosa efusión y la libre invención imaginativa y también como la luminosa sombra divina del hombre, como el nexo entre dos misterios: el del poeta y el del lector».
Libros: |Poesía en acción (1952); |De la revolución al orden nuevo (1956) y |Sentido y emoción del paisaje en la literatura colombiana (1960).

 

AZULA, WALTER (Ibagué, 1961). Estudios de educación especial en la Universidad Pedagógica Nacional. Licenciado en ciencias de la educación—historia y filosofía— en la Universidad Gran Colombia. Sociólogo de la Universidad Nacional. Director del Departamento de Educación del Instituto Nacional para Ciegos. Cuando adelantaba sus estudios normalistas perdió la capacidad visual. Reside en México.
Libro: |Viento plateado (1960), que incluye textos ganadores en dos concursos nacionales para invidentes.

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