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INDICE
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ABAD HOYOS, GUSTAVO (Pueblo Nuevo, Córdoba). Reside en Cereté
desde los 15 años. Licenciado en ciencias sociales. Periodista,
fundador de periódicos culturales en diferentes municipios de su
departamento. Miembro del grupo El Túnel de Montería.
Libros:
|Maneras de acercarme a la vida (1982);
|La
vida y
|el amor por dentro (1990);
|Diálogo de
espejos (1992);
|Lo que elige el recuerdo (1994);
|Bugrelia (1994).
ACEVEDO DÍAZ, ALFONSO (Zapatoca, Santander, 1902; Berlín,
Alemania, 1935). Estudió ingeniería en Medellín y se graduó en la
Escuela de Minas. Perdió su curul en el Congreso Nacional por haber
sido elegido sin contar con la edad requerida. Fue ingeniero en el
conflicto con el Perú y en obras nacionales. Excelente
traductor.
Obra poética:
|Carillones en el crepúsculo (1937).
ACEVEDO DE GÓMEZ, JOSEFA (Bogotá, 1803; Pasca, Cundinamarca,
1861). Hija del «tribuno del pueblo», José Acevedo y Gómez, sufrió
padecimientos por la causa de la Independencia y por la dependencia
de un mal marido. Se entregó con pasión a las letras, descollando
como prolífica escritora de costumbres (precursora, en realidad,
del género) y sobre temas de la vida nacional y de los próceres,
entre ellos su padre, a quien dedicó una irrebatible biografía.
Entre sus obras didácticas se destacan el
|Tratado de economía
doméstica (1848) y el
|Ensayo sobre los deberes de los
casados (1844), «uno de los mejores que se han escrito en
América» para Vergara y Vergara; así como el
|Oráculo de las
flores y de las frutas (1857). Su libro principal, por el cual
pasó con altos honores a la historia de la literatura colombiana,
fue publicado póstumamente y se llama
|Cuadros de la vida privada
de algunos granadinos, copiados al natural para distracción y
divertimento (1861). Publicó sus versos en un pequeño volumen
titulado
|Poesías de una granadina (1854).
ACOSTA, LOLA DE (Tolima, 1922). Empleada oficial por algún
tiempo, se dedicó profesionalmente al periodismo, directora de la
página literaria de El Cronista de Ibagué y presidente del Colegio
Nacional de Periodistas capítulo del Tolima. Pertenece al grupo
cultural Pijao, ha publicado también cuentos y se destacó en un
concurso de leyendas abierto por la Contraloría
Departamental.
Libros: T
|ierra, agua y tiempo y Caminos del tiempo. En 1990
publicó
|Detrás del barro.
ACOSTA ARCE, CONCHITA (Barranquilla). Estudió en la Universidad
del Atlántico, que le publicó su primer libro,
|Fertilidad,
en 1964, al cual se refirió Eduardo Carranza con esta entrada:
«Como la música que dice un secreto / en el oído a nuestro corazón,
/ es tu poesía».
Y Mauricio Rafael Buitrago: «Su poesía... no es la simple historia
de lo cotidiano lírico, sino la mitología del tiempo en la
adolescencia femenina... Su poesía es poesía del ser, de su propio
ser; ella quiere ser, íntimamente, verdadera gemela de su alma. Y
esto no es corriente».
AGRAMONTE, TARCISIO (Calamar, Bolívar, 1956). Estudió sicología
en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. En Bogotá se
especializó en ingeniería de alimentos. Ha obtenido distinciones
literarias regionales. Miembro del grupo Sol y Luna.
Libro:
|Los caminos del mar (1993).
AGUDELO, CARLOS ALBERTO (Medellín, 1941). Comenzó estudios en el
Liceo de la Universidad de Antioquia, los finalizó en la Normal de
Varones y desempeña, pues, la docencia. Publicó sus primeros poemas
en 1959, se acercó a los movimientos liderados por Eduardo
Carranza, Carlos Castro Saavedra
|y Gonzalo Arango, y publicó
su libro
|Palabras en 1991.
AGUDELO, GILBERTO (Manizales, 1899-1955). Autodidacto, editor y
librero, periodista —fundador de la revista Atalaya. Escribió
una columna en el diario La Patria con el seudónimo de Dex. Sus
cuentos, sus ensayos sociológicos y su teatro quedaron inéditos.
Publicó
|Poesías en su vejez,
|Retablos
—prosas— y
|Acuarelas en 1933. «Poeta de la
naturaleza, de la protesta y del dolor» lo llama Rafael Lema
Echeverri.
AGUDELO, WILLIAM (Bolombolo, 1943). Músico, compositor, pintor,
comenzó un diario cuando estaba en el Seminario de La Ceja,
Antioquia, al lado de Ernesto Cardenal, a quien siguió a la isla de
Solentiname, en Nicaragua. Debido a su estímulo lo publicó con el
título de
|Nuestro lecho es de flores (1970), y pronto fue
conocido internacionalmente y traducido al alemán y al inglés.
Jaime Jaramillo Escobar nos da su mejor perfil: «William Agudelo es
un gran poeta natural (los hay artificiales), autor de un solo
libro (publicado en México en 1970), escrito como diario, publicado
como novela, el cual se lee como poesía. No sabía de géneros cuando
lo escribió, pero tenía una poderosa intuición.... El libro de
William Agudelo fue recibido con tan especial alborozo (gracias al
patrocinio del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal), que a los dos
años ya circulaba una traducción al alemán. Bello libro, con
agravantes: viene por la línea mística erótica. Para él, Dios es
una muchacha. Le asegura una espléndida noche de bodas».
AGUDELO DUQUE, ADALBERTO (Manizales. 1943). Licenciado en
ciencias de la educación, idiomas y literatura de la Universidad de
Caldas. Novelista, ensayista y cuentista, ganador de varias
distinciones.
Libros:
|Suicidio por reflexión —novela— (1967);
|Primer cuentario (1981);
|Poemas para la amada que no
tiene nombre (1978);
|Toque de queda (1980);
|Los pasos
de la esfinge (1985);
|Los espejos negros (1991);
|Variaciones —cuentos— (1995).
AGUIAR, LIBORIO (Chaparral, Tolima, 1900). Se graduó en la
Normal de Varones de Ibagué
|y ejerció la docencia por más de
medio siglo. Ocupó cargos ascendentes hasta llegar a ser director
de Educación Departamental. Prolífico escritor de colaboraciones
diversas para muchos periódicos de todo el país, especialmente
sobre asuntos lingüísticos.
Libros:
|Cerca de la verdad y la belleza, Meridianos
estelares (1965) y
|Senderos de emoción.
AGUILAR GONZÁLEZ, CARMEN HELENA (Palmira, Valle). Dedicada
totalmente a las letras. Figura en varias antología de su
departamento. Autora de
|Huellas de silencio (1988) y
|Desde la pesadumbre (1994).
Álvaro Burgos dice que en su obra «hay algo de esas admirables
timideces de los primeros libros. Quizás alguna sorprendente
ingenuidad. Pero, en todo caso, una voz cierta y una manera de
sentir el universo con palabras que se nos regalan desde una honda
noche poetizable. ...No hay truco, no hay artificio. Apenas la
palabra dicha con limpidez de quien se asoma a los grandes temas
que siempre han tocado a los poetas.... escrita para ponerse a paz
y salvo con sus silencios y sus soledades».
AGUILERA, LUIS (Funza, Cundinamarca, 1945). Publicista, reside
desde 1984 en Tenerife, Islas Canarias.
Único libro:
|Poemas (s.f.)
AGUIRRE, SAÚL (Titiribí, Antioquia, 1919). Estudios de derecho
en la Universidad de Antioquia y en el Externado de Colombia en
Bogotá. Profesor de literatura por muchos años —en realidad,
toda una vida— en la Universidad de Antioquia y en otras
instituciones de Medellín. Sus primeros poemas se identificaron con
los de la generación post-piedracielista pero ahora se acercan más
a las tradiciones y costumbres de su departamento, pero sin
abandonar su depurada, expresiva y culta voz lírica. En la primera
etapa de Colcultura, bajo la dirección del poeta Jorge Rojas, ganó
concurso para la publicación de su obra completa, pero renunció a
tal distinción, que hubiera podido hacer conocer mejor su poesía «a
nivel» nacional.
Libros:
|El Cristo del páramo (1947);
|Las ceremonias de
la muerte (1970)
|Vitral del trópico (1975), primer
premio en el Concurso Nacional de Poesía «León de Greiff» de la
Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia en 1974;
|Taller
de lunas (1985).
En 1994 fue invitado por la Casa Silva a dictar una conferencia
sobre la obra poética de Ciro Mendía.
ALBA, LAUREANO
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(Tibasosa, 1949). Es tenido por
vallecaucano, por residir en Cali, donde ejerce su profesión de
médico, pero en realidad es oriundo de Boyacá. Magister en
administración de salud. Asesor de varias publicaciones, realiza
una labor cultural permanente en medios de comunicación.
Libros:
|Poemas eróticos (1974);
|Golpes de ciego
(1982)
|A pesar de nuestros últimos muertos (1992);
|Ya
nunca seremos los mismos (1993);
|Reencuentro (1995).
También escribió la novela
|Los duros de la salsa (1987).
ALBÁN, CARLOS
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(Popayán, 1844-1899). Médico, abogado,
periodista, político, matemático y militar, pereció en una batalla
naval. Sobre su poesía escribió Guillermo Valencia: «Habituados a
otras formas literarias, no gustamos de sus versos hasta el día en
que el martirio bajó a consagrarlos y a acrecentarles el valor
patentizando su sinceridad, fundamento de todo arte». Entre sus
obras se cita un drama titulado
|Policarpa Salavarrieta y las
poesías
|Jesús en el Huerto de los Olivos y
|Luz
eterna.
ALBÁN RAMOS, TEÓFILO (Barbacoas, 1898; Pasto,1944). Su poema El
|santuario de Las Lajas fue premiado en los juegos florales
de 1919 en el Teatro Colón de Bogotá.
Libros:
|Poesías (1949) y
|Poesías (1972). El primero
fue publicado en Pasto y el segundo en Bogotá, en compañía de Luis
Felipe de la Rosa.
Víctor Sánchez Montenegro escribió en el prólogo del primero, que
apareció póstumamente: «Albán Ramos fue en lejano tiempo un poeta
de moda con cierto halo de bohemia de fin de siglo. Muchos de sus
versos se cantan en los pueblos nariñenses como un recuerdo de una
época romántica y sensiblera que por fortuna ya pasó. Se las daba
de crítico valbuenesco, y sus comentarios periodísticos estaban
saturados de veneno, que, como sucede siempre, no sirve sino para
mal de sus propios autores, que siempre cosechan lo que han
sembrado en el camino».
ALJURE, JAIME (Girardot, 1958). Dijo sus cosas para el libro
|Oficio de poeta (1978) de Rosita Jaramillo, nos entregó su
libro
|Estación de espejos (1977) y se lo tragó la tierra...
¿o la selva?...
ALMA LUZ —Ana María Vega Rangel— (Cúcuta, 1897-1991).
Estudios en Pamplona. Profesora de literatura y castellano, pintora
y directora de las revistas Cúcuta y Germinal.
Libros:
|Fuente escondida, Arco de triunfo, Canto a
Venezuela (1942).
ALVARADO TENORIO, HAROLD (Buga, Valle, 1945). Doctor en
filosofía y letras de la Universidad Complutense de Madrid.
Director del Departamento de Literatura Latinoamericana en
Marymount Manhattan College de Nueva York. Trabajó un año con una
editorial en Beijing, China. También ha residido en México, Berlín
y Estocolmo. Director del Departamento de Literatura de la
Universidad Nacional y profesor titular de la cátedra de literatura
de América Latina en la misma. Ha sido distinguido con la Medalla
50 años de la Universidad del Valle, premio de poesía «Arcipreste
de Hita» y Premio Nacional de Periodismo de Colombia.
Libros:
|Pensamientos de un hombre llegado el invierno
(1972);
|Poemas (1972);
|En el valle del mundo (1977);
|Etcétera (1978);
|Cinco poemas (1979);
|Silva
—selección— (1979);
|La poesía española
contemporánea (1980);
|Recuerda cuerpo (1983);
|Diario (1984);
|Cavafis —versiones— (1984);
|Poesía y prosa (1985);
|Libro del extrañado (1985);
|Biblioteca (1985);
|Una generación desencantada: los
poetas colombianos de los años 70 (1985);
|El ultraje de los
años (1986);
|Espejo de máscaras (1987);
|La poesía de
T.S. Eliot (1980);
|Poemas chinos de amor (1982);
|Ensayos (1994);
|Literaturas de América Latina
(1995).
El poeta español Jorge Justo Padrón dice en
|Anales de la
literatura hispanoamericana (Madrid, 1982): «El entusiasmo de
Alvarado Tenorio por la poesía oriental viene de la necesidad de
atemperar la pasión de la existencia con la seriedad conceptual
capaz de inaugurar otra imagen, fiado únicamente al ritmo del
propio poema o al impuesto por la vitalidad de la creación misma.
La palabra de Alvarado Tenorio se somete siempre a la influencia
conceptual o sentimental y el poema, por ello, se abre y acoge a
imágenes que se integran en él sucesivamente, sin que por ello
derive en confusión o desmayo alguno».
Juan Manuel Roca en Revista Iberoamericana (Pittsburgh, 1984): «La
poesía de Alvarado Tenorio intenta levantar la alfombra que ha
tendido la costumbre, para mostrar lo que se oculta bajo ella: todo
aquello que no se menciona, que se evita a todo trance en la pulcra
poesía colombiana, tan acicalada como un cochero de pompas
fúnebres, como un muerto al que los críticos prodigan sus
afeites».
Óscar Collazos, a su vez: «Alvarado parece haber viajado por la
modernidad —de Baudelaire a Cavafis— enseñando placeres y
triunfos, conteniendo subversiones, fijando en la memoria heridas y
melancolías, cólera y asco. Y, también, una rara ternura que nace
de la perplejidad. En cada uno de sus poemas, el poeta renueva su
asombro. Por estas y otras razones, se me antoja un poeta
contemporáneo...»
Y Juan Lizcano, en Caracas: «La poesía de Alvarado Tenorio no es
regional ni nacional, sino internacional, abierta a la cultura
universal, despojada de cualquier colombianismo limitador Su poema
|La patria expresa su aceptación de ser sólo individuo en el
mundo. Detrás de la diatriba, la osadía verbal, el desplante, la
inmediatez, se oculta la nostalgia de la infancia, la tenaz
melancolía, el lúcido desencanto de saber demasiado, la reciedumbre
de saberse solo con su carga de delicadeza, recuerdos, distancia y
finura de alma».
ÁLVAREZ, RAFAEL ANTONIO (Sogamoso, Boyacá, 1923). Estudió en el
colegio Sugamuxi. Distinguido en el concurso de la revista
Selección Poética en Bogotá en 1958.
Libros:
|Saetas al espacio (1961);
|Navíos rotos
(1963);
|Estrellas de ceniza (1964);
|Rostros de humo
(1965); Niebla subterránea (1968);
|La ciudad de los
náufragos (1971).
ÁLVAREZ BONILLA, ENRIQUE (Moniquirá, 1848; Bogotá, 1913). El
padre Ortega Torres llama a este ilustre educador y escritor
boyacense «el mayor épico de Colombia, por la cantidad y calidad de
su obra». Dice también que fue un gran traductor y que su versión
|de El paraíso perdido, de Milton, es la mejor en castellano.
Sus libros de poesía fueron
|Horas de recogimiento(1882);
|Cantos de mayo (1910); El Macabeo (1890)
|y Santafé
redimida (1885). Autor también de obras didácticas, novelas y
teatro, ejerció el periodismo. Fue memorable su discurso de
posesión en la Academia Colombiana como sucesor de don Rufino J.
Cuervo. Escribió también un largo poema —titulado
|Parisina— en homenaje a Rafael Pombo.
ÁLVAREZ CARDONA, DANIEL (Ocaña, 1834; Agua de Dios, 1867) «En la
segunda mitad del siglo XIX - dice Lucio Pabón Núñez—
sobresalió como bardo de noble inspiración y de sencillas y
correctas formas Daniel Cardona (a veces lo llamaban así), quien,
abatido por la lepra y confinado en Agua de Dios, cantó con
entonación de purísimo cristianismo y de taladrante dolor. No es un
poeta de los denominados mayores. Merece, sin embargo, ser siempre
recordado por la limpidez de la forma y la autenticidad radiosa de
su desolación» Su amigo y paisano Margario Quintero preparaba un
libro que se llamaría
|Álbum de la amistad con sus propios
poemas y los de Lubín Lobo Barbosa, José Domingo Jácome y Álvarez
Cardona, que no llegó a publicarse. La que sí aparece como
publicada es su propia
|Oración del bardo.
ALVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA, FRANCISCO (Santafé de Bogotá,
1647; Madrid, España, 1708). Hijo de un oidor neogranadino y de la
hija de un oidor de Quito, desde sus tiernos años recibió crianza y
cuidados en el Convento de la Concepción, ingresó a los 14 años al
Convento de San Agustín y finalmente al Seminario Mayor de San
Bartolomé. Muy joven inició su carrera pública: alcalde de la
capital del virreinato, corregidor de Sogamoso, gobernador y
capitán general de Neiva y La Plata. Cuando falleció en España
desempeñaba el cargo de procurador de Santafé ante la corte real.
Allá publicó incompleta y desordenadamente su obra, que más parecía
el pasatiempo de un ocioso acaudalado pero que ahora hace
considerar a Velasco y Zorrilla «en rigor cronológico, el primer
poeta auténticamente americano».
Su obra, calificada por Marcelino Menéndez y Pelayo como «de
singular rareza», fue recogida bajo el título de
|Rhythmica
sacra, moral y laudatoria y otras varias poesías en celebración
de sor Juana Inés de la Cruz, una apología sobre la Milicia
Angélica y Cíngulo de Santo Tomás, y que incluye, entre otras, sus
Elegías decámetras a los Dolores de la Virgen Santísima, «intenso
poema nuestro a pesar de haber sido escrito bajo la influencia
inmediata de Virgilio y su ministerio» —según William
Ospina—. La primera parte del libro fue publicada, pues, en
Madrid y en Burgos en 1703 y posteriormente en diversas imprentas
españolas. El Instituto Caro y Cuervo de Colombia lo reprodujo en
su totalidad en 1989, con estudios literarios y biográficos de
Ernesto Porras Collantes, Rafael Torres Quintero (quien opina que
la de
|Rhythmica es «una especie de enciclopedia del barroco
colonial neogranadino») y Jaime Tello, quien inició en este siglo
la investigación sobre la «rara y exótica» obra, que había sido
descubierta en 1792 por Manuel del Socorro Rodríguez, precursor del
periodismo colombiano.
Si Domínguez Camargo fue el gran gongorista, Velasco y Zorrilla
«no sólo era un fanático admirador de Quevedo sino que odiaba a
muerte el gongorismo» —dice R.H. Moreno Durán— con
excepción de la línea seguida por sor Juana Inés de la Cruz, de
quien literaria y literalmente se enamoró el poeta santafereño, que
le escribía cartas y versos antes de saber que la religiosa
mexicana ya había fallecido...
Un concepto que muestra cómo la crítica se fue por las ramas es
éste de Gustavo Otero Muñoz sobre los versos de la
|Rhythmica: «...Un prodigio de ingenio, digno de haberse
ejercido en obras de mayor utilidad. Verdaderamente espanta ver en
sus libros las hazañas que ejecutaba aquel poeta, en laberintos,
glosas de truncados, romances eneámetros que empiezan y acaban con
esdrújulas y qué sé yo cuántas otras combinaciones
increíbles».
Tello dice que Velasco y Zorrilla fue «un hombre que, ante todo,
sintió el legítimo orgullo de ser americano; de un escritor que no
se avergonzó de usar palabras y modismos típicos de América; en
rigor cronológico, ¡el primer poeta auténticamente americano! . .
.Es, en realidad, un precursor del neoclasicismo... No queremos con
este intento de clasificación minimizar la calidad poética de
Álvarez de Velasco. Aunque la mayoría de sus poemas son pedestres,
prolijos, sin esa capacidad de síntesis y concreción que
caracteriza la poesía lírica auténtica —y cuántos poemas
mediocres nos legaron Lope y Góngora y Quevedo!—, escribió, en
cambio, otros que son dignos de figurar junto a las obras maestras
de sus predecesores peninsulares, y superiores, en todo caso, a las
producciones de sus colegas neoclásicos...No fue, pues, un pobre
poetastro que merezca juzgarse con cierta benévola y paternal
indulgencia como lo hace Gómez Restrepo, ni descartarse por «el mal
gusto de su tiempo», como lo hace Menéndez y Pelayo. Evidentemente
el autor del soneto
|A dónde iré Señor.., y de las endechas
citadas
|(Anfriso...) es todo un poeta en tono mayor».
Héctor H. Orjuela dice en su
|Itinerario de la poesía
(colonial)
|colombiana (1995): «Con este poema excepcional
|(Vuelve a su quinta Anfriso solo y viudo) alcanza Alvarez de
Velasco y Zorrilla la máxima expresión en su obra lírica. Con él
basta y sobra para considerarlo el primer poeta del amor en la
poesía colombiana» y finalmente: «Es evidente que Álvarez ya
anuncia una nueva época y que con él surge el verdadero poeta
criollo que quiere cantar a América con un idioma americano».
ÁLVAREZ GARZÓN, JUAN (Túquerres, 1898; Pasto, 1974). Miembro de
la Academia Adriática de Milán, Italia, donde fue laureado. Autor
de las novelas
|Los Clavijos (1943) y
|Gritaba la noche
(1962), titulada inicialmente
|La Bucheli e incinerada por
orden de un gobernador en 1960 por supuestas ofensas a una familia
de Pasto. Publicó también
|La arrepentida (1954), poema en
tres cantos. Dirigió varios periódicos. También fue premiado en
España.
ÁLVAREZ GÓMEZ, RODRIGO (Medellín, 1948). Primaria en Managua,
secundaria en San Salvador, Caracas y Medellín (Liceo de la U. de
Antioquia). Música en el Conservatorio de la misma, dibujo y
pintura en el Instituto de Bellas Artes de Medellín. Primer viaje a
Europa en gira de recitales de canto y guitarra. En el segundo
permaneció 15 años, estudió historia del arte en el Museo del
Louvre en París, ofreció recitales, publicó su libro de poemas
|Organum trembling (1980) y participó en una exposición
colectiva del grupo Surindependants, en París. Exposiciones
individuales en Medellín y en Bogotá.
Otros libros publicados:
|Páginas salvajes —poemas y
cuentos— (1970);
|Espantapájaros —poemas y
cuentos— (1976);
|Golondrina —prosa poética—
(1995).
ALVAREZ HENAO, ENRIQUE (Bogotá, 1871-1914). «Poeta del
desengaño» lo llamó Cejador. Pero fuera de lo sombrío de su estro,
que correspondía a lo extraviado de su destino («¡pobre poeta!», lo
lamenta Gómez Restrepo), su melancólica sensibilidad y su auténtica
inspiración hacen memorables algunos de sus poemas, así como su
ironía hizo brillar la vida sobre sus pensamientos negativos.
Las antologías nunca prescinden de sus sonetos
|La abeja o
|Los tres ladrones, y a veces tampoco de
|La carcajada del
diablo, Contrastes o
|Consolatrix Afflictorum. Su libro
|Poesías fue publicado en Barcelona. Bohemio de La Gruta
Simbólica, de La Gran Vía y de La Fronda Lírica, eran muy bien
acogidas sus intervenciones, pues recitaba con teatral elocuencia y
recurría a sus innatas habilidades musicales. Tenía el talante del
caballero romántico a la usanza.
Álvarez Henao, como su nombre lo indica, era vástago de una
familia antioqueña, cursó el bachillerato en El Rosario en Bogotá e
inició estudios de medicina que suspendió al fallecer su madre.
Murió a los 42 años víctima de un cáncer y entre el escaso séquito
que lo acompañó al cementerio—en medio de la ciudad
embanderada porque era 20 de julio— estaba Ricardo Nieto, el
sentimental poeta del Valle del Cauca, quien leyó una elegía en su
homenaje...
Luis María Mora, compañero de gruta del cantor de la abeja, dijo
alguna vez: «La rima de Álvarez Henao es pobrísima, su vocabulario
muy reducido, sus medios artísticos casi nulos; pero por esas
estrofas, a veces inarmónicas y lánguidas, corre el sentimiento del
poeta, que mana de su corazón como de un surtidor inagotable. Hay
en todos sus versos un color de vaga tristeza, que no es recurso
poético, sino que viene de algo indecible que tiene el pálido color
de los paisajes lejanos».
ÁLVAREZ LOZANO, RAFAEL (Popayán, 1805
|; Bogotá, 1845).
Abogado del Rosario en Bogotá y militante gobiernista en la guerra
de 1841. Representante a la Cámara y funcionario del Senado. Dedicó
un cuaderno de poesía, titulado
|El trovador de Bogotá
(1841), a la memoria de su esposa, y a pesar de ser un versificador
festivo, escribió dos tragedias:
|Miguel o Los proscritos,
representada en un teatro bogotano en 1834 con gran éxito, y
|El
corsario. «Poeta galano, culto, discreto, naturalidad de buen
gusto, nada común en aquellos tiempos» dice Gustavo Otero Muñoz.
(En algunas antologías figura como bogotano, pero nos atenemos a la
|Historia de la poesía en Popayán de José Ignacio
Bustamente).
ÁLVAREZ NIÑO, ELIGIO (Ocaña, Norte de Santander, 1926; Cúcuta,
1985). Abogado, ocupó la Secretaría de Gobierno de su departamento.
Secretario perpetuo de la Academia de Historia de Norte de
Santander
Libros:
|Caramillo en la sangre (1957);
|De-cantada
ausencia (1974);
|La piel de los sueños; Aliviento
(1974);
|Tiempo para la rosa (1978);
|La piel de los
sueños, Edmundo Velásquez.
ALVAREZ VAN STRAHLEN, LUIS ALEJANDRO (Chiriguaná, Cesar, 1920).
Autodidacta. Ha recibido galardones de planteles de educación así
como del Instituto de Cultura y Turismo de su departamento. Miembro
honorífico del Café Literario Vargas Vila de San Diego, Cesar.
Funcionario departamental, maestro, juez y personero municipal.
Cofundador del grupo literario Los Garrapatas.
Libros:
|Cascada de poemas (1985) y
|Despetalando
versos.
ALZATE NOREÑA, LUIS (Salamina, 1889; Bogotá,1939). Se graduó de
abogado en la capital de la República y desempeñó cargos públicos
en Manizales y en Armenia. Ganó los juegos florales de su patria
chica en 1913 con el poema
|Marcha de juventud; escribió el
texto
|Pruebas judiciales y tres ensayos antológicos sobre
Bolívar (elogiados por Gómez Restrepo), sobre León de Greiff («lo
único esencial que se ha escrito sobre el gran artista de
|Los
signos», dijo Silvio Villegas) y sobre
|La Vorágine (fue
íntimo de Rivera). A pesar de su libro
|Símbolos rotos
—en el cual campean el erotismo y la muerte—, publicado
en 1934, dice el autor de
|La canción del caminante: «El país
ignora la obra de Alzate Noreña. Sólo sus íntimos conocemos el
sabor de ese vino fabricado con uvas desconocidas... Alzate Noreña
sigue siendo un espíritu superior sólo para media docena de
iniciados que tuvimos el privilegio de conocerlo». Falleció en
Bogotá «a manos de la melancolía». Otro libro suyo:
|Brujas.
AMADOR, JOSÉ MARÍA (Cartagena, 1945). También pintor, hace cine
experimental.
Libro:
|La creación del amor (1976).
AMADOR, MARÍA EMMA (Polonuevo, Atlántico, 1968). Estudió en
Barranquilla, Cartagena y Sabanalarga, licenciatura musical en la
Universidad del Atlántico.
Libro:
|Sólo Dios es amor.
AMAYA, RAFAEL ANTONIO (Villanueva, Guajira). Ha ejercido el
magisterio por más de cincuenta años, especialmente como director
del Colegio Santo Tomás en su ciudad natal. La profesora Teodosia
Zúñiga dice: «Como todo poeta... de esta vasta región de la patria,
ha sabido encontrar en lo cotidiano, en los acontecimientos de la
patria chica, la vena de la inspiración que le convierte en
artífice de la metáfora urdiendo en filigrana de colores, aromas y
sonidos una obra maestra en cada verso».
AMAYA GONZÁLEZ, VÍCTOR (Barranquilla, 1898; Bogotá). Fino
caballero y cultísimo autodidacto. Funcionario de la Contraloría
General de la República. Lírico modernista, gozó de amplio
prestigio y fue uno de los grandes amigos personales —y
familiares— de Porfirio Barba-Jacob.
Libros:
|Cúspide (1950);
|Las barcas no vuelven (1975)
y
|Barba-Jacob, hombre de sed y ternura (1957).
AMÓRTEGUI, OCTAVIO (Bogotá, 1901; Celaya, Guanajuato, México,
1990). Graduado en periodismo en París, sólo ejerció este oficio
como colaborador de El Tiempo de Bogotá. Castizo y agudo cronista y
cuentista. Diplomático en Guatemala y México, donde residió hasta
su muerte. Vivió también en Chile, Francia y España, por lo cual no
hizo parte de Los Nuevos, como dicen algunas antologías, aunque sí
fue amigo y se identificó con ellos y tuvo la benéfica influencia
especialmente de su maestro Eduardo Castillo. Ganó el premio de las
Olimpiadas en México en 1970 («fui el único colombiano que en ellas
obtuvo medalla de oro») por
|Sangre votiva. Sus otros libros
de poesía:
|Patios de luna (1924);
|Ultramar (1932);
|XIII poemas (1943);
|Manolete (1949);
|Escrito en la
arena (1951);
|Horas sin tiempo (1957);
|Nubes de
antaño (1961);
|Cuando regresan los caminos (1962); A la
memoria de un instante (1975). Cuando conoció, inéditos, sus
libros
|Estampas de bruma y
|El demonio interior
(prosas), en 1937, dijo Castillo: «No creo exagerado afirmar que
cuando estos libros sean dados a la publicidad serán una feliz
sorpresa, casi una revelación para quienes, por encima de los ismos
y las modas literarias, conservan la devoción apasionada de las
normas eternas de la poesía y la belleza».
 |
ANDRADE RIVERA, GUSTAVO (Neiva, 1921; Bogotá, 1974). Conocido como uno de los más notables autores de teatro colombiano, ganador
de premios internacionales, es ignorado por él mismo como poeta en
su
|Quién es quién en el Huila, pero Delimiro Moreno, quien
lo incluye en su libro
|Los papelípolas (1995) lo reivindica
así: «...Se cuida mucho en el
|auto-quién de mencionar al
poeta, acaso porque no quiere tener nada con la crítica parroquial,
que no teme pero que desprecia, en espera de que vientos propicios
le permitan llevar a la crítica nacional esta dimensión de su alma;
acaso porque ha resuelto, con un poco de egoísmo, que el verso es
para él solo, refugio espiritual que no quiere compartir con
quienes confunden seriedad con responsabilidad y con quienes no
entienden que su manera nada trascendental de tomar la vida, no es
otra cosa que una manera dramática de vivir. Mas lo cierto es que
ya por los años 1942 Gustavo Andrade Rivera publicaba en las
páginas literarias de El Siglo, que entonces dirigía el propio
doctor Laureano Gómez, algunas de las creaciones de su numen
poético. De aquella época es
|su Romance de la niña sin
novio, la obra suya en verso que más se conoce. Todo lo demás
que de él recojo... es inédito: romances y sonetos que lo muestran
como un moderno cultivador del verso».
ÁNGEL MONTOYA, ALBERTO (Bogotá, 1902-1970). Bohemio
aristocrático, sofisticado clubman y contertulio de café literario,
fue un «maestro del soneto galante» —según Guillermo
Valencia— pero cuyos versos ignoran o menosprecian las
generaciones de finales de nuestro siglo. En sus últimos días,
víctima de los juveniles excesos de opio —que habían llevado a
la muerte a dos de sus hermanos—, ciego, soberbio y solitario,
no salía de su mansión, donde recibía a muy íntimos y contados
amigos y no permitía que fotografiaran su decadencia física y
mortal. Pero algunos de sus poemas, llenos de lujos decadentes y
suspirantes, son recitados aún por fieles admiradores de su
esplendor marchito.
Libros:
|El alba inútil (1932);
|En blanco mayor
(1935);
|Las vigilia del vino (1938);
|Límite (1949);
|Lección de poesía (1950);
|Hay un ciprés al fondo
(1956);
|Regreso entre la niebla y otros poemas
—antología—( 1973). Jorge Padilla escribió en el prólogo
de este libro: «Ángel Montoya ocupa por derecho propio su sitio en
la historia literaria como el más logrado de nuestros poetas
galantes».
Fernando Charry Lara reivindica lo más rescatable en el capítulo
sobre Los Nuevos en la
|Gran Enciclopedia de Colombia de
Círculo de Lectores (1992): «Algunos comentaristas se han
equivocado al aludir a la tarea de Alberto Ángel Montoya como fruto
apenas del espíritu galante y frívolo. Sin advertir su posterior
entonación, dolorosa y añorante, no desafinada por estridencias. Y
sin tampoco reparar en la veracidad de su gesto. Pero es cierto
que, repasándola, deberemos descartar como de menor interés, por
ejemplo, sus obstinadas galerías de damas de sociedad. No podemos
dejar de mencionar, tampoco, que ciertamente ha envejecido mucho de
su decadentismo, mucho de sus asuntos y maneras. Y que ha
envejecido también la porfía suya en la confidencia y el imperioso
dominio que concedió a su mundo sentimental. Pero era esa la
comprensión que mantuvo de lo poético, como ya se ha señalado; la
de una incontrastable identificación de vida y poesía».
ANICHIÁRICO LEÓN, JOSÉ (Fonseca, Guajira, 1916; Riohacha, 1965).
Se graduó en la Normal de Varones de Barranquilla y ejerció la
docencia en Santa Marta y en el Liceo Nacional Padilla de Riohacha
por 18 años.
Su obra literaria es una de las más extensas de su departamento.
«Su colección de sonetos —dice Teodosia Josefina Zúñiga—
sólo comparable a
|Tierra de Promisión de Rivera, capta y
copia en ritmos de gran cadencia y subjetivismo desde el paisaje,
objeto muchas veces de su inspiración, hasta los diferentes pueblos
que constituyen ese mismo paisaje y que son el tema de una
colección encabezada por
|Conjunto intendencial, donde narra
la situación de los pueblos guajiros».
ANTÍA RUIZ, OSWALDO (El Líbano, Tolima, 1943). Licenciado en
matemáticas y física, secretario de la facultad de educación en la
Universidad del Tolima, profesor de secundaria. Escribe también
novela y ensayo, es músico y pintor.
Libro:
|Sombra y
|luciérnaga.
ANTOLÍNEZ, LUIS ENRIQUE (Bucaramanga, 1891; Bogotá, 1920). Viajó
siempre perseguido por el infortunio. Su esposa murió una semana
después de la boda. Estuvo en Panamá y en Bogotá, donde trabajó
para El Tiempo y El Espectador. Carlos Torres Durán dijo: «A este
hombre le hicieron los dioses el mal regalo de darle alma de poeta,
y con este regalo a cuestas, se olvidó de que en este mundo se
puede ser poeta por dentro pero cualquier otra cosa por fuera». Sus
nostálgicos versos no son olvidados, especialmente
|La oración
del recuerdo, Rimas de oro, Sol de invierno, Evocación y
|Elegía de las horas. Pero su libro se llama sencillamente
|Versos y prosas líricas (1932).
ANZOLA ÁLVAREZ, ELÍAS (La Palma, Cundinamarca, 1907). Estudió
bachillerato y letras en Bogotá, en el Colegio Mayor del Rosario.
En los años 30 surgió como poeta. Residió por algún tiempo en
Barranquilla. En 1932 fue laureado en los juegos florales de
Bogotá, junto con Rafael Vásquez. Comentarista teatral para la
prensa bogotana. Residió varios años en Europa, ocupó cargos
administrativos en empresas públicas y privadas.
Ha publicado sus versos entreverados con algunos clásicos de otros
idiomas, especialmente el italiano y el francés, venidos por
él.
Libros: L
|ámparas viejas —versos intemporales—
(1976);
|Poesía del recuerdo —nuevas lámparas
viejas— (1984) y
|Petrarca —antología de sonetos a
Laura—.
APÜSHANA, VITORIO. Es el mejor poeta guajiro de que tenemos
noticia, y ésta la dio Juan Manuel Roca en el Magazine Dominical de
El Espectador, donde dice que nació hace unos 30 años, que es
pastor y «contrabandista de sueños». Y agrega que «nos trae razones
de la mañana, a la que considera su hermana, o de su abuela, que es
el sueño. Ha publicado, fuera de los poemas que ha dado a conocer
el diario bogotano, un cuaderno auspiciado por Asuntos Indígenas de
Riohacha en 1992 con el título de
|Contrabandeo sueños con
arijunas cercanos, y otro en 1996 por la revista samaria
Exilio. Los que vierón la serie
|Guajira de televisión saben
lo que es arijuna. Apüshana es wayüu.
ARANGO, DANIEL (Villavicencio, 1920). Uno de los más
inteligentes, cultos y profundos críticos literarios y de los más
eminentes educadores de su generación. Estudió primaria en La Salle
de Bogotá, secundaria en San Simón de Ibagué, derecho en la
Universidad Nacional y en el Externado de Colombia y fue asistente
de humanidades en La Sorbona de París. Profesor de literatura y
humanidades en varios colegios y universidades, decano de estudios
y vice-rector de los Andes. Director nacional de Bellas Artes. Se
inició como poeta con el grupo post-piedracielista de Cántico,
destacándose por su alta y exquisita calidad lírica. Posteriormente
se dedicó de lleno a la política, fue concejal de Bogotá, miembro
del Congreso Nacional, diputado y gobernador del Meta, ministro de
Educación, embajador de Colombia y miembro del Consejo Ejecutivo de
la Unesco y representante de Colombia en la Comisión de Desarrollo
Internacional de la Comunicación en París, vicepresidente de la
Sociedad de Amigos del País y asesor cultural del Banco de la
República. En su obra crítica se destaca su lúcido ensayo sobre
Porfirio Barba-Jacob publicado en libro con el título de
|Antorchas contra el viento en 1944. No recogió en volumen su
producción poética, que fue justipreciada, entre otros, por el
maestro Manuel Antonio Bonilla en su libro
|La palabra
triunfante, pero algunos de sus poemas aparecieron en
selecciones, entre otras la
|Antología de la nueva poesía
colombiana (1949). En 1997 el Instituto Caro y Cuervo publicó
una colección de sus ensayos literarios y notas de juventud,
docencia y política educativa, con el título de La
|ciudad de
Is. Entre sus numerosas condecoraciones se destacan la Cruz de
Boyacá, la Orden Andrés Bello, Ciudadano Honorado de Bolivia y la
Medalla de Oro de la Universidad de los Andes.
El académico Sergio Mejía Echavarría dice: «Con una de las
mentalidades más profundas y versátiles que haya dado el humanismo
colombiano, Daniel Arango forjó una de las tareas literarias más
diáfanas y extensas, tanto como su cultura. Fue un hombre que se
movió por los diversos aspectos del saber humano con una sobriedad
y una seguridad asombrosa. Sin alardes ni pretenciosas
disposiciones de espíritu: más bien con humildad y sencillez».
ARANGO, GABRIEL JAIME (Medellín, 1949). Consejero de asuntos
culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Premio
Universidad de Antioquia, 1969.
Libros:
|La vigilia y el sueño (1973);
|Horas
verticales (1984);
|Poemas submarinos (1986);
|El mundo
del más acá (1997).
Ha publicado también obras de teatro:
|Amantina o la historia de
un desamor (1980);
|Desenredando (1982) y
|La Bella
Otero (1989), éste en coautoría con José Manuel Freidel.
John Fitzgerald Torres dice: «Su poesía seduce por la atmósfera
que evoca... la que resulta del acercamiento amoroso a cuanto
reverbera en la sombra... quiere explorar lo que de bueno y vivible
ofrece este mundo, y su voz resuena esperanzada, claramente
vital».
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