MENDÍA, CIRO —Carlos Mejía Ángel— (Caldas, Antioquia,
1892; La Ceja, 1979). Su vida estuvo entregada a los libros, a
leerlos y a fabricarlos: tuvo una imprenta en la capital
antioqueña, trabajó en El Espectador en Bogotá, director de las
«Ediciones Tomás Carrasquilla» en Medellín, director de la
Biblioteca Nacional y agregado cultural de la Embajada de Colombia
en Madrid. Su aristocracia intelectual —unida, irónicamente, o
quizá lógicamente, al socialismo y a esa extraña mezcla de bohemio
y misántropo, se refleja en sus clásicos, vívidos e ingeniosos
poemas, en sus insuperables sonetos (desde el antológico
|El
pecado del ángel y su propia parodia hasta sus últimas y
dolorosas quejas a los amigos que lo abandonaron y aquellos
epitafios, hasta el suyo... Y en sus chispeantes e intencionadas
piezas teatrales, de crítica costumbrista. (Virginia Fábregas le
regaló una corona de laurel después de representar en Bogotá
|Pérdidas y ganancias del vate antioqueño).
Tan prolífico como en las obras para la escena fue en sus versos.
Libros:
|Sor Miseria (1919);
|Nocturnos (1920);
|Como
el vino en la cántara (1922);
|El libro sin nombre
(1929);
|Lámparas de piedra (1933);
|Naipe nuevo
(1935);
|Ímpetu (1942);
|Escuadrilla de poemas (1938);
|Noche de espadas (1955);
|Farol sin calle (1957);
|Caballito de siete colores (1968);
|Gritos para orientar
un disparo y Fin de fiesta (1972); Antología (1978) y
|La
golondrina de cristal (1992).
Otra obra destacable de Ciro Mendía, que certifica su profunda
vocación político-literaria:
|En torno a la poesía popular
(1927). Sus «Notas sobre poesía humorística» aparecen en el libro
|El pueblo antioqueño, edición de la Revista Universidad de
Antioquia.
La crítica antioqueña primero, la internacional después, reconoció
el gran valor de su poesía: José Mejía y Mejía, el famoso
columnista antioqueño, dijo: «Podríamos afirmar sin hipérbole
alguna que Ciro Mendía inauguró en Colombia lo que se ha bautizado
en el lenguaje moderno como poesía social o poesía militante, de
recio contenido humano y duro temblor lírico ante la congoja de
quienes tienen hambre y sed de justicia sobre la tierra. Pero
Mendía no hace del sollozo estrófico por los humildes una simple
arenga populachera, ni un burdo alarido clasista en que los
mandamientos de la estética caen sacrificados, de bruces, para
contemporizar intelectualmente con la ignorancia del vulgo. No. Su
lírica social respira una clara atmósfera de nobleza idiomática y
se encuentra plena de sorpresas metafóricas».
Sanín Cano, en el prólogo de uno de sus libros: «La vehemencia de
la emoción rompe ocasionalmente los moldes ordinarios de la poesía.
La temperatura febril de la inspiración quema los contornos o los
hace imprecisos».
A lo cual contesta nadie menos que Benjamín Jarnés: «Exacto. Pero
esta imprecisión se compensa muchas veces con una riqueza
imaginativa, con un arrollador dinamismo que al quemar los
contornos, también hace vibrar la materia poética hasta ponerla
incandescente. No por miedo a las cenizas se deben evitar los
incendios».
Y la solidaridad de Pablo Neruda: «Te has puesto a la cabeza de la
poesía combatiente de tu país y arrollas con verbo y acción tantos
males y tanta cobardía» y le escribe un bello soneto. Gregorio
Marañón dijo de
|Farol sin calle: «Es un libro
universal».
Y cerramos con el nadaísta Jaime Jaramillo Escobar: «Entre Barba y
León de Greiff, Ciro es una voz aparte, un gran poeta frustrado,
|a quien perjudicó haberse quedado en Medellín... Es el
último en manejar con propiedad el humor a la antioqueña, antes de
que León de Greiff lo mezclara con la
|
helada ironía y el
gesto despectivo. Mendía fue un gran señor en la época en que ese
concepto entraba en desuso».
MENDOZA VARELA, EDUARDO (Guateque, Boyacá, 1918; Bogotá, 1986).
Bachiller de La Salle en Bogotá, abogado del Externado de Colombia,
fue secretario de Gobierno y de Educación de Boyacá y secretario de
la Embajada de Colombia en México, donde cumplió una generosa labor
de divulgación de los valores colombianos. Hombre de exquisita y
amplia cultura y de no menos amplios medios económicos, viajó por
Europa y otros continentes y desde Italia empezó a enviar artículos
a El Espectador, que luego integraron su libro
|El Mediterráneo
es un mar joven (1961). Entonces ganó un premio por su ensayo
sobre la Umbría. En París lo conoció el expresidente Eduardo
Santos, quien le pidió que dirigiera las Lecturas Dominicales de El
Tiempo y que fuera subdirector del diario. Aquí cumplió otra
excelente labor, ya que
|a su amplitud de criterio añadía las
condiciones críticas del gran escritor que siempre fue. Podría
decirse que hasta entonces el suplemento fue literario y artístico
exclusivamente, antes de convertirse en «magazín». Finalmente fue
miembro de la Academia de la Lengua y director del Instituto de
Cultura Hispánica.
Mendoza Varela dio
|a conocer su primera cosecha lírica
cuando lo hicieron sus compañeros de generación, integrantes de
Cántico. Pero suspendió discretamente su labor en verso después del
tercer libro. Estos fueron los títulos:
|Poesía (1944),
|La
ciudad junto al campo (1948)
|y La parábola de
|Ganimedes (1964). Otros libros:
|De las cosas del
campo (1965),
|Poemas lujuriosos de Pietro Aretino, los
ensayos
|Dos siglos de pintura colonial colombiana, la Antología
poética de Domínguez Camargo y el homenaje a su madre,
|Tiempo y desagravio de una muerte. El mismo año de su propio
deceso le publicó la
|
Litografía Arco
|Los 18 sonetos de
Roma y
|otros poemas rescatados.
MERCADO, ANDRÉS (Riosucio, 1886; Anserma, 1954). Primaria en
Cartago, secundaria en Cali, grado en la Normal Nacional y desde
entonces «pedagogo incomparable», como lo llama el poeta Mario
Vásquez Posada. Consagrado como «el poeta de Anserma», ciudad que
adoptó como segunda patria, a la que cantó y por la cual fue
coronado poco antes de su muerte.
Vásquez Posada agrega que Mercado «es un romántico en la más
amplia acepción de la palabra. Por los cauces de esta escuela corre
su inspiración, en símiles refinados y brillantes metáforas». Y el
poeta Jorge Eliécer Zapata Bonilla puntualiza: «Antes que un
romántico, Mercado fue un poeta naturalista, un amante del paisaje
y de la sencillez de las cosas del campo» y destaca, así mismo, su
poesía religiosa.
Andrés Mercado alcanzó renombre internacional, a pesar de su
localismo. Ganó galardones en San Salvador (con el soneto
|Vesperal), en los juegos florales de Sonsón (con
|La
luz) en 1923, en Riosucio con su canto
|al centenario de
su ciudad natal en 1919, en Santa Rosa de Cabal con su poema sobre
la muerte del Libertador, en Riosucio durante el Congreso Mariano
(con
|Stabat Mater) y en Anserma en el centenario de
Policarpa Salavarrieta.
Ejerció febrilmente el periodismo en publicaciones de Bogotá,
Barranquilla, Medellín, Caracas, Bucaramanga y, desde luego,
Anserma, donde fundó dos periódicos. También escribió novelas.
MERCADO, JOSÉ RAMÓN (Los Palmitos, Sucre, 1941). Desde los
cuatro años vivió en Ovejas, donde estudió primeras letras y las
|
continuó en Barranquilla. Secundaria en Sincelejo y en el
Liceo de Bolívar en Cartagena, donde después fue profesor. Estudió
ciencias sociales en la Universidad Nacional, en Bogotá, y
especialización en lingüística y literatura en la Universidad de
Cartagena. Magister en administración pública de la ESAP Rector del
INEM «Manuel Rodríguez Torices» de Cartagena desde 1976. Autor y
director de teatro, primer premio dei concurso El Tiempo-RTI con
|Réquiem por un negrito, Teatro Colón de Bogotá 1965. Tiene
muchas obras inéditas, pero se han puesto en escena
|Los seres
anónimos, El baile de los bastardos, Los adolescentes, Declaración
de amor en público a Marilyn, Pasos de un drama en el parque.
Primer ganador del concurso de Coldeportes en Cartagena en 1995.
También se ha destacado en certámenes de cuento y poesía, y es
compositor y ejecutor de música popular.
Libros:
|No sólo poemas (1970);
|Las mismas historias
(1974)—premio «José Eustasio Rivera», junto con su hermano
Jairo, en 1973—;
|Perros de presa (1978) -—también
cuentos finalistas en el concurso «Casa de las Américas» de La
Habana en 1976 y primer premio de la Universidad Surcolombiana de
Neiva en 1975—;
|El cielo que me tienes prometido
(1983);
|Agua de alondra (1991);
|Retrato del guerrero
(1993);
|El baile de los bastardos (1995);
|Agua del tiempo
muerto (1996);
|Árbol de levas (1996);
|La noche del
nocaut y otros rounds (1996).
Dice Roberto Montes Mathieu: «Su voz personal y franca se yergue
para desacralizar la literatura, recurriendo al más expedito de los
medios, el humor —esa pequeña hebra del cercano ovillo
antipoético—...».
MERCADO, LUIS ROBERTO (Planeta Rica, Córdoba, 1953). Fundador
del grupo literario Escriviviente en Montería, donde se graduó en
ciencias de la educación en la Normal «Guillermo Valencia» en 1974.
Incluido en la antología
|Autores de habla hispana (1990) en
México. Libro:
|La marcha de los sueños (1988);
|Travesías
del presagio (1993).
José Manuel Vergara dice: «Estamos en presencia de un verdadero
creador de poesía, que cuidadosamente avanza en la construcción de
su obra, basada en las cosas elementales del hombre».
MERCADO AMAYA, CARMELO (Corozal, Sucre, 1914). En su tierra es
considerado un verdadero maestro, no sólo por su labor docente sino
por su personalidad generosa. Miembro de la casa cultural «Pompeyo
Molina» de Sincelejo, director del semanario El Deber, de Corozal.
«Un poeta excepcional... cuyo admirable y admirado talento, al que
si le falta barniz académico, le sobra, en cambio, corazón», dice
Guillermo Márquez Márquez.
MERIZALDE, ANTONIO (Medellín, 1883-1916). Polígrafo de historia,
letras universales y arte, todo lo debió a su esfuerzo
autodidacta.
Libro:
|Músicas del monte (1923).
Dijo don Fidel Cano: «Para hablar debidamente de su poesía, se
necesitarían instrumentos finos y delicados como los que él mismo
empleaba para modelarla y cincelarla».
MESA MERLANO, SEBASTIÁN (Carmen de Bolívar, 1891; Cartagena,
1965). Abogado de la Universidad de Cartagena, ejerció como juez.
«Su obra poética, prolífica y brillante, se encuentra dispersa en
periódicos y revistas. Pero su nombre debe colocarse de primero y
con letras doradas en el Parnaso colombiano», se dice en
|Los
versos más bellos de la poesía bolivarense (1996), de José G.
Daniels.
MEXÍA, PEPE —Félix Mejía Arango— (Concepción,
Antioquia, 1894; Medellín, 1978). Arquitecto graduado en la
Facultad Nacional de Minas. Dibujante y caricaturista. Cofundador
del grupo de Los Panidas y de su revista. Alcalde de Medellín,
catedrático y parlamentario. Su poesía aparece en
|Poetas de
Antioquia (1962), antología de Francisco Villa
|
López.
MEZA Y POSADA, SAMUEL ARTURO (Medellín, 1894; Envigado, 19??).
Médico, educador, dramaturgo, colaborador periodístico. Sus poemas
|Saludo a la ciudad en mis 250 años de vida y
|El madrigal
del maíz fueron premiados en 1925 y 1928 respectivamente. Libro
de versos:
|Ego. También escribió, fuera de muchos ensayos
científicos e históricos, una
|Historia de la poesía popular
colombiana.
MILANÉS, ADOLFO —Euquerio Amaya Rojas— (Ocaña, Norte
de Santander, 1882-1931). Uno de los famosos «tres felibres» del
grupo de intelectuales ocañeros que trascendieron nacionalmente al
ser publicados sus versos en la revista Trofeos de Bogotá. En su
tierra fundaron el periódico Espigas, cuando empezaron a espigar...
Milanés publicó en 1930 en la capital de la República su libro
|Curvas y rectas de poesía y prosa. Pero siempre fue un
cronista de su ciudad, en la que quiso vivir hasta su muerte, que
él mismo decretó en un momento de angustia. Un año después se editó
en Ocaña, y en 1938 en Cúcuta,
|Ocaña por dentro, con versos
y prosas no incluidas en su obra anterior. En el libro
|Las
Felibres, de
|la Biblioteca de Autores Ocañeros, en que
se destaca también a sus compañeros Edmundo Velásquez y Luis
Tablanca, aparece una «Interpretación estética y lírica del poeta
suicida», escrita por Luis Eduardo Pérez Courvel. De la nota de
Jaime Barrera Parra —escrita en 1931—tomamos estas
palabras: «Milanés hizo poemas lánguidos y tibios... Fue uno de los
grandes relojes de la cultura santandereana. Fue un gran poeta, uno
de los poetas de pulso más firme que haya enriquecido nuestra
literatura nacional en los últimos veinte años... Tuvo talento a
rodo, una sensibilidad que urgía a ese talento, una imaginación que
iluminaba el cuadro psíquico, el sentido cromático y fonético de la
vida, esa noción del matiz que diferencia al rústico del
patricio... Milanés se mató como Silva, como una protesta personal
contra eso que Anatole France llamó
|la tragique absurdité de
vivre. Nos quedan sus cantos, sus versos desiguales como las
aguas que bajan de la cordillera
|a alimentar nuestras
albercas, sus poemas de oro, el recuerdo de sus palabras, de sus
gestos y de sus actos. Con Milanés... desaparece uno de los más
puros acentos líricos de nuestra literatura nacional».
MIRANDA, ÁLVARO (Santa Marta, 1945). Su infancia la vivió en una
finca de sus padres, en medio de la exuberante vegetación tropical
de las estribaciones de la Sierra Nevada, en Mamatoco. A los seis
años vivió en Barranquilla, donde recuerda los grandes toneles en
que jugaba con sus primos en una fábrica de su abuelo. A los ocho
viajó
|a Bogotá, donde terminó sus estudios de primaria,
bachillerato y carrera (filosofía y letras en la Universidad de La
Salle). Sus primeros poemas aparecieron en los libros colectivos
|¡Ohhh! (1970) y
|Antología de una generación sin
nombre (1970), preparada por el poeta español Jaime Ferrán para
|la colección Adonais. Posteriormente
|publica Indiada
(1971), poemas que mezclan situaciones y personajes de la
|
Conquista y la Colonia, en un lenguaje dinámico y vivo a
pesar de la utilización de castizos arcaísmos. Con otro libro,
|Las escritos de don Sancho Jimeno (1982) obtuvo el premio
nacional de poesía Universidad de Antioquia. Sobre éste dijo el
gran poeta argentino Enrique Molina que «está narrado en un español
antiguo que tiene una fuerza rotunda. Recuerda al Arcipreste de
Hita. No es una recopilación de poemas. Está hecho con unidad. Está
concebido sobre un mismo tema en un lenguaje muy singular al que no
le veo muchos antecedentes en la literatura actual». Álvaro Mutis
dice que la poesía de Miranda es «de lo mejor que tenemos entre
nosotros. Es más, yo quitaría el
|de de la frase
anterior».
En 1983, en Buenos Aires, escribe su primera novela,
|La risa
del cuervo, con la cual obtiene el Premio en las Artes y las
Ciencias y es publicada por la Editorial de la Universidad de
Belgrado en 1984. Con la
|
segunda edición de esta novela,
realizada en Bogotá por Thomas de Quincy Editores en 1992, obtiene
el premio «Gómez Valderrama» de Colcultura. Sobre esta obra dijo
Germán Arciniegas: «Álvaro Miranda en
|La risa del cuervo ha
escrito quizás la mejor novela sobre esta época (la
Independencia).
Su obra poética total se halla recopilada en
|Simulación de un
reino (1995), y editada en su propia empresa, Thomas de Quincy
Editores, en Bogotá.
MIRANDA OMER (Valdivia, Antioquia 1924; Bogotá 1987).
Reproducimos textualmente la nota aparecida en la página «Cultura»
del Magazín Dominical de El Espectador en 1951, sin mucha pena
porque la firma el mismo autor de este trabajo, Rogelio Echavarría:
«Omer Miranda (el maestro León de Greiff lo llama Homero cuando
aparece en el Automático) ha resuelto viajar
|a los Estados
Unidos, donde un su amigo y pariente le ha conseguido, en el ramo
comercial, un envidiable puesto. La semana próxima a bordo de El
Colombiano (no el diario sino el barco) Omer se trasladará con sus
maletas (llenas de direcciones y tarjetas más que de libros y de
ropas) a la metrópoli que inspiró
|El poeta en Nueva York.
Miranda, quien no conoce del idioma inglés más que la dirección de
su nuevo domicilio... trabaja desde hace varios años en el Consejo
de los Ferrocarriles Nacionales (con la cesantía compró un lote
para tener dónde caerse muerto en Colombia si se ve obligado a
|
regresar); estudió en el Seminario Conciliar de Santa Rosa
de Osos y en el Colegio de San Ignacio de Medellín; ha escrito un
libro de poemas
|(Ámbito para un crepusculario, publicado en
1948) y lleva otro para publicarlo en Nueva York. Allá hará
asimismo una versión y más tarde nos enviará una re-versión de su
|Canto a la gasolina. El «sueño americano» de Omer no se
cumplió porque lo dejaron en cuarentena en Ellis Island y de allí
tuvo que regresar a Colombia, nunca insistió en tratar de entrar a
Estados Unidos y en 1955 publicó su otro libro,
|Isla en el
corazón —que es precisamente Ellis Island—. En sus
últimos días trabajó de corrector en una editorial. Falleció de
pena moral por la muerte de su hijo, a
|
quien escribió un
bello soneto para su entierro y otro para su aniversario, que fue
publicado póstumamente en El Tiempo por este amigo para cumplir su
última voluntad, pues Omer no alcanzó a llegar vivo al cabo de
año...».
MIZAR MESTRE, LUIS (Valledupar, 1962). Se dio a conocer en el
taller El Candil de la Universidad de Cartagena, en el grupo
Alfarero, en
|la Antología cesarense (1994) y en una
selección de poetas de Valledupar publicada por la revista Luna
Nueva y realizada por el grupo Poetas al Exilio, de Santa Marta. Su
libro
|Psalmos apócrifos ganó el concurso de poesía «Carlos
Castro Saavedra» de Medellín en 1996, otorgado por el jurado
compuesto por Elkin Restrepo, Juan Gustavo Cobo y Orietta Lozano.
Juan Manuel Roca dice que «sin duda, este libro de Mizar Mestre lo
ubica en el mapa de la mejor poesía colombiana actual. Poemas
sacros desde una cotidianidad desacralizada, un acento de auténtico
misticismo, evocaciones del
|Cantar de los cantares, palabra
limpia. ¡Qué bueno encontrar poesía como esta de Mizar!». Y al
presentar su ciclo
|Expresiones o motivos para el descalabro
dijo el mismo Roca: «... Esta muestra adhiere a la vertiente
poética más clara de nuestro tiempo, aquella que entrelaza
imaginación con reflexión filosófica».
MONDRAGÓN GUERRERO, ANTONIO (Bolívar, Valle, 1897; Cali, 1986).
Orientado ideológicamente por el liberalismo, el marxismo y
finalmente el budismo, se destacó en la política y en la
jurisprudencia. Estudió en la Normal de Cali y en Bogotá hasta
obtener el grado en el
|
Externado de Colombia. Juez en Buga y
Cali, diputado y representante. Viajó a Centroamérica, Estados
Unidos y Europa y recorrió a México palmo a palmo, dictando
conferencias y leyendo sus poemas. Allí trabó amistades con
importantes escritores, entre ellos Ramón López Velarde y José
Vasconcelos. Este último le escribió: «Encuentro en usted una
capacidad de penetración en los ritmos y en los misterios del
cosmos que lo convierten en un poeta singular y de gran
envergadura. Es menester leerlo a usted despacio, porque de cada
verso se van desprendiendo visiones inmensas... Nuestra generación
que es tan valiosa para América tendrá que ufanarse de tenerlo
entre los suyos como una cumbre. Y para otras generaciones su
nombre parecerá una antorcha».
Héctor Fabio Varela escribió: «La poesía de Mondragón Guerrero
brota de hontanares profundos. Sus temas son los ocultos tesoros de
la tierra, los hermosos trabajos del hombre, los inescrutables
misterios de la vida y la muerte, los palacios donde mora el
espíritu, las
|
místicas exaltaciones del amor y los encantos
del hogar doméstico. Por todos sus versos cruza siempre una ráfaga
de cultura, de vieja cultura, y un aura de nobles sentimientos. En
ellos transparece el varón cabal y el pensador metafísico,
religioso, que alentaban en su pequeño cuerpo y en su alma
grande».
MONTALVO, MIGUEL JOSÉ (Gigante, Huila, 1782; Bogotá, 1816).
Abogado y teniente coronel en las filas patriotas. Acompañó a
Nariño en la campaña del Sur y fue mártir junto
|a Francisco
José de Caldas. Socio de la Tertulia del Buen Gusto. Feliz
improvisador, autor de la
|
sátira política
|Los ratones
confederados (1811). Su pieza teatral
|El zagal de Bogotá
se representó en 1806.
MONTES DEL VALLE, AGRIPINA (Salamina, 1844; Anolaima,
Cundinamarca,
|1915). «La más ilustre de las poetisas
colombianas» según Antonio Gómez Restrepo, editó sus
|Poesías
en Bogotá en 1883. Fue laureada en Chile en 1872 por su poema
|A
la América del Sur y en Bogotá en 1881 por su
|Canto al
trabajo. «Pero donde ha venido a culminar y ostentarse en todo
su esplendor el genio de la poetisa antioqueña, es en su
|Oda al
Tequendama... Todo en ella manda elevarla a la primera fila de la
lírica castellana», sentenció Rafael Pombo.
MONTOYA, BAUDILIO (Rionegro, Antioquia, 1903; Calarcá, Quindío,
1965). Niño, de tres años, fue llevado por sus abuelos a la región
que después ya sería el departamento de Caldas y más tarde el
Quindío. A los siete años escribió sus primeros versos en la muerte
de su hermanita de cuatro y desde entonces fue el poeta espontáneo,
sentimental, arraigado que llegó a ser representativo de unas
tradiciones, una época y un pueblo y que fue coronado como «el
poeta del Quindío» en Armenia el 6 de diciembre de 1952. Se ganó la
vida como maestro de escuela.
Bernardo Echeverri Cardona escribe y describe: «... Como fue amigo
del paisaje y de la muerte y enemigo del traumático ajedrez
asfáltico de la metrópolis, le bastaba una mesa en el pequeño y
humilde bar anónimo de Calarcá, llena de emociones vivas, de amigos
generosos y elementales a su imagen y semejanza, y acicalada de
licores proletarios, que sirvieran de combustible a sus inspirados
viajes por el continente insondable de la fantasía. Último rapsoda
y bohemio finalista, sólo pedía un rincón baudeleriano y un amigo
sensible para irse en buena compañía y a «media caña» de sus
sueños, a negociar su eternidad en sus «ciegos países».
Libros:
|Lotos (1938);
|Canciones al viento (1944);
|Cenizas (1949); Niebla (1953);
|Antes de la noche (1955);
Murales del recuerdo (1963).
Jaime Mejía Duque dice que «pulsó todas las cuerdas del sentir
popular y lo hizo además dentro de la escala valorativa de sus
coterráneos y coetáneos: sus lugares comunes de juicio y de
emoción, tan vivos en aquella
|
cotidianidad suma, el espíritu
acrítico de toda su cultura: ese espíritu eternamente romántico y
fetichista de donde sigue manando nuestro folclor de amores,
premoniciones fúnebres y nostálgicas. De ahí también el que, en un
momento dado, cualquier poema de Baudilio pueda musicalizarse con
las tonadas populares, para volverse canción... El poema resultante
no alcanza a superar su posición intermedia entre el folclor y la
denominada poesía absoluta, o universal. Sin embargo, ni aun este
determinismo o gravamen estético logrará, salvo algunas excepciones
—en donde la improvisación se entregó por entera a
|
sí
misma— opacar el
|aura de
|
aquel genuino lirismo
de entre dos épocas que sigue manteniendo en su lugar el mérito
consustancial de Baudilio. Aquella entrañable humanidad, cuya
corriente simpática irradiaba de la persona tan representativa y
típica de Baudilio Montoya, seguirá latiendo —inextinguible
pulso de la vida más recóndita de un pueblo— bajo la tersa
epidermis de su poesía».
MONTOYA, LAURA (Jericó, 1874; Medellín, 1949). La famosa madre
Laura, escritora mística, misionera, fundadora —entre
otras— de la Congregación
|de Misioneras de María
Inmaculada y Santa Catalina de Sena. Recibió la
|
Cruz de
Boyacá de manos y decreto del presidente Eduardo Santos. Su obra
literaria religiosa es extensa y profunda y, entre sus libros
aparecen
|Lampos de luz, en tres volúmenes que aparecieron en
1941, 1942 y 1944;
|Voces místicas de la naturaleza (1944);
|Destellos del alma a manera de versos (1945);
|Lampos de
luz (1973);
|Manojitos de mirra (1973); Nazca allá la luz
(1979).
El
|
sacerdote y poeta Carlos E. Meza escribió: «Fundó
docenas de ranchos misioneros en la más inexplorable y arredrante
geografía de Colombia y de Ecuador; contó en páginas de singular
belleza y dramatismo sus andanzas, peripecias y conflictos; cultivó
la literatura ascética y escribió la
|
fotografía de su alma
de mística en acción en un libro que es joya de las letras
colombianas; fue maestra copiosa del género epistolar y, como
dijera el poeta, estimulada por su ideal misionero, incomprendida
muchas veces hasta por los hombres de Dios, sufrió y padeció
«cuanto lengua mortal decir no pudo...». Su proceso de
beatificación se estudia en Roma y es candidata a los altares».
MONTOYA TORO, JORGE (Titiribí, Antioquia, 1921; Medellín, 1989).
Abogado, catedrático, periodista cultural (dirigió la emisora y la
Revista de la Universidad de Antioquia y los suplementos literarios
de
|
los diarios El Colombiano y La Defensa, de Medellín).
Director de Extensión Cultural de Medellín y miembro del Instituto
de Cultura Hispánica. Como exquisito y muy informado y culto
editor, publicó colecciones de versos —como El Arco y la
Lira— y fue antologista y compilador de poesía universal,
amorosa, indígena, colombiana y, desde luego, antioqueña. Hizo un
libro con la obra poética de Maruja Vieira, otro sobre poetas y
prosistas de Jericó, Antioquia, y uno sobre literatura indígena
americana, con Ernesto Cardenal, publicado en 1966. Excelente
sonetista. Los libros con su propia poesía:
|Sombra del aire,
Breviario de amor (1952),
|Y.. hay una espina entre la flor
(1953).
El padre Roberto Jaramillo lo llamó en su momento «el Benjamín de
una poesía transparente, poblada por grandes ojos asombrados de
colegialas»...
MORA, LUIS MARÍA (Bogotá, 1869; Fontibón, 1936). Por ser
precisamente un clásico, un humanista , no fue tan popular como
muchos de sus compañeros de La Gruta Simbólica, aunque en sus más
ingeniosas páginas hizo famoso el
|
seudónimo de Moratín.
Regentó cátedras de griego en el Colegio del Rosario, entre otras,
y escribió obras críticas, didácticas y de temas históricos y
literarios, entre ellas
|El alma nacional, Alma latina, Apuntes
sobre Balmes —su laureada tesis de grado—;
|Himnos
antiguos, Los maestros de principios del siglo. Su poesía
figura, casi toda, en
|Arpa de cinco cuerdas, libro publicado
en 1929 en Roma (allí su antológico poema
|A un ánfora
antigua). Fue, naturalmente, miembro conspicuo de la Academia
Colombiana y diplomático y fundó la Revista Colombiana con la
colaboración de una pléyade intelectual de su generación.
Era un verdadero cachaco bogotano, que pasaba de la
|
Biblioteca Nacional o de una estirada reunión social a
|
jugar en un campo de tejo, con gentileza y desparpajo. «Era
un humanista amigo de humanizarse en alegres francachelas. Por
trastiendas y cafetines se daba a la bohemia bien rociada de
licores nacionales». No de otra manera —agrega Fabio
Peñarete— se podía ser íntimo amigo y compañero de parrandas y
cuchufletas de Clímaco Soto Borda y Julio Flórez. Mora fue el
verdadero memorialista historiador de
|La Gruta Simbólica,
sobre cuyos contertulios escribió el quinto libro de sus
|Croniquillas de mi ciudad.
MORA SÁNCHEZ, HONORIO (Chinácota; Cúcuta, 1985). Periodista e
historiador, autodidacta. Libros:
|Crónicas y cuentos, Álbum
gráfico de Durania, Sinopsis monográfica de la parroquia de
Durania, Monografía de Durania. Miembro de la Academia de
Historia de Norte de Santander. Como poeta, fue premiado en los
juegos florales de 1936. Aparece en la antología de
|Poesía en
Norte de Santander.
MORALES, RUBÉN (Tarqui, Huila). Después de una adolescencia
«cercada de privaciones y tremendas dificultades, se radicó en
Neiva, donde su carácter, su caballerosidad y su inteligencia le
depararon un tranquilo y honrado vivir como contador profesional.
Sus poemas aparecen en la antología de Los Papelípolas y sobre
ellos opinó Antonio Polanía: «Morales, quizás el más modesto y
parco de todos los papelípolas, es la austeridad hecha hombre, el
cauteloso, el devoto de la
|
lectura espiritual. Sencillo,
recogido, plasma en sus poemas las
|
majestuosas colinas de su
pueblo natal
|, trastornando su silencio en alegría de vivir,
su ilusión y el
|
ensueño en el sabroso olvido, el placer en
dulce martirio y deja que las horas lo sorprendan encerrado en sí
mismo...».
MORALES AGUILAR, ÁLVARO (Tamalameque, Cesar, 1939). Estudió en
El Banco, en Ocaña y en la Universidad Nacional, en Bogotá. Es
licenciado en filosofía y letras, profesor en universidades de
Bogotá, de Boyacá, Atlántico y Córdoba. Director editorial de la
Contraloría General de la República. Se ha destacado en la
literatura para niños y en la narrativa, en la cual «reúne
sintéticamente valores históricos, antropológicos, testimoniales y
sin duda poéticos en el sentido más amplio del vocablo», dice Jaime
Mejía Duque. Sobre su libro
|Este pedazo de acordeón (1986)
dice la Revista Casa de
|las Américas de La Habana que
Morales Aguilar «ha asumido la voz de un juglar legendario de su
tierra, Alejandro Durán, para crear un universo poético que
conserve esa música interna de las evocaciones y que al mismo
tiempo traiga, como afirma el poeta Juan Manuel Roca en el prólogo,
las historias cotidianas de un pueblo que entre el mito y la
ensoñación, pero también entre la miseria y el olvido, canta para
conformar así aquello que, parodiando al poeta erótico Salomón,
podría definirse como el cantar de los cantares».
MORALES RAMÍREZ, YEZID (Garzón, Huila, 1946). Licenciado en
diseño y pedagogía del arte en la
|
Universidad
Nacional.
Libros de poesía:
|Es hora de cambiar de traje y reparar la
casa (1972);
|Pretextos para una sonata (1992).
MORÁN YACAMÁN, REYNALDO (Ciénaga, 1949). Aplicado trabajador de
la industria de la confección en Barranquilla, donde estudió, ha
escrito varios libros pero no ha publicado sino uno,
|Encuentros... (1980). Ha recibido numerosos premios de
poesía en concursos regionales y en el nacional de poesía «Julio
Flórez» en 1967. Eduardo Carranza dice: «Si la poesía es un
silencio habitado por una mujer y por la luna y por el jazmín
estrellado, aquí está la poesía. Si la poesía es la muerte y el día
y la noche y el fuego y el mar, aquí está la poesía de Reynaldo
Morán, lo digo yo, Eduardo Carranza».
MOSCARELLA, JAVIER (Ciénaga, Magdalena,
|1957). Primaria
en Ciénaga, secundaria en Armenia y licenciatura en sociales en la
Universidad del Quindío. Hizo maestría en desarrollo social en la
Universidad del Norte en
|
Barranquilla. Destacado en diversos
concursos de poesía. Catedrático universitario, director y fundador
de talleres literarios y de investigaciones, periodista
cultural.
Libros:
|La primera piel (1984);
|Fabulario (1985);
|Villa Marina (1993).
En prosa:
|Ensayo historiográfico (1982);
|Curso elemental
de ajedrez (1982);
|Notas de un diálogo alrededor de la
cultura —en colaboración— (1989);
|La cultura
popular en el Caribe —compilación— (1990).
Guillermo Henríquez escribió en Ciénaga una página sobre sus
ancestros que finaliza así: «Ahora, pasado el tiempo, maduro el
|
fruto en remojo y sazón, nos encontramos con un señor poeta.
Señor de la palabra austera y precisa. Lúcido y certero en el decir
lírico. Con él, pensamos, la poesía, eterna mujer críptica, sigue
viva. Javier Moscarella en
|Villa Marina —trasunto de
una Ciénaga remota y misteriosa, camino conocido y aún por
conocer— se nos muestra tal como la voz distante y ecléctica
de la niña italiana que canta boleros, enfundada en el vestido de
la noche, todo en ella, un acto único».
MOSQUERA, ALBERTO (Popayán, 1901; Bogotá, 1966). Desde el
seminario de su ciudad natal y desde las aulas de la Universidad
del Cauca, donde obtuvo su único título, el de bachiller en
filosofía y letras; y desde las
|
regiones del Caquetá donde
también disparó como guerrillero en el conflicto con el Perú y en
la campaña del Putumayo, comenzó a lanzar (o a
|
disparar,
aunque sea
|
repetición y pleonasmo) sus
|Disparatorios,
que lo hicieron famoso. Pero de su patricia sociedad y de su
estirpe ilustre desertó para insertarse, qué contraste, en la
Medellín textilera y comercial, donde encontró un grupo de amigos
abiertos, cultos y bohemios que le alegraron la vida tanto como él
a ellos. Con unos cuantos brindis, en literarias y caseras juergas,
valga la verdad. Su casa era un islote de cultura rodeado de
filisteos por todas partes. Si en Popayán eran famosas sus
polémicas con los defensores de la tradición, en la capital de la
Montaña escribió algunos de sus mejores versos, asimilados por la
crítica fácil con los de Luis Carlos López, por lo insólito de
|
su «frase caricatural... fundida en un juvenalismo
delicioso, acre sin duda al paladar reseco de las señoras
sentimentales y devotas pero de un sabor picante, exquisito, para
quien sepa catarlo hasta tomarle el gusto verdadero. En ellos el
verso ondula esquivo como una serpiente, alargándose aquí,
encogiéndose allá, retorciéndose acullá, sobre una red de adjetivos
hiperbólicos», dice José Ignacio Bustamante.
El maestro Guillermo Valencia, antes de darle un tirón de orejas
(de esas orejas tan grandes a las
|
cuales aludió Fernando
González en su defensa), le dice a Mosquera en una carta que «no de
ahora, desde el primer
|Disparatorio que llegó a mi poder,
admiré su ingenio, la elegante facilidad de un estilo sui géneris,
juguetón y gracioso en que es
|
consumado artista. Sé apreciar
cuánto vale su agilidad mental para pasear nuestro espíritu sobre
telas de araña tendidas encima de vórtices medrosos y no me canso
de celebrar su experto malabarismo para jugar simultáneamente en
paradójicos alardes con sentimientos nobles y sus antítesis, con
sutiles delicadezas y brutales maneras de decir. Y en este punto
preciso le digo a usted ingenua y sinceramente la imposibilidad en
que está éste su viejo pariente de 68 años para acompañarlo en
desnudez adánica por los curiosos campos de la publicidad. No en
mis días, querido Alberto». Y el filósofo de «Otraparte» refuta a
Valencia así: «Sólo a vanidoso,
|a maquillado, puede
antojársele que las poesías de este Mosquera tengan vulgaridades.
Porque no escribe de cigüeñas, elefantes y otras cosas de imaginar.
Por aquí no hay de esos animales y Mosquera es nuncio, adivino de
nuestras vidas y cosas...». También en su obra Mosquera tuvo un
título único:
|Disparatorios (1942), publicado en Medellín
antes de radicarse, en los últimos años de su vida, en Bogotá,
donde en 1955 fue reeditado por el Ministerio de Educación.
MOSQUERA, RUBÉN J. (Popayán, 1860). Ocupó algunos cargos
diplomáticos en el exterior, fue profesor y colaborador de
publicaciones en Bogotá y escribió una colección de sonetos con el
nombre de
|Monocordes y varias obras de teatro.
MOYANO ORTIZ, JUAN CARLOS (Bogotá, 1959). Dice quien bien lo
conoce, Milcíades Arévalo, director de la Sociedad de la
Imaginación y de la revista Puesto de Combate, al presentar
|Los
poemas de la herejía: «Lo extraño en él, no es que no pueda
hacerlo todo sino que puede hacerlo todo tan bien que uno se
asombra. Teatro, poesía, cuento, crónica, en todas partes ha dejado
una huella. Ha publicado varios libros y tiene otros inéditos, pero
él no se preocupa porque para eso tiene todo el tiempo del mundo.
Mientras llega la hora de escribir su biografía, vive bajo la carpa
de un circo invisible buscando los senderos de Lovecraft».
MUÑOZ CORDERO, LYDIA INÉS (Pasto, 1952). Profesora
universitaria, miembro de número de
|la Academia Nariñense de
Historia.
|Libros: El canto de la cosecha (1980), ganador del concurso
«Awasca», y
|Memoria del agua (1989).
MUÑOZ FEIJOO, ANTONIO
|(Popayán, 1851
|; Santander de
Quilichao, Cauca, 1890). Ingeniero de la Universidad del Cauca,
después fue profesor y rector. También subdirector de la Escuela
Normal y profesor en otros planteles de la
|
capital caucana.
Fundó la tertulia Escuela Literaria y redactó los semanarios El
Popular, político, y La Aurora, literario. Se destacó entre los
llamados «poetas filosóficos» y patrióticos y escribió, fuera de
sus versos «de jugosa perennidad», la comedia
|Por dinero baila
el perro. Su
|Canto al trabajo fue laureado en 1881. Su
obra en verso fue recogida en Bogotá con el título de
|Poesías por el Instituto de Cultura Hispánica de Colombia en
1974. El famoso poema
|Un pensamiento en tres estrofas,
atribuido entre otros a Bécquer y a Espronceda, es de su autoría,
según lo certifica Rafael Maya, quien a propósito de la obra total
de Muñoz Feijoo dijo: «Hay dos poetas en él: el
|
romántico,
autor de versos demasiado fáciles con amplias concesiones a los
lugares comunes propios de la escuela y con una somera
sentimentalidad muy dada a la expresión de temas familiares. Y hay
el otro poeta, de valor más alto, que concibe extensos poemas, que
son verdaderas meditaciones poéticas, por estilo de las que
escribió Lamartine en su época. Esta poesía, que podríamos llamar
discursiva, no extraña a los temas filosóficos y científicos, tuvo
mucha preponderancia en el siglo pasado ...».
MUÑOZ LONDOÑO, ROBERTO (Medellín, 1889-1939). Educador,
novelista, dramaturgo. Libros:
|Betty (drama);
|Ophir; Lira
mundial (1928);
|De clima en clima; El dolor; La epopeya del
Descubrimiento; Un Cristo y un puñal; Canción a Medellín.
MUÑOZ M. EUGENIA (Cali). Egresada en literatura de la
Universidad del Valle. PhD en literatura latinoamericana de la
Universidad de Virgina. Profesora e investigadora literaria en la
Universidad del Cauca en Popayán, Syracuse University en New York,
Universidad de Virginia en Charlottesville y en Virginia
Commonwealth University, en EE.UU. Ha profundizado estudios desde
el estructuralismo y ha empleado la técnica psicoanalítica en la
interpretación de personajes literarios. También es conferencista y
ensayista. Su primer libro de poemas es
|Voces y
|razones (1995).
MUÑOZ OBANDO, GENARO (Popayán, 1890; Bogotá, 1954).
|
Hijo
del poeta y educador Antonio Muñoz Feijoo, no es raro, pues, que
haya sido humanista, escritor clásico y
|
filósofo del
derecho, cuya magistral cátedra en la
|
Universidad del Cauca
no ha sido olvidada. Magistrado, fervoroso católico y combativo
conservador. De él, cuya obra fue publicada con discreción, dijo
Baldomero Sanín Cano: «Fue un gran poeta. Sus mejores poesías dejan
la impresión de una suave melancolía sin asomos de reacción contra
las condiciones naturales de la vida... Pasó por la vida
incomprendido de las mayorías ajenas a la suprema intensidad del
pensamiento y fascinadas por el resplandor cercano o remoto de las
vanidades cotidianas». Y José Ignacio Bustamante lo llamó
«exponente supremo de la
|
poesía católica, tanto por lo
depurado e intenso de la emoción lírica, cuanto por el
|
fundamento escolástico de sus poemas». Sus versos fueron
recogidos en
|Voces, libro de edición limitada (1954).
MUÑOZ OBANDO, MANUEL MARÍA (Popayán, 1879; Bogotá, 1948).
Estudió en la
|
Normal y en la
|
Universidad del Cauca.
Ejerció la odontología, especialmente en Bolivia, donde residió
antes de dedicarse a la vida diplomática en Quito y en Los Ángeles.
Obtuvo brillantes triunfos literarios internacionales, así: En 1914
obtuvo el primer premio en los juegos florales de Bolivia con su
poema lírico La piedad
|del agua. En 1915 ganó otro primer
premio con su poesía
|Simbólica y en 1920 fue el primero en
los juegos florales de Buenos Aires con su
|Canto a la
espiga. Finalmente obtuvo también el máximo galardón con su
|Canto a Sucre, en Bolivia, donde fue consagrado «maestro del
gay saber», título establecido entonces para quien fuese portador
de tres trofeos en juegos florales. En 1932 publicó en Popayán
|Cartas líricas.
MURGAS GUERRA, LUIS ALBERTO (San Diego, Cesar). Estudió
filosofía y ciencias religiosas en la Universidad de Santo Tomás.
Participó en trabajos del Café Literario «Vargas Vila» de su patria
chica. Ganó en 1989 y en 1992 el primer puesto, en poesía, en el
Concurso Departamental de Poesía del Cesar. Sus primeros poemas
aparecieron en
|Nueve poetas cesarenses (1988) y
|en
Antología cesarense de poemas ecológicos (1993). Su primer
libro:
|Errancia del agua (1991).
MUTIS, ÁLVARO (Bogotá, 1923). Estudió primaria en Bruselas y
|
secundaria en Bogotá (que no terminó «por culpa del billar y
de la poesía», dice él). En el Rosario fue alumno encantado de
Eduardo Carranza. Ingresó temprano al
|
mundo de las
comunicaciones (Radiodifusora Nacional y Nuevo Mundo) y de las
relaciones públicas, haciendo gala de su carisma —que antes
llamaban don de gentes— y simpatía (en la Colombiana de
Seguros, donde dirigió la revista Vida; en Líneas Aéreas Lansa,
Bavaria y Esso Colombiana). Una generosa extralimitación juvenil
durante la dictadura de Rojas Pinilla lo obligó a exiliarse en
México. Ya libre y
|
redimido, fue acogido allá como hijo
dilecto. En tan estimulante medio se dedicó a completar el gran
cuerpo de su obra poética y narrativa que lo ha consagrado, al lado
y vecindad de García Márquez, como la más visible presencia
intelectual colombiana de su generación en el mundo
contemporáneo.
Su alter ego Maqroll el Gaviero —que inició sus viajes en el
primer libro singular de su poesía— «entra con pleno derecho
—dice Alberto Zalamea— en la galería de personajes
memorables de la literatura no sólo latinoamericana sino universal»
(ahora más todavía al encarnarse para la proyección
cinematográfica, otra actividad a la que Mutis dedicó su energía
hasta la jubilación laboral). Son tantos los galardones que Álvaro
Mutis ha recibido en los últimos años, que no nos cabrían en el tan
corto espacio disponible. Recordemos algunos de los principales: La
Orden de las Artes y las Letras y el premio Roger Caillois en
París, la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio en España, el premio
Príncipe de Asturias y el premio Reina Sofía de poesía
iberoamericana en 1997; el Grinzane Cavour en Italia; el de
Reconocimiento de la Universidad de Antioquia y el Águila Azteca.
García Márquez dijo en el acto en que se le entregó éste: «Mutis
fue el primer lector de mis originales. Yo mismo no podría decir
qué tanto hay
|
de él en mis libros. Pero hay mucho». Su
editor en Grasset, Jean Claude Fasquelle, dice que lo encantó su
obra «por su originalidad y exotismo absolutos».
Los libros de Mutis, sin discriminar los de prosa o verso, pues
todos hacen parte de su integral proyecto poético («mis novelas no
son sino el desarrollo amoroso de algunos de mis poemas»), son:
|La balanza (1948);
|Los elementos del desastre (1953);
|Reseña de los hospitales de ultramar (1959); Diario de
Lacumberri (1959); Los trabajos perdidos (1964);
|Summa de
Maqroll el Gaviero (1973);
|La mansión de Araucaima
(1973);
|Caravansary (1981);
|La verdadera historia del
flautista de Hamelin (1982);
|Poesía y prosa (1982);
|Los emisarios (1984);
|Crónica regia y alabanza del
reino (1985)
|; Sesenta cuerpos (1985);
|Un homenaje y
siete nocturnos (1986);
|La nieve del almirante (1986);
|Ilona llega con la lluvia (1987);
|Un bel morir
(1988);
|La última escala del Tramp Steamer (1989);
|Amirbar (1990);
|Abdul Bashur soñador de navíos
(1992);
|Obra poética (1993) y
|Empresas y tribulaciones de
Maqroll el Gaviero —suma de las novelas anteriores—
(1996).
El Nobel mexicano Octavio Paz fue una de las primeras y sin duda
la más eminente voz que habló de Mutis: «Un poeta de la estirpe más
rara en español: rico sin ostentación y sin despilfarro. Necesidad
de decirlo todo y conciencia de que nada se dice. Amor por la
|
palabra, desesperación ante la palabra, odio a la palabra:
extremos del poeta. Gusto del lujo y
|
gusto por lo esencial,
pasiones contradictorias pero que no se excluyen y a
|
las que
todo poeta debe sus mejores poemas. Lujo y, ya se sabe, orden y
|
belleza, es decir, economía en la expresión».
El crítico alemán Ernesto Volkening fue más lejos: «Si me fuera
dado hacer el encomio de la poesía de Mutis, diría que en ella late
el corazón del mundo. No más. El ritmo secreto de su verso (que
sólo es libre en apariencia) se determina por el sosegado aspirar y
expirar del
|anima mundi».
MUTIS, SANTIAGO (Bogotá, 1951).
|
Desertor de la
|
carrera de matemáticas, se dedicó vocacional y
profesionalmente a
|
ser un gran editor, como lo comprueba su
hoja de vida (resumida): Director de publicaciones de Colcultura;
de la nueva Biblioteca Colombiana de Cultura (en Procultura); del
departamento de publicaciones de la Universidad Nacional; asesor
editorial de instituciones ecológicas, director fundador de la
|
revista literaria Gradiva, que también ha publicado libros
tan valiosos como las
|Cartas de Barba-Jacob (1992) y
|
las
|Cartas de Silva (1996) y
|
los
|Primeros
poemas de Aurelio Arturo (1994). Cofundador y
|
director
de la revista Gaceta de Colcultura, editor de Golpe de Dados,
editor y subdirector de la Revista Universidad Nacional. Ha reunido
editado numerosas obras de y sobre escritores colombianos, entre
ellas las de su padre, Álvaro Mutis, J. A. Osorio Lizarazo, Aurelio
Arturo, etc., la compilación de ensayos sobre pintura hechos por
colombianos y titulada Otra
|mirada (1996), y
|el Panorama
inédito de la nueva poesía en Colombia (1986). En 1995 hace
exposiciones sobre escritores colombianos en la Biblioteca
Nacional.
Los libros de su propia obra:
|La novia enamorada del cielo
(1981) —con Roberto Burgos Cantor—;
|Tú también eres de
lluvia (1982);
|El visitante —textos sobre
pintura— (1986);
|Soñadores de pájaros (1987);
|Falso
diario (1992);
|Wiedemann —ensayo—
(1996).
R.H. Moreno Durán escribió en la
|
revista Quimera: «Santiago
Mutis ha construido pacientemente, sin estridencias ni veleidades,
al margen de esa inflación de vanidades que caracteriza a la
|
sociedad poeteril, un orbe propio».
David Jiménez dice: «En
|El visitante ha recogido lo más
característico de sus temas a partir de una rica experiencia
visual. De su obra poética podría decirse que es un diálogo con la
pintura. Pero no la traducción directa de lo que ve el ojo al
movimiento de la
|
escritura, pues mirar es aquí mucho más que
percibir forma y color; el poema reinventa su mundo con el pretexto
del cuadro».
El ensayista Rei Berroa, de George Mason University, escribió en
la revista del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana
en 1984:
|«Tú también eres de lluvia es hiriente por su
terrible nostalgia y penetrante por su trágica esperanza y vital
soledad».
La poeta mexicana Pura López Colomé dijo sobre
|Soñadores de
pájaros que «pretende reconstruir más que evocar la infancia
del alma» y que «hay un vuelo innegable en cada imagen, en cada
canto, que incluso nos hace pensar en el coro de la tragedia
antigua —momento lírico por antonomasia— que le permitía
a
|
la poesía elevarse a otro plano, el del mundo ideal».