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MENDÍA, CIRO —Carlos Mejía Ángel— (Caldas, Antioquia, 1892; La Ceja, 1979). Su vida estuvo entregada a los libros, a leerlos y a fabricarlos: tuvo una imprenta en la capital antioqueña, trabajó en El Espectador en Bogotá, director de las «Ediciones Tomás Carrasquilla» en Medellín, director de la Biblioteca Nacional y agregado cultural de la Embajada de Colombia en Madrid. Su aristocracia intelectual —unida, irónicamente, o quizá lógicamente, al socialismo y a esa extraña mezcla de bohemio y misántropo, se refleja en sus clásicos, vívidos e ingeniosos poemas, en sus insuperables sonetos (desde el antológico |El pecado del ángel y su propia parodia hasta sus últimas y dolorosas quejas a los amigos que lo abandonaron y aquellos epitafios, hasta el suyo... Y en sus chispeantes e intencionadas piezas teatrales, de crítica costumbrista. (Virginia Fábregas le regaló una corona de laurel después de representar en Bogotá |Pérdidas y ganancias del vate antioqueño).
Tan prolífico como en las obras para la escena fue en sus versos. Libros: |Sor Miseria (1919); |Nocturnos (1920); |Como el vino en la cántara (1922); |El libro sin nombre (1929); |Lámparas de piedra (1933); |Naipe nuevo (1935); |Ímpetu (1942); |Escuadrilla de poemas (1938); |Noche de espadas (1955); |Farol sin calle (1957); |Caballito de siete colores (1968); |Gritos para orientar un disparo y Fin de fiesta (1972); Antología (1978) y |La golondrina de cristal (1992).
Otra obra destacable de Ciro Mendía, que certifica su profunda vocación político-literaria: |En torno a la poesía popular (1927). Sus «Notas sobre poesía humorística» aparecen en el libro |El pueblo antioqueño, edición de la Revista Universidad de Antioquia.
La crítica antioqueña primero, la internacional después, reconoció el gran valor de su poesía: José Mejía y Mejía, el famoso columnista antioqueño, dijo: «Podríamos afirmar sin hipérbole alguna que Ciro Mendía inauguró en Colombia lo que se ha bautizado en el lenguaje moderno como poesía social o poesía militante, de recio contenido humano y duro temblor lírico ante la congoja de quienes tienen hambre y sed de justicia sobre la tierra. Pero Mendía no hace del sollozo estrófico por los humildes una simple arenga populachera, ni un burdo alarido clasista en que los mandamientos de la estética caen sacrificados, de bruces, para contemporizar intelectualmente con la ignorancia del vulgo. No. Su lírica social respira una clara atmósfera de nobleza idiomática y se encuentra plena de sorpresas metafóricas».
Sanín Cano, en el prólogo de uno de sus libros: «La vehemencia de la emoción rompe ocasionalmente los moldes ordinarios de la poesía. La temperatura febril de la inspiración quema los contornos o los hace imprecisos».
A lo cual contesta nadie menos que Benjamín Jarnés: «Exacto. Pero esta imprecisión se compensa muchas veces con una riqueza imaginativa, con un arrollador dinamismo que al quemar los contornos, también hace vibrar la materia poética hasta ponerla incandescente. No por miedo a las cenizas se deben evitar los incendios».
Y la solidaridad de Pablo Neruda: «Te has puesto a la cabeza de la poesía combatiente de tu país y arrollas con verbo y acción tantos males y tanta cobardía» y le escribe un bello soneto. Gregorio Marañón dijo de |Farol sin calle: «Es un libro universal».
Y cerramos con el nadaísta Jaime Jaramillo Escobar: «Entre Barba y León de Greiff, Ciro es una voz aparte, un gran poeta frustrado, |a quien perjudicó haberse quedado en Medellín... Es el último en manejar con propiedad el humor a la antioqueña, antes de que León de Greiff lo mezclara con la | helada ironía y el gesto despectivo. Mendía fue un gran señor en la época en que ese concepto entraba en desuso».

 

MENDOZA VARELA, EDUARDO (Guateque, Boyacá, 1918; Bogotá, 1986). Bachiller de La Salle en Bogotá, abogado del Externado de Colombia, fue secretario de Gobierno y de Educación de Boyacá y secretario de la Embajada de Colombia en México, donde cumplió una generosa labor de divulgación de los valores colombianos. Hombre de exquisita y amplia cultura y de no menos amplios medios económicos, viajó por Europa y otros continentes y desde Italia empezó a enviar artículos a El Espectador, que luego integraron su libro |El Mediterráneo es un mar joven (1961). Entonces ganó un premio por su ensayo sobre la Umbría. En París lo conoció el expresidente Eduardo Santos, quien le pidió que dirigiera las Lecturas Dominicales de El Tiempo y que fuera subdirector del diario. Aquí cumplió otra excelente labor, ya que |a su amplitud de criterio añadía las condiciones críticas del gran escritor que siempre fue. Podría decirse que hasta entonces el suplemento fue literario y artístico exclusivamente, antes de convertirse en «magazín». Finalmente fue miembro de la Academia de la Lengua y director del Instituto de Cultura Hispánica.
Mendoza Varela dio |a conocer su primera cosecha lírica cuando lo hicieron sus compañeros de generación, integrantes de Cántico. Pero suspendió discretamente su labor en verso después del tercer libro. Estos fueron los títulos: |Poesía (1944), |La ciudad junto al campo (1948) |y La parábola de |Ganimedes (1964). Otros libros: |De las cosas del campo (1965), |Poemas lujuriosos de Pietro Aretino, los ensayos |Dos siglos de pintura colonial colombiana, la Antología poética de Domínguez Camargo y el homenaje a su madre, |Tiempo y desagravio de una muerte. El mismo año de su propio deceso le publicó la | Litografía Arco |Los 18 sonetos de Roma y |otros poemas rescatados.

 

MERCADO, ANDRÉS (Riosucio, 1886; Anserma, 1954). Primaria en Cartago, secundaria en Cali, grado en la Normal Nacional y desde entonces «pedagogo incomparable», como lo llama el poeta Mario Vásquez Posada. Consagrado como «el poeta de Anserma», ciudad que adoptó como segunda patria, a la que cantó y por la cual fue coronado poco antes de su muerte.
Vásquez Posada agrega que Mercado «es un romántico en la más amplia acepción de la palabra. Por los cauces de esta escuela corre su inspiración, en símiles refinados y brillantes metáforas». Y el poeta Jorge Eliécer Zapata Bonilla puntualiza: «Antes que un romántico, Mercado fue un poeta naturalista, un amante del paisaje y de la sencillez de las cosas del campo» y destaca, así mismo, su poesía religiosa.
Andrés Mercado alcanzó renombre internacional, a pesar de su localismo. Ganó galardones en San Salvador (con el soneto |Vesperal), en los juegos florales de Sonsón (con |La luz) en 1923, en Riosucio con su canto |al centenario de su ciudad natal en 1919, en Santa Rosa de Cabal con su poema sobre la muerte del Libertador, en Riosucio durante el Congreso Mariano (con |Stabat Mater) y en Anserma en el centenario de Policarpa Salavarrieta.
Ejerció febrilmente el periodismo en publicaciones de Bogotá, Barranquilla, Medellín, Caracas, Bucaramanga y, desde luego, Anserma, donde fundó dos periódicos. También escribió novelas.

 

MERCADO, JOSÉ RAMÓN (Los Palmitos, Sucre, 1941). Desde los cuatro años vivió en Ovejas, donde estudió primeras letras y las | continuó en Barranquilla. Secundaria en Sincelejo y en el Liceo de Bolívar en Cartagena, donde después fue profesor. Estudió ciencias sociales en la Universidad Nacional, en Bogotá, y especialización en lingüística y literatura en la Universidad de Cartagena. Magister en administración pública de la ESAP Rector del INEM «Manuel Rodríguez Torices» de Cartagena desde 1976. Autor y director de teatro, primer premio dei concurso El Tiempo-RTI con |Réquiem por un negrito, Teatro Colón de Bogotá 1965. Tiene muchas obras inéditas, pero se han puesto en escena |Los seres anónimos, El baile de los bastardos, Los adolescentes, Declaración de amor en público a Marilyn, Pasos de un drama en el parque. Primer ganador del concurso de Coldeportes en Cartagena en 1995. También se ha destacado en certámenes de cuento y poesía, y es compositor y ejecutor de música popular.
Libros: |No sólo poemas (1970); |Las mismas historias (1974)—premio «José Eustasio Rivera», junto con su hermano Jairo, en 1973—; |Perros de presa (1978) -—también cuentos finalistas en el concurso «Casa de las Américas» de La Habana en 1976 y primer premio de la Universidad Surcolombiana de Neiva en 1975—; |El cielo que me tienes prometido
(1983); |Agua de alondra (1991); |Retrato del guerrero (1993); |El baile de los bastardos (1995); |Agua del tiempo muerto (1996); |Árbol de levas (1996); |La noche del nocaut y otros rounds (1996).
Dice Roberto Montes Mathieu: «Su voz personal y franca se yergue para desacralizar la literatura, recurriendo al más expedito de los medios, el humor —esa pequeña hebra del cercano ovillo antipoético—...».

 

MERCADO, LUIS ROBERTO (Planeta Rica, Córdoba, 1953). Fundador del grupo literario Escriviviente en Montería, donde se graduó en ciencias de la educación en la Normal «Guillermo Valencia» en 1974. Incluido en la antología |Autores de habla hispana (1990) en México. Libro: |La marcha de los sueños (1988); |Travesías del presagio (1993).
José Manuel Vergara dice: «Estamos en presencia de un verdadero creador de poesía, que cuidadosamente avanza en la construcción de su obra, basada en las cosas elementales del hombre».

 

MERCADO AMAYA, CARMELO (Corozal, Sucre, 1914). En su tierra es considerado un verdadero maestro, no sólo por su labor docente sino por su personalidad generosa. Miembro de la casa cultural «Pompeyo Molina» de Sincelejo, director del semanario El Deber, de Corozal. «Un poeta excepcional... cuyo admirable y admirado talento, al que si le falta barniz académico, le sobra, en cambio, corazón», dice Guillermo Márquez Márquez.

 

MERIZALDE, ANTONIO (Medellín, 1883-1916). Polígrafo de historia, letras universales y arte, todo lo debió a su esfuerzo autodidacta.
Libro: |Músicas del monte (1923).
Dijo don Fidel Cano: «Para hablar debidamente de su poesía, se necesitarían instrumentos finos y delicados como los que él mismo empleaba para modelarla y cincelarla».

 

MESA MERLANO, SEBASTIÁN (Carmen de Bolívar, 1891; Cartagena, 1965). Abogado de la Universidad de Cartagena, ejerció como juez. «Su obra poética, prolífica y brillante, se encuentra dispersa en periódicos y revistas. Pero su nombre debe colocarse de primero y con letras doradas en el Parnaso colombiano», se dice en |Los versos más bellos de la poesía bolivarense (1996), de José G. Daniels.

 

MEXÍA, PEPE —Félix Mejía Arango— (Concepción, Antioquia, 1894; Medellín, 1978). Arquitecto graduado en la Facultad Nacional de Minas. Dibujante y caricaturista. Cofundador del grupo de Los Panidas y de su revista. Alcalde de Medellín, catedrático y parlamentario. Su poesía aparece en |Poetas de Antioquia (1962), antología de Francisco Villa | López.

 

MEZA Y POSADA, SAMUEL ARTURO (Medellín, 1894; Envigado, 19??). Médico, educador, dramaturgo, colaborador periodístico. Sus poemas |Saludo a la ciudad en mis 250 años de vida y |El madrigal del maíz fueron premiados en 1925 y 1928 respectivamente. Libro de versos: |Ego. También escribió, fuera de muchos ensayos científicos e históricos, una |Historia de la poesía popular colombiana.

 

MILANÉS, ADOLFO —Euquerio Amaya Rojas— (Ocaña, Norte de Santander, 1882-1931). Uno de los famosos «tres felibres» del grupo de intelectuales ocañeros que trascendieron nacionalmente al ser publicados sus versos en la revista Trofeos de Bogotá. En su tierra fundaron el periódico Espigas, cuando empezaron a espigar... Milanés publicó en 1930 en la capital de la República su libro |Curvas y rectas de poesía y prosa. Pero siempre fue un cronista de su ciudad, en la que quiso vivir hasta su muerte, que él mismo decretó en un momento de angustia. Un año después se editó en Ocaña, y en 1938 en Cúcuta, |Ocaña por dentro, con versos y prosas no incluidas en su obra anterior. En el libro |Las Felibres, de |la Biblioteca de Autores Ocañeros, en que se destaca también a sus compañeros Edmundo Velásquez y Luis Tablanca, aparece una «Interpretación estética y lírica del poeta suicida», escrita por Luis Eduardo Pérez Courvel. De la nota de Jaime Barrera Parra —escrita en 1931—tomamos estas palabras: «Milanés hizo poemas lánguidos y tibios... Fue uno de los grandes relojes de la cultura santandereana. Fue un gran poeta, uno de los poetas de pulso más firme que haya enriquecido nuestra literatura nacional en los últimos veinte años... Tuvo talento a rodo, una sensibilidad que urgía a ese talento, una imaginación que iluminaba el cuadro psíquico, el sentido cromático y fonético de la vida, esa noción del matiz que diferencia al rústico del patricio... Milanés se mató como Silva, como una protesta personal contra eso que Anatole France llamó |la tragique absurdité de vivre. Nos quedan sus cantos, sus versos desiguales como las aguas que bajan de la cordillera |a alimentar nuestras albercas, sus poemas de oro, el recuerdo de sus palabras, de sus gestos y de sus actos. Con Milanés... desaparece uno de los más puros acentos líricos de nuestra literatura nacional».

 

MIRANDA, ÁLVARO (Santa Marta, 1945). Su infancia la vivió en una finca de sus padres, en medio de la exuberante vegetación tropical de las estribaciones de la Sierra Nevada, en Mamatoco. A los seis años vivió en Barranquilla, donde recuerda los grandes toneles en que jugaba con sus primos en una fábrica de su abuelo. A los ocho viajó |a Bogotá, donde terminó sus estudios de primaria, bachillerato y carrera (filosofía y letras en la Universidad de La Salle). Sus primeros poemas aparecieron en los libros colectivos |¡Ohhh! (1970) y |Antología de una generación sin nombre (1970), preparada por el poeta español Jaime Ferrán para |la colección Adonais. Posteriormente |publica Indiada (1971), poemas que mezclan situaciones y personajes de la | Conquista y la Colonia, en un lenguaje dinámico y vivo a pesar de la utilización de castizos arcaísmos. Con otro libro, |Las escritos de don Sancho Jimeno (1982) obtuvo el premio nacional de poesía Universidad de Antioquia. Sobre éste dijo el gran poeta argentino Enrique Molina que «está narrado en un español antiguo que tiene una fuerza rotunda. Recuerda al Arcipreste de Hita. No es una recopilación de poemas. Está hecho con unidad. Está concebido sobre un mismo tema en un lenguaje muy singular al que no le veo muchos antecedentes en la literatura actual». Álvaro Mutis dice que la poesía de Miranda es «de lo mejor que tenemos entre nosotros. Es más, yo quitaría el |de de la frase anterior».
En 1983, en Buenos Aires, escribe su primera novela, |La risa del cuervo, con la cual obtiene el Premio en las Artes y las Ciencias y es publicada por la Editorial de la Universidad de Belgrado en 1984. Con la | segunda edición de esta novela, realizada en Bogotá por Thomas de Quincy Editores en 1992, obtiene el premio «Gómez Valderrama» de Colcultura. Sobre esta obra dijo Germán Arciniegas: «Álvaro Miranda en |La risa del cuervo ha escrito quizás la mejor novela sobre esta época (la Independencia).
Su obra poética total se halla recopilada en |Simulación de un reino (1995), y editada en su propia empresa, Thomas de Quincy Editores, en Bogotá.

 

MIRANDA OMER (Valdivia, Antioquia 1924; Bogotá 1987). Reproducimos textualmente la nota aparecida en la página «Cultura» del Magazín Dominical de El Espectador en 1951, sin mucha pena porque la firma el mismo autor de este trabajo, Rogelio Echavarría: «Omer Miranda (el maestro León de Greiff lo llama Homero cuando aparece en el Automático) ha resuelto viajar |a los Estados Unidos, donde un su amigo y pariente le ha conseguido, en el ramo comercial, un envidiable puesto. La semana próxima a bordo de El Colombiano (no el diario sino el barco) Omer se trasladará con sus maletas (llenas de direcciones y tarjetas más que de libros y de ropas) a la metrópoli que inspiró |El poeta en Nueva York. Miranda, quien no conoce del idioma inglés más que la dirección de su nuevo domicilio... trabaja desde hace varios años en el Consejo de los Ferrocarriles Nacionales (con la cesantía compró un lote para tener dónde caerse muerto en Colombia si se ve obligado a | regresar); estudió en el Seminario Conciliar de Santa Rosa de Osos y en el Colegio de San Ignacio de Medellín; ha escrito un libro de poemas |(Ámbito para un crepusculario, publicado en 1948) y lleva otro para publicarlo en Nueva York. Allá hará asimismo una versión y más tarde nos enviará una re-versión de su |Canto a la gasolina. El «sueño americano» de Omer no se cumplió porque lo dejaron en cuarentena en Ellis Island y de allí tuvo que regresar a Colombia, nunca insistió en tratar de entrar a Estados Unidos y en 1955 publicó su otro libro, |Isla en el corazón —que es precisamente Ellis Island—. En sus últimos días trabajó de corrector en una editorial. Falleció de pena moral por la muerte de su hijo, a | quien escribió un bello soneto para su entierro y otro para su aniversario, que fue publicado póstumamente en El Tiempo por este amigo para cumplir su última voluntad, pues Omer no alcanzó a llegar vivo al cabo de año...».

 

MIZAR MESTRE, LUIS (Valledupar, 1962). Se dio a conocer en el taller El Candil de la Universidad de Cartagena, en el grupo Alfarero, en |la Antología cesarense (1994) y en una selección de poetas de Valledupar publicada por la revista Luna Nueva y realizada por el grupo Poetas al Exilio, de Santa Marta. Su libro |Psalmos apócrifos ganó el concurso de poesía «Carlos Castro Saavedra» de Medellín en 1996, otorgado por el jurado compuesto por Elkin Restrepo, Juan Gustavo Cobo y Orietta Lozano. Juan Manuel Roca dice que «sin duda, este libro de Mizar Mestre lo ubica en el mapa de la mejor poesía colombiana actual. Poemas sacros desde una cotidianidad desacralizada, un acento de auténtico misticismo, evocaciones del |Cantar de los cantares, palabra limpia. ¡Qué bueno encontrar poesía como esta de Mizar!». Y al presentar su ciclo |Expresiones o motivos para el descalabro dijo el mismo Roca: «... Esta muestra adhiere a la vertiente poética más clara de nuestro tiempo, aquella que entrelaza imaginación con reflexión filosófica».

 

MONDRAGÓN GUERRERO, ANTONIO (Bolívar, Valle, 1897; Cali, 1986). Orientado ideológicamente por el liberalismo, el marxismo y finalmente el budismo, se destacó en la política y en la jurisprudencia. Estudió en la Normal de Cali y en Bogotá hasta obtener el grado en el | Externado de Colombia. Juez en Buga y Cali, diputado y representante. Viajó a Centroamérica, Estados Unidos y Europa y recorrió a México palmo a palmo, dictando conferencias y leyendo sus poemas. Allí trabó amistades con importantes escritores, entre ellos Ramón López Velarde y José Vasconcelos. Este último le escribió: «Encuentro en usted una capacidad de penetración en los ritmos y en los misterios del cosmos que lo convierten en un poeta singular y de gran envergadura. Es menester leerlo a usted despacio, porque de cada verso se van desprendiendo visiones inmensas... Nuestra generación que es tan valiosa para América tendrá que ufanarse de tenerlo entre los suyos como una cumbre. Y para otras generaciones su nombre parecerá una antorcha».
Héctor Fabio Varela escribió: «La poesía de Mondragón Guerrero brota de hontanares profundos. Sus temas son los ocultos tesoros de la tierra, los hermosos trabajos del hombre, los inescrutables misterios de la vida y la muerte, los palacios donde mora el espíritu, las | místicas exaltaciones del amor y los encantos del hogar doméstico. Por todos sus versos cruza siempre una ráfaga de cultura, de vieja cultura, y un aura de nobles sentimientos. En ellos transparece el varón cabal y el pensador metafísico, religioso, que alentaban en su pequeño cuerpo y en su alma grande».

 

MONTALVO, MIGUEL JOSÉ (Gigante, Huila, 1782; Bogotá, 1816). Abogado y teniente coronel en las filas patriotas. Acompañó a Nariño en la campaña del Sur y fue mártir junto |a Francisco José de Caldas. Socio de la Tertulia del Buen Gusto. Feliz improvisador, autor de la | sátira política |Los ratones confederados (1811). Su pieza teatral |El zagal de Bogotá se representó en 1806.

 

MONTES DEL VALLE, AGRIPINA (Salamina, 1844; Anolaima, Cundinamarca, |1915). «La más ilustre de las poetisas colombianas» según Antonio Gómez Restrepo, editó sus |Poesías en Bogotá en 1883. Fue laureada en Chile en 1872 por su poema |A la América del Sur y en Bogotá en 1881 por su |Canto al trabajo. «Pero donde ha venido a culminar y ostentarse en todo su esplendor el genio de la poetisa antioqueña, es en su |Oda al Tequendama... Todo en ella manda elevarla a la primera fila de la lírica castellana», sentenció Rafael Pombo.

 

MONTOYA, BAUDILIO (Rionegro, Antioquia, 1903; Calarcá, Quindío, 1965). Niño, de tres años, fue llevado por sus abuelos a la región que después ya sería el departamento de Caldas y más tarde el Quindío. A los siete años escribió sus primeros versos en la muerte de su hermanita de cuatro y desde entonces fue el poeta espontáneo, sentimental, arraigado que llegó a ser representativo de unas tradiciones, una época y un pueblo y que fue coronado como «el poeta del Quindío» en Armenia el 6 de diciembre de 1952. Se ganó la vida como maestro de escuela.
Bernardo Echeverri Cardona escribe y describe: «... Como fue amigo del paisaje y de la muerte y enemigo del traumático ajedrez asfáltico de la metrópolis, le bastaba una mesa en el pequeño y humilde bar anónimo de Calarcá, llena de emociones vivas, de amigos generosos y elementales a su imagen y semejanza, y acicalada de licores proletarios, que sirvieran de combustible a sus inspirados viajes por el continente insondable de la fantasía. Último rapsoda y bohemio finalista, sólo pedía un rincón baudeleriano y un amigo sensible para irse en buena compañía y a «media caña» de sus sueños, a negociar su eternidad en sus «ciegos países».
Libros: |Lotos (1938); |Canciones al viento (1944); |Cenizas (1949); Niebla (1953); |Antes de la noche (1955); Murales del recuerdo (1963).
Jaime Mejía Duque dice que «pulsó todas las cuerdas del sentir popular y lo hizo además dentro de la escala valorativa de sus coterráneos y coetáneos: sus lugares comunes de juicio y de emoción, tan vivos en aquella | cotidianidad suma, el espíritu acrítico de toda su cultura: ese espíritu eternamente romántico y fetichista de donde sigue manando nuestro folclor de amores, premoniciones fúnebres y nostálgicas. De ahí también el que, en un momento dado, cualquier poema de Baudilio pueda musicalizarse con las tonadas populares, para volverse canción... El poema resultante no alcanza a superar su posición intermedia entre el folclor y la denominada poesía absoluta, o universal. Sin embargo, ni aun este determinismo o gravamen estético logrará, salvo algunas excepciones —en donde la improvisación se entregó por entera a | sí misma— opacar el |aura de | aquel genuino lirismo de entre dos épocas que sigue manteniendo en su lugar el mérito consustancial de Baudilio. Aquella entrañable humanidad, cuya corriente simpática irradiaba de la persona tan representativa y típica de Baudilio Montoya, seguirá latiendo —inextinguible pulso de la vida más recóndita de un pueblo— bajo la tersa epidermis de su poesía».

 

MONTOYA, LAURA (Jericó, 1874; Medellín, 1949). La famosa madre Laura, escritora mística, misionera, fundadora —entre otras— de la Congregación |de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena. Recibió la | Cruz de Boyacá de manos y decreto del presidente Eduardo Santos. Su obra literaria religiosa es extensa y profunda y, entre sus libros aparecen |Lampos de luz, en tres volúmenes que aparecieron en 1941, 1942 y 1944; |Voces místicas de la naturaleza (1944); |Destellos del alma a manera de versos (1945); |Lampos de luz (1973); |Manojitos de mirra (1973); Nazca allá la luz (1979).
El | sacerdote y poeta Carlos E. Meza escribió: «Fundó docenas de ranchos misioneros en la más inexplorable y arredrante geografía de Colombia y de Ecuador; contó en páginas de singular belleza y dramatismo sus andanzas, peripecias y conflictos; cultivó la literatura ascética y escribió la | fotografía de su alma de mística en acción en un libro que es joya de las letras colombianas; fue maestra copiosa del género epistolar y, como dijera el poeta, estimulada por su ideal misionero, incomprendida muchas veces hasta por los hombres de Dios, sufrió y padeció «cuanto lengua mortal decir no pudo...». Su proceso de beatificación se estudia en Roma y es candidata a los altares».

 

MONTOYA TORO, JORGE (Titiribí, Antioquia, 1921; Medellín, 1989). Abogado, catedrático, periodista cultural (dirigió la emisora y la Revista de la Universidad de Antioquia y los suplementos literarios de | los diarios El Colombiano y La Defensa, de Medellín). Director de Extensión Cultural de Medellín y miembro del Instituto de Cultura Hispánica. Como exquisito y muy informado y culto editor, publicó colecciones de versos —como El Arco y la Lira— y fue antologista y compilador de poesía universal, amorosa, indígena, colombiana y, desde luego, antioqueña. Hizo un libro con la obra poética de Maruja Vieira, otro sobre poetas y prosistas de Jericó, Antioquia, y uno sobre literatura indígena americana, con Ernesto Cardenal, publicado en 1966. Excelente sonetista. Los libros con su propia poesía: |Sombra del aire, Breviario de amor (1952), |Y.. hay una espina entre la flor (1953).
El padre Roberto Jaramillo lo llamó en su momento «el Benjamín de una poesía transparente, poblada por grandes ojos asombrados de colegialas»...

 

MORA, LUIS MARÍA (Bogotá, 1869; Fontibón, 1936). Por ser precisamente un clásico, un humanista , no fue tan popular como muchos de sus compañeros de La Gruta Simbólica, aunque en sus más ingeniosas páginas hizo famoso el | seudónimo de Moratín. Regentó cátedras de griego en el Colegio del Rosario, entre otras, y escribió obras críticas, didácticas y de temas históricos y literarios, entre ellas |El alma nacional, Alma latina, Apuntes sobre Balmes —su laureada tesis de grado—; |Himnos antiguos, Los maestros de principios del siglo. Su poesía figura, casi toda, en |Arpa de cinco cuerdas, libro publicado en 1929 en Roma (allí su antológico poema |A un ánfora antigua). Fue, naturalmente, miembro conspicuo de la Academia Colombiana y diplomático y fundó la Revista Colombiana con la colaboración de una pléyade intelectual de su generación.
Era un verdadero cachaco bogotano, que pasaba de la | Biblioteca Nacional o de una estirada reunión social a | jugar en un campo de tejo, con gentileza y desparpajo. «Era un humanista amigo de humanizarse en alegres francachelas. Por trastiendas y cafetines se daba a la bohemia bien rociada de licores nacionales». No de otra manera —agrega Fabio Peñarete— se podía ser íntimo amigo y compañero de parrandas y cuchufletas de Clímaco Soto Borda y Julio Flórez. Mora fue el verdadero memorialista historiador de |La Gruta Simbólica, sobre cuyos contertulios escribió el quinto libro de sus |Croniquillas de mi ciudad.

 

MORA SÁNCHEZ, HONORIO (Chinácota; Cúcuta, 1985). Periodista e historiador, autodidacta. Libros: |Crónicas y cuentos, Álbum gráfico de Durania, Sinopsis monográfica de la parroquia de Durania, Monografía de Durania. Miembro de la Academia de Historia de Norte de Santander. Como poeta, fue premiado en los juegos florales de 1936. Aparece en la antología de |Poesía en Norte de Santander.

 

MORALES, RUBÉN (Tarqui, Huila). Después de una adolescencia «cercada de privaciones y tremendas dificultades, se radicó en Neiva, donde su carácter, su caballerosidad y su inteligencia le depararon un tranquilo y honrado vivir como contador profesional. Sus poemas aparecen en la antología de Los Papelípolas y sobre ellos opinó Antonio Polanía: «Morales, quizás el más modesto y parco de todos los papelípolas, es la austeridad hecha hombre, el cauteloso, el devoto de la | lectura espiritual. Sencillo, recogido, plasma en sus poemas las | majestuosas colinas de su pueblo natal |, trastornando su silencio en alegría de vivir, su ilusión y el | ensueño en el sabroso olvido, el placer en dulce martirio y deja que las horas lo sorprendan encerrado en sí mismo...».

 

MORALES AGUILAR, ÁLVARO (Tamalameque, Cesar, 1939). Estudió en El Banco, en Ocaña y en la Universidad Nacional, en Bogotá. Es licenciado en filosofía y letras, profesor en universidades de Bogotá, de Boyacá, Atlántico y Córdoba. Director editorial de la Contraloría General de la República. Se ha destacado en la literatura para niños y en la narrativa, en la cual «reúne sintéticamente valores históricos, antropológicos, testimoniales y sin duda poéticos en el sentido más amplio del vocablo», dice Jaime Mejía Duque. Sobre su libro |Este pedazo de acordeón (1986) dice la Revista Casa de |las Américas de La Habana que Morales Aguilar «ha asumido la voz de un juglar legendario de su tierra, Alejandro Durán, para crear un universo poético que conserve esa música interna de las evocaciones y que al mismo tiempo traiga, como afirma el poeta Juan Manuel Roca en el prólogo, las historias cotidianas de un pueblo que entre el mito y la ensoñación, pero también entre la miseria y el olvido, canta para conformar así aquello que, parodiando al poeta erótico Salomón, podría definirse como el cantar de los cantares».

 

MORALES RAMÍREZ, YEZID (Garzón, Huila, 1946). Licenciado en diseño y pedagogía del arte en la | Universidad Nacional.
Libros de poesía: |Es hora de cambiar de traje y reparar la casa (1972); |Pretextos para una sonata (1992).

 

MORÁN YACAMÁN, REYNALDO (Ciénaga, 1949). Aplicado trabajador de la industria de la confección en Barranquilla, donde estudió, ha escrito varios libros pero no ha publicado sino uno, |Encuentros... (1980). Ha recibido numerosos premios de poesía en concursos regionales y en el nacional de poesía «Julio Flórez» en 1967. Eduardo Carranza dice: «Si la poesía es un silencio habitado por una mujer y por la luna y por el jazmín estrellado, aquí está la poesía. Si la poesía es la muerte y el día y la noche y el fuego y el mar, aquí está la poesía de Reynaldo Morán, lo digo yo, Eduardo Carranza».

 

MOSCARELLA, JAVIER (Ciénaga, Magdalena, |1957). Primaria en Ciénaga, secundaria en Armenia y licenciatura en sociales en la Universidad del Quindío. Hizo maestría en desarrollo social en la Universidad del Norte en | Barranquilla. Destacado en diversos concursos de poesía. Catedrático universitario, director y fundador de talleres literarios y de investigaciones, periodista cultural.
Libros: |La primera piel (1984); |Fabulario (1985); |Villa Marina (1993).
En prosa: |Ensayo historiográfico (1982); |Curso elemental de ajedrez (1982); |Notas de un diálogo alrededor de la cultura —en colaboración— (1989); |La cultura popular en el Caribe —compilación— (1990).
Guillermo Henríquez escribió en Ciénaga una página sobre sus ancestros que finaliza así: «Ahora, pasado el tiempo, maduro el | fruto en remojo y sazón, nos encontramos con un señor poeta. Señor de la palabra austera y precisa. Lúcido y certero en el decir lírico. Con él, pensamos, la poesía, eterna mujer críptica, sigue viva. Javier Moscarella en |Villa Marina —trasunto de una Ciénaga remota y misteriosa, camino conocido y aún por conocer— se nos muestra tal como la voz distante y ecléctica de la niña italiana que canta boleros, enfundada en el vestido de la noche, todo en ella, un acto único».

 

MOSQUERA, ALBERTO (Popayán, 1901; Bogotá, 1966). Desde el seminario de su ciudad natal y desde las aulas de la Universidad del Cauca, donde obtuvo su único título, el de bachiller en filosofía y letras; y desde las | regiones del Caquetá donde también disparó como guerrillero en el conflicto con el Perú y en la campaña del Putumayo, comenzó a lanzar (o a | disparar, aunque sea | repetición y pleonasmo) sus |Disparatorios, que lo hicieron famoso. Pero de su patricia sociedad y de su estirpe ilustre desertó para insertarse, qué contraste, en la Medellín textilera y comercial, donde encontró un grupo de amigos abiertos, cultos y bohemios que le alegraron la vida tanto como él a ellos. Con unos cuantos brindis, en literarias y caseras juergas, valga la verdad. Su casa era un islote de cultura rodeado de filisteos por todas partes. Si en Popayán eran famosas sus polémicas con los defensores de la tradición, en la capital de la Montaña escribió algunos de sus mejores versos, asimilados por la crítica fácil con los de Luis Carlos López, por lo insólito de | su «frase caricatural... fundida en un juvenalismo delicioso, acre sin duda al paladar reseco de las señoras sentimentales y devotas pero de un sabor picante, exquisito, para quien sepa catarlo hasta tomarle el gusto verdadero. En ellos el verso ondula esquivo como una serpiente, alargándose aquí, encogiéndose allá, retorciéndose acullá, sobre una red de adjetivos hiperbólicos», dice José Ignacio Bustamante.
El maestro Guillermo Valencia, antes de darle un tirón de orejas (de esas orejas tan grandes a las | cuales aludió Fernando González en su defensa), le dice a Mosquera en una carta que «no de ahora, desde el primer |Disparatorio que llegó a mi poder, admiré su ingenio, la elegante facilidad de un estilo sui géneris, juguetón y gracioso en que es | consumado artista. Sé apreciar cuánto vale su agilidad mental para pasear nuestro espíritu sobre telas de araña tendidas encima de vórtices medrosos y no me canso de celebrar su experto malabarismo para jugar simultáneamente en paradójicos alardes con sentimientos nobles y sus antítesis, con sutiles delicadezas y brutales maneras de decir. Y en este punto preciso le digo a usted ingenua y sinceramente la imposibilidad en que está éste su viejo pariente de 68 años para acompañarlo en desnudez adánica por los curiosos campos de la publicidad. No en mis días, querido Alberto». Y el filósofo de «Otraparte» refuta a Valencia así: «Sólo a vanidoso, |a maquillado, puede antojársele que las poesías de este Mosquera tengan vulgaridades. Porque no escribe de cigüeñas, elefantes y otras cosas de imaginar. Por aquí no hay de esos animales y Mosquera es nuncio, adivino de nuestras vidas y cosas...». También en su obra Mosquera tuvo un título único: |Disparatorios (1942), publicado en Medellín antes de radicarse, en los últimos años de su vida, en Bogotá, donde en 1955 fue reeditado por el Ministerio de Educación.

 

MOSQUERA, RUBÉN J. (Popayán, 1860). Ocupó algunos cargos diplomáticos en el exterior, fue profesor y colaborador de publicaciones en Bogotá y escribió una colección de sonetos con el nombre de |Monocordes y varias obras de teatro.

 

MOYANO ORTIZ, JUAN CARLOS (Bogotá, 1959). Dice quien bien lo conoce, Milcíades Arévalo, director de la Sociedad de la Imaginación y de la revista Puesto de Combate, al presentar |Los poemas de la herejía: «Lo extraño en él, no es que no pueda hacerlo todo sino que puede hacerlo todo tan bien que uno se asombra. Teatro, poesía, cuento, crónica, en todas partes ha dejado una huella. Ha publicado varios libros y tiene otros inéditos, pero él no se preocupa porque para eso tiene todo el tiempo del mundo. Mientras llega la hora de escribir su biografía, vive bajo la carpa de un circo invisible buscando los senderos de Lovecraft».

 

MUÑOZ CORDERO, LYDIA INÉS (Pasto, 1952). Profesora universitaria, miembro de número de |la Academia Nariñense de Historia.
|Libros: El canto de la cosecha (1980), ganador del concurso «Awasca», y |Memoria del agua (1989).

 

MUÑOZ FEIJOO, ANTONIO |(Popayán, 1851 |; Santander de Quilichao, Cauca, 1890). Ingeniero de la Universidad del Cauca, después fue profesor y rector. También subdirector de la Escuela Normal y profesor en otros planteles de la | capital caucana. Fundó la tertulia Escuela Literaria y redactó los semanarios El Popular, político, y La Aurora, literario. Se destacó entre los llamados «poetas filosóficos» y patrióticos y escribió, fuera de sus versos «de jugosa perennidad», la comedia |Por dinero baila el perro. Su |Canto al trabajo fue laureado en 1881. Su obra en verso fue recogida en Bogotá con el título de |Poesías por el Instituto de Cultura Hispánica de Colombia en 1974. El famoso poema |Un pensamiento en tres estrofas, atribuido entre otros a Bécquer y a Espronceda, es de su autoría, según lo certifica Rafael Maya, quien a propósito de la obra total de Muñoz Feijoo dijo: «Hay dos poetas en él: el | romántico, autor de versos demasiado fáciles con amplias concesiones a los lugares comunes propios de la escuela y con una somera sentimentalidad muy dada a la expresión de temas familiares. Y hay el otro poeta, de valor más alto, que concibe extensos poemas, que son verdaderas meditaciones poéticas, por estilo de las que escribió Lamartine en su época. Esta poesía, que podríamos llamar discursiva, no extraña a los temas filosóficos y científicos, tuvo mucha preponderancia en el siglo pasado ...».

 

MUÑOZ LONDOÑO, ROBERTO (Medellín, 1889-1939). Educador, novelista, dramaturgo. Libros: |Betty (drama); |Ophir; Lira mundial (1928); |De clima en clima; El dolor; La epopeya del Descubrimiento; Un Cristo y un puñal; Canción a Medellín.

 

MUÑOZ M. EUGENIA (Cali). Egresada en literatura de la Universidad del Valle. PhD en literatura latinoamericana de la Universidad de Virgina. Profesora e investigadora literaria en la Universidad del Cauca en Popayán, Syracuse University en New York, Universidad de Virginia en Charlottesville y en Virginia Commonwealth University, en EE.UU. Ha profundizado estudios desde el estructuralismo y ha empleado la técnica psicoanalítica en la interpretación de personajes literarios. También es conferencista y ensayista. Su primer libro de poemas es |Voces y |razones (1995).

 

MUÑOZ OBANDO, GENARO (Popayán, 1890; Bogotá, 1954). | Hijo del poeta y educador Antonio Muñoz Feijoo, no es raro, pues, que haya sido humanista, escritor clásico y | filósofo del derecho, cuya magistral cátedra en la | Universidad del Cauca no ha sido olvidada. Magistrado, fervoroso católico y combativo conservador. De él, cuya obra fue publicada con discreción, dijo Baldomero Sanín Cano: «Fue un gran poeta. Sus mejores poesías dejan la impresión de una suave melancolía sin asomos de reacción contra las condiciones naturales de la vida... Pasó por la vida incomprendido de las mayorías ajenas a la suprema intensidad del pensamiento y fascinadas por el resplandor cercano o remoto de las vanidades cotidianas». Y José Ignacio Bustamante lo llamó «exponente supremo de la | poesía católica, tanto por lo depurado e intenso de la emoción lírica, cuanto por el | fundamento escolástico de sus poemas». Sus versos fueron recogidos en |Voces, libro de edición limitada (1954).

 

MUÑOZ OBANDO, MANUEL MARÍA (Popayán, 1879; Bogotá, 1948). Estudió en la | Normal y en la | Universidad del Cauca. Ejerció la odontología, especialmente en Bolivia, donde residió antes de dedicarse a la vida diplomática en Quito y en Los Ángeles. Obtuvo brillantes triunfos literarios internacionales, así: En 1914 obtuvo el primer premio en los juegos florales de Bolivia con su poema lírico La piedad |del agua. En 1915 ganó otro primer premio con su poesía |Simbólica y en 1920 fue el primero en los juegos florales de Buenos Aires con su |Canto a la espiga. Finalmente obtuvo también el máximo galardón con su |Canto a Sucre, en Bolivia, donde fue consagrado «maestro del gay saber», título establecido entonces para quien fuese portador de tres trofeos en juegos florales. En 1932 publicó en Popayán |Cartas líricas.

 

MURGAS GUERRA, LUIS ALBERTO (San Diego, Cesar). Estudió filosofía y ciencias religiosas en la Universidad de Santo Tomás. Participó en trabajos del Café Literario «Vargas Vila» de su patria chica. Ganó en 1989 y en 1992 el primer puesto, en poesía, en el Concurso Departamental de Poesía del Cesar. Sus primeros poemas aparecieron en |Nueve poetas cesarenses (1988) y |en Antología cesarense de poemas ecológicos (1993). Su primer libro: |Errancia del agua (1991).

 

MUTIS, ÁLVARO (Bogotá, 1923). Estudió primaria en Bruselas y | secundaria en Bogotá (que no terminó «por culpa del billar y de la poesía», dice él). En el Rosario fue alumno encantado de Eduardo Carranza. Ingresó temprano al | mundo de las comunicaciones (Radiodifusora Nacional y Nuevo Mundo) y de las relaciones públicas, haciendo gala de su carisma —que antes llamaban don de gentes— y simpatía (en la Colombiana de Seguros, donde dirigió la revista Vida; en Líneas Aéreas Lansa, Bavaria y Esso Colombiana). Una generosa extralimitación juvenil durante la dictadura de Rojas Pinilla lo obligó a exiliarse en México. Ya libre y | redimido, fue acogido allá como hijo dilecto. En tan estimulante medio se dedicó a completar el gran cuerpo de su obra poética y narrativa que lo ha consagrado, al lado y vecindad de García Márquez, como la más visible presencia intelectual colombiana de su generación en el mundo contemporáneo.
Su alter ego Maqroll el Gaviero —que inició sus viajes en el primer libro singular de su poesía— «entra con pleno derecho —dice Alberto Zalamea— en la galería de personajes memorables de la literatura no sólo latinoamericana sino universal» (ahora más todavía al encarnarse para la proyección cinematográfica, otra actividad a la que Mutis dedicó su energía hasta la jubilación laboral). Son tantos los galardones que Álvaro Mutis ha recibido en los últimos años, que no nos cabrían en el tan corto espacio disponible. Recordemos algunos de los principales: La Orden de las Artes y las Letras y el premio Roger Caillois en París, la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio en España, el premio Príncipe de Asturias y el premio Reina Sofía de poesía iberoamericana en 1997; el Grinzane Cavour en Italia; el de Reconocimiento de la Universidad de Antioquia y el Águila Azteca. García Márquez dijo en el acto en que se le entregó éste: «Mutis fue el primer lector de mis originales. Yo mismo no podría decir qué tanto hay | de él en mis libros. Pero hay mucho». Su editor en Grasset, Jean Claude Fasquelle, dice que lo encantó su obra «por su originalidad y exotismo absolutos».
Los libros de Mutis, sin discriminar los de prosa o verso, pues todos hacen parte de su integral proyecto poético («mis novelas no son sino el desarrollo amoroso de algunos de mis poemas»), son: |La balanza (1948); |Los elementos del desastre (1953); |Reseña de los hospitales de ultramar (1959); Diario de Lacumberri (1959); Los trabajos perdidos (1964); |Summa de Maqroll el Gaviero (1973); |La mansión de Araucaima (1973); |Caravansary (1981); |La verdadera historia del flautista de Hamelin (1982); |Poesía y prosa (1982); |Los emisarios (1984); |Crónica regia y alabanza del reino (1985) |; Sesenta cuerpos (1985); |Un homenaje y siete nocturnos (1986); |La nieve del almirante (1986); |Ilona llega con la lluvia (1987); |Un bel morir (1988); |La última escala del Tramp Steamer (1989); |Amirbar (1990); |Abdul Bashur soñador de navíos (1992); |Obra poética (1993) y |Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero —suma de las novelas anteriores— (1996).
El Nobel mexicano Octavio Paz fue una de las primeras y sin duda la más eminente voz que habló de Mutis: «Un poeta de la estirpe más rara en español: rico sin ostentación y sin despilfarro. Necesidad de decirlo todo y conciencia de que nada se dice. Amor por la | palabra, desesperación ante la palabra, odio a la palabra: extremos del poeta. Gusto del lujo y | gusto por lo esencial, pasiones contradictorias pero que no se excluyen y a | las que todo poeta debe sus mejores poemas. Lujo y, ya se sabe, orden y | belleza, es decir, economía en la expresión».
El crítico alemán Ernesto Volkening fue más lejos: «Si me fuera dado hacer el encomio de la poesía de Mutis, diría que en ella late el corazón del mundo. No más. El ritmo secreto de su verso (que sólo es libre en apariencia) se determina por el sosegado aspirar y expirar del |anima mundi».

 

MUTIS, SANTIAGO (Bogotá, 1951). | Desertor de la | carrera de matemáticas, se dedicó vocacional y profesionalmente a | ser un gran editor, como lo comprueba su hoja de vida (resumida): Director de publicaciones de Colcultura; de la nueva Biblioteca Colombiana de Cultura (en Procultura); del departamento de publicaciones de la Universidad Nacional; asesor editorial de instituciones ecológicas, director fundador de la | revista literaria Gradiva, que también ha publicado libros tan valiosos como las |Cartas de Barba-Jacob (1992) y | las |Cartas de Silva (1996) y | los |Primeros poemas de Aurelio Arturo (1994). Cofundador y | director de la revista Gaceta de Colcultura, editor de Golpe de Dados, editor y subdirector de la Revista Universidad Nacional. Ha reunido editado numerosas obras de y sobre escritores colombianos, entre ellas las de su padre, Álvaro Mutis, J. A. Osorio Lizarazo, Aurelio Arturo, etc., la compilación de ensayos sobre pintura hechos por colombianos y titulada Otra |mirada (1996), y |el Panorama inédito de la nueva poesía en Colombia (1986). En 1995 hace exposiciones sobre escritores colombianos en la Biblioteca Nacional.
Los libros de su propia obra: |La novia enamorada del cielo (1981) —con Roberto Burgos Cantor—; |Tú también eres de lluvia (1982); |El visitante —textos sobre pintura— (1986); |Soñadores de pájaros (1987); |Falso diario (1992); |Wiedemann —ensayo— (1996).
R.H. Moreno Durán escribió en la | revista Quimera: «Santiago Mutis ha construido pacientemente, sin estridencias ni veleidades, al margen de esa inflación de vanidades que caracteriza a la | sociedad poeteril, un orbe propio».
David Jiménez dice: «En |El visitante ha recogido lo más característico de sus temas a partir de una rica experiencia visual. De su obra poética podría decirse que es un diálogo con la pintura. Pero no la traducción directa de lo que ve el ojo al movimiento de la | escritura, pues mirar es aquí mucho más que percibir forma y color; el poema reinventa su mundo con el pretexto del cuadro».
El ensayista Rei Berroa, de George Mason University, escribió en la revista del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana en 1984: |«Tú también eres de lluvia es hiriente por su terrible nostalgia y penetrante por su trágica esperanza y vital soledad».
La poeta mexicana Pura López Colomé dijo sobre |Soñadores de pájaros que «pretende reconstruir más que evocar la infancia del alma» y que «hay un vuelo innegable en cada imagen, en cada canto, que incluso nos hace pensar en el coro de la tragedia antigua —momento lírico por antonomasia— que le permitía a | la poesía elevarse a otro plano, el del mundo ideal».

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