MAC DOUALL, ROBERTO (Zipaquirá, 1851; Bogotá, 1920). Otero Muñoz
dice que fue «lazo de unión entre las generaciones de
|El
Romancero Colombiano y
|La Lira Nueva (1851-1886)». De
ascendencia escocesa, fue ingeniero, científico, educador,
diplomático y político y se destacó por sus traducciones teatrales
y de poetas ingleses y franceses. Su obra principal,
|El joven
Arturo (1883) —siete cantos en octavas reales en los
cuales critica festivamente los sistemas de educación— fue muy
controvertida, y se reprodujo con otras póstumamente en un volumen,
en 1930. Pero su más conocido poema, por haber sido divulgado en
numerosos textos escolares, es su romance histórico sobre la
batalla del Bárbula y la muerte de Atanasio Girardot. Fue uno de
los mayores —en edad—miembros de La Gruta Simbólica.
MARCÍA, RAFAEL E. (Salamina, 1866-1939). Hizo secundaria en el
Colegio Santo Tomás de Manizales. Se destacó como periodista
satírico, en su periódico El Granuja. Lírico costumbrista, maestro
del soneto, premiado por
|Bolívar en el Chimborazo. Su obra,
considerada quevedesca por el
|libro Salamina: ciudad poesía
(1956), se destacó
|en Lecturas de Antioquia y
Caldas.
|
MACÍAS, LUIS FERNANDO (Medellín, 1957). Profesor de literatura y
lingüística en la Universidad de Antioquia.
Libros:
|La flor de lilolá (1986);
|La rana sin dientes
(1988);
|Casa de bifloras (1991);
|Del barrio las
vecinas (1988);
|Una leve mirada sobre el valle (1994).
Novelas:
|Amada está lavando (1979) y
|Ganzúa
(1989).
Dice Manuel Mejía Vallejo: «Sus estudios de español y literatura,
su ejercicio frente a la poesía y el hecho de ser uno de los
mejores repentistas y trovadores colombianos, lo capacitan para el
dominio de la cuestión formal, menos simple de lo que parece. Lo
demás es una especie de don, responsabilidad de creador
desconfiado, facilidad con disciplina».
MACHADO, GONZALO (Popayán, 1884-1924). Hizo las delicias de sus
coterráneos con sus epigramas y con sus urticantes notas
periodísticas. Sobre sus versos dijo Víctor M. Londoño: «Nos dejan
la impresión de un grato sueño que se desarrollara armoniosamente a
lo largo de un bloque de mármol».
MACHADO LARGO, JOSÉ FERNANDO (Supía, Caldas, 1957). Estudios de
derecho en la Fundación Universidad de Manizales. Integrante del
grupo La Barra de su ciudad natal. En 1982 publicó en compañía de
Idelfonso Buitrago Arango el libro
|Letanías de la
ausencia.
MACHADO LOZANO, ALBERTO (El Líbano, Tolima, 1915). Promotor
nacional de cultura y recreación cuando fue ministro de Educación
Jorge Eliécer Gaitán. Considerado —dice
|Palabra viva
(1991) de Carlos Orlando Pardo— como el principal pionero del
movimiento cultural de su tierra natal. Autor de las novelas
|La
tierra los llamaba, El castigo de la sangre, Bajo los cedros y
|Los peregrinos de la muerte, finalista en el concurso Esso.
Para teatro escribió
|Manos sucias. Libros de versos:
|Selección poética y
|Caracolas de niebla (1993).
MADIEDO, MANUEL MARÍA (Cartagena, 1815; Bogotá, 1888). Muy joven
viajó a Estados Unidos y adquirió una excepcional preparación
intelectual. Fue abogado, educador, periodista, parlamentario,
fecundo autor teatral y de novelas costumbristas —precursoras
del naturalismo en el mundo»— polémico ensayista político y
religioso. Traductor, desde luego. Sus más destacados trabajos
fueron filosóficos. Prestó meritorios servicios a la instrucción
pública. Sus
|Poesías se publicaron en 1859, precedidas por
un tratado de métrica y de un prólogo de José Joaquín Ortiz.
Después:
|Ecos de la noche (1870) y
|El 25 de
septiembre. Su
|Canto al Magdalena «vivirá mientras
nuestro río arrastre sus turbias ondas», dijo Salvador Camacho
Roldán.
Don Juan Valera conceptuó que su obra poética es «muestra del
candor natural y sin aliño con que sin duda hace versos en Colombia
todo hombre de ingenio y de ciencia, fijando sus fugitivas
impresiones por medio de la palabra rítmica, y procurando
transmitir y perpetuar la idea y el sentimiento que ha despertado
en su espíritu la naturaleza circundante».
MADRID-MALO, NÉSTOR (Carmen de Bolívar, 1918; Bogotá, 1989).
Estudió primaria y secundaria en Barranquilla, ciudad en la que
vivió mucho tiempo y a la que amó y cantó. Se graduó en la
Universidad Nacional en Bogotá y adelantó estudios sociales en una
universidad de Roma. Ocupó numerosos e importantes cargos, entre
ellos el de gobernador del Atlántico, director nacional de
Planeación, asesor jurídico del Senado de la República; fue
profesor universitario, magistrado y notario en sus últimos días.
Era un intelectual de tiempo completo, de envidiable cultura,
académico de historia y fundador y director de la revista El Café
Literario. Incursionó también en el ensayo político e histórico, en
la narrativa y el teatro.
Sus libros de poesía:
|Los sueños recobrados (1949);
|Memoria de los sueños (1959);
|Poemas italianos
(1967), escrito cuando desempeñó la consejería de la embajada
colombiana en Roma;
|Navegante del sueño (1976). En 1985
recogió en un volumen titulado también
|Memoria de los sueños
los cuatro libros anteriores y le agregó nuevos poemas. También
publicó
|50 años de poesía colombiana 1924-1974 en 1973, la
antología
|Los árboles en la poesía castellana (1973) y
|Sonetos reunidos (1989).
MAGDA-STELLA —Magda Stella Quintero de De la Pava—
(Sevilla, Valle,
|1935). Abogada, psicopedagoga con mención
en trastornos de conducta en menores, autora de artículos sobre su
especialidad y aficiones y del libro
|El juego como tratamiento
psico-pedagógico para niños preescolares con conflictos
emocionales (Caracas, 1984). Residió muchos años en Venezuela,
donde publicó sus primeras obras:
|Las palabras (1970);
|Canciones-poemas para niños (1989).
MALDONADO SIERRA, ÓSCAR EMILIO (El Difícil, Ariguaní, Magdalena,
1957). Secundaria en Barranquilla. Licenciado en lenguas modernas
por la Universidad del Atlántico, se dedica a la docencia.
Libro:
|Pedazos de vida (1992).
MALO, NÉSTOR AUGUSTO (Carmen de Bolívar, 1909; Barranquilla,
1975). Estudió secundaria y contabilidad en Cartagena. Fue un
hombre discreto, sentimental y grande de espíritu. Dejó muchos
poemas inéditos y publicó dos libros:
|Las pájaros de la
lluvia (1943)
|y Las flautas del viento (1965).
MALLARINO FLÓREZ, GONZALO (Bogotá, 1958). En antología poética
del Gimnasio Moderno, en el
|Panorama inédito de la nueva poesía
colombiana (1986) preparado por Santiago Mutis y en
|Tres
poetas bogotanos inéditos (1986) fueron publicados sus primeros
versos, algunos de los cuales también obtuvieron honores en Cali en
el Concurso «Octavio Paz» y en Valparaíso, Chile, en el IV Concurso
Iberoamericano de Poesía «Javiera Carrera» en 1986. Después publicó
sus libros:
|Las llantos (1988) y
|La ventana profunda
(1995).
Giovanni Quessep le dice a Mallarino Flórez su predilección
por «tus poemas, su lenguaje transparente y el mágico sentido de
que están hechos. Qué lejos están de todo ese lenguaje confuso tan
de moda en la nueva poesía colombiana, de todo ese surrealismo
deleznable que nos agobia».
José Luis Díaz Granados dice que la de Gonzalo es una «poesía que
se destaca por su introspección, por la búsqueda de territorios
multicolores, entre el humor y la nostalgia, dimensión que se
prolonga en sólidas y hermosas narraciones».
Y Hernando Caro Mendoza en el prólogo de Los llantos: «Es
indudablemente, poesía para ser dicha en voz alta, con todas sus
consecuencias.
Mallarino tiene predilección por los ritmos bien medidos y los
períodos bien equilibrados... Para el poeta bogotano el agua, la
lluvia, el rocío, la bruma, lo rodean como el mar al griego, y los
ve transformarse ante sus ojos...».
MANRIQUE, JOSÉ ÁNGEL (Santafé de Bogotá, 1777; Cácota, Norte de
Santander, 1822). Dice Javier Arango Ferrer en la
|Historia
Extensa de Colombia: «Es un ejemplo del genio festivo —hoy
perdido- que caracterizó al Bogotá de antaño. El humor regocijado
de los repentistas, en la décima y la redondilla sube a mayores en
el aristócrata José Ángel Manrique, conspirador en 1794 y sacerdote
ejemplar por el resto de sus días». Pero lo cural no quita lo
valiente, y así es que escribió
|La tocaimada (1855) para
burlarse de la población como venganza por una mala
curación...
Manrique, hijo de doña Manuela Santamaría, animadora de la
Tertulia del Buen Gusto, estudió en El Rosario. En 1794 fue
perseguido con Nariño, Zea y otros patriotas. También, fuera de la
mencionada sátira, escribió
|La tunjanada.
Elocuente patriota, fustigó a los españoles, quienes lo apresaron
para llevarlo a España, pero él se les fugó en Santa Marta. Al
saber el triunfo de Boyacá, ciego y sin recursos se trasladó a
Bogotá, donde Bolívar le ofreció un puesto en el coro de la
Catedral, que él no aceptó. Pero sí el curato de Cácota, donde fue
a morir.
MANRIQUE ARDILA, JAIME (Barranquilla, 1949). Narrador, traductor
y crítico de cine. Obtuvo en 1975 el premio del II Concurso
nacional de poesía «Eduardo Cote Lamus» por su libro
|Los
adoradores de la luna (1976). En Nueva York, donde reside, ha
publicado su libro de poemas bilingüe
|Mi noche con Federico
García Lorca y la antología
|Poemas de amor de sor Juana
Inés de la Cruz, traducidos al inglés con Joan Larkin.
Es autor también de tres novelas en inglés,
|Colombian gold,
Latin moon in Manhattan y
|Twilight at the Equator, y una
en español,
|El cadáver de papá.
Dice María Mercedes Carranza: «La poesía de Manrique se desarrolla
dentro de un clima cultural muy diferente al nuestro: el clima de
la cultura norteamericana. Y hablo de clima en forma deliberada: no
es que su poesía esté influida por la poesía norteamericana, es
poesía norteamericana escrita en español. Esto que a primera vista
puede parecer un juicio negativo, no lo es. Muy por el contrario:
en sus manos el lenguaje poético adquiere una frescura y una
originalidad inusuales entre nosotros y su escritura, a mi juicio,
es una de las más interesantes de la poesía colombiana de los
últimos años».
MANTILLA ORBEGOZO, DANIEL (Piedecuesta, 1836; Bogotá, 1868).
Estudió en San Bartolomé en Bogotá y en París continuó asignaturas
de literaturas extranjeras. Sus primeras producciones en verso
fueron publicadas en La Guirnalda por José Joaquín Ortiz.
Periodista de magnífica prosa. Residió en Bogotá, Piedecuesta y
Cúcuta. Escribió también novelas
|(Resignación y
|Una tarde
de verano) y
|
ensayos críticos sobre José María Samper y
Emiro Kastos, Lamartine y Jorge Sand. «El Musset de Colombia» y
«primer lírico del Estado de Santander» lo llamó su colega Adriano
Páez, quien publicó su breve obra poética. Pombo consideró su poema
|A Elvira como «una de las mejores composiciones que el numen
del dolor ha inspirado en nuestra lengua». Páez dice que entre sus
obras «campea el magnífico canto a la desgracia y al dolor
|Date
obolum —en el cual pedía un pan para el desgraciado poeta
Daniel Cardona—. Si Abel Karl (su seudónimo) no hubiera
escrito otras obras, ese canto en prosa, empapado en lágrimas,
bastaría para confiarle el glorioso título de poeta».
MANUEL V., ANÍBAL (Roldanillo, Valle, 1950). En su único libro
publicado
|(Canto del proletario, mención especial en el II
concurso nacional de poesía «Eduardo Cote Lamus» en 1975) dice en
el poema inicial: «¿Títulos?/ No, no ostento títulos/ ni diplomas
que acrediten / ni menciones de honor que cuelguen en las paredes
de mi orgullo». María Mercedes Carranza dice en el prólogo: «La
poesía de Aníbal Manuel es de este mundo. Allí la noche es
simplemente la noche, la fábrica la fábrica, el pan pan y no hay
vino, como no lo hay en la vida corriente... No se da ninguna clase
de retórica. Sólo la convergencia, sutil y difícil, de lograr un
idioma eficaz y unos temas que no son nada ajenos a la experiencia
del poeta... Si Aníbal habla, por ejemplo, de la
|
manera como
un obrero vive en la ciudad, no cae en la falsificación de un tema
—esto es, en el panfleto o la charanga fácil— porque para
él no es el resultado de una impostura. Pero no fracasa porque
además trata de manejar un lenguaje que no se ve limitado por la
forma de representación que consigue dar de esa realidad».
MARCEL, ÁNGEL —Pompilio Iriarte Cadena— (Neiva, 1945).
Licenciado en español en la Universidad Pedagógica Nacional y
master of arts de la del Norte de Iowa (USA), profesor del Gimnasio
Moderno, de la Universidad Pedagógica, Externado, Central y el
Rosario.
Libros:
|Una pausa total (1980);
|Transgresión y
anacronismo (1990) —primera mención de honor del Concurso
Hispanoamericano de Poesía «Octavio Paz» en 1988—. También
recibió el primer premio de poesía «Alférez Real» de la Universidad
del Valle en 1989 y el primer premio del Concurso Nacional de
Poesía «Carlos Castro Saavedra» de la Alianza Colombo-Francesa de
Medellín en 1997. Gonzalo Mallarino Botero dice en el prólogo:
«Este lector piensa que la expresión cabal y sincera de evidencias
poéticas basta para renovar una forma: para justificarla de nuevo.
Y cree que los sonetos de Ángel Marcel, en conjunto, constituyen un
estudio coherente y renovador, lo cual sería suficiente como premio
al arduo intento de un poeta rico en emociones, que ya sabe que su
sola expresión liberadora no basta para comunicarlo con el lector
exigente. A mi modo de ver, entre esta cadena de sonetos hay más de
un eslabón que quedará entre los ejemplos imperecederos, no sólo de
la forma, sino del poema, en el idioma».
MAREL, JORGE —Jorge Hernández Gómez— (Sincelejo,
Sucre, 1946). Autodidacto en artes, literatura, periodismo y
pintura. Director de la Casa de la Cultura de su ciudad natal,
profesor de literatura en la Universidad del Norte,
Barranquilla.
Libros:
|Palabras en el tiempo (1976);
|Nocturnos del
mar (1982);
|Palabra por palabra (1984);
|Las antiguas
palabras (1986);
|La palabra que amaba (1983);
|El mar
y las palabras (1989) y
|La última elegía (1996). También
seleccionó
|Patrimonio de poesía —antología
cartagenera— (1991) y
|Poemas a la
|mujer—antología colombiana (1991). En 1998 lanza
|Metafísica del mar —suma poética—.
Meira Delmar se identifica con Marel (ambos seudónimos de amor
marino) y con sus versos como olas: «Me ha dado la alegría del
encuentro con la poesía verdadera, poesía en el más alto sentido
del vocablo. Allí están los
|adentros del poeta, hondos,
ciertos. Y los
|afueras, el mar, la noche, el viento, esas
criaturas que nos rodean y nos hacen, en gran parte, la vida.
Poesía hermosa, limpia, desnuda, como la soñaba Juan Ramón
Jiménez».
Manuel Zapata Olivella dice que Marel «lleva el mar adentro,
prisionero como un pez que no puede desbordar las orillas de su
propio sentimiento. En su profunda religiosidad de marinero, Jorge
es hermano de la muerte, los pájaros, el viento y el amor. Tiene la
vocación de los náufragos, los silencios del pez, el miedo a la
inmensidad. Además, él, que conoce lo insondable de la noche, es
reiterante como un contador de estrella. Este libro es un anda en
aguas profundas».
Y Jaime García Maffla: «Poemas breves, muy breves, casi leves, que
juegan con el espacio en blanco de la página, llevando hasta el
decir la intención que, procedente de Mallarmé, busca incorporar a
la poesía las relaciones entre lo visible y lo invisible, la
presencia y la desaparición... El sentido de estos poemas es,
finalmente, restituir su virtud original al Verbo».
MARÍN, ABEL (Villamaría, Caldas, 1888; Buenaventura, 1950).
Abogado de la Universidad Republicana, fijó su residencia, hasta su
muerte, en el puerto vallecaucano, donde se desempeñó como notado.
Poeta sencillo, sentimental, de carácter retraído, su obra quedó
dispersa en diversas publicaciones y en tal cual antología.
MARÍN, ALFONSO (Pereira). La primera información nos la da
Cecilia Caicedo de Cajigas: «Supimos de Alfonso Marín, refugiado en
las solitarias playas de Capurganá (soledad gratificante que
interactúa con el recóndito ser de este poeta), en donde lo
convencional, normado y rutinario lo desplazó, en auto-exilio
voluntario, hacia una vida elemental en procura de valores, de
realizaciones más próximas a la serenidad».
Libros:
|Con...secuencias (1983);
|Uni-versos
(1985).
La misma autora de
|Literatura risaraldense (1988) nos dice:
«Marginal en doble sentido, el primero por su intencionalidad de
referir en eco asordinado el mundo del desprotegido y una segunda
marginalidad entendida por el poeta como exclusión consciente del
mundo cotidiano... Prácticamente todo el mundo de la marginalidad
social encuentra eco en los temas tratados por Marín, un autor
desconocido a nivel nacional que amerita por su trabajo mayor
divulgación y mejor conocimiento». Su narrativa se confunde con sus
versos en esta temática de protesta existencial.
MARÍN ARIAS, ÁLVARO (Manzanares, Caldas, 1958). Zootecnista de
la Universidad Nacional de Bogotá, destacado en el concurso
convocado por la Casa de Poesía Fernando Mejía Mejía, de Manizales,
en 1991.
Libros:
|Jinete de sombras (1992);
|La brújula no quiere
marcar más el norte —ensayos— (1996).
Al presentarlo en una serie de nuevos creadores colombianos el
editor del Magazín Dominical de El Espectador, Juan Manuel Roca,
dice: «Como ensayista ha dado muestras de gran agudeza. Creemos que
se destaca, entre los autores nacidos a partir de 1950, como serio
investigador de carácter independiente: no gusta de la siesta del
rebaño. El sabe, como en el borgesiano cuento de Ulrika, que ser
colombiano es un acto de fe, aunque para muchos, sea un acto de
mala fe». Antes el mismo Roca había escrito: «Álvaro Marín es
además de un sugestivo, sutil poeta, uno de los mejores prosistas,
ensayistas de su generación».
MARÍN CONTRERAS, DIEGO (Barranquilla, 1958). Licenciado en
filosofía y letras. Docente en diversos colegios y universidades en
las áreas de literatura y redacción periodística. Columnista del
Heraldo y de Tiempo Caribe. Director de la Biblioteca Piloto del
Caribe y de la Biblioteca Departamental del Atlántico.
MÁRQUEZ CASTAÑO, HUMBERTO (Aguadas, Caldas, 1940; Pasto, 1986).
Graduado en filosofía y letras en la Universidad de Caldas,
profesor de literatura y funcionario de la Universidad de Nariño
hasta su asesinato. La misma editó su
|Obra poética como «un
justo reconocimiento a su labor y homenaje póstumo» al cumplirse un
año de su desaparición. Bruno Mazzoldi dijo que «los poemas de
Humberto Márquez me hicieron entender que el peso de la memoria es
el peso de la tierra, y que no se levanta si no se escala». Alberto
Quijano Guerrero dice en el prólogo que Márquez fue un filósofo
doblado de poeta y agrega: «Como de la confrontación de sueños y
circunstancias entran en escena las injusticias, la violencia, los
conflictos bélicos, el hambre, el odio, la violación de todos los
derechos humanos, el poeta quiso dejar testimonio de su
sensibilidad ante lo que ocurría. Y articuló sus voces de anatema y
rebeldía. Guardar silencio hubiera sido incurrir en complicidad
correlativa. Cuando el hombre padece, agoniza y muere, los testigos
de su pasión no deben dejarse empequeñecer por la cobardía. Por
lealtad a estos postulados, Humberto Márquez Castaño se magnificó
en el sacrificio».
MÁRQUEZ CRISTO, GONZALO (Bogotá, 1963). En 1989 participó en la
fundación de la revista Común Presencia (premiada por Colcultura en
1992) y es su director. Posee su propia impresora. El proyecto de
su novela
|Ritual de títeres obtuvo beca de creación de
Colcultura en 1990. Poemas suyos han sido traducidos al francés,
italiano, portugués e inglés.
Libro de poesía:
|Apocalipsis de la rosa ( 1988 ) y la
novela mencionada, que apareció en 1992.
El poeta argentino Roberto Juarroz dijo:
|«Apocalipsis de la
rosa me parece un valioso ejemplo de lo que debe ser la
poesía... Me atrae especialmente su sentido de los contrastes
fundamentales, su
|pacto con la sorpresa, la contención del
lenguaje, la natural osadía para atravesar los límites, la
proyección de silencios que hay en sus palabras, el modo de buscar
la videncia iluminadora y no el artilugio o el simulacro que sólo
deslumbra a los incautos».
Y el francés Roger Munier: «Es un pequeño libro cautivante. Por la
grandeza de su inspiración, por la sorpresa de las imágenes que
siempre tienen un gran poder y actúan dentro de lo impredecible,
permanecemos bajo su bello suspenso, desconcertados, felices, al
borde del abismo... Su poesía fuerza la intimidad de los
dioses».
MARROQUÍN, ANDRÉS MARÍA (Santafé de Bogotá, 1796-1833). Estudió
en San Bartolomé y pasó la mayor parte de su vida entregado a la
cultura y a la agricultura en su hacienda de Yerbabuena. Fue
regidor, consejero, alcalde y prefecto de Cundinamarca,
convencionista en 1831 y tesorero de la provincia. En su juventud
también fue miembro destacado de El Parnasillo, donde se conocieron
sus versos. Su obra poética fue discutida y menospreciada por su
formalismo neoclásico. Su
|Oda al chocolate figuró en muchas
antologías para paladeo de Miguel Antonio Caro.
MARROQUÍN, JOSÉ MANUEL (Bogotá, 1827-1908). Otro patriarca de
nuestras letras que —tal como les sucedió a Marco Fidel Suárez
y a otros escritores de su siglo— llegaron en mala hora a la
Presidencia de la República. «Hidalgo campesino pero colocado en la
más alta esfera social, fue Marroquín el castellano de Yerbabuena.
De ilustre familia, dueño de cuantiosa y heredada fortuna, mimado
por la sociedad, pudo dedicarse tranquilamente al cultivo de las
letras durante toda su larga existencia» —dice Antonio Gómez
Restrepo—... pero se dejó tentar por la política. Fue uno de
los fundadores de la Academia Colombiana, correspondiente de la
Española, y del periódico El Mosaico y su memorable tertulia. Entre
sus más famosas obras literarias figuran la novela
|El moro,
el
|Diccionario ortográfico en verso (que memorizaron
nuestros abuelos) y el
|Tratado de ortografía y ortología. De
sus poesías se hicieron ediciones en 1867 y en 1875. De Marroquín
dijo Rafael Pombo: «Es más bien un poeta en prosa» y siempre se le
celebraron su lenguaje y su gracejo de buena ley. Otros libros
suyos:
|En familia (bocetos familiares e historia de la
hacienda Yerbabuena),
|Poesías (1867);
|Obras escogidas
(1875); Ofrendas al ingenio (antología poética hecha con
Ricardo Carrasquilla),
|Entre primos (novela que hizo llorar
a Carlos E. Restrepo «como no lo había hecho sino
|María»);
así como
|Blas Gil y muchas otras novelas, cuadros de
costumbres, fábulas y comedias.
Al frente de la primera magistratura de Colombia, presidió el
ominoso episodio de la separación de Panamá. Por ello dice de él
Eduardo Lemaitre: «Disfrazado perpetuamente de sonrisa y chiste,
fue como un ataúd cubierto de flores... Su mundo, el mundo de donde
no debió salir nunca, era el de las letras. La publicación de La
|perrilla en 1895, ya le había dado fama. El poemita es
ingenioso y buena muestra de poesía festiva». El mismo Marroquín se
había definido perfectamente: «Yo siempre fui inclinado a la
frivolidad».
MARTÁ, ADOLFO —Francisco Adolfo Támara Cumplido—
(Sincelejo, Sucre; Barranquilla, 1965). Hizo estudios secundarios y
superiores en Cartagena. Periodista de tiempo completo, crítico
literario y social, autor del «más importante poemario escrito en
el país en los inicios del denominado proceso de la Revolución en
Marcha» —dice en su exégesis Abel Avila. Con Porfirio
Barba-Jacob dirigió la revista Mundial —de su propiedad—.
Fundó y dirigió también la revista literaria Ariel, el semanario
Alma Escolar y el periódico El Proletario.
Libros:
|Vaso santo (1925);
|Carteles proletarios
(1934) y
|Romances y cánticos (1961).
MARTÁN GÓNGORA, HELCÍAS (Guapí, Cauca, 1920; Cali, 1984). Uno de
los más fecundos y en realidad el más popular de los poetas de su
generación, cuyo registro, amplio como su personalidad jocunda y
tórrida, abarcaba lo marino, lo afrocubano, lo religioso, lo
amoroso, lo social. Todo para él era poesía. Abogado,
parlamentario, docente, fue un servidor público de alta categoría y
por tanto recibió distinciones académicas, condecoraciones,
representaciones en el país y en el exterior, de orden artístico,
pedagógico, editorial y periodístico. Fuera de sus numerosos
libros, publicaba Esparavel, una revista en la cual se comunicaba
con corresponsales de todo el mundo en un lenguaje entre coloquial
y poético, a veces polémico —sobre todo para quienes
criticaban su exuberancia— y siempre entusiasta y fervoroso
con lo que él consideraba una alta misión de cultura. Rafael Maya,
entre otros, lo consideró «intérprete del sentimiento popular,
cronista lírico del campesino, poeta de la raza y de las memorias
épicas».
Su primer libro, que escribió cuando era estudiante en Medellín,
se llamó (influencia de la tierra)
|Mazorca de canciones.
También publicó una novela, criticada por ser «muy poética»,
denominada
|Socavón, ganadora del segundo premio Esso en
1964. Hizo el
|Indice poético de Buenaventura en 1979.
Su bibliografía poética:
|Evangelios del hombre y del
paisaje (1944);
|Desvelo (1947);
|Canciones y jardines
(1950); Océano (1950); Nocturnos y elegías (1951);
|Cauce
(1953);
|Humano litoral (1954); Lejana patria (1955); Memoria de
la infancia (1957);
|Nuevo laberinto (1957); Siesta del
ruiseñor (1963);
|Encadenado a las palabras (1963);
|Los pasos en la sombra (1964);
|Lo rosa de papel
(1964);
|Casa de caracol (1965);
|Treno (1966);
|Summa poética (1969);
|Diario del crepúsculo (1971);
|Auto de fe (1975);
|Breviario negro (1978);
|Color
de Dios (1980); Escrito en el Valle (1977);
|Música de
percusión (1974);
|Poesía (1975);
|Poesía
(1980).
MARTES CHARRIS, CONCEPCIÓN (Polonuevo, Atlántico, ¡956).
Licenciado en filología e idiomas en la Universidad del Atlántico.
Profesor de español y literatura en Cartagena y en El Carmen de
Bolívar. Libro:
|Farallón desnudo de los vientos
(1992).
Colabora en diferentes medios literarios del país y dirige la
página de poesía «Comuna de sueños».
MARTÍN, CARLOS (Bogotá, 1914). El menor cronológicamente (y
único sobreviviente) del grupo de Piedra y Cielo, fue el segundo en
darse a conocer, después de Rojas, en los cuadernos quincenales que
con el nombre del grupo se publicaron entre 1939 y 1940. Y sigue
tan campante, después de los 80, escribiendo, amando, viajando y
haciendo más y más amigos. Abogado, catedrático en Colombia y desde
1961 vitalicio por concurso y por decreto real en Utrecht, Holanda,
académico de la lengua en Colombia y en Venezuela, país que le
concedió la medalla «Lucila Palacios» del Círculo de Escritores. En
1935 y en 1936 ganó respectivamente los concursos de ensayo y
poesía con motivo de los 300 años de la muerte de Lope de Vega y
del centenario de Bécquer. En 1989 ganó el primer premio de poesía
«Aurelio Arturo».
Su obra en verso incluye, hasta el presente, los siguientes
libros:
|Territorio amoroso (1939);
|Travesía terrestre
(1943);
|Es la hora (1973);
|Epitafio de Piedra y Cielo y
otros poemas (1984);
|El sonido del hombre (1986);
|Hacia el último asombro (1991);
|Perdurable fulgor
(1992);
|Habitante de nuevo y viejo mundo (1995);
|Vida en
amor y poesía (1995). Y en su obra crítica se destacan:
|La
sombra de los días (1952);
|Piedra y Cielo en la poesía
hispanoamericana (1962);
|América en Rubén Darío (1972);
|Hispanoamérica, mito y surrealismo (1986);
|Tomás Vargas
Osorio (1990) y
|Otto Morales Benítez (1995). En 1993
publicó su traducción —y prólogo.— de
|El cementerio
marino de Paul Valery. Y en 1995
|Vida en amor y poesía
—suma poética—.
Entre sus mejores poemas iniciales —dice el poeta ecuatoriano
Jorge Carrera Andrade— «se encuentran los de inspiración
americana, en los que hay versos claves que contienen la verdad de
nuestro continente, en sus más claros atributos: el viento
universal, el hemisferio abierto sin color ni fronteras, la sed de
libertad...»
Y el poeta venezolano Vicente Gerbasi: «La poesía de Carlos Martín
parte de lo humano y los elementos reales que emplea completan
mágicamente los irreales, hundiéndose así en los ámbitos del
misterio y del milagro. Logra la corporeidad de lo incorpóreo...
Sangre, ojeras, amor: lo humano, son los tallos alimentando la
corola, el color, la medida, el perfume, la creación. Estos
elementos resuelven finalmente su mundo erótico. Ellos podrían
constituir un peligro en una imaginación pobre, pero en Carlos
Martín sirven de impulso y lo colocan en una profunda corriente
cósmica, lo elevan y lo hacen tocar las diferentes zonas del
misterio... Este poeta que sigue las más nuevas corrientes poéticas
oye la voz del subconsciente y en su voluntad creadora, logra darle
los más sorprendentes toques y matices».
MARTÍNEZ, JAIME ARTURO (Sincelejo, Sucre, 1946). Estudió derecho
y ciencias políticas en la Universidad de Cartagena y es profesor
de literatura.
Libros:
|Autorretracto (1989);
|Hasta el sol de hoy
(1993).
El poeta Hernando Socarrás —con quien compartió Martínez el
primer lugar en el concurso Libro de Poesía Regional Costeña, de El
Túnel y la U. de Córdoba en 1981— dice que «Jaime Arturo
Martínez marca el lugar de la condición habitable del hombre».
MARTÍNEZ, JUAN CRISTÓBAL (Girón, 1896; Bucaramanga, 1959).
Abogado de la Universidad Nacional, fue diputado y senador Famoso
periodista (firmaba Juancé), dirigió con Manuel Serrano Blanco el
diario El Deber publicó las novelas
|Margarita Ramírez tuvo un
hijo y
|El último pecado, y los libros de crónicas
|Quince minutos de intermedio, Risas y muecas, Todo al vuelo,
Confesiones literarias y
|Carnet. Su poesía, melancólica
y sentimental, aparece en páginas antológicas.
MARTINEZ BETANCOURT, ALVARO (Guaitarilla, Nariño, 1951). Abogado
de la Universidad de Nariño, docente y funcionario de educación,
promotor de cultura, compositor musical, cuentista.
Libro:
|Galopes del viento (1985).
A su primera obra se refiere Carlos Bastidas Padilla elogiando la
«sinceridad y la buena madera de su autor que busca en sus sueños y
en su tierra los argumentos para su propia voz. Sorprende constatar
el hecho de que sin desdeñar los manidos temas de la poesía
tradicional de Nariño —tan folclorista, romántica, mística,
demasiado sonora— Martínez Betancourt logra darle a su lírica
un acento que concilia al poeta con el simple ciudadano: el hombre
sensible que mira arrobado la salida de la hermosa aurora y las
encendidas flores de su parque»... Este libro «es rico en imágenes
que trazan un recuento de la vida del autor y de su visión del
mundo y de la soledad del hombre y de su impotencia...».
MARTÍNEZ COLLAZOS, DAVID (Bucaramanga, 1891-1967). Fiscal de los
Juzgados Superiores de Bucaramanga y del Tribunal Superior de San
Gil. Primer premio del Certamen de Poesía Lírica en los III Juegos
Deportivos Bolivarianos en Venezuela (1953) con su poema
|Canto a
Caracas, la olímpica.
MARTÍNEZ COLLAZOS, LEONARDO (Bucaramanga, 1887-1959). Abogado.
Versos suyos aparecen en el libro antológico
|Poesía
santandereana, editado por la Gobernación de ese
departamento.
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, GUILLERMO (La Plata, Huila, 1952). Ensayista,
editor, director del Instituto Huilense de Cultura, profesor de
literatura hispanoamericana y de español. Asesor de la revista
China hoy en Beijing, China Popular. Miembro de los comités de
redacción de las revistas literarias Ulrika y Puesto de Combate, de
Bogotá. Beca Colcultura de creación individual en poesía en 1993.
Fundador y director de la editorial Trilce.
Libros:
|Declaración de amor a las ventanas (1980);
|Diario
de medianoche y otros textos (1984);
|Marx y los poetas
—selección y notas— (1986);
|Puentes de niebla
(1987);
|El bosque de los bambúes —versiones de poesía
china— (1988);
|Mitos del Alto Magdalena (1990);
|Lu
Xun, poemas —versiones— (1990);
|El árbol puro de
río (1994);
|El solitario de la montaña vacía
—traducción de poemas de Wang Wei— (1995).
Fernando Linero escribió: «Frente a tanta palabra estridente y
desbordada, la de Guillermo Martínez, dotada de cierta levedad,
acaso de la misma de la que habla Ítalo Calvino en sus muy
conocidas siete propuestas, tiene la virtud de lo simple».
Álvaro Bejarano afirma: «Porque he visto potencialidad expresiva
es que saludo la llegada de Guillermo Martínez a la poesía
colombiana. Tiene acento personal, sin cargantes intenciones
renovadoras. Vale decir que su poesía está hecha de vida y no de
artificios que componen muchas vidas de poetas nuevos que por eso
mismo se pierden».
Y Humberto Senegal: «Aquello que Guillermo Martínez tiene que
decir en su poesía, utilizando una palabra, unas imágenes, los
signos de los cuales otros abusan, lo sugiere desde lo más hondo de
su existencia, y lo sugiere hacia dentro, hacia su propia intimidad
alimentada de experiencias vitales...».
MARTÍNEZ MADROÑERO, CARLOS (Pasto, 1902-1988) Escritor y
educador, ejerció la docencia en la Universidad de Nariño y en
importantes planteles en Bogotá, Medellín, Cali, Pasto, Túquerres e
Ipiales. También fue asesor de enseñanza primaria y secundaria de
la Secretaría de Educación de Nariño y primer director del
reformatorio de menores «Benjamín Belalcázar». Fundó y dirigió los
semanarios humorísticos Arlequín y Colombina.
Libro:
|Cantos de pájaro salvaje (1988).
Vicente Pérez Silva dice sobre su poesía: «Carlos Martínez
Madroñero fue un verdadero innovador en los módulos de la expresión
poética; un poeta que imprimió cierta novedad en la figura, en el
símil y en la metáfora; un poeta de suaves tonalidades que le dio
movilidad a la métrica y se apartó de los cánones imperantes. Es un
poeta de acentos inconfundibles, donoso en el ritmo, dúctil, que
sabe y maneja los secretos de la forma; original en sus imágenes;
magnífico en sus concepciones y diáfano en el decir. A nuestro
parecer, sus poemas tienen en el fondo una gran fuerza lírica y son
espontáneos. Este artífice del verso está plenamente identificado
con la razón de John Keats cuando dijo: Creo que si la poesía no
brota tan naturalmente como las hojas en el árbol, valiera más que
no lo hiciera nunca».
MARTÍNEZ MUTIS, AURELIO (Bucaramanga, 1884; París, 1954). «Poeta
autóctono y representativo del alma colombiana, porque ha sabido
cantar sus glorias, sus dolores y sus esperanzas y sus héroes... la
religión, el amor y la naturaleza», fue coronado por sus paisanos
en 1932. Sus poemas fueron laureados en concursos nacionales e
internacionales:
|La religión y la Independencia en los
juegos florales de Bogotá en 1910;
|Salve, España gloriosa en
Cádiz, en 1912;
|La epopeya del cóndor, premio, en 1914, de
la revista Mundial, que dirigía Rubén Darío (fue publicado en
Bogotá en 1935);
|La epopeya de la espiga, galardonado en el
Congreso Eucarístico de 1913;
|La esfera conquistada, en
Chile en 1920 (Rafael Maya dijo que éste supera a la mayor parte de
los poemas épicos escritos en lengua castellana). Martínez Mutis
obtuvo el título de pedagogo en Chile y ejerció el magisterio
ampliamente y en toda su significación. Algunos de sus libros
publicados:
|Mármol (1921);
|Lo torre de Babel (1937);
|La tercera salida de don Quijote —drama lírico—
(1938);
|Romancero del tabaco (1941);
|Biografía de Elena
Mutis o un país alrededor de una mujer (1954) y
|Julio
Flórez, su vida y su obra (1973).
«Cazador de laureles... de quien podría escribirse un opúsculo:
Martínez
|Mutis o la inutilidad del laurel», dijo Jaime
Barrera Parra en un espléndido esbozo biográfico que concluye así:
«El botín literario lo hizo más pobre. Fue linotipista en Santiago
y llevó el overol azul con dulce maestría. Sonrió a las horas de
penuria con una sonrisa de niño que amparaban los ojos árabes.
Nunca perdió su fe ni su continencia. Otros, sus compañeros de
generación y de credo, hacían fundaciones en la política, se hacían
elegir diputados, iban al exterior como diplomáticos, ganaban
sueldos saludables. El seguía siendo pobre y dulce. Al regresar al
país con su diploma de pedagogo le ofrecieron la capitanía de un
barco en el Magdalena. En Colombia sólo el Estado es humorista.
Martínez Mutis no se desalentó por este percance. De pronto, por
primera vez en la vida, empezó a soplarle un poco de lógica. Fue
nombrado rector del Colegio de San Simón de Ibagué. Pero un bello
día, como saliera al campo de vacaciones, al regresar a su
magisterio, con los bolsillos llenos de florecillas, supo que había
sido destituido. Entonces, sereno y escéptico, comprendió que éste
era un país arbitrario. Se marchó a su tierra natal con la cabeza
llena de canas».
Y Rafael Maya completa este triste retrato: «Como hombre fue
Martínez Mutis un personaje excéntrico, pero cordial y
profundamente humano. Recorrió varios países de Hispanoamérica, y
desempeñó toda clase de oficios compatibles con ese riguroso
sentido de la dignidad moral, que fue una de las virtudes más
características de su temperamento. Anduvo metido en empresas
quijotiles, de las cuales salió maltrecho, económicamente, pero sin
que hubiese perdido nunca la afición por la vida azarosa y por los
lances imprevistos de la fortuna... Poeta, y nada más que poeta,
sentía en ocasiones la rabia de la impotencia, cuando quería vengar
agravios, o alcanzar algún honor a que creía tener derecho, y que
se le negaba. Sólo en sus últimos años logró ser nombrado
vicecónsul de Colombia en París. Recompensa un poco tardía, pero
que significó un positivo alivio en la vida del gran poeta».
Al celebrar su centenario, la Gobernación de Santander abrió un
concurso para premiar la mejor biografía suya, que fue ganado por
Antonio Cacua Prada con el
|libro Aurelio Martínez Mutis, poeta
de la patria, de la raza y de la fe (1986). El mismo Cacua
publicó después
|Martínez Mutis, el poeta de las epopeyas
(1988).