LAGOS, RAMIRO (Zapatoca, Santander, 1922). Grado en filosofía y
letras en la Universidad Javeriana de Bogotá, especializado en
filología hispánica en España. Ejerce la docencia en la Universidad
de Notre Dame en Indiana y en la de Carolina del Norte en
Greensboro, Estados Unidos, donde preside el Centro de Estudios
Poéticos Hispánicos.
Ha publicado las antologías
|Máster de rebeldía en la poesía
hispanoamericana (Madrid, 1974);
|Poesía liberada y
deliberada de Colombia (1976) y
|Mujeres poetas de
Hispanoamérica (1986). De su propia obra, que según Rafael Díaz
Borbón está en «la confluencia de tradición y contemporaneidad, del
rancio clasicismo de la forma y el toque de actualizada
sensibilidad social e histórica latinoamericana» son sus libros
|Canción entre roca y nube (Madrid,
|1952); Brisnas de una
canción rota (Madrid,
|1955); Sinfonía del corazón distante
(1958); Testimonio de las horas grises (Madrid,
|1964);
Ritmos de vida cotidiana (Madrid, 1966);
|Romances de pie
quebrado (1970);
|Ráfagas y cantigas (1978);
|Cantos de
gesta comunera (1981); Bodegones de Eros y otros cantos (1995).
Su obra figura, entre otras selecciones, en
|Ocho poetas
hispanoamericanos en Madrid (1987).
LAGOS CASTRO, ANTONIO (Zapatoca, Santander, 1927). Ejerce la
docencia y ha publicado en Bucaramanga sus libros de versos
|Canto a Kennedy (1967) y
|Canciones para la marcha
(1968).
LALEMAND, ENRIQUE (Riohacha, Guajira, 1895-1977). Estudió en el
Liceo Celedón de Santa Marta, el Colegio Biffi y el Liceo Caldas de
Barranquilla. Fue funcionario, pero por vocación y consagración
apostólica, un educador, director de varios colegios y fundador del
Instituto Padilla. También fue director de los periódicos El
Impulso y Cerbatana, éste fundado por él.
En
|La Guajira en las letras colombianas (1978) dice la
hermana Teodosia Josefina Zúñiga: «Es lamentable no poder contar
con un mayor número de sus poemas, casi todos inéditos, ya que sólo
de viva voz de él logramos obtener el título de muchos de ellos,
porque su última enfermedad no le permitió proporcionarnos todo su
contenido debido a la dificultad para la búsqueda de los
mismos».
LAMUS, GONZALO (Pamplona, 1921). Publicó en periódicos de
Cúcuta. Es autor de
|Gallos y algo más, de una
|Síntesis de
la poesía colombiana y de un folleto de sonetos a damas de la
capital de Norte de Santander.
LAMUS RODRÍGUEZ, ALFREDO (Bucaramanga, 1916; Bogotá, 1982).
Abogado, profesor de ciencias políticas, historia, literatura y
filosofía.
Libros:
|Ansiedad (1938);
|Tema y canto (1945);
|Acuarelas al humo (1954); Yugo y estrella —novela—
(1959);
|Vigilia de la luz (1962), que había recibido el
premio «Martínez Mutis» en 1958; La
|sombra en el agua
(1973).
LEAL, EUTIQUIO (Chaparral, Tolima, 1928; Bogotá, 1997).
Cuentista y novelista, profesor universitario, viajero por el
mundo, fundador y director de talleres literarios. Pero también:
jornalero, periodista, agente viajero, soldado raso, director de la
revista Letras Nacionales y miembro del grupo cultural Pijao.
Libros:
|Mitin de alborada y Música de sinfines (1988). Agua de
fuego, Después de la noche, Cambio de luna, Bomba de tiempo, Trinos
para sembrar, La hora del alcatraz, El oído de la tierra, entre
otros. Traducido a varios idiomas, ganó premios literarios
nacionales e internacionales.
Críticos como Isaías Peña Gutiérrez y Carlos Orlando Pardo
consideran a Leal como uno de los primeros en renovar la literatura
colombiana, de manera especial en cuanto a procedimientos,
técnicas, lenguaje, voces y modos narrativos. El mismo Pardo
publicó en 1988 el libro
|Vida y obra de Eutiquio Leal.
LEIVA, JORGE ERNESTO (Ibagué, 1937). Estudió derecho y ciencias
políticas en la Universidad Libre de Bogotá. En París fue
periodista, activista de la revuelta estudiantil de mayo del 68 en
la barricada de la Gay Lussac; vendedor de frutas en Les Halles,
cantante de tangos en el Bar Veracruz de la Gare du Nort. Siguió un
largo periplo en el cual estudió literatura, historia del cine y
del Oriente (India y
|
China). Visitó Praga y Estocolmo, donde
fue profesor de literatura colombiana en el Instituto
Iberoamericano. Allí fue alumno de Carpentier, conoció y fue amigo
de Neruda, Asturias, Himmet, De Greiff, Dalton y Alberti. En Pekín
participó en la revolución cultural maoísta y fue periodista de
Radio Pekín. En su patria chica fundó la Extensión Cultural de las
Universidades del Tolima y Libre de Bogotá así como la de su
departamento en 1959. Director del Instituto Tolimense de Cultura
|y de los suplementos literarios de Tribuna Gaitanista y de
El Cronista de Ibagué. Ha traducido a poetas franceses.
Sus libros, todos de poesía:
|No es una canción (1959); Poemas
de ausencia (1962);
|La ceniza es el infinito (1963);
|Territorios y ausencia —selección— (1978);
|Diario de invierno (1992);
|Memoria de los caminos
(1996).
Dice Germán Espinosa: «Leiva es, ante todo, un poeta social, no en
un sentido político, sino en otro de comunión. Hay en su poesía un
anhelo de compartir, como lo hubo en la de Vallejo y no en la de
Neruda. Un anhelo también de clarificar antes que protestar. Si se
piensa que el poeta tomó parte activa en la insurgencia estudiantil
de 1968 en París, sorprende que no se nos eche encima con las
protestas consabidas. Prefiere, en cambio, escudriñar en el alma
popular de quien vende pájaros en las calles de Hong Kong o
serpientes en las cocinas de Bud Instand. Comulgar, en fin, con el
alma del universo, con el Tao, principio y fin de todas las cosas.
Todo y Uno».
LEIVA RIVERA, ANTONIO (Manizales, 1946). Cuentista, hombre de
teatro.
Libro:
|Cantera del viento (1989).
Dice Édgar Escobar: «Antonio comulga con las más hondas
motivaciones del alma y extrae del fondo de la condición humana, en
virtud de una dolorosa percepción de su fugacidad y fragilidad, un
manojo tembloroso de vivencias que toca ineludiblemente nuestras
íntimas fibras».
LEMA ATEHORTÚA, HERMANN (Anserma, Caldas, 1936). Director de la
biblioteca del Ministerio de Gobierno. Estudió en Bogotá derecho y
filosofía y letras y en Montevideo diplomacia. Funcionario de
Alalc, Incomex y el Pacto Andino. Medalla de oro en concurso de
poesía del Ministerio de Educación en 1961.
Obras:
|Cantos de Anserma y
|del paisaje (1959);
|Al
sur de los caminos (1961);
|Perfil del aire (1964);
|Presencia de itinerario (1969);
|Cinco variaciones y
|un réquiem (1985);
|Poemas agónicos (1988).
Dice Fernando Mejía Mejía: «En este tiempo antipoético, Hermann
Lema es uno de los pocos, si es que realmente hay algunos, que
pueden mostrarnos la palabra convertida en milagro de creación, sin
alteraciones ni artificios que la desfiguren o la vistan de falsos
ropajes. Hay ritmo y magia, elementos esenciales sin los cuales el
poema quedaría trunco».
Y Helcías Martán Góngora: «La suya es una voz proyectada hacia la
angustia cotidiana, en un torturado empeño por trascender la
corteza del hombre contemporáneo, su lacerada piel, con la
metapoesía de las definiciones».
José María Pemán le escribió: «Su alado y precioso libro de
canciones y poemas
|Presencia de itinerario se lee con
verdadera emoción por la amenísima inspiración que late en los
versos y por su forma soleada de transmisión».
LEMA ECHEVERRI, RAFAEL (Santa Rosa de Cabal, 1912; Manizales,
1966). Ensayista y periodista, jefe de redacción de La Patria.
Integrante del grupo Milenios, autor de la antología
|Caldas en
la poesía (1970). Su propia obra poética:
|Elevación
(1951), de alta inspiración religiosa.
LEMAITRE, DANIEL (Cartagena, 1883-1962). Estudió su bachillerato
en Mompox. Cantó, contó y pintó su tierra —y mar—
nativos. Rómulo Bustos, en su
|Antología de poetas costeños
(1993), dice que la Ciudad Heroica «lo recuerda como uno de sus más
preciados cantores, desde la fina joyería del soneto a la décima
socarrona y locuaz. Su calidad de compositor de música popular ha
sido así mismo celebrada en piezas memorables como
|Pepe. En
condición de acuarelista transita del pincel a la pluma para
dibujar nostalgias de la ciudad o recortar contra el tiempo escenas
cotidianas».
Libros:
|Poesías (1937);
|Corralito de Piedra (1949);
|Flor de Corralito de Piedra (1961);
|La ñapa
(1956).
Fernando de la Vega dice que Lemaitre, además de ser un
bardopintor bohemio, «punteaba la guitarra a cualquier hora, pues
la inspiración de su poesía se nutría de la fantasía de las calles
de Cartagena».
LEMOS, DARÍO (Jericó, Antioquia, 1942; Medellín, 1987). Miembro
fundador del Nadaísmo y «considerado su poeta maldito», dice
Jotamario... —¿pero es el único?— decimos nosotros... Su
obra dispersa fue recopilada por Jotamario, quien prologó la
edición de Colcultura, en 1985, de
|Sinfonías para máquina de
escribir.
En
|su Antología de la poesía nadaísta (1992) explica
Eduardo Escobar por qué no incluyó a Darío: «Cuánto quise a Darío
Lemos no tengo necesidad de comprobarlo.., basta como testimonio mi
serie de
|Poemas de amor a Dariolemos, publicado en
|Escribano del agua como
|El otro poeta. Fuimos hondos
amigos y hasta el fin mojaba su última enfermedad con mis lágrimas
mientras escribía esos textos, su muerte nos llenó de estupor
porque fuimos más que hermanos desde la adolescencia, cuando
dábamos la vida por el otro. Sin embargo, siempre nos pareció que
al incorregible Darío, como todas las cosas, también los poemas se
le desbarataban en algún momento.. . Tantas enfermedades juntas
consiguieron de Darío un poeta desbaratado, de índole laberíntica.
Pero pienso que no llegó a ser tan mal tipo como fingiera ni el
excelso poeta de que alardeaba. Aunque sus poemas parezcan tan
llenos de buenas ideas. Y desganadas intenciones. Ninguno se
concreta. Sí, tampoco su vida contra sus yerros indómitos y sus
deslealtades, alcanzó a constituirse en un mal ejemplo»... Sin
embargo, «poetas más logrados que Lemos, jamás consiguieron un orbe
de elementos tan personales. Una luz propia».
Y
|
su otro compañero nadaísta, el gran poeta del grupo y de
todos los grupos Jaime Jaramillo Escobar: «El Nadaísmo encuentra
sus orígenes en el existencialismo, en la época de violencia y en
los poetas malditos, a los que da miedo leer. Pero Darío Lemos los
leyó. Y quedó trazado su destino. Desde muy joven se dedicó al
atentado permanente contra sí mismo, hasta reducirse a una silla de
ruedas... En su «lemosina» (como la llamaba), como en una cruz,
Darío Lemos se pasea por las calles de Medellín... y recoge los
gusanos que se le caen de las llagas y los vuelve a su sitio «para
que coman ellos, ya que yo no tengo nada qué comer»... De todas las
propuestas del Nadaísmo, Darío Lemos escogió la más ignominiosa y
la aplicó rigurosamente para sí. De tal suplicio brotó una honda y
hermosa y auténtica poesía, lo cual es, por lo demás, un común
resultado de los suplicios».
LEÓN, NELSON (Bogotá, 1975). Estudia arquitectura en la
Universidad Piloto de Colombia. Libros:
|La superficie del
eco (1996) y
|Regreso al círculo (1997).
LEÓN, TEODORO AQUILINO (Popayán, 1839-1908). Militar,
legislador, periodista, educador, poeta y dramaturgo fácil y
fecundo. Sólo se conserva su drama en verso
|Martirio y
redención.
LEÓN GÓMEZ, ADOLFO (Pasca, Cundinamarca, 1857; Agua de Dios,
1927). Uno de los más fecundos polígrafos colombianos. Eximio
jurisconsulto, de amplia obra, fue también periodista (fundó El
Bogotano con su hermano Ernesto), autor teatral, traductor y
fabulista. Su poesía fue consagrada por el gusto académico pero
también por el popular, ya que era una mezcla dolorida de
resignación cristiana y de protesta por el sufrimiento en que
estuvo sumido en sus últimos años en el leprocomio. Publicó en 1890
un volumen de sus poesías con su hermano pero dejó muchas en
folletos y en periódicos.
Libros:
|Hojas dispersas (1913);
|Fábulas (1913);
|Poesías (1914).
LEÓN GÓMEZ, ERNESTO (Bogotá, 1853; Chocontá, 1892). Educador,
comediógrafo. «Poeta sentido y dulce, uno de los mayores
becqueristas colombianos, quizá el más sincero...» dice el padre
Ortega Torres sobre la obra poética de esta «alma soñadora y
triste, musa piadosa y casta, uno de los temperamentos poéticos más
completos» de su generación. Publicó en un volumen con su hermano
Adolfo sus
|Poesías en 1890. Otros:
|Diálogos
historiales y
|Como en un sueño.
LICONA, PEDRO —Pedro Adán Caicedo Licona— (Quibdó,
1948). Topógrafo de la Universidad de Córdoba, licenciado en
filología e idiomas de la Universidad Libre de Bogotá. Director de
la Casa de Poesía del Huila.
Libros:
|Memorias del tiempo (1989);
|Viaje a pie al
Akasha (1991);
|Pasos universales (1992);
|Desfabulando
un peregrino (1993). También dos de cuentos:
|Lámparas de mi
tierra (1983) y
|Campeón de sueños (1984).
LINARES, ROBERTO (Confines, Santander, 1897; Socorro, 1937).
Abogado, juez del circuito y magistrado del Tribunal de San Gil.
Secretario departamental de Gobierno y Educación. Incluido en
|Poesía santandereana —selección oficial—.
LINERO, FERNANDO (Santa Marta, ¡957). Estudió filosofía en la
Universidad de la Salle y dirección de orquesta en la Universidad
Nacional. Pianista de profesión.
Libros:
|Sonata de sonámbulo (1980);
|Aparte de amor
(1993);
|La risa del saxo (1985);
|Guijarros (1985);
|Postal de fin de siglo (1991).
Darío Jaramillo Agudelo dice que la de Linero es «una voz
apacible, sin vehemencias, que puede transformar en imágenes las
alucinadas percepciones de una aguda sensibilidad».
Y Juan Manuel Roca: «En el prólogo (de su primer libro) escribí,
recordando la sentencia de Stevenson que tanto apreciaba Borges,
cómo una página bien escrita es aquella en la que las palabras
miran hacia un mismo lado, que Linero lograba ese cometido, miraba
hacia el ennoblecimiento de lo cotidiano. Diez años y Linero sigue
igual, pero mejor, más desencantado como poeta y como músico».
LONDOÑO, JAIME (Véase Cóndor, Federico).
LONDOÑO, VÍCTOR M. (Vianí, Cundinamarca, 1876; Bogotá, 1936).
Por su propio esfuerzo alcanzó un posición eminente en las letras y
en la diplomacia. «Fue un maestro en la más alta significación del
vocablo», dice el
|Panorama de la Literatura Colombiana de
Nicolás Bayona Posada. Director de El Nuevo Tiempo Literario.
Miembro de La Gruta Simbólica. Fundó en 1906 la revista Trofeos,
con Cornelio Hispano, quien recopiló y publicó toda su obra
literaria en 1937.
Hizo afortunadas traducciones de Verlaine, Heredia y Prudhome,
entre otros. Gómez Restrepo se refirió a la escasez de su obra así:
«No cabe la producción caudalosa con tan indeficiente anhelo de
perfección».
LONDOÑO ÁLVAREZ, ALBERTO (Montenegro, Caldas, 1926; Manizales,
1992). Ensayista y musicólogo, fundó en 1954—y fue su director
hasta su muerte— la sala de música de la Universidad de
Caldas.
Sus libros:
|De la música, la enfermedad y los perfumes
—ensayos— (1966);
|La siesta de un fauno (1985);
|Fernando Mejía Mejía (1986);
|Poemas de la ausencia y la
presencia (1987);
|La música, el hombre y la fe
(1991).
LÓPEZ, EDUARDO (Buga, 1890; Bogotá, 1972). Popular poeta
terrígeno, cantor de las cosas viejas y autor del
|Almanaque de
los hechos colombianos. Publicó también
|La cabaña
(1914);
|Cosas viejas (1931);
|Más cosas viejas
(1960).
LÓPEZ, LUIS CARLOS (Cartagena, 1879-1950). Amó tanto a su patria
chica y acorralada de piedra, pero con un amor critico y mordaz,
que ella le retribuyó plasmando un monumento a sus zapatos
viejos... Sólo salió en algún cargo diplomática a Alemania y
Estados Unidos. «Es el maestro de la caricatura poética», dice el
padre Ortega en su
|Historia de la Literatura Colombiana pero
acoge también las justas palabras de José de la Vega: «A nadie se
parece, con ninguno se confunde: es único y extraordinario. Su
curiosa personalidad, que a los comienzos se discutió muchísimo y
atrajo todo género de comentarios —desde el grosero e
incomprensivo hasta el vibrante y fervoroso— ha pasado ya por
ese instante de prueba, y hoy se le acepta y admira en Colombia
como a uno de sus artistas representativos y excelsos». Pero no
sólo en Colombia, como lo demuestra la página que en 1962 escribió
el argentino César Tiempo en homenaje del cartagenero, a quien
llamó «poeta indomable, uno de los pocos artistas libres del
continente». Para Angel Rama es «el poeta más importante del siglo
XX colombiano posterior al modernismo». Don Miguel de Unamuno dijo
que López «es el poeta más original de la lengua castellana». Y
cierra con broche de oro Rubén Darío: «¡Admirable! Es
indiscutiblemente un gran poeta».
Libros:
|De mi villorrio (1908);
|Posturas difíciles
(1909);
|Varios a varios (1910);
|Por el atajo (1920);
|Hongos de la riba (1942). Dos antologías:
|La comedia
tropical, realizada en 1962 por Jorge Zalamea;
|Obra
poética, edición crítica de Guillermo Alberto Arévalo, en 1976,
y muchas otras, entre ellas una publicada por el Estado soviético,
en ruso, en 1961. Para Arévalo, Luis Carlos López «es el más
importante poeta sustantivo de nuestra historia literaria; es el
primer poeta realista».
LÓPEZ A., LUIS ALEJANDRO (Riohacha, Guajira, 1922). Secundaria
en el Seminario de la Divina Pastora de La Sierrita (hoy Cesar) y
en Valencia, España; bachiller del Liceo Nacional Padilla,
especializado en español y literatura en las universidades
Javeriana y La Salle en Bogotá. Su actividad heredada y hondamente
vocacional es la enseñanza, por la cual fue condecorado con la
Medalla Camilo Torres. Orador, colaborador en publicaciones, es
también músico, compositor y ejecutante, autor del himno a la
Guajira.
Es autor de
|Amor y lágrimas, entre otras obras, una de las
cuales «su máxima producción, una colección de sonetos alejandrinos
—dice Teodosia Josefina Zúñiga— desapareció, no se sabe
si sustraídos culpablemente por manos indelicadas o extraviados en
el trajín de sus labores docentes».
LÓPEZ CARRASQUILLA, RICARDO (Anorí, Antioquia, 1841; Medellín,
1926). Pocos estudios en su pueblo. Periodista en la capital
antioqueña. «Modesto y honrado ciudadano que sólo hizo el bien
desinteresadamente». Entre sus mejores composiciones se citan el
romance
|Al eucaliptus de Santa Rosa y
|El arroyo de Santa
Elena.
LÓPEZ DÍAZ, MARGA (Medellín, 1946). Profesora de historia del
arte y de la música, literatura, filosofía y otras materias en
colegios de La Ceja y Medellín en Antioquia y de Managua en
Nicaragua. Directora de la Biblioteca Comfama en La Ceja.
Libro de poesía:
|Alojos de transparencia (1990).
LÓPEZ FERNÁNDEZ, GERMÁN (Anorí, Antioquia, 1870; Medellín,
1945). Educador, funcionario en el Chocó. Se destacó en los juegos
florales nacionales especialmente con su obra
|La canción de la
belleza negra.
LÓPEZ GIRALDO, BERTHA (Manizales). Estudió en su patria chica y
en Bogotá declamación en el Teatro Colón, donde hizo varias
presentaciones. Después se dio a conocer por esta actividad en
muchas ciudades del país y del exterior. Decoradora de interiores,
trabajó con mucho éxito en Caracas, donde residió 26 años. Su
primer libro de poesía,
|Poemas de lluvia y nieve, aparece en
1996, como un testimonio de viajes y regresos.
Meira Delmar nos cuenta cuando la conoció: «Ella.., andaba
entonces recorriendo el mapa de Colombia, deteniéndose de ciudad en
ciudad —juglaresa escapada de una viñeta medieval— para
decir, bellamente por cierto, las más altas creaciones de la poesía
universal» y la presentó en el Teatro de Bellas Artes de
Barranquilla. Y agrega: «Hoy, como en un pase mágico, mas de magia
fácilmente predecible, la palabra antes tomada en préstamo a los
otros, se ha trocado en la propia palabra. Ahora es ella la que
siente el amor, y la alegría del amor, y el desgarramiento del
amor... Con el amor alternan, tal varias melodías en una sola
canción, los ecos del ayer, los jubilosos diciembres de la
infancia, los interrogantes del ser y el no ser que también la
asaltan en medio del silencio. Y aparece así mismo el golpe de
sombra que asesta a su corazón el sufrimiento de la tierra-madre
sometida sin fin a la ciega crueldad de sus hijos».
LÓPEZ JARAMILLO, EDUARDO (Pereira, 1947). Estudios superiores en
Lovaina, Bélgica, en Pittsburgh y en Chicago. Profesor
universitario. Escribe relatos y ensayos.
Fundó —y editó él mismo su primer libro— la colección El
Soto y su Donaire.
Libros:
|Lógicas y otros poemas (1979);
|Hay en tus ojos
realidad (1987);
|El ojo y la clepsidra
—ensayos—(1995).
Miguel Álvarez de los Ríos dice que «sus traducciones de Cavafy y
de Pound son muestras admirables de arte y sensibilidad. Su poesía,
ejecutada con rigurosa corrección, es de amplia y variada
tonalidad; en ella se aquilatan los giros y tendencias de otras
culturas...».
LÓPEZ NARVÁEZ, CARLOS (Popayán, 1898; Bogotá, 1971). Se destacó
como orador y forense. Combativo periodista, defendió siempre la
candidatura de Guillermo Valencia, de quien fue alumno y
secretario. Como poeta tal vez fue perjudicado por la vecindad del
maestro Valencia, aunque «su producción original, muy escasa...
tiene obras que resisten al olvido». Pero fue autoridad
indiscutible en Colombia en la traducción de poetas en varias
lenguas. «Es difícil hallar, por ejemplo, una superación en las
traducciones de
|Los trofeos de Heredia», dice J.J. Ortega
Torres. De la intimidad de López Narváez con Valencia nada tan
elocuente como estas palabras del maestro a un grupo de sus
confidentes: «Si a la hora de mi muerte tengo perdida el habla, yo
que quiero morir como cristiano viejo, con un Cristo entre las
manos y un sacerdote al canto de mi lecho, pido que traigan a
Carlos López Narváez para que se confiese por mí...».
Libros:
|Cartas a una sombra (1948);
|Itinerarios de
poesía (1970);
|La voz en el eco —traducciones del
francés— (1942); otras traducciones:
|Las letanías de la
Virgen por Armando Godoy (1946);
|El cielo en el río
—versiones del francés y el inglés— (1952);
|Jesús
el hijo del hombre por Kahlil Gibran. Y en prosa:
|Putumayo (1933);
|Diario de guerra (1951), sobre el
conflicto con el Perú, al cual se refirió Baldomero Sanín Cano:
«Libros como éste hacen falta en el país para avivar el sentido de
patria y ponernos en comunicación con los motivos eternos de la
vida». Publicó también
|Tres recobros españoles en el teatro
francés (1956) y una antología de Carducci por poetas
colombianos. También publicó versiones del italiano.
LÓPEZ RACHE. VÍCTOR (Toca, Boyacá, 1959). Entusiasmado por la
gran literatura a raíz de sus lecturas y de los seminarios que
dictó Estanislao Zuleta en la Universidad Pedagógica y Tecnológica
de Tunja, donde estudiaba economía, se dedicó de lleno a escribir
ensayos, publicados en medios de comunicación nacionales. Miembro
de jurados en concursos literarios. Premio Nacional de Poesía
Universidad Externado de Colombia en 1990 y premio nacional de
poesía Ciudad de Bogotá en 1992.
Libros:
|Otra orilla de luz (1985);
|La casa
(1992).
Jorge H. Cadavid se refiere a su último libro, «poemario que sin
lugar a dudas absorbe con su madurez y fuerza expresiva al lector.
La contundencia y vitalidad de sus versos sobrecogen, atrapan con
sólo la primera lectura... La perfección formal lo lleva a plantear
su más lúcida poética».
LORENZO, SILVIA —Sofía Molano de Sicard— (Agrado,
Huila, 1918). Se educó en Ibagué y se radicó en Bogotá, donde
estudió lingüística y filología en el Instituto Caro y Cuervo,
francés y cultura francesa en la Universidad Javeriana. Trabajó en
la Alianza Francesa, en una agencia de representaciones y en el
SENA hasta su jubilación. Con su propio nombre publicó una serie de
libros técnicos, sobre relaciones humanas, gramática, secretariado
y una novela que ella llamó «de ocasión» titulada
|Bosquejos
(1971).
Su poesía, ajustada a la métrica tradicional, habla de su
experiencia personal amorosa y religiosa.
Libros:
|Preludio (1953);
|El pozo de Siquem (1963);
|Sólo el viento (1968);
|Arcilla y lumbre (1983).
En 1987 obtuvo el primer premio en el concurso nacional de poesía
religiosa de la Diócesis de Pereira.
El maestro Rafael Maya la llamó «alta, estremecida voz lírica de
América».
Carlos López Narváez dijo: «De las cosas fulgentes en los versos
de Silvia Lorenzo es la minuciosa ausencia de ecos, rastros, gustos
que no sean los íntimos propios sin reminiscencia de lecturas
próximas o remotas. Puede sentirse dueña de los secretos del
oficio, conocedora de las rutas menos holladas del léxico y de la
construcción métrica de nobles y sorprendentes giros».
Y el padre Manuel Briceño Jáuregui, presidente de la Academia
Colombiana de la Lengua: «Raras veces encuentra uno poesía mística
como la suya, que nos vuelve a los mejores tiempos de la edad de
oro de nuestra estirpe hispánica. Parece recordarnos que aún puede
la poesía hablar en castellano con imágenes frescas, lozanas, sin
desgarramientos de lenguaje ni búsqueda de exotismos
estrafalarios».
LOTERO, RUBÉN DARÍO (1955). Egresado de español y literatura de
la Universidad de Antioquia. Premio nacional de poesía «Universidad
de Antioquia» en 1991 y premio de poesía «Carlos Castro Saavedra»
en 1990.
Miembro de la redacción de la revista de poesía
Acuarimántima
Libros:
|Poemas para leer en el bus (1991);
|Historias de
la calle —crónicas— (1991);
|Camino a casa,
beca Ministerio de Cultura 1997.
LOZADA FLÓREZ, FELIX RAMIRO (Codazzi, Cesar, 1953). Estudió
lingüística y literatura en la Universidad Surcolombiana de Neiva,
de la cual es profesor.
Libros:
|Labor de luna (1988);
|Hoja al viento
(1990).
LOZANO, ORIETTA (Cali, 1956). Directora de la Biblioteca del
Centenario de la capital del Valle del Cauca. Premio nacional de
poesía 1986 con
|El vampiro esperado. Su libro
|Agua
ebria fue traducido al francés. Ganó el concurso del «mejor
poema erótico» contemporáneo. Otros libros de poemas:
|Fuego
secreto (1980);
|Memoria de los espejos (1983) y
|El
vampiro esperado (1987). Sobre éste dice Juan Manuel Roca:
«Constituye un momento de esplendor en la poética de Orietta
Lozano, cuya raigambre se distancia de los poetas usuales,
domésticos, herederos de la costumbre. Algo que ha exaltado Saint
John-Perse, en su justo sentido:
|Poeta es aquel que rompa, para
nosotros, la costumbre. Este es un libro abierto a los
viajeros, a los aliados para el sueño».
También ha publicado la novela
|Liminar (1994) y un ensayo
sobre Alejandra Pizarnik.
LOZANO CABALLERO, ALFONSO (Arbeláez, Cundinamarca, 1918; Bogotá,
1976). Doctor en derecho y en filosofía y letras, especializado en
Alemania. Profesor de literatura. Miembro de la Academia de
Historia de Cundinamarca. Director de Extensión Cultural
departamental.
Libros:
|Dos ingenios bogotanos (1941);
|Los beneficios
civiles (1947);
|Pantallas de palabras (1963).
LOZANO Y LOZANO, JUAN (Ibagué, 1902; Bogotá, 1979). Capitán en
el conflicto fronterizo colombo-peruano, doctor en lenguas en
Cambridge y en derecho en Roma, ministro, legislador, diplomático,
se destacó como uno de las más brillantes periodistas, director de
La Razón y de Semana, crítico agudo y biógrafo caluroso de sus más
importantes contemporáneos. Su poesía, escrita íntegramente en su
juventud, fue publicada en los libros
|titulados Horario
primaveral (Lima, 1923) y
|Joyería (Roma, 1927) y está
compuesta por bellos y fluidos sonetos, entre los cuales destacan
todas las antologías
|La catedral de Colonia, como si fuera
el único... Fue el más feroz contrincante de los piedracielistas
cuando irrumpieron en el medio literario bogotano. Fundó y editó
las bibliotecas Los Clásicos, Los Penúltimos y Los Últimos e hizo
parte de Los Nuevos. Otros libros suyos:
|Ensayos críticos
(1934),
|Mis contemporáneos (1944 y 1978) y sus antologías
|Obras selectas (1956) y
|Última página (1980), así
como una selección de su famosa columna
|El Jardín de
Cándido, que publicó en El Tiempo.
Fue mordaz hasta con su propia obra, así dijo: «Mis versos son más
artísticos que poéticos; son la expresión de una persona culta, que
se precia de conocer el oficio literario, que gusta de la estética
de la vida y que se ejercita ocasionalmente en la poesía...».
LUNA, LUIS ERNESTO (Garzón, Huila, 1928). Siguió la carrera
judicial, y en la literatura se ha destacado como poeta y
traductor. Pertenece al grupo de Los Papelípolas, nombre con el
cual bautizó su libro sobre ellos el periodista Delimiro Moreno,
quien dice sobre el poeta: «Luna es hoy la más alta voz de la
poesía del Huila. A pesar de que sólo ha publicado un libro, la
intensidad, el lirismo, la hondura de sus poemas, y su modernidad,
lo colocan en este sitio de privilegio. Como poeta, sólo es
superado en la historia de su departamento por José Eustasio Rivera
y Joaquín García Borrero».
Libro:
|Memoria del silencio (1988).
David Rivera nos da algunos otros datos sobre su vida y su obra:
«Oriundo de Garzón, peregrino de buena parte de los pueblos del
Huila por donde anduvo de juzgado en juzgado municipal, ha venido a
Neiva con sus 31 años de vida y su inspiración poética. Detrás de
sí deja la indeleble, grande y pequeña huella de su tránsito, lo
cual se explica diciendo que a Luna se le recuerda con cariño en
aquellos municipios huilenses, más que por sus fallos de juez probo
y diligente, por su devoción al periodismo y su vena de poeta,
pequeña huella que se torna en grande para el puñado de los amigos
comprensivos y espirituales. De todas maneras, la inquietud de Luis
Ernesto se llamó así —Inquietud— y fue un diminuto
periódico mimeografiado, que salía lo mismo en Pital que en
Altamira, es decir, donde quiera que la suerte llevaba a su dueño y
director, subordinada su pobreza a la transhumancia burocrática...
Bien pudiera decirse que escribió para salvarse del tedio, si su
manera poética no afirmara cosa distinta... Su poesía no es
refugio, consuelo del desconsuelo de saberse solo y profundamente
anónimo en los mil puntos casi ignorados de la provincia lejana. Su
poesía es imperiosa necesidad de escribir, de cantar, voz y mandato
de la sangre».
LUQUE MUÑOZ, HENRY (Bogotá, 1944). Graduado en sociología.
Magister en literatura, ejerce la docencia universitaria. Uno de
los más representativos miembros de la «Generación sin nombre» no
sólo como creador sino como estudioso del fenómeno poético. Becario
del Instituto Colombiano de Cultura en 1993, autor de
|Tambor en
la sombra, antología crítica de la poesía colombiana del Siglo
XX, editada en México en 1996. Vivió doce años en el extranjero
(Rusia, Japón, China, India, Suecia, España, Afganistán), lo que ha
sido decisivo para la ampliación de su universo cultural y la
renovación permanente de su lírica y de su «retablo crítico
francamente corrosivo, desmitificante»...
Su obra publicada incluye poesía:
|Sol cuello cortado
(1973);
|Lo que puede la mirada (1977) y
|Libro de los
caminos (1991), finalista en los premios Casa de las Américas
de La Habana 1990 y «Pérez Bonalde», Caracas 1993. Ensayos:
|Tras
los clásicos rusos —Pushkin, Lérmontov, Gógol,
Chéjov— (1986). Dos clásicos rusos —Turguéniev, Saltikov
Schedrín— (1989). Compilaciones:
|Narradores colombianos del
siglo XIX y
|Domínguez Camargo, la rebelión barroca
(1976). Biografía y crítica:
|Eduardo Castillo (1989).
Coautor de la iconografía de poetas colombianos
|El poeta y su
sombra (1991). Preparó una
|Selección de poesía colombiana
del siglo XX vertida al ruso para la revista América Latina de
Moscú en 1991 y un libro de refranes al uso en Colombia (Kiev,
1986). Tradujo con Sara González Hernández varios volúmenes de
poesía rusa, así como
|Cuentos petersburgueses (1993) de
Nicolás Gógol. Ha sido traducido parcialmente al inglés, ruso,
francés, alemán, portugués, griego e hindi.
A propósito de
|Libro de los caminos de Luque dice Héctor
Rojas Herazo: «El poeta seria, pues, el hambriento peregrino que,
al limosnear los embrujos de la creación, busca salvarnos para
alcanzar su salvación. El hombre que husmea en el camino. Aquél
para quien toda actitud, presentida, contemplada o soñada, se
conviene en un símbolo, en una señal, en un sufrimiento... Todo
está escrito en clave poética. Ninguno de los graves misterios que
atormenta nuestra orfandad podría ni siquiera ser intuido sin la
labor de estos excelsos codificadores. Henry Luque Muñoz —en
su tono riguroso, sensual, atormentado- ha vuelto a referirnos la
tierra. Entregándonos un nuevo instrumento para encarar la
destrucción y defendernos del olvido»
Y Germán Espinosa: «Universalismo, mejor que cosmopolitismo, es el
término que podría aplicarse con toda comodidad y anchura al autor
de
|Libro de los caminos. Las peregrinaciones de Heny Luque
Muñoz (mucho tiempo, como la de la madre Castillo, estuvo su alma
en el destierro), dejaron en su poesía un adorable sedimento de
éxtasis cósmico, que no es hostil a una secreta comunicación con
mundos inteligibles».
El poeta argentino Manuel Ruano escribió: «La piedra de toque del
corazón humano transgrede a veces los sentimientos más íntimos con
los que se predispone para ser contemplador en el universo de la
poesía. Y es en ese sentido, lo sé, que Luque ha trazado una
escritura desmitificante, que habla de las costumbres lejanas de
otros hombres, de los encuentros del amor, de la mitología viviente
y las remembranzas que suelen ser el paso previo de una
fantaseadora visión de la realidad. De esa realidad, eso es, en
donde la intimidad de la imagen recuerda un encuadre fílmico de
Buñuel... Y otra cosa que llama la atención es que se trata de una
escritura exenta de jardinería literaria. Sí, en cambio, hay
reflexión sobre lo literario, los paisajes griegos y una mitología
en combustión que ayuda a desmitificar el texto. La historia, la
corrosión de los tiempos, son apenas un itinerario. Y aquí vale la
pena tener en cuenta otro de los poemas de este libro,
|Historia
verdadera, donde se conjugan los destinos, las catástrofes y el
verdadero sentido de la poesía, es decir, su extraña vocación..
donde el poeta encontrará más tarde lazos de identidad con el viejo
pasado ruso... íconos vivientes, figuras premonitorias de una
circunstancia en la que se desafían los tiempos. De ahí su
resplandor y su diafanidad».
LUSIGNÁN, MARZIA DE —Juana Sánchez Lafaurie— (Santa
Marta, 1910). Narradora y periodista.
Libros de poesía:
|Oro y mirra (1934);
|Arca de sándalo
(1945). Además
|Viento de otoño —novela— y
|Sombra de las parábolas —cuentos—.
Fue la «primera mujer, que para escándalo social, trabajó en una
oficina pública: en el Ministerio de Comunicaciones, que la
condecoró después de su jubilación».
LUZ STELLA —María Cárdenas Roa— (Ibagué, 1899-1969).
Bachiller de la Presentación, se graduó como normalista superior y
ejerció la docencia por varios años. Dirigió programas radiales
para niños y la página literaria del diario Tribuna de Ibagué.
Ejerció también el periodismo, escribió teatro y ganó premios en
concurso nacionales de cuento, novela y poesía, entre ellos el de
los juegos folclóricos de Sonsón, Antioquia, en 1926, con la novela
|Los celos del río; el de Mundo al Día y el del Centenario de
Bogotá en 1938.
Libros:
|Rincón infantil (1942);
|Ronda iluminada
(1951)
|; Retablo de Navidad; La princesita y la estrella; Romance
navideño y
|El río que llora —novela—.
LLANOS, ANTONIO (Cali, 1905-1978). Periodista (director de
Diario del Pacífico en la capital del Valle), educador, crítico
(escribió
|Meditaciones sobre Porfirio Barba-Jacob), fue
«corresponsal» o correspondiente en su tierra del grupo de Piedra y
Cielo, cuyo líder, Eduardo Carranza, dijo que en su libro
|La voz
entre lágrimas (1950) «brilla uno de los más altos momentos de
nuestra lírica en todos los tiempos». Después del conmovido y
conmovedor homenaje que Cali le rindió al delicado lírico en sus
años de triste reclusión, nos cuenta Carranza que «entre un
silencio humedecido de lágrimas apareció en el escenario histórico
del Teatro Municipal nuestro desolado amigo en su lecho doliente.
Mario Carvajal, en prosa tersa y luminosa, trazó una cabal
semblanza de la vida y la obra de Antonio» y concluye: «En su
doloroso silencio de Cali, constelado de canciones y elegías,
Antonio Llanos, sumo ejemplo de amigo, de cristiano y escritor,
sigue siendo el príncipe reinante de la poesía colombiana». Los
otros libros con su poesía:
|Temblor bajo los ángeles (1942),
|Rosa secreta (1950),
|Casa paterna (1950),
|La madre
muerta (1958),
|Antología poética (1982).
LLERAS, LORENZO MARÍA (Bogotá, 1811-1868). Doctor en
leyes—y después rector— del Rosario. Enemigo de Bolívar,
tuvo que radicarse en Estados Unidos después del atentado
septembrino. Allí publicó, en 1831, sus
|Versos juveniles.
Regresó al país con Santander, fue periodista, senador y secretario
de Relaciones Exteriores en la presidencia de Obando. Fundó y
dirigió colegios y teatros y es autor de piezas propias y
traducciones de teatro. Otras obras poéticas:
|El viajero
(1859):
|Ecos de la prisión (1861);
|Elegía a la jornada de
Puente Grande (1830);
|Ocios poéticos (1863) y poco antes
de morir, su
|Oda a Benito Juárez. Escribió, y publicó en
Nueva York, la canción nacional
|La libertad de la Nueva
Granada, reimpresa en Bogotá en 1831.
LLERAS DE LA FUENTE, FERNANDO (Bogotá, 1947). Residió varios
años en Estados Unidos y en Europa, principalmente en Bélgica,
donde culminó los estudios de economía que había comenzado en
Harvard y en la Universidad de los Andes. Ocupa cargos diplomáticos
en el Viejo Mundo.
Sobre su primer libro de versos,
|Silencio de secretos
pasadizos (1978) dijo Roberto García Peña: «Lleras da en sus
poemas una prematura certeza de madurez perfecta... Constituye la
plenitud de quien ha alcanzado ya la exacta e inefable realidad de
lo bello». Lo ratifica Pedro Gómez Valderrama en el prólogo: «No se
trata del común libro de poesía con los balbuceos de un
poeta».
Sus otros libros:
|El corazón suspenso (1989);
|Tiempo
frágil (1994) y
|El riesgo del domingo
—cuentos—.
En el prólogo de su segundo libro escribió Jorge Eliécer Ruiz: «La
obra que ahora nos ofrece Lleras de la Fuente no es una variación
sobre el tema (de la muerte), ya que la reina de los espantos está
presente en toda la obra, desde aquella en verso, hasta en sus
cuentos, extraños interludios surrealistas o metafísicos, que
desconciertan y atraen, como patéticos
|revenants de otros
mundos, sino una profundización antológica en el tema, una
metafísica introspección que nos toca muy de cerca y muy
profundamente... Obra musical, ciertamente, más que experimento con
la palabra, y tenía que ser así porque el autor es músico... En
esta obra, como en su música instrumental, la música y la expresión
ganan la apuesta a la muerte».
LLERAS RESTREPO DE OSPINA, ISABEL (Bogotá, 19 11-1965). En su
esmerada educación mostró predilección por la ejecución del violín,
pero pronto prefirió la carrera de las letras. A su selecta cultura
de biblioteca añadió la experiencia de los viajes. Su
|Romancero
de Santa Fe fue laureado por la Academia Colombiana de la
Lengua en el Concurso del IV Centenario de Bogotá, y su soneto
|El camarín del Carmen figura en todas las antologías
bogotanas, tal como
|La catedral de Colonia de Juan Lozano y
Lozano.
Publicó los libros
|Sonetos (1936)—con prólogo de don
Antonio Gómez Restrepo—;
|Lejanía (1952);
|Canto
comenzado (1960) y
|Más allá del paisaje (1963).
LLORENTE, GREGORIO (Popayán, 1842-1885). Militar, humanista,
periodista, publicó numerosas poesías en periódicos y un libro que
no se consigue, así como el drama
|La mujer arrepentida. En
la
|Historia de la poesía de Popayán sólo salvó José Ignacio
Bustamente dos estrofas.