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NOTA LIMINAR
Quienes estudian asuntos
folclóricos, se ven de inmediato afrontados a un problema psico-sociológico fundamental:
el de las relaciones entre lo individual (creación) y lo colectivo (adopción). A
propósito del proceso a virtud del cual lo que tiene origen individual en la poesía de
tipo espontáneo se colectiviza y pasa a ser patrimonio común (porque es obvio que en el
origen de cualquier estrofa o melodía se encuentra necesariamente a un autor singular y
determinado, aunque desconocido), cabría traer a cuento las hermosísimas coplas
españolas de autor nominado que Octavio Quiñones Pardo se complacía en citar
reiteradamente en sus obras:
Procura tú que tus cantos
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyos
para ser de los demás.
Que al fundir el corazón
con el alma popular,
lo que se pierde de gloria
se gana en eternidad.
En estas dos estrofas se
condensa magistralmente el proceso que pudiéramos llamar "psico-conductivo" del
trovador popular: por vía de renunciación (primera copla) llega a identificarse con el
sentir colectivo (dos primeros versos de la segunda), para afirmarse finalmente en sentido
de sublimación (dos últimos versos de la segunda estrofa).
Este proceso de
"colectivización" apropiación de lo individual por la colectividad
y la definición del momento en que una estrofa o una melodía nominadas pasan a ser
"folclóricas", han sido expresados por Manuel Machado en una afortunada
redondilla. ¿Cuándo, se pregunta el poeta español, ocurre este tránsito de lo
subjetivo al dominio de los sentimientos compartidos? Su respuesta es muy sugestiva:
Cuando la gente ignore
que ha estado en el papel
y el que la cante llore
como si fuera de él...
Es decir, cuando el pueblo
se olvide del nombre del autor del cantar y haga suyo el mensaje poético, porque resulta
ser expresión o cristalización afortunada de sus propios sentimientos. El proceso
resulta ser así de colectivización por identificación. Que difiere hasta cierto punto
del que Rafael Pombo señala al respecto en su poema El Bambuco:
Ningún autor lo
escribió,
mas cuando alguien lo está oyendo,
el corazón va diciendo:
eso, lo compuse yo.
Aquí, no se trata
propiamente de "colectivización" ni de "identificación", sino de
algo todavía más sutil: la "apropiación" del cantar o de la canción por el
oyente. El tránsito se realiza entonces del anónimo autor al oyente. Lo que en su origen
fue subjetivo es subjetivamente apropiado. En rigor de verdad, el ilustre poeta colombiano
hubiera debido decir:
Algún autor lo escribió
(...)
Solo que, como los poetas
aciertan siempre cuando proceden por los rumbos de la intuición, el primer verso de la
citada estrofa de Pombo insinúa, de una parte, el carácter anónimo de los cancioneros
populares, y, de otra, el hecho de que sus manifestaciones se conservan por tradición
oral.
Planteada así esta tesis
fundamental, que nada nuevo contiene para los especialistas, he creído conveniente
explicar la razón de ser y el plan del presente trabajo, que aspira a ser un ensayo de
sistematización y ordenación de mucho de lo que ilustres compiladores e investigadores
han realizado ya en sus obras.
En lo posible, las
manifestaciones de la poesía popular colombiana se estudian en función de sus orígenes
españoles. Esto, porque en gran parte y como es apenas natural nuestro
folclore literario surgió inicialmente a virtud de un proceso de transculturación
idiomática y de adaptación ambiental.
A efecto de aclarar
ciertas características genéricas, se apela con frecuencia al folclore literario de
otros países hispanoamericanos. Y esto porque, de apurar el afán generalizador, bien
pudiera afirmarse que en Hispanoamérica existe un solo folclore literario, con variantes
regionales. Esta tesis se propone con las debidas reservas, casi con timidez. Podría, sin
embargo, orientar en forma realmente constructiva a ciertos investigadores empeñados aún
en creer que lo folclórico es un fenómeno de índole estrechamente nacionalista.
Este trabajo consta de
cinco capítulos. En el primero (En busca de las raíces hispánicas) se estudian los
orígenes de la copla española, como tarea preliminar imprescindible. Y esto, por ser
dicha estrofa la más característica de las estructuras adoptadas por el pueblo para la
exteriorización poética de sus sentimientos y vivencias. Después de lo cual se examina
a través de una serie de casos ejemplares el proceso de transculturación a
virtud del cual debe su existencia la poesía popular hispanoamericana. El segundo
capítulo está dedicado al examen de los metros y géneros poéticos de tipo popular, al
igual que el tercero. En el cuarto, se propone y explica una clasificación sistemática
de la copla colombiana. Y en el quinto (Una diagonal folclórica), se comparan las
muestras poéticas de dos comarcas colombianas tan alejadas geográfica como
psicológicamente entre sí: los departamentos de Nariño y Norte de Santander.
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