RAFAEL POMBO
Mil cuatrocientos poemas. Alrededor de esta cifra alcanza la
obra de Rafael Pombo publicada hasta ahora. Los seis gruesos tomos
de poesías editadas son el resultado material de una decisión
juvenil, cual fue la de entregar su vida a la poesía:
"Poco después de graduarse en el Colegio Militar, el
vate decidió abandonar las disciplinas científicas y dedicarse de
lleno a la literatura".
Así nos transcribe él un diálogo sostenido con su padre en el
que éste, con cierta reserva, aceptó la voluntad de Rafael:
-Vamos, Rafael, veo que eres ingeniero sin obras y sin vocación
para el oficio. Te gustan todas Las artes: la pintura, la música y
la poesía. Semejante dispersión de actividades del ingenio me
parece sencillamente detestable. Tú no serás nada en ningún campo,
ni ideal ni práctico. Decídete por ser algo en cosa de provecho.
Contestó Rafael: -Si he de ser franco debo confesarte que la cosa
por la que siento más definida inclinación es la poesía. -Pues
poeta serás aunque después te pese_ terminó don Lino"
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Esto ocurrió por 1850, año que representa para la historia de
Colombia un momento verdaderamente coyuntural, caracterizado por
cambios que afectaron profundamente el rumbo de la historia
nacional"
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Don Jaime Jaramillo enumera en detalle aquellos cambios políticos y
sociales y hace énfasis en el hecho de que la vida cultural tomó
especial auge en esos días:
"La sociedad que solicitaba y asimilaba estas
influencia era también otra. Las operaciones mercantiles de
exportación e importación que empezaron a realizarse con
Inglaterra, Alemania, Francia y otros mercados europeos, habían
fortificado el grupo comerciante que cada día pedía una mayor
liberalización de la economía. Esa sed de liberalización que
compartían casi por igual las nuevas generaciones del naciente
partido liberal y del igualmente naciente partido conservador creó
el caldo de cultivo para el espíritu romántico, pues como lo
afirmaba entonces Hugo, pontífice del movimiento, el liberalismo
era en política lo que el romanticismo en literatura. En efecto,
ambas fuerzas significaban liberación de las energías individuales
frente a los controles y formas canónicas impuestas por el Estado
en la política y por academias en literatura"
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A pesar de que Bogotá no pasaba de 30.000 habitantes y de que
cifras indicativas arrojan un 80% de analfabetismo en un país que
tenía 954 estudiantes de bachillerato, 591 seminaristas y 747
universitarios Los periódicos de Bogotá, de Cartagena y de Medellín
publicaban traducciones de Los discursos de Lamartine y textos de
Eugenio Sue y de Lord Byron. Había una verdadera fiebre romántica:
exaltación de la libertad y del individuo, culto al héroe, a la
patria, al pasado, comunión con la naturaleza, énfasis en las
emociones, en el amor, afán de trascendencia, culto a la misión
sagrada del artista, inquietud metafísica por el más allá. Esto
bebían, esto respiraban y pesaban nuestros escasos letrados de
entonces.
Fue, pues, en este ambiente espiritual, cuando Pombo decidió
dedicarse por entero a la poesía. Y, por este ambiente histórico,
por la ligazón entre su vida y su obra, por la insistencia en
ciertos temas y por el peculiar modo de abordarlos, Rafael Pombo
es, sin duda, nuestro gran poeta romántico El romanticismo rescató
para la literatura unos valores que todavía hoy se encuentran
vigentes; bastaría enunciar la libertad absoluta del escritor. Pero
la sensibilidad del presente es tan distinta de la sensibilidad de
nuestros románticos, que puede diferenciarse la Bogotá de hoy de
aquella Bogotá de 1850, o, una aldea amenazada por la epidemia del
cólera, donde hacía un año el gobernador había mandado recoger las
prostitutas y las había expulsado del territorio de San Martín, en
los Llanos Orientales, y donde "ninguna señora se hubiera
atrevido a usar medias de color, cosa exclusivamente reservada para
el arzobispo''
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Necesariamente, los enfoques y los gustos reflejan dos
realidades distintas, donde el tiempo transcurre con ritmos
diferentes. Muchas cosas que eran esenciales para un joven poeta
como Pombo, ya hoy tienen un aliento de anacronismo y
obsolescencia. En materia de poesía, propiamente, el lenguaje
envejece, los temas-como el ambiente-cambian y la métrica, tan
importante en la época romántica-como que la sujeción a las reglas
de versificación era condición necesaria para la poesía-, hoy en
día casi que es materia de especialistas y técnica olvidada por
nuestros poetas. Sin embargo, no debe pasarse por alto este punto
sin contar que el continuo ejercicio, las traducciones y un
prodigioso talento natural hacen notable, verdaderamente notable,
la destreza técnica de un Pombo que, si bien no fue un innovador de
métrica o rima, confesaba que podía pensar en verso y que su forma
natural de razonamiento era el soneto.
Si bien es cierto que en nuestro tiempo se mantiene el culto o
se ha reivindicado a ciertos escritores románticos-como William
Blake, Nerval, Von Kleist Bécquer-, ellos pertenecen a una
tradición marginal y no son precisamente parte de ese romanticismo
oficial-Hugo, Lamartine, Sue, Zorrilla-que alimentó a nuestros
románticos, entre ellos a Pombo.
Pero a pesar de estas diferencias de épocas, de sensibilidad. de
gustos, Rafael Pombo continúa vivo, permanece, princísimamente, por
su poesía infantil. Y de ésta, en especial, por Los Cuentos
pintados. Se sabe que Pombo retomó temas que "pertenecen a
todas las literaturas", como dice Sanín Cano. También se
sabe que poemas como "Simón el bobito" o
"Rin Rin renacuajo" son recreaciones en español
vertidas del inglés por encargo de una editorial norteamericana.
Pero lo esencial aquí no es la originalidad en los temas, después
de todo, parte de una herencia común de la humanidad, sino la
singular maestría para convertir la poesía en un juego y para
hacerles conocer con sus versos la embriaguez de la poesía a los
niños colombianos de todas las generaciones posteriores a él. Por
todo esto, aunque el principal propósito de esta antología es
mostrar otras facetas del poeta bogotano, ella quedaría incompleta
sin algún poema infantil; así que he incluído esa
"zarabanda de esdrújulas" -como la llamaba Gómez
Restrepo-que es "Doña Pánfaga".
No obstante esa buena disposición, esa deuda con Pombo desde la
irremplazable luminosidad de la niñez, quien aborde la lectura de
los casi 1.400 poemas encontrará que abundan los poemas de
circunstancia, inevitablemente teñidos de anacronismo, acaso
documentalmente valiosos para penetrar en el sistema de valores de
la aristocracia criolla del siglo XIX pero difíciles de recomendar
para alguien que busque la consolación, el goce y la visión
poéticas en estos tiempos de fines del siglo XX. Hay demasiados
acrósticos y versos de álbum de autógrafos y versos de matrimonios
y cartas en verso y polémicas teológicas en verso y versos de
celebraciones y aniversarios y muchos versos con demasiado obvias y
demasiadas ganas de aleccionar, de predicar, de prescribir normas
de comportamiento en rima; homeopatía en verso, política en verso,
chistes en verso: acaso la fuente para un estudio de historia de
las mentalidades, casi una crónica en verso del catolicismo
bogotano de fines del siglo pasado, pero ciertamente lectura
íntegra que no recomiendo para quien busque gran poesía. Sin
embargo, Rafael Pombo es un gran poeta. Y lo es porque escribió
bellos poemas: bastaría enumerar algunos de sus poemas infantiles,
pero pueden agregarse otros, que he incluído aquí, como
"La hora de tinieblas", "De
noche" y "La memoria", ese soneto
rescatado por Héctor Orjuela en la edición de la "poesía
inédita y olvidada" de Pombo .
Una imaginaria doble columna de los temas propios del
romanticismo y de los temas más habituales en Pombo comprobaría la
identidad entre unos y otros: el amor y la mujer, la religión y la
filosofía, la naturaleza, la patria, el pueblo y sus
manifestaciones folclóricas. Dice Rafael Maya:
"Dios, la naturaleza y la mujer son las ideas capitales
en la obra de Pombo, o Los grandes motivos sentimentales de su
invención poética, pero no como conceptos aislados, Sino como
fusión y mezcla de los tres, diferenciándose Pombo en esto de otros
grandes poetas que han tomado de aquellas tres fuentes el caudal de
sus versos. Para mí, logró Pombo esta suprema síntesis por ser el
poeta colombiano que puso en acción, simultáneamente, Las tres
esenciales facultades del hombre, que son la inteligencia, la
imaginación y la sensibilidad. Por este aspecto es el poeta más
completo que hemos tenido"
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A pesar del fervoroso catolicismo de Pombo, su más alto momento
poético lo logró con un poema de peroangustia religiosa-en todo
caso la angustia de un creyente- publicado contra la voluntad del
poeta: "La hora de tinieblas". Por otra parte, la
religiosidad, esa constante en sus versos, aparece también en
"Lo más desconocido"-entremezclada con
manifestaciones de fe en el progreso, esa otra religión de su siglo
y de éste-, en "De noche"-que para Sanín Cano
"tiene entonaciones de salmo penitencial"- y, en
fin, en "Decíamos ayer", donde se mezclan
claramente los tres temas que señala Maya.
Hay una persistencia romántica en un enfoque -un tópico-que
Shelley expresó hermosamente así: "el anhelo del insecto
por la estrella, de la noche por la aurora; el amor de una cosa
lejana del mundo de nuestro dolor". En esta dirección
están muchos de los poemas de Pombo, de corte filosófico, como
"En el Niágara", donde la catarata se convierte,
como es hábito entre románticos, en motivo de una reflexión sobre
la trascendencia, no del todo carente de fuerza.
Igualmente, como buen romántico, Pombo le daba un sentido
trascendente a la poesía:
"La religión y la verdadera poesía son gemelas, y tan parecidas
una a otra que tal vez son una misma cosa, dos ases de un mismo
astro, dos revelaciones de una misma verdad: innatas ambas en el
corazón del hombre, juntas aparecieron sobre Las colinas del
salvaje, juntas nos dignifican con aspiraciones infinitas,
consolaciones excelsas y promesas inmortales, y juntas van a
satisfacerse con su plenitud el seno de Dios, en la parte sublime
de nuestro ser"
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Así, el poeta se convierte en un oficiante, purificado por la
misma poesía, como lo manifiesta en "A la
poesía", incluída en esta selección. Al mismo tiempo, y
por contraste, la actitud ante su propia poesía es mucho más
desconfiada:
"Por regla general todo lo mío sale tarde, soy la
procastinación encarnada, y mientras más quiero un asunto más
demoro en tratarlo, como si lo reservara para las horas de paz y de
contento de mí mismo que nunca llegan. ( . . . ) Por esto no he
publicado colección de poesías: Las única buenas no están escritas
y le aseguro a Ud. que me sorprende que caigan en gracia algunas
composiciones mías, fruto de impaciencia y de tedio más o menos
disimulado, y que yo considero y siento a enorme distancia del
ideal de verdad, de fuerza, de pureza y de limpieza que flota en mi
imaginación... cuando no estoy escribiendo -tal vez a todos sucede
lo mismo. Es un tormento perpetuo. Si yo fuera crítico no dejaría
en pie una línea de mis versos..."
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Pombo expresa la misma idea en "Patria y
poesía", que ha sido incluído en esta selección como una
buena muestra de esa poesía de acto social que tanto frecuentó,
esta vez con humor y siempre haciendo evidente su prodigiosa
capacidad para -se diría- conversar en verso.
Puede ser que el rigor de su autocrítica tenga que ver con
cierta humildad del oficiante ante la poesía :
"Nos falta arte sencillo, grande y solemne, y nos sobra
artificio. Muchas imágenes, muchas labores, mucha enciclopedia,
mucha anécdota, mucha superficie: ausencia de un corazón sólido,
asentado, incontaminado, bueno, luminoso suficiente.
infinito"
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Además de su dedicación vocacional a la poesía, algo propio de
una época como la romántica, algo accesible sin alarmas económicas
para él, Pombo fue una especie de animador cultural: coleccionista
de cuadros, autor de guiones de óperas cuya música componía Ponce
de León, compositor de música él mismo y, por encima de estas
cosas, arquitecto, "único ramo en que nací
perfecto", según declaró guasonamente. A este propósito
escribe el argentino Garcia Merou:
"Este niño grande tiene una manía originalísima:
pretende ser un gran arquitecto, sueña con la arquitectura, dirige
largas memorias a todos los ministros de fomento que entran en el
gobierno, persigue al arquitecto del Capitolio, marcha con libros y
planos debajo del brazo y lo más gracioso es que toda esta ciencia
que se atribuye es simplemente ilusoria".
Y sin embargo admitiendo que esta ciencia sea ilusoria, termino
con unas frases de Pombo incluidas, precisamente, en la memoria al
ministro en la polémica que desató en 1882 sobre el capitolio
nacional, entonces en construcción y al que él llamaba "el
enfermo de piedra". He aquí - vale como final- lo que
Pombo escribía:
``Las formas antiguas en arquitectura han perdido para Los
modernos mucho de su objeto y de su significación, y nunca podremos
sentirlas como los antiguos las sintieron. Este nuevo culto, nueva
vida, nuevas costumbres y necesidades han creado nuevas formas,
otros usos, nuevas combinaciones. Mal podría ser estacionario el
arte, no siéndolo la sociedad que él expresa, fuera de que cada
pueblo le imprime su no carácter y lo amolda a las leyes de su zona
y de su tierra, y aspira señalar algo propio suyo en aquel imperio
espiritual, sublime"
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1.
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Durante su vida, salvo textos marginales y poesías para
niños, no se editaron libros con Las poesías de Pombo. La edición
oficial apareció en 1916-17 y fue encomendada a don Antonio Gómez
Restrepo por el Congreso; consta de 4 volúmenes: dos de poesías
originales, uno con fábulas y verdades y otro con traducciones y
"comprende cerca de 670 poemas y 200
traducciones". En 1970, el Instituto Caro y Cuervo publicó
la Poesía inédita y olvidada de Pombo, edición preparada por Hector
Orjuela en 2 volúmenes, que contienen alrededor de 700 poemas
originales, sin contar traducciones. Los poemas de la presente
selección han sido tomados de estas ediciones.
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2.
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HECTOR ORJUELA. La obra poética de Rafael Pombo. Bogotá,
Instituto Caro y Cuervo, 1975, pág. 66. Orjuela es también autor de
una Biografia y bibliografía de Rafael Pombo, también editada por
el Instituto Caro y Cuervo 1965. Ambas obras son de imprescindible
consulta para cualquier interesado en 'Pombo.
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3.
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JAIME JARAMILLO URIBE, "Las sociedades
democráticas de artesanos y la coyuntura política y social
colombiana de 1948", publicado en el Anuario Colombiano de
Historia Social y de la Cultura, Bogotá, 1976, número
8,pág.
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4.
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JAlME JARAMILLO URIBE, La personalidad histórica de
Colombia y otros ensayos. Bogotá, Colcultura, Biblioteca Básica,
volumen 28, 1976, pág. 122.
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5.
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Fuente: Salvador Camacho Roldán. Memorias. Medellín,
Editorial Bedout, s. f
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6.
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RAFAEL MAYA en su prólogo a RAFAEL POMBO Antología
poética. Bogotá, Ministerio de Educación, Ediciones de la Revista
Bolívar, 1952, pág. XXI.
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7.
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Citado por Orjuela, ob. cit., pág. 122.
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8.
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De una carta de Pombo a Miguel Antonio Caro, abril 29 de
1879, citada por Orjuela, ob. cit., pág. 109.
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9.
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Pombo, citado por Orjuela, ob. cit., pág.
125.
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