ADONIS
Adonis nació en 1930 en Laodicea, Siria.
Adquirió la nacionalidad libanesa en
1952. En 1956 participó en la fundación
de la revista Shi'r (Poesía)
editada en Beirut. Tradujo al árabe la
obra poética de Saint-John Perse y de
Yves Bonnefoy, además de la dramaturgia
de Georges Schehadé.
Ha publicado los poemarios: Hojas en
el viento (1958), Cantos de Mihyar el
Damasceno (1961), El teatro y los espejos
(1968), Un tiempo entre la rosa y la
ceniza (1971), Celebraciones (1991),
Crónica de las ramas (1991) y Al-Kitâb
(1998). Entre sus destacados ensayos
figuran: El diván de la poesía
árabe (1964), La palabra de los
orígenes (1989) y El misticismo en el
surrealismo (1992). Actualmente
reside entre París y Beirut, con
temporadas en Estados Unidos, donde es
catedrático de literatura en importantes
universidades.
MI CUEPO ES MI
CAMINO
Tú dijiste: mi rostro es navío,
mi cuerpo una isla,
y el agua, órganos anhelantes.
Tú dijiste: tu pecho es una ola,
noche que fluye bajo mis senos.
El sol es mi prisión antigua,
El sol es mi nueva prisión.
La muerte es festín y canto.
¿Me has oído? Soy algo más que esta
noche,
algo más que su lecho suave y luminoso.
Mi cuerpo es mi manto,
tela cosida con mi sangre.
Me he perdido
y en mi cuerpo estaba el extravío...
He regalado los vientos a las hojas,
dejé tras de mí mis pestañas,
de rabia jugué al enigma con la
divinidad
y viví el evangelio de amamantar
para descubrir en mis ropajes
la piedra itinerante.
¿Me has reconocido? Mi cuerpo es mi
manto,
la muerte es mi canto y el palacio de mis
escritos,
la tinta es para mí, tumba y
antecámara,
mapamundi cortado por la desolación
en la que el cielo envejeció,
trineo negro, guiado por llantos y
sufrimiento.
¿Me seguirás? Mi cuerpo es mi cielo,
he abierto ampliamente
los corredores del espacio
y dibujé tras de mí mis pestañas,
caminos que llevan hacia un ídolo
antiguo.
¿Me seguirás?
Mi cuerpo es mi camino.
MI CUERPO ES MI
PAÍS
- I -
En mis venas, en mis cenizas, viene el
despertar,
me levanto,
el mundo es una casa alrededor de mi
rostro,
cada flor es un poema.
La historia vacila como una víctima
la historia se hace más viva
-¿qué fuego has extinguido?
¿cuál has encendido oh Mihyar?
-Descendí a un mineral,
me hice en una guitarra
donde cada cuerda sangra su herida
abierta.
La vida era una alfombra
en los escalones del palacio,
la historia un andrajo arrastrado por el
Éufrates.
Todo lo que cielo y tierra cuentan en
pájaros
se transforma en frutos maduros.
Mi rostro pasó al rostro de la calle,
al de los jinetes, al de las murallas,
tiempo oprimido contra los hombres
como un ovillo de lana,
como mezquita erguida inmóvil
para que derive la naturaleza y el
espacio
o que regrese el llamado o la plegaria.
Alguien dice: -leí a Platón,
descubrí todo lo que será:
la dueña de los palacios será una
guía,
el creciente de luna un regidor
con palco en un tenderete
que nace y muere entre sus piernas....
El diluvio ha comenzado,
el estuario se hunde en lo invisible
-Kassaïoun convertido en río-,
bajo Barada existe un camino
para el ermitaño Bouhaïrah.
La palabra se pobló de árboles,
los pasos inventan una nostalgia,
Alá tiembla como una marejada entre las
casas.
La historia ha comenzado
y nosotros, nosotros hemos comenzado
-¡oh! actor escondido, ¡oh! nuestro
gran sufí
henos aquí partiendo
y sólo Alá sabe cuándo regresaremos
pues si la noche continúa
y permanece el sol
ignoramos lo que vendrá de Kassaïon
-profeta amarillo-,
y cuál será la última escena
¡oh! creciente del Ghouta, ¡oh! nuestro
gran sufí.
Grito desde el fondo de un corredor
de una villa cenicienta
-me volví herida en los cuerpos de la
ciudadela,
nube abrazando la terraza y el solar,
grito desde el fondo de un corredor:
y odio la Tierra como una perla lanzada
a un agujero de cristal.
Sueño sin fronteras,
con países sin fin como el mar
y consagrados al amor.
El bastión de toda barrera es
servidumbre
lepra solar y mutismo
pesadez fría en el cuerpo del hombre.
- II -
¿Me has hecho una pregunta?
muere primero o arde como una herida,
desciende en mis cenizas y pregunta...
¿Me preguntas cuál es mi país?
Mi cuerpo es mi país.
¿Quién eres?
¿Has escoltado el galope de las
estrellas?
¿Has precipitado el curso de los
torrentes?
¿Eres flor nacida en los labios del
muro?
¿Te has cubierto con las alas de una
mariposa?
¿Te has ido a esconder dentro de una
roca?
¿Has abierto tu mano?
¿Has hecho del sol un lecho?
¿Te has convertido en murmullo de un
bosque?
¿Has escuchado el doblar de las
montañas
en el cuello de una nube?
¿Quién eres tú? ¡Ah!... una vez
fuimos,
una vez nos fuimos.
Eres el esclavo de la ruta,
un guijarro sobre el sendero.
Eres cementerio, eres costumbre...
Soy descubrimiento, conquista...
Existe bajo mis cejas
un espacio de caballos fantasmas
-los fantasmas, los lugares,
son caravanas de pan...
Las plantas, las flores, las riberas, las
llanuras
son caballos fantasmas,
sus relinchos: heridas,
y las montañas
están llenas de tentaciones murmuradas.
Con mis escaleras he tejido alas a la
paciencia,
enlacé la fuente, la perla blanca y los
espejos:
¿oh ustedes los árboles del día,
de qué sol se han vestido bajo mi
trópico?
¿oh, ustedes los árboles del vértigo?
Dije: he aquí nuestro fuego,
he aquí el emblema de la fraternidad.
Este tiempo descarnado
es igual al cuerno de un toro que muere,
y la profecía
-¡oh pobres de este mundo!,
la profecía es pobreza,
pobreza con el espacio por comienzo.
..."Acompáñalo, estrella de
preguntas,
enséñale el huracán y la caída hacia
lo alto..."
No poseo más que mi rostro y mi sangre
y no tengo nostalgia
sino en el brasero de los sueños...
"¿Has regresado a tu hueco?
¿Quién eres?
¡Ah!... una vez... muere primero."
Nací bajo el manto de un profeta,
mi rostro es el fuego de una esposa que
sueña:
"¿cómo caen las espadas?,
¿cómo el soldado regresa..?"
Mi rostro es como un astro
que abraza la vida, la muerte,
las cosas inanimadas.
Sueño en nombre de la hierba
cuando el pan se vuelve infierno,
cuando las hojas secas en su antiguo
libro
se vuelven ciudad de terror,
sueño en nombre de la arcilla
para abolir las ruinas, recubrir el
tiempo,
para apelar al auxilio del primer
aliento,
recuperar mi primera flauta
y transformar la palabra.
Después de las cenizas del universo
el sueño es el color y el arco del
color,
y sacude este tiempo que duerme
en el espesor de la escarcha,
mudo como un clavo,
y lo arrulla como una urna
abandonándolo al fuego,
al estallido de la semilla de los tiempos
y a la avanzada de los niños
-niños que siembran el grano puro
y llevan el destello, la luz.
Me lavé las manos de mi vida
frágil como una mariposa,
reconcilié la eternidad y lo efímero
para desertar los días, para acoger los
días,
amasarlos como el pan, purificar los
óxidos
de la historia y de la palabra,
para deslizarme en sus mantos
como un calor o un símbolo,
pues está en mi sangre
una eternidad de cautiverio,
una eternidad de expiación
llevada a cuestas por mi muerte,
y tengo alrededor de mi cara
una civilización en agonía.
Heme aquí como un río
ignorando cómo cuidar las riberas
yo que no sé nada excepto la fuente,
la errancia de donde viene el sol
como mágica hierba negra
y donde se encabrita como yegua roja
vidente de felicidad y desdicha,
visionario o león o águila,
que duerme como collar
en la frente de la eternidad!
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Versión al español de Esperanza
Vallejo
Tomado de Mi cuerpo es mi camino
Adonis
ISBN: 958-95209-5-2
Común Presencia Editores
comunpresencia@yahoo.com
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