Jorge Arturo Delgado
JORGE ARTURO DELGADO
En 1899, a los 19 años de edad, el poeta guerrero recién egresado
del Colegio del Rosario de Bogotá, como bachiller, se dedicó a las
fuerzas del ejército a las órdenes del general conservador Enrique
de Narváez. A pie o a caballo participó en la expedición bélica en
Une y en Villeta, Cundinamarca. En marzo de 1900, cuando el siglo
marcaba su tercer mes, este pequeño hombre, que se describía como
casi microscópico, de frente ancha y despejada y con cabello
onduloso, formó parte del batallón 2º de Granaderos y después
de estar en la capital por más de un mes, como teniente ayudante
con los guardias de la plaza, salió a la guerra verdadera. En su
autobiografía, estos momentos dolorosos trató de silenciarlos, al
tratarlos de inútiles y enojosos. Como combatiente se compenetró a
los climas variables de soles y aguaceros, en Cundinamarca, Tolima
y parte del Cauca. Su vida estuvo siempre en peligro. Rodeado por
el paso de las balas, fue ascendido en plena campaña, primero a
capitán y después a sargento mayor, grado en el cual culmina su
carrera militar. En 1901, enfermo y fatigado deja el servicio y
retorna a Bogotá.
A pesar de que la guerra se prolonga por un año más, su nuevo
estado de civil lo lleva a refugiarse en la literatura. No lo hace
en la Gruta Simbólica, la sociedad de letras más conocida del
momento, sino en la Sociedad Bécquer, en la cual participa como
tesorero. El periodismo le abre nueva puertas. Publica El
Fénix y comienza a ser conocido. Pasado un año viaja a
Chocontá como secretario del Prefecto y durante medio año ejerce
dicho cargo. La sociedad Bécquer lo mantiene activo en el
periodismo y colabora con el periódico La Idea. En
noviembre de ese mismo año, se coloca sus mejoras galas para
presentarse en el salón de grados del Colegio del Rosario para
recitar públicamente sus versos. Después, como era la costumbre de
la época, como poeta salía a buscar su auditorio. Con motivo de un
mitin, organizado a favor de la infancia, en el parque Santander,
recita por segunda vez.
Había nacido el 21 de abril de 1880 en una casa alta del barrio
Santa Bárbara de Bogotá del matrimonio del general Didacio R.
Delgado y la señora María Berbeo. Aprendió a leer con su madre y
después, "crecido que hube, y capaz ya de hacer el curso
preparatorio, tomé matrícula como externo en el colegio de Colón, a
órdenes del doctor Víctor Mallarino. Allí bajo la férula de
estólidos pasantes, pase dos años larguísimos, sin ganar más que
las buenas lecciones de urbanidad y prácticas cristianas dadas por
dicho rector".
A los quince años de edad encuentra inspiración para los poemas de
amor. Se autocensura y dice que "las poesía de aquella época,
eróticas o descriptivas son malas, casi pésimas, pero sinceras,
originales, sentidas".
Su romanticismo lo llevó a apreciar a la mujer rubia y a la
morena, pero al final, las deja como símbolo de un ideal para irse
hacia los libros, "en donde bebo lo que ellas ya no escancian para
mí y descubro nuevos rumbos". Entre sus composiciones se
encuentran "El monje", "Postal", "Plegaria" (a la
Bordadita), "Oración del romero", "Sor sacrificio", "A
Santa Teresa", "El primer viático en aeroplano" y el
soneto más conocido "Villancico".
Jorge Arturo Delgado se ordena sacerdote el 28 de octubre 1908 y
fue designado inmediatamente cura párroco de Bosa, en las cercanías
de Bogotá. En 1914, la imprenta del departamento de Nariño publica
su "Oración laudatoria del capitán don Antonio Ricaurte y
Lozano". Hasta 1916 fue secretario del obispo de Pasto,
Nariño, donde fue miembro activo del Primer Congreso Eucarístico
Nacional de Colombia.