Ficha bibliográfica
Titulo:
Notas biográficas de poetas de Colombia del siglo XX
Autores: Biblioteca Luis Ángel Arango. Textos Álvaro Miaranda
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2006
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá, 2006
Notas: Notas sobre poetas colombianos del siglo XX
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Rafael Vásquez

RAFAEL VÁSQUEZ


Nace en Bogotá en 1899, es decir cuando se inicia la guerra de los Mil Días. Desde muy joven se le ve actuar con los grupos que en la capital del país van de un café a otro para hablar de literatura y política. Hace amistad con Germán Arciniegas, que para 1921, con 20 años, es uno menor que Vásquez. Es por eso que, acompañados de una docena más de estudiantes, se les ve preparar artículos que han de salir en la revista Universidad. Cada quince días están atentos en la imprenta, a la circulación de la pequeña publicación que recoge las voces juveniles que quieren una institución académica menos confesional, más abierta.

Desde el periódico capitalino La República que dirige Alfonso Villegas Restrepo, se ve con ojos críticos a esta muchachada. Los llaman los rezongadores, porque al parecer de los viejos periodistas, estos estudiantes que aun huelen a pañales, les gusta regañar, refunfuñar a todo lo que tiene su tiempo y su tradición. Al que no le ha ido bien en la crítica ha sido a Rafael Vásquez. El 26 de noviembre el diario de Villegas le dedica una columna porque lo ve muy inmaduro, y lo trata de chiquitín: "Quisiéramos -escribe-, en lo que vamos a decir, envolvernos de un espíritu virtuoso y amable, dispuesto a las caricias de azul celeste y legítimo oro del medio día, pero el niño poeta no conviene en estas cosas. Tiene que ir al café y salir de noche, en vez de frecuentar las bizcocherías y distraerse jugando gambeta, trompo y aro. Ese niño en Inglaterra sería rosado y de ojos muy azules, pero en Bogotá es un Rafael Vásquez de garfios negros y melena enmarañada".

El criticado tiene los cabellos encrespados, como si hubiera en su estirpe algún antecesor de rasgos africanos que hubiera entrado en mestizaje y por ello, el periódico lo contempla desde el señalamiento racial. Usa anteojos redondos y siempre de vestido de paño, aparece elegante y pulcro. El columnista de La República ataca con fuerza al joven de Universidad: "Y admírense las buenas gentes de las dotes poéticas de Rafael Vásquez, hablando de Hércules:";Ved sus músculos densos, que, despacio, insolubles,/ fingen grávidas olas sobre mármoles blancos,/ y lo mismo que Venus - esa de éxtasis mancos- todo él es arrogancia y elocuencia voluble".

Para la segunda década del siglo XX, Vásquez se reúne con los miembros de la Generación de los Nuevos, en los cafés de Bogotá. Su charla y discusión diaria en torno a la poesía la hace entonces con los poetas León de Greiff, Rafael Maya, Jorge Zalamea y Luis Vidales, entre otros. Viaja a Europa y Estados Unidos. En Nueva York publica su primer libro Ánforas (1927). Posteriormente en Bogotá aparecen Lauros (1933), Ya pasó el sol (1953), La Torre del Homenaje (1958) y La fuente disipada (1958).

Cuando la escritora Dolly Mejía para el periódico El Tiempo, en octubre de 1960, le pregunta con que fin escribió su obra, el poeta bogotano le responde: "Mi obra ha sido escrita con el fin único de desmoralizar un poco la mediocre servidumbre de las gentes que se han atemorizado de hablar mal del diablo y bien de Dios. Creo que el arte es peligroso. Donde no hay nada prohibido que sonsacar a la vida, es cosa bastante trivial. En el pecado está el mérito de la virtud. Eso lo atestiguan los santos. Los malditos como Byron y yo, decimos o diremos cuando llegue la muerte". Murió en Bogotá en 1960.