Ficha bibliográfica
Titulo:
Notas biográficas de poetas de Colombia del siglo XX
Autores: Biblioteca Luis Ángel Arango. Textos Álvaro Miaranda
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2006
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá, 2006
Notas: Notas sobre poetas colombianos del siglo XX
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Miguel Rasch Isla

MIGUEL RASCH ISLA


El 9 de febrero de 1887 el calor en Barranquilla está quieto. Pareciera que el viento no tiene fuerza para mover las altas temperaturas. Este estado del clima hace más difícil el parto de doña Dolores Isla y más cuando se trata de gemelos. El padre, don Enrique Rasch Silva está preocupado. Nace el primero de sus hijos al que le pondrán el nombre de Miguel, pero el segundo ha nacido muerto.

El niño sobreviviente correrá en la ciudad que aún no es capital de departamento, sólo lo será en 1905. En ese momento es una aldea de casas de techo de paja que le dan un aspecto "miserablemente indígena", como lo comentará años después Miguel, cuando crezca y escriba poemas. La casa en la que vino al mundo está situada en una de las principales, Calle de San Blas, que dista sólo a una de la Calle Ancha. En esta existe un paseo largo de cemento, pintado de rojo, al que llaman Camellón, por donde el niño correrá casi todos los días o verá como en los bancos que existen a lado y lado, cuando el sol ha bajado, se sientan sus padres a hablar con amigos. En el patio grande de su vivienda hay árboles de naranjo, guayabo y anón y ahí, en cada uno de ellos se subía a bajar sus frutos. Hace estudios escolares en su ciudad natal y en la Isla de Trinidad, en el Caribe. En su juventud se desempeña en empleos bancarios.

El periodista Eduardo Ortega, director del diario Rigoleto, le solicita alguno de sus escritos. Pocos días después aparecen en las páginas literarias de los sábados del mencionado periódico, uno de sus sonetos. La alegría de verse en letras de molde fue truncada de inmediato al pensar cuál sería la reacción de su padre cuando descubriera se había sublevado contra el prejuicio manifestado de "no perder el tiempo" con versificaciones. El padre, al traer ejemplos de algunos poetas que conocía, aseguraba que todos eran unos bohemios empedernidos que holgazaneaban todo el día ante la incapacidad de emprender un trabajo. Don Enrique, una vez vio el poema de su hijo en el periódico, lo llamó. Este se asustó un poco. La voz del padre era imponente: "Quiero -dijo - que me explique algunos términos que no entiendo y solicitarle seriamente que renuncie a su propósito de ser poeta ".

Sus primeros poemas los recoge y publica en 1911, en el libro A flor de alma. El poeta caldense Max Grillo, que venía de Europa le da reconocimiento crítico.

Cuatro años después viaja a Bogotá. En los cafés y reuniones sociales, se afilia al grupo compuesto por escritores como Eduardo Castillo, José Eustasio Rivera, Ángel María Céspedes, Roberto Liévano, Luis Eduardo Nieto, Armando Solano y otros que más tarde se sumaron, entre los que se encontraban Rafael Maya y Rafael Vásquez. Cada uno de ellos tenía una visión diferente de la literatura, un sentido de la poesía que los colocaba como defensores de diversos estilos y movimientos por entonces en boga. En agosto de 1916 se casa con la señorita Ilva Rodríguez Zúñiga. En la revista El Gráfico de Bogotá el poeta publica dos sonetos que dedica a la novia. En el primer cuarteto de uno de ellos, dice: "Ella es así: por donde pasa deja/ tranquilo eco fugaz de onda remota,/ pues más que andar sobre la tierra, flota/ con un vaivén de nave que se aleja."

Durante 11 años convive en Bogotá, lejos de la Calle San Blas y el Camellón, de modo fraternal y literario con todos los poetas del país que están establecidos en la capital de la República. Escribe y discute de los temas de poesía con románticos, centenaristas, modernistas, postmodernistas, entre otros. Publica de modo continuo, como si la máquina interna de sus versos se hubiera puesto en marcha. Por ello, de modo seguido, aparecen los siguientes libros: Para leer en la tarde (1921), Cuando las hojas caen (1923), La visión, poema en doscientos tercetos (1925), La manzana del Edén (1926). A pesar de estas publicaciones, el narrador y crítico cartagenero Manuel García Herreros, que pertenecía a la generación de los Nuevos, publica en la revista de este grupo que lleva el mismo nombre, en su número cuatro que aparece en 1925, el siguiente comentario: "Con varios libros a cuesta y no pocas traducciones al y del portugués, con largos, invernales años, Rasch Isla continúa siendo el poeta de ignorancia alarmante, insólita, agresiva. Exponente de una pléyade que cree saberlo todo, describirlo todo, en su interior. Que conoció la fatiga del estudio hace lustros, en dos cursos de colegio elemental. Que huye de las librerías como el pecador del confesionario".

En 1927 es nombrado por el régimen conservador de Miguel Abadía Méndez, cónsul en Santander. Viaja por ello a España y conoce a escritores jóvenes, entre los que se encuentra José María Cosio y Gerardo Diego. Le hablan con frenesí de Federico García Lorca y le prestan para que lea Romancero gitano. Cuando Rasch Isla da su opinión sobre el poeta, estuvieron a punto de sacarlo a empellones "Ambos estuvieron a punto de pedir mi expulsión de la ciudad."

El gobierno colombiano lo traslada a Hamburgo. En esta ciudad alemana escribe poco. Se dedica a aprender alemán, a leer mucho libros de la literatura universal y a corregir los poemas que había escrito antes de su viaje a Europa y que en 1940 edita con el nombre de Sonetos, en el puerto del norte donde se halla como miembro de la delegación. En Hamburgo tiene que soportar todas las noches los bombardeos aéreos de los aliados contra el régimen de Hitler. En plena guerra es trasladado a Barcelona por el entonces presidente Eduardo Santos. En la capital catalana su libro Púrpura y oro es prologado por el médico y escritor Gregorio Marañón, e ilustrado por el dibujante taurino Antonio Alcalde Molinero. Son los años en que Rasch Isla gusta de la transformación que Manolete hace del toreo. Muere en Bogotá el 6 de octubre de 1953.