Ficha bibliográfica
Titulo:
Notas biográficas de poetas de Colombia del siglo XX
Autores: Biblioteca Luis Ángel Arango. Textos Álvaro Miaranda
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2006
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá, 2006
Notas: Notas sobre poetas colombianos del siglo XX
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José Joaquín Casas

Cercanos a la Gruta Simbólica

JOSÉ JOAQUIN CASAS


Sentía, al decir de Luis María Mora, por su ciudad natal, una atracción indecible que llevaba a describir con algo de ingenuidad, su versificación: "¡Chiquinquirá!... ¡qué nombre! voz de poeta,/ suena como cascada/ de pandereta". Como fecha, su nacimiento sucede el 23 de febrero de 1866 y su muerte, en la ciudad de Tunja, capital de su departamento, el día 8 de octubre de 1951.

Sus primeros estudios estuvieron bajo la dirección de su padre, dado que el pedagogo Jesús Casas Rojas dirigía en Chiquinquirá, el Colegio de Jesús, José y María. En Bogotá, al venir con su familia, el joven poeta ingresa al seminario y más tarde en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, se gradúa como abogado. Su vida transcurre entre los cargos públicos que deriva de su ejercicio político y la docencia. Al igual que muchos de sus contemporáneos, Casas adoptó, como poeta romántico tardío, unas convicciones que anteponían la reconciliación del poeta con su época, antes que las propuestas simbolistas que reclamaban por entonces una poesía basada en la búsqueda exclusiva de la belleza. Su arte, que estaba en función de la educación, la moral y principios fervorosos, hizo que Armando Solano, periodista y crítico, tomara en burla su escritura para decir: "El fervor religioso del señor Casas, que no siempre ha sabido dosificar en lo escrito, ha infundido en sus versos y en algunas páginas de su prosa castiza y robusta, excepcional aliento. Los ha calentado con el fuego de la eternidad...".

Casas, aunque para la fecha de las reuniones de la Gruta Simbólica se desempeñaba en la cartera de Instrucción Pública, habrá años después de escribir sobre las habilidades de su amigo Moratín, el poeta que a pesar de doctor en filosofía, ganaba a expertos hombres del pueblo, todos los juegos de lanzamiento de tejo.

El ánimo político permitió a Casas, en 1923, ser elegido como primer designado para ejercer el Poder Ejecutivo y dirigir, en tal condición, el Consejo de Estado hasta el año de 1930. Fue entonces cuando viajó a España como embajador. Eran tiempos difíciles en la Península. La monarquía entraba en crisis como preámbulo a la guerra civil, por lo que embargado por sus sentimientos religiosos y de tradición académica, prefirió regresar al país.