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Que reine la justicia
Fiesta de luna en la noche,
llanera como el mastranto,
tibia la arena es un manto,
rescoldo de sol dormido.
La pradera es verde nido
de exuberante belleza,
donde la naturaleza
pródiga en lindos paisajes
le da al río en su bagaje
multicolores vestidos.
Todo este llano dormido,
verde color esmeralda,
donde se inclinan sus faldas
lejos en el horizonte.
Cimas azules sus montes
nutridos por claras aguas.
Un llanero en su piragua
navega en el ancho río,
hace el canalete ruido
al herir la superficie
de pura y verde planicie,
de espumas y de gemidos,
Es que el río dolorido
va musitando sus penas:
se acabó la Nochebuena,
la Paz y la Libertad.
Ahora todo es orfandad,
luto, llanto, sangre y fuego;
ahora no se escucha el ruego
de una madre dolorida,
no se respeta la vida,
ni menos la propiedad.
Es que la inseguridad
es la reina de colombia!
Quien la visita se asombra
pues no logra comprender
cómo aquí suele correr
sangre de propios hermanos
cómo se cubren los Llanos
con un manto de injusticia,
Señor, por que no, en primicia
de esa tu gran probidad,
no nos devuelves la paz,
y que reine la justicia.
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