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Plegaria llanera
Llora en silencio mi llanura inmensa,
la palma triste en la sabana sola
sueña la luna en la imponente noche
en la paz que se fue como las olas.
Ya no se piensa cuando late el perro
en el vecino que un favor implora,
ya no se habla de espantos y silbones;
la violencia y el miedo nos devoran.
¿En dónde está la paz? Nadie responde.
Todo es desolación, llanto y angustia;
ya no dormita sobre tibia arena
el pescador cuando el sustento busca.
Ya las garzas en pos de lejanía
presurosas se van de sus garceros;
ya no reina el amor ni suena el cuatro
en los parrandos de sabor llanero.
Todo arrasó el huracán del odio.
Siquiera se murieron los abuelos.
Ya no se muere placenteramente.
De sangre esta machado nuestro suelo.
¿Por qué ese odio entre hermanos, patria mía?
¿Por qué no hacer un mundo de igualdad?
¡Que se respete lo elemental, la vida,
y se destierre de Colombia la maldad!
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