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David Parales
Vino desde el río Arauca
tras un mundo de ilusiones,
tremoleando sus canciones
en el corazón del arpa.
Hijo de aquella comarca
del mito del bramador,
Florentino, el trovador
y el maestro Augusto Bracca,
Como buen llanero abarca
en sus ojos el paisaje
verde y rojo mestizaje
de sabana y corocoras.
De garzas madrugadoras,
del trinar de los turpiales,
perfume de mastrantales
y tardes embrujadoras.
David Parales, ahora,
arpista y compositor,
es errante trovador
de la sabana que adora.
Hizo al arpa, gran señora,
instrumento regional,
y la volvió nacional:
del joropo embajadora.
Es ella diosa y señora
que llora con sus bordones,
sus primas, constelaciones
de ignota y ardiente aurora.
Alma es del cuatro y maracas
amante del pajarillo,
al seis y al gabán da brillo
lo mismo que a la chipola.
Arpa, diosa trashumante
en las brumas del azul,
al cielo viste de tul
y arreboles de menguante.
Eres realidad vibrante,
musa de montes y ríos,
confidente de amoríos,
mensajera de sabanas.
Copla que el viento desgrana
en chipola o carnaval,
es música angelical
de palmeras y maporas.
Arpa, te hiciste señora
en Arauca y Casanare,
en el Meta y el Guaviare
en el Vichada y Guainía.
Reina de la Orinoquía
te hizo David Parales
mensajera de mastrantales
alma de la poesía.
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