INDICE

Prólogo

Ser Poeta

Nocturno Nº Uno

Nocturno Nº Dos

No es pecado

Soy llanero

Mi trasegar por el llano

El tiempo

Juan Parao

Juan Cisneros

Nostalgia de mi llano

La venganza de Hilarión

El llanto del veguero

El gallo pinto

Luna llanera

Mi cabaña

El caballo llanero

Tarde de toros coleados

Otro amanecer

El niño mentiroso

David Parales

Castaño contra veneno

El niño trabajador

Casanareña

Que digan

Dios salve a Casanare

Para ti

Plegaria llanera

Reminiscencias

Luna

Que reine la justicia

Ven

Señorita Casanare

Nostalgias

Señora de los llanos

Dignísima señora

Sueño

El petróleo

No es Justicia

Dios guarde nuestra tierra

Soneto

Violencia

Tempestad

Invierno

Señor

Campesino

Casanare

Angel Custodio Loyola

Salutación al río Pauto

A Lizbeth Cedeño Reina Nacional del Folclor

A Jorge González

Himno a Juan José Rondón

Himno a la bandera

Himno a Casanare

Glosario

 

La venganza de Hilarión

Nació en la orilla de un río,
junto a un morichal llanero.
Con palmas, laguna, esteros,
con potros llenos de brío.
Fue su vida un desafío
y creció como un salvaje,
lleno el pecho de coraje,
nadie le brindó cariño.
Fue peleador desde niño,
fuerte, rudo y altanero.
Como jinete fue fiera
y con un rejo muy bueno.
Pararlo no pudo freno
ni arredrarlo pudo espanto.
Nada logró causar llanto
ni lágrimas a sus ojos.
Ninguna espina ni abrojo
lastimar pudo su piel.
Con los amigos fue fiel,
con un cimarrón torero.
Con un caballo cerrero
fue como clavo en pared.
Tuvo fama de coplero,
bailador en los parrandos.
Sus versos improvisando
caían como lluvia fina
Su voz recia y cantarina
como arrendajo silbando.
Hilarión vivió cantando
y fue el mejor coleador.
Siempre fue un hombre
de honor
y cumplió sus compromisos.
Tenía sangre de mestizo,
le sobraba corazón.
por eso en esa ocasión,
cuando conoció a María,
le entregó toda su vida
y fue esclavo de su amor.
Brotó en su cuatro andariego
una tonada viajera
pidiendo que lo quisiera,
pues ella era su destino
El despejaría el camino
y se robaría esa flor.
por eso no le importó
que la negra fuera ajena,
gustaba de la hembra buena
aunque le trajera muerte,
porque, sí esa era su suerte,
no se le podía esconder
Y tenía que acontecer
que el marido lo supiera;
y obrando como una fiera,
al ver el vientre de María,
gritó: "¡Esa cosa no es mía
y me la van a pagar!"
Y sin pensarlo, no más,
con su revólver en mano
cruzó un pedazo de llano,
hasta lograrlo encontrar.
Dijo: "lo vengo a matar",
y con disparo certero
rompió el pecho del llanero,
y al suelo lo vio caer.
o se pudo contener
cuando Hilarión le decía:
"¡Ya no me importa la vida!
Ya me van a suceder ,
y en el vientre de María
yo Seguiré palpitando
Por las Sabanas viajando
llegaré hasta lo infinito,
y allá en el azul un grito
que será mí desafío.
¡Es cierto, ese Hijo es mío
y en él yo vuelvo a nacer!"

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