LXXXV. - DESPEDIDA.
AL SEÑOR JOSÉ ANTONIO UMAÑA,
Como dos ondas que á la mar rodando,
Y unidas lleva arroyo cristalino,
Al llegar á espumoso remolino,
Treguas al sol quemante demandando,
El viejo sauce su ramaje alzando,
Sombra y amor les brinda en el camino;
Y las ondas siguiendo en su destino
Van de este sauce el nombre murmurando:
Así también, la suerte de mi Rosa,
Unida hasta la muerte, va conmigo,
Y al dejar á Tocaima, la ardorosa,
Do la amistad nos dió sombra y abrigo,
La memoria guardamos cariñosa,
De nuestro viejo, ciego y noble amigo.