VIII. - EN UN ALBUM.
¿Sabes, carísima Elena,
Que es tanto mi clasicismo
Que encuentro casi lo mismo
Un album que una novena?
La niña que album posée
Es la santa á quien se reza,
Y cada cual su terneza
Repitiendo va sin fe.
No hay niña, bonita ó fea,
Que con sonrisa inocente
No calme la fiebre ardiente
De aquel que la chicolea.
En este libro, bien mío,
¿Qué puedo decir de ti,
Sin que tú digas de mí:
«Yo de tus trovas me río ?»
Mas oye, Elena. Existe un sentimiento
Que el infortunio á corromper no alcanza,
Puro cual fué la luz de la esperanza
En mi primera edad.
entusiasmado palpitar mi seno
Siento á su impulso mágico y divino,
Y este placer que alivia mi destino,
Elena, es tu amistad.
Prenda salvada del naufragio triste
De mis antiguas bellas ilusiones,
Flor celestial nacida en las regiones
Donde vive el pesar.
Ella corona mi laud sencillo,
Calma el dolor y endulza la amargura
De la copa de hiel y desventura
Que tengo de apurar.
Oye. Tuve ambición. Yo quise un nombre
Que repitiera el pueblo agradecido,
Un nombre que legar enaltecido
Con recuerdos del bien.
Y en mis ardientes, fervorosos años,
Me hice el campeón del pueblo que gemía,
Y el pueblo imbécil cuyo bien pedía
Me cubrió de desdén.
Oye. El amor con su prestigio santo
Hizo latir mi corazón ardiente,
Y á la mujer rendíle reverente
Adoración y fe.
Yo amaba con frenético delirio,
Amaba cual los ángeles del cielo,
Y con ardiente y fervoroso anhelo,
También, Elena, amé.
Y en el encono que mi pecho abriga
Y en el despecho que me inspira el mundo,
Con un desprecio, en el amor, profundo,
Me burlo siempre de él.
Y esa risa que juega por mis labios,
Esa risa que miras, es fingida,
Porque de mi alma, de dolor transida,
Destila sólo hiel.
Como canta afligido prisionero,
Al compás desigual de las cadenas
Para olvidar de su prisión las penas,
La amable libertad;
A ti también consagraré mi canto,
Maga que hechizas mi cansada vida,
Flor inmortal, al corazón querida,
¡Dulcísima amistad!
Es, Elena, tontería
Cuanto acabo de escribir,
Tú no lo crees, vida mía!
Y te pones á reir.
Haces bien, tienes buen gusto,
Risa da mi inspiración
Pues yá salimos del susto,
Manda tu álbum al fogón.
Señora, estaba de vena,
Como cualquier animal.
Perdóname, pues, Elena,
Y dame el beso final.