L. - CONTRARIEDADES
DE UN REDACTOR.
Voy, me dijo Leoncio, á fundar un periódico que esté à la altura
de la situación; periódico no de polémica ni de política
palpitante, sino científico, de estadística y comercial, y que por
sus apreciaciones filosóficas y justas venga á arreglar la marcha
de la República y á sujetar á los partidos al yugo saludable de la
opinión. Cuento con la eficaz cooperación de algunos amigos, y me
propongo no sólo abrazar una profesión, sino abrir una nueva era
para la prensa del país, evitando toda disputa estéril, toda
polémica infecunda y toda rivalidad inútil; pues nuestros artículos
ni herirán á nadie ni serán atacados por los periódicos, siendo
enteramente especulaciones abstractas y metafísicas, en el campo de
la ciencia, que es lo que necesita el país.
-Y tienes ya lo necesario para esta empresa? le contesté.
-Lo necesario para ser periodista? Aunque te parezca vanidad, no
me falta à mi ni les falta á mis amigos.
-Me felicito por esto, porque ahora anda un poco escaso.
-No, mi primer compañero de redacción, que será Eugenio, tiene
chispa y…..
-Si no es eso.
-El segundo, que será Querubín, promete……..
- ¿Pagar?
- ¿Cómo?
- Pagar la impresión.
-Vaya! El periódico dará para sus gastos, y deduciremos además
una justa remuneración como redactores.
-Quién sabe, quién sabe, Leoncio: lo necesario para ser redactor
es el conquibus.
Púsose de acuerdo con sus compañeros, arreglóse con el impresor
(verdadero milagro), y á pocos días apareció el nuevo y famoso
papel, en tipos elegantes y lucida impresión.
"EL ÆGOS POTAMOS.
PERIÓDICO CIENTÍFICO, POLÍTICO Y LITERARIO,
DE COMERCIO, BELLAS ARTES Y ESTADÍSTICA.
|
Se canjea con todos los periódicos de dentro y fuera de la
República.
|
La suscripción por año, $8; por semestre, $4; por trimestre, $2.
Aparecerá todos los domingos.
|
AÑO I. - TRIM. I. Bogotá, 1.º de Septiembre de
1869. NUM. 1.º
|
LOCAL DE REDACCIÓN,
Carrera de Antioquia, calle 1.ª, n.º 1.º
|
AGENTE GENERAL, D. AVELINO CASANOVA,
Carrera De Bogotá, calle 1.ª, n.º 1.º
|
La prensa es un sacerdocio: los que lo ejercen merecen
veneración. - L.C.
REDACTORES.
DON LEONCIO CIENFUEGOS.
DON EUGENIO DE MEDINA CELI.
DON QUERUBÍN DEL PRADO.»
-------------
Antes de mencionar lo que el periódico contenía, debemos
consagrar unos momentos á las emociones que experimentó Leoncio
desde el instante en que llevó su artículo á la imprenta, hasta el
día en que apareció en letra de molde; emociones de angustia, de
miedo, de amor, voluptuosidad y de dicha, que alternativamente
fueron haciendo palpitar su corazón.
Al entrar en el vasto edificio de la imprenta, en donde más de
treinta hombres mudos, misteriosos, al frente de las cajas iban
acomodando las letras, mientras que á cada instante el golpe de la
máquina anunciaba que había caído el ejemplar de un impreso, la
exaltada imaginación de Eugenio le hizo concebir el temor natural á
los iniciados en los misterios de las divinidades paganas; y la
imprenta á sus ojos vino á ser un templo en cuyas ceremonias iba á
ser iniciado, siendo pronto votario y sacerdote.
Las pruebas fueron aguardadas por él con una ansiedad mortal; al
recibirlas les echó una mirada devoradora, como la del turco que en
un instante abarca y adivina todos los encantos de una joven
doncella; y se detuvo al encontrar al pie su nombre escrito.
Entonces el orgullo mató esa primera emoción de amor.
Las recibe con mano temblorosa, las coloca en el bolsillo del
pecho para tenerlas más cerca del corazón; pero allí le queman, y á
pocos instantes las retira, y sin poder leer nada, les echa otra
mirada, las estrecha con amor como se estrecha al descuido la mano
querida de una mujer; y jadeante casi con vértigo, llega á su casa,
abre precipitadamente la puerta de su cuarto, la cierra con
estrépito, y allí en secreto se entrega á todas las voluptuosidades
de un marido en la luna de miel. Leer el título de su artículo, es
recibir el primer beso y sentir la sangre como fuego circular de
vena en vena. Poco á poco levanta el velo misterioso, recorriendo
las líneas impresas; cada palabra es una emoción y en cada párrafo
se detiene para saborear la felicidad, hasta que al fin, ebrio de
dicha, apura el supremo deleite, leyendo de seguido toda la
composición.
Por la noche su sueño es inquieto, repite durante él, en
palabras entrecortadas, todo el artículo, que en letras de fuego ve
escrito en las paredes de su cuarto; y muy tarde ya, se levanta en
paños menores, tropezando con las sillas y dándose contra un palo
del ropero en un ojo, llega hasta la mesa de escribir, y con la
ansiedad del avaro ciego que tienta su tesoro, coge las pruebas,
las lleva á los labios y grita: Ah! ¡Es verdad!
Por la mañana, antes de que los obreros entren, ya está parado
en la puerta de la imprenta; apenas se presenta el director, se le
aboca y quiere proponerle que le escuche el artículo; pero vacila
ante la idea de que ese bárbaro ocupado en sus negocios, no le
preste la debida atención, y se resuelve á que la obra produzca su
efecto á la publicación del periódico; por lo que le entrega las
pruebas á la corrección, con el orgullo con que un General entrega
á sus ayudantes el plan de la batalla.
Los otros redactores, más ó menos asiduos, rodearon también la
imprenta de día y de noche desde el instante en que mandaron sus
escritos hasta el en que vió la luz « El Ægos Potamos.»
El día en que debía aparecer el periódico, á las doce en punto,
se instaló la redacción en el local de las sesiones. Presidía
Leoncio, á su lado derecho estaba Eugenio, al izquierdo Querubín y
al frente Patricio, colaborador que había enviado unos versos.
Todos estaban poseídos de la solemnidad del momento; mudos,
silenciosos y graves, sólo descubrían su ansiedad por las
frecuentes miradas que lanzaban á la puerta, y porque palidecían
cada vez que se oía ruido de pasos.
Al fin se presentó Don Avelino Casanova, el agente general, con
los pies torcidos hacia afuera, llevando el periódico abierto y
cogido por las dos esquinas, como la Verónica lleva el lienzo santo
en las procesiones y con su voz chillona y repugnante anunció: « El
primer número del Ægos Potamos.»
La redacción se puso de pié para hacer los honores al periódico;
después, colocado éste sobre la mesa, principió Leoncio la lectura
solemne, desde el título hasta donde decía «Imprenta y Litografía
de Encinales y C,ª, carrera de Chire, calle 1.ª, número 45.»
- ¡Estupendo! dijo Querubín.
-Admirable, gritó Eugenio.
-Este periódico se va á ir á las nubes, dijo Leoncio. (En el
Agosto entrante, hubiera dicho el impresor, porque ya pasó el
tiempo de las cometas).
- ¡Qué bueno está tu artículo!
-Mucho mejor es el tuyo, francamente.
-Tienes un estilo inimitable!
- ¿De dónde has sacado tú tan buenas cosas?
-Hay elevación de pensamientos, nobleza en las ideas y precisión
en el lenguaje de tu artículo. Decididamente, eres el mejor
escritor de Sur América.
-Tú tienes una cosa que yo envidio: l'esprit francés.
- ¿Te fijaste en la manera como yo trato la cuestión moral en un
sólo aparte?
-Por supuesto! Pero tú no pusiste atención en una cosa que yo
digo de las mujeres. Oye. Y fué tomando el periódico el que así
hablaba.
-Permíteme, le dijo el otro, arrebatándoselo, que antes lea yo
una cosa que, como puede aparejar responsabilidad á la redacción,
es necesario saber si estamos ó no todos de acuerdo.
-Amigos, me creo con derecho á que me escuchen primero, como á
principal redactor.
-Pero tú acabas de leer tus artículos con énfasis, y los míos
con voz cansada, lo que les hace perder sin duda. .
-Yo hasta ahora me he callado por moderación; pero necesito que
me oigan, ó no vuelvo á escribir.
Acaloróse la discusión: el periódico, arrebatado de mano en
mano, fué casi desgarrado en un último tirón, y ya iban á reñir los
redactores, cuando Don Avelino les gritó:
"Señores redactores: en la agencia general cinco mil suscritores
os contemplan!"
Para que no hubiera preferencias, el agente general propuso que
se siguiera la moda de la época y que rifaran los artículos,
echando los títulos en un saco, y que á la suerte fueran leídos, en
el orden en que saliesen.
Hízose así, y cada uno saboreó la dicha de leer su producción,
entre los aplausos de los concurrentes; volviendo á empezar el
turno cuando el último había concluido.
Acabada la vigésima sexta lectura, Leoncio manifestó que la
aparición del periódico debía celebrarse con un banquete ofrecido á
la redacción, y del cual se hablaría en el número próximo.
El pensamiento fué acogido con aclamación.
-Tienes tú plata ?-No-Tú ?-No-Tú ?-No- ¿Qué hacemos?
-Señor agente general; no pudiera usted adelantar los fondos
necesarios para el banquete, que serían, por supuesto, reembolsados
con los productos del periódico?
-Imposible; pues antes por servir á ustedes y para cumplir con
sus recomendaciones, he tenido que tomar los artículos cuya factura
aprovecho la ocasión de presentar, y que debo á los señores
Arismendi y Corral.
FACTURA DE LOS .ARTÍCULOS COMPRADOS PARA LA AGENCIA GENERAL
DE
«EL ÆGOS POTAMOS.»
Un libro en blanco de 500 páginas para la lista de suscritores
en la capital..$ 1
Uno id. de 2,000 páginas para las agencias de la
República........................ 4
Un libro de
caja………………………………………………...………...
4
Un Diaro y un Mayor para llevar las cuentas por partida
doble…………...16
Una prensa de copiar para la correspondencia
…………………………..25
Un libro
copiador………………………………………………………...
2
Dos resmas papel de
carta………………………………………………..
6
Tinta, plumas, lápices, goma y demás útiles para montar la
agencia………..50
Suma……………………………………………………………..
$ 108
-Muy bien! Muy bien! Mucho va á tener que trabajar usted, señor
agente; pero usted tiene ya asegurado su porvenir y el de su
familia porque este periódico será un monumento nacional, que se
trasmitirá de generación en generación.
- ¿Cómo vencer esta primera y última dificultad que encontramos
en nuestra carrera brillante? ¿Cómo haremos para obsequiar hoy a la
redacción con un banquete?
-Como una prueba de mi consagración, dijo Patricio el
colaborador, á la causa del bien público y de mi amor á la gloria
de Colombia, voy á llevar mi reloj al Banco Prendario que aquí
junto tenemos; y de allí seguiremos al Club.
Mientras que ellos hacen las diligencias de empeñar el reloj,
veamos lo que contiene « El Ægos Potamos.»
------------------
(PRIMER ARTÍCULO).
"NUESTRA MISIÓN.
Dedicado al hábil político y eminente escritor
EUGENIO DE MEDINA CELI."
------------------
(SEGUNDO ARTÍCULO).
"LA SITUACIÓN.
Al Larra colombiano, al poderoso genio que ha emprendido la
regeneración de nuestra sociedad,
A DON QUERUBIN DEL PRADO."
-----------------
(TERCER ARTÍCULO).
"LO QUE PASA.
Como testimonio de admiración á la ciencia y virtud del famoso
publicista americano,
LEONCIO CIENFUEGOS."
----------------
(UNOS VERSOS).
"DESTELLOS Y ESPLENDOR.
A mis nobles amigos los ilustrados redactores de "El Ægos
Potamos."
-----------------
"ESTADÍSTICA.
La redacción se ocupa seriamente de investigar el número total
de los mendigos que hay en Bogotá, cuyo cuadro aparecerá muy
pronto.»
MOVIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN EL MES.
DEFUNCIONES.
De
tifus………………………………………………………………….…………300
Disentería……………...……………………………………………………….….100
Pulmonía………...…………………………………………………………….…..200
Fiebres………...……………………………………………………………....……25
Violentamente…………...……………………………………………………..……50
De
hambre…………………………………………………………………….……...2
Varias
enfermedades…………………………………………………………….…..23
Total
………………………………………………………….700
NACIMIENTOS.
Legítimos
………………………………………………………………………...……7
Ilegítimos……………………………………………………………………………650
Total
………………………………………………………...657»
----------------
"COMERCIO.
En el curso del presente mes ha llegado á esta plaza un arriero
conduciendo un buey y un burro, cargados con mercancías despachadas
en Honda, y preguntando por el señor Torices, de este comercio.
Varios negociantes, que desde hace algunos meses esperan cada uno
una carga, se apresuraron á salir al encuentro del arriero,
animados con la lisonjera esperanza de que fueran las cargas
esperadas; pues que el tal Torices no tiene tienda abierta en este
comercio. Por los manifiestos, facturas y cartas de remesa que el
conductor traía, se pudo averiguar que las expresadas cargas
contenían:
2 bultos gorras de seda y paja de Italia, despachados por
Fourquet Fretes de París en 1853 (que habían sido algo retardados
en la Costa), y pertenecientes á la casa de L. & R. de
Bogotá.
2 id. espejos y brandy francés, despachados de Bremen para
Thorsmith & Compañía (alias Torices). Abiertos los dichos
bultos, resultaron rotos los espejos y sustraídas las botellas.
El brandy coñac ha tenido por esto una alza considerable.
El paquete inglés que cada mes llega á esta capital, se ha
retardado ahora diez días por lo seco del río.
El telégrafo eléctrico funciona hasta San Victorino.
Los comerciantes han inventado el sistema de Rifas, para vender
por diez veces más de lo que vale lo que nadie quiere y para nada
sirve."
------------------
"NECROLOGIA.
La parca Atropos ha cortado inexorable el hilo de la vida del
SARGENTO PRIETO, cuando el tiempo, en su vuelo inmutable, marcaba
ya casi veinte lustros, desde que la estrella del destino lo colocó
en la mansión de los mortales.
En vano Esculapio y Panacea, dioses amigos de los hombres,
quisieron disputárselo á la muerte: en vano los discípulos de
Hipócrates y Galeno invocaron la ciencia para retenerlo entre
nosotros; la terrible Hécate lo llevó á sus dominios
tenebrosos.
Sobre el lugar donde descansan sus restos no iremos nosotros á
deponer el sangriento laurel de Marte, porque las ninfas domésticas
de Bogotá (alias las criadas) colocarán allí las estatuas de Apolo
y de Terpsicores; pues que á su espléndido albergue era á donde, en
los días consagrados al descanso (los domingos por la tarde), iban
á ensayar con sus amantes ligeras danzas, y á saborear en
refrigerios frugales y sobre el verde césped, los rostros de los
blancos corderos, y apurar hasta las heces el néctar amarillo de
los aborígenes (la chicha), sucediéndose después mil escenas en que
el amor embellecía sus horas.
Pidamos á los Dioses inmortales que el Sargento Prieto sea
llevado á los campos Eliseos y no al reino sombrío de
Proserpina.»
Conseguido el dinero necesario, encamináronse los señores
redactores al «Club americano,» á celebrar el banquete ofrecido por
ellos á ellos (Demetrios Phalerius á Demetrius Phalerius erexit); y
con una arrogancia de plebeyo enriquecido, é instalándose en una de
las más elegantes salas, llamaron al sirviente y le dijeron:
-Tráiganos usted « El Ægos Potamos.».
Salió el sirviente, y al cabo de media hora volvió diciendo:
«Hay Jenessey, Vermout, Brillantine, Jerez, &c. ; pero no
aguas potables.»
-Bárbaro! diga usted que lo que pedimos es el periódico «Ægos
Potamos,» que está circulando en la ciudad, y que pronto conocerá
la nación entera.
-Que no saben aquí de tal papel.
-Vámonos de aquí, porque este establecimiento está
indudablemente en decadencia, pues hace tres horas que el periódico
está circulando, y no lo tienen todavía. Y fuéronse al «
Casino.»
-Un banquete para tres caballeros, dijeron al sirviente, y
tráiganos usted « El Ægos Potamos,» para entretenemos, mientras lo
sirven.
- ¿Qué cosa? mis amos.
-« El Ægos Potamos»¿ oye usted?
- ¿Es á faición de bebistraje ó de juego como el arjerdes, ó la
lotería lo que susmercedes me piden?
-No, hombre. Anda y pídelo al director.
Emos bocato! Emos bocato! fué repitiendo el criado para no
equivocarse y lo mismo dijo al director.
¿Emos bocato? repitió éste. Debe ser algún plato italiano. Que
venga Rossi, para saber qué es lo que piden estos señores.
Presentóse el ex-tenor de la ópera, y hoy director general de la
parte culinaria del establecimiento, y en el instante dió con lo
que le pedían.
Emos bocato, dijo, es qüelque cosa á manera de polenta con
fromajo, por fare colazione; y dió sus órdenes para que en el acto
se les sirviese esta refacción á los caballeros, quienes la
aceptaron, quedándose esperando siempre la llegada del
periódico.
Cansados de aguardar, lo pidieron de nuevo, y se dirigieron
personalmente al director. Este no supo qué contestar; no quería
confesar que en su casa faltase lo que pedían; é interrogado un
chusco que en el billar estaba, contestó._ Vaya! es un papelucho,
sin maldita la gracia, que desde esta mañana andan repartiendo.
Oir esto los redactores, montarse en cólera por los
impertinentes desacatos del gracioso, y querer beber su sangre, fué
todo uno; pero la moderación que los caracteriza les aconsejó no
formar querella: retiráronse de un establecimiento en donde
personas tan iliteratas eran admitidas; y pagando el valor de la
polenta y el fromajo, fuéronse á la «Rosa Blanca.»
La antes tan animada y bulliciosa «Rosa Blanca,» ahora tan
solitaria y decaída, recibió los visitantes con mil halagos, y
madama, en la actitud de un suavo que recibe las órdenes de su
Coronel, les hizo la venia á la entrada, diciéndoles con acento
gascón.
-Podernos ser útiles á mis señores? Richard n'est pas á la casa,
mais c'est la misma cosa, nous sommes très contentos d'atender á
los caballeros.
Significárosle que deseaban una comida para tres personas.
-Très bien.
-Deseamos también « El Ægos Potamos.»
-Comment dites vous? Je ne vous comprend pas.
-Deseamos « El Ægos Potamos,» periódico que se ha publicado hoy;
y como en todo establecimiento notable deben encontrarse los
periódicos del día…….
-Ah! sans doute; et nosotros tenerlo también. A la «Rosa
Blanca,» no manca rien, apesar des calumnias de nos enemigos ¿vous
cómprense? Nous venons de recevoir, despoissons frescos, peras y
otras frutas á l'eau de vie, des salchichón de génova, première
calité; et beaucoup de otras cosas magníficas! Ah! en nuestro país,
c'est tout diferent que aquí, los consumidores son personas
delicadas, que no mangent espejos como al «Club,» sino artículos
bien confeccionées: que c'est que vous fait á voir de soberbios
muebles et un mal beafsteak? y ¿el café? peste! Si usted no lo toma
en la «Rosa Blanca » no hay otra parte donde sea bueno.
-Dispondrá usted que nos sirvan pronto?
-Ah ! sans doute. En un apartamiento particular, ó en la table
d'hóte?
-En una pieza particular.
-Oh, très bien. Mis señores serán servidos como príncipes. Il
n'y á que la «Rosa Blanca» para las buenas comidas. Farceurs de
«Casinos,» que hacen la sopa á la Julien sin pisca de pimienta. Oh!
moi, yo que la he comido. Voy á despachar, voy á despachar!
- « El Ægos Potamos,» no lo olvide usted.
-Oh! yo no olvido nada en una comida por caballeros aussi
distinguidos et generosos. Garzón! Garzón! atienda todo pedimento
de estos señores. Parto á la cocina á hacer mis prevenciones.
-Ante todo el periódico.
-Es verdad. « ¿El Journal Oficiel ?»
-No. « El Ægos Potamos.»
-Escribe usted un poco, si usted gusta, aquí el nombre de ese
papel. Nosotros tenerlo. Oh, sans doute. Richard siempre, cada año,
recibe los papeles franceses.
Puso Leoncio en una tira de papel el nombre del periódico, y la
madama despachó al criado para que fuese á buscarlo y lo trajese,
costase lo que costase. .
Llegó el periódico, y retirados á un gabinete particular,
principió el banquete, alternando los tragos de vino tinto con los
párrafos, y lo buenos bocados con los moderados elogios que se
tributaban.
-Oh! No savez vous lo que hay de particular, decía madama á
todos los vecinos. Nous avons esta tarde toda la prensa de la
capital, á comer á la maisón. Quell banquete, mon Dieu, mon
Dieu!
A la hora de los brindis, los redactores brindaron por su
ilustrado y asiduo colaborador, y éste por los redactores, con
discursos llenos de fuego y de entusiasmo.
A la puerta estaba un concurso numeroso, invitado por madama,
quien decia:
-Ah, señores, atendez, il y á un caballero que habla
magnificamente como un libro.
----------------
El agente general montó la oficina á la europea; aguardó el
primero, segundo y tercer día; al cabo de ellos fué á dar cuenta de
que los libros estaban vírgenes, y de que las más comedidas de las
personas á quienes se les había remitido el periódico lo habían
devuelto.
Primera, pero no pequeña contrariedad para un redactor.
Instalados al fin de la semana los redactores en el local
respectivo, á donde se había remitido el canje de los periódicos,
se pusieron á leerlos para ver la impresión que había causado el
suyo, y los saludos y felicitaciones que les dirigiesen.
"EL FENIX."
«Jamás habíamos sido tan desagradablemente sorprendidos como con
la «Necrología » publicada en el primer número de « El Ægos
Potamos,» porque hasta ahora nadie había intentado en nuestro país
restablecer el paganismo sensual y corruptor, como se pretende
allí.
Es en nombre de la libertad que nosotros protestamos contra esas
publicaciones; porque se nos quieren arrebatar las creencias que
recibimos de nuestros padres, y las creencias que queremos
transmitir á nuestros hijos.
Y esto se hace en pleno siglo XIX, y por los hombres que se
apellidan ellos mismos espíritus fuertes, pero que no hacen sino
secundar las tendencias de Juliano apóstata, y que, como él,
morirán llenos de remordimientos! ! »
"EL PORVENIR."
«Amar, creer y pensar. Hé aquí la vida. Todo lo demás es error.
Es el abismo que nos atrae. Es la tempestad que en sus alas nos
levanta. Es el cáos en que vamos á hundirnos.
Sobre los despojos de las edades, pisando el polvo de las
generaciones con briosa planta, se ha levantado la religión del
sentimiento y del dolor, cuya expresión típica es la literatura
moderna.
Oh! vosotros, jóvenes ó viejos, que renegáis de esta aurora
porvenir, que escribís una « Necrología,» como si el tiempo, que
crea y todo lo devora, pusiese barreras al pensamiento, arrojad
pluma si no tenéis fe, y sabed que la muerte es la luz.»
A los redactores de «El Ægos Potamos.»
"LA GACETA DE LOS DOLIENTES."
«Es falso que en la enfermedad que llevó á la muerte al SARGENTO
PRIETO se hubiese apurado la ciencia, como dice una «Necrología »
publicada en el primer número de «El Ægos Potamos»; ningún médico
hidropático fué consultado, ni se sujetó al enfermo al método de
baños rusos, con lo cual estamos seguros de que se habría
salvado.
Los que escriben eso, ó no saben lo que dicen, ó están
miserablemente engañados por los alópatas.»
"LA LUZ."
«Con ánimo perverso y siniestras intenciones se ha estampado en
un pasquín recientemente publicado en esta capital, llamado «El
Ægos Potamos» por irrisión, una infame «Necrología»: escrito
subversivo é inmoral, que con pretexto de lamentar la muerte de
SARGENTO PRIETO, lo que procura es desorganizar el servicio
domestico, echando por tierra los principio salvadores de la
sociedad.
Si la prensa no se corrige, y si una mano de hierro no viene á
poner remedio á abusos de tanta consideración; si la voz de los
malvados, de los anarquistas, se deja oír y no se les escarmienta;
si producciones como la «Necrología» á que nos referimos se dejan
pasar desapercibidas, qué será de los buenos, qué será de la
familia y de la tranquilidad doméstica!
Damos la voz de alerta, y ya que no hay en la legislación,
desgraciadamente, castigo para estos desvergonzados escritores,
nosotros los entregamos á la execración pública! »
"LA LEY."
«Asalariados por el despotismo, varios escritores mercenarios
han empezado la publicación de un periódico, cuyo objeto único es
defender el cesarismo; y como una prueba de ello ponemos aquí la
«Necrología» que apareció en su primer número. En efecto, ¿por qué
con estilo pomposo hacer la apoteósis de un Sargento, cuando tantos
otros ciudadanos estimables han muerto también y nada les han
dicho? ¿Por qué hablar de Marte, cuando la sociedad lo que necesita
es que haya espigas de paz?
Señores escritores de «El Ægos Potamos,» el pueblo no se deja
engañar ya por oropeles y frases altisonantes, y detesta el
despotismo militar. Ténganlo entendido! »
"EL PASTOR FIDO."
«Ocupados en las tareas literarias que nos hemos impuesto y
dando todos nuestros ratos de descanso á Tácito, Terencio,
Virgilio, Garcilaso, Lope de Vega y otros viejos amigos que nos
instruyen deleitándonos, jamás leemos los periódicos de este país;
así es que, por una casualidad, ha llegado á nuestras manos el
primer número de «El Ægos Potamos,» que parece es redactado en esta
capital, y en el cual se nos ha hecho fijar la atención por una
«Necrología» dedicada á un tal SARGENTO PRIETO por los
redactores.
Creemos hacer un positivo servicio á la juventud, indicándole
los errores que dicha obra contiene, y protestamos que no nos mueve
otro sentimiento que el de evitar graves extravíos, que al fin
acabarán de dar en tierra con la República de las letras, tan
decaída ya.
La palabra Necrología (no admitimos la corrupción de escribir
con j lo que la Academia manda escribir con g) se compone de las
palabras griegas νεχρoζ, muerte, y logoz,
nómina ó discurso, así es que en su sentido propio no puede
aplicarse á lo que esos señores han apellidado tal en su periódico;
mientras que si se da con exactitud á la lista de los muertos que
ha habido en cierto tiempo, y muy principalmente á la relación de
los benefactores de la República, de una iglesia, &c.,
&c. (Alphabetum gregorum brammhanicum seu. indostanum
Universitatis Kasi 12mo Romaæ Congr. de Propag. Fid. 1791). Este
grave error y el de llamar Necrópolis
(νεχρoζ, muerte, poliζ ciudad) á los
cementerios cristianos, son de funestas consecuencias.
«La parca Athropos, dice lo que llaman Necrología, cortó el hilo
de los días del SARGENTO PRIETO.» No podemos dejar pasar
desapercibido esto: Las bien conocidas líneas
Clotho colum retinet, Lachesis net. et Athropos ococat
dan una idea cabal de las respectivas ocupaciones de las tres
parcas; así es que ha debido simplemente decirse Athropos, sin
anteponer la palabra parca; porque esto prueba que el escritor no
sabía que eran tres, ó que ignoraba la ocupación de cada una de
ellas. Y esto es tanto más cierto, cuanto que en la Ilíada, con
excepción de un pasaje (20-49) se habla siempre de la parca en
singular, y sólo en la Odisea se pluraliza, como un adjetivo
seguido de un sustantivo de persona, y significando Athropos más
bien destino. La palabra parca se deduce por antífrasis de parco
(ahorrar) para significar que no ahorra á nadie. Ego némine parco.
(Seu. Ad Æ 1-26 Donot - Dionce ap Voss Ethimologia),
«En vano Esculapio y Panacea, dioses amigos de los hombres,
intentaron disputárselo á la muerte.»
No comprendemos porqué se cita á Panacea, la tercera hija de
Esculapio, excluyendo á Higia y á Egloé, hermanas mayores, sobre
todo á Higia, que es la diosa de la salud, y que era la más
celebrada por los griegos (Gorres Mythengeschichte der Asiatishen
Velt 8vo. Heigdeble 1808).
«La terrible Hécate lo llevó á sus dominios oscuros
&c.»
Ya habían dicho que se lo habían disputado á la Muerte, y ahora
es Hécate quien se lo lleva.
En primer lugar, Hécate es una extraña divinidad en la mitología
griega, y fué Hesiodo quien la introdujo entre la última clase de
los dioses, y la esfera en que se le colocó estaba muy distante de
la en que figuran los que obraban sobre el destino del hombre.
Hécate no figura ni en la Ilíada ni en la Odisea, y el papel que se
le asigna en el poema mucho más reciente de los Argonautas, es más
bien el de la noche (Argón. 3, 12, 14 se qq.) En segundo lugar,
Hécate no tenía dominios; y en tercer lugar, no todos los autores
la pintan terrible como Apolonio de Rodas, que la describe como la
cabeza rodeada de serpientes, con antorchas inflamadas en las manos
y dando espantosos alaridos; sino hermosa y brillante como la luna
(Schoall Histoire de la literature Greque, París 1823 - 8 vol. P.
67).
«El reino sombrío de Proserpina.»
Perserphone ó Proserpina, hija de Céres y Júpiter, representa en
la mitología el doble papel de crear y destruir; y así la vemos
aparecer en Homero (29-15 ); pero aun considerándola como la esposa
del monarca del Erebo, la invocación no es apropiada, pues ha
debido decirse el reino de Plutón (Class. Journ. vol. 25. p.
30).
Aunque brevemente, creemos haber satisfecho los deseos de
personas ilustradas que nos han manifestado la necesidad que había
de comprobar los funestos errores en que han incurrido los
redactores de «El Ægos Potamos,»
Segunda y no pequeña contrariedad de los redactores.
Al leer esta descarga cerrada de todos los periódicos por la
inocente «Necrología,» Leoncio, que es un carácter altivo, se
irritó y dijo: Pues bien, para combatir á todos esos escritores, es
preciso que el periódico salga no ya todas las semanas, sino
diariamente: y es necesario sostener la polémica y confundirlos á
todos.
Escribió más que Samper, más que el Tostado, y con todos sus
manuscritos se fué á casa del impresor.
-Necesito dijo, que el periódico sea diario.
-Necesito que se me pague el primer número.
-Espere usted.
-Espere usted.
-Es una tiranía la de usted.
-Es una tiranía la de usted.
- ¿Hasta que no se le pague no imprimirá usted?
- Hasta que no se me pague no imprimiré.
-Pues publicaremos el periódico en otra imprenta.
-Pues verá usted cómo en ninguna lo publican sin pagar.
-Veremos.
-Veremos.
Fuése Leoncio rabiando, y el impresor se quedó riendo. Recorrió
aquél todos los establecimientos, y en todos le preguntaban porqué
variaba de imprenta, y al dar la razón, todos se negaron á
imprimirlo.
Tercera y no pequeña contrariedad del redactor.
Desesperado, loco, resolvió formalmente suicidarse, y antes de
hacerlo escribió una tristísima carta romántica á su querida; pues
había quedado escarmentado del clasicismo de la necrología, y otra
á mí, concebida en estos términos
«Es preciso que yo muera; porque si no ¿qué hacer en un país en
donde tú tienes razón? »
En la huerta de su casa había un papayo: ató á él la punta de un
lazo, y el otro extremo se lo echó al cuello con nudo corredizo, le
dió un puntapié al taburete en que se había subido, y se lanzó á la
eternidad. Pobre mancebo! hubiera dicho el impresor al saberlo, se
fué debiéndome el primer número de su periódico. ¡Que Dios se lo
perdone, ya que yo no puedo hacerlo!
Pero el flexible y débil tronco del papayo no pudo resistir el
peso del cuerpo y fué cediendo poco á poco, doblándose suavemente y
colocándolo como dormidito sobre un montón de basura que al pie
había.
Así lo encontramos, el impresor que había ido á cobrarle, y yo,
que corrí afanado al recibir su carta; y con la ayuda eficaz de la
cocinera lo volvimos á la vida.
Última y no pequeña contrariedad de un redactor.