XLIX. - DISCUSION.
Estábamos discutiendo
Una vez con mi mujer,
(Que cuando estoy escribiendo
Se viene siempre corriendo
Mis manuscritos á leer).
Discutíamos formalmente,
Pero sin pelear los dos,
Ella sentada indolente,
Y yo escribiendo á su frente,
Sobre los dones de Dios.
Ella como es literata,
Exclamaba: La poesía!
El genio! Yo me reía,
Y riéndome la decía:
No hay golis, hija, La plata.
Llaman en esto á la puerta
(Porque en casa no hay portón),
Y cesa la discusión.
Era la maldita tuerta
Por la plata del carbón.
Págale, la dije, ahora
Con tus versos «Al condor, »
Que te reciba «La aurora,»
« La suicida,» « Media hora,»
O á « Fe, religión y amor.»
Y viéndola avergonzada,
Sin saber qué responder,
Tomando un peso-No hay nada,
Repuse, dile á la criada
Que despache esa mujer.