XLII. - LA PENITENCIA.
Salían juntas una vez,
De rezar en la Capilla,
Margarita la sencilla
Y la diabólica Inés.
Metió en el agua bendita
Su mano blanca y rosada,
Y se quedó allí parada,
La inocente Margarita.
- ¿Qué es eso? niña, ¿ qué es eso?
-Niña, que me confesé
Que en la mano me dejé
De mi novio dar un beso.
- ¡Qué tal el doctor Beltrán!
No me confieso, ni loca!
Pues á lavarme la boca
Me mandarían al Jordán.