XXII. - LA MARIPOSA.
Sobre el pecho de nieve
De una pastora,
Cansada de dar vueltas
La mariposa,
Vino una tarde,
Levantando sus alas,
Tierna á posarse.
La pastora le dijo
-Cuánto me encanta
Mirarte así en mi pecho,
Ver tu confianza!
Eres mi amiga,
Y jamás por mi mano
Serás cautiva.
Haces bien en confiarte
A mi cuidado,
Que tengo qué hacerte
También mi encargo,
Y es una cosa
Que sólo habrás de oírla
Tú, mariposa.
Mis amigas me cuentan
Que por tu vuelo
Adivinan y saben
Si su himeneo
Está cercano,
Si ha de ser dichoso
O desgraciado.
Vuela, pues, mariposa,
Sé mi agorera,
Y dime con tu vuelo,
Como tú puedas,
Cuál es la casa
A donde iré ceñida
De rosas blancas.
Apenas cesa el canto
De la pastora,
Abre sus blancas alas
La mariposa,
Tiende su vuelo,
Y se para en llegando…….
Al cementerio.