XIX. - TU CUMPLEAÑOS.
(EN LA AUSENCIA.)
Buenos días, mi adorada, mi Rosa,
Luz que alumbra mi plácido hogar,
En la ausencia, mi cándida esposa,
Yo saludo también tu natal.
Flor que un ángel velaba de noche,
Y otro arcángel guardaba del sol
Para mí, que rompiendo su broche
Recogí su balsámico olor.
Blanca, dulce, sencilla paloma,
Que con tiernos arrullos de amor,
En su nido de pajas y aroma
A su fiel compañero acogió.
Hay un lazo que unió mi existencia
A la tuya; y místico y leal,
Este lazo se estrecha en la ausencia,
Sin que pueda romperse jamás.
¿Qué es la ausencia, y andar peregrino,
Como el ave perdida en el mar,
Triste y viuda, buscando un camino
Que las ondas borraron fugaz;
Si me queda tu grata memoria,
Que levanta doquiera un edén;
Si me quedan las horas de gloria,
Que á tu lado feliz disfruté;
Si tu voz argentina y sonora
Mi presente fatal borrará,
Como el sol que en Oriente cobra
Calma siempre la cruel tempestad?
Ni una flor que adornara tu frente
Hallo aquí que poderte mandar,
Que en el suelo de arena caliente
Solo crece la espina del mal.
Esta noche la luna, bien mío,
Brillará sobre el cielo turquí
En un rayo de luna te envío
Un suspiro de amor para ti.
Y mis hijos con loca alegría
Formarán tu corona de amor,
Celebrando con besos tu día;
Sed felices, mi Rosa, y…… adios!
Soledades de Natagaima - 1867.