INDICE





Introduccion

Reseña histórica

Capítulo 1 - El mendigo

Capítulo 2 - Una visita en palacio

Capítulo 3 - El cuarto de Rosina

Capítulo 4 - Los portales

Capítulo 5 - Una beata

Capítulo 6 - Una amenaza

Capítulo 7 - La prediccion cumplida

Capítulo 8 - Meditacion

Capítulo 9 - Una sorpresa

Capítulo 10 - La casa de los ejercicios

Capítulo 11 - Nuevo apostolado, la iniciada en el templo

Capítulo 12 - La choza de la muerte

Capítulo 13 - El espiritu de asociacion

Capítulo 14 - Un sueño

Capítulo 15 - Las dos cartas

Capítulo 16 - Los dos embozados

Capítulo 17 - Descubrimiento

Capítulo 18 - El sabio magnetizador

Capítulo 19 - La cartera

Capítulo 20 - El 10 de marzo

Capítulo 21 - Causa célebre - Russi ante el Jurado

Capítulo 22 - Preliminares de rebelion

Capítulo 23 - Rosina o Clodomira

Capítulo 24 - El refinamiento de la crueldad

Capítulo 25 - La revolucion

Capítulo 26 - Ricardo el sepulturero o el loco sentimental
CAPITULO 25.

 

LA REVOLUCION

 

Es un hecho constante que en las monarquías se resuelve el cambio violento del ministerio de Gobierno por medio de asesinatos, así como en las Repúblicas por medio de revoluciones. Si en ningun caso es justificable la violencia atacando el derecho, es mucho mas censurable cuando se atenta contra el gobierno republicano, por la mui óbvia razon de que hai alternabilidad en los ciudadanos que ejercen los destinos, i estos son conferidos por los votos de la mayoría, espresándose así la voluntad nacional. En las monarquías puede alguna vez justificarse la violencia cuando no hai otro remedio para que caiga un tirano que oprime al pueblo; pero en las repúblicas jamás, puesto que la duracion de los que ejercen las funciones del gobierno, es pasajera. Así es que los ciudadanos que se rebelan contra el gobierno republicano haciendo uso de la fuerza armada, manifiestan con las vías de hecho, la tendencia al despotismo: esta debiera ser una mui buena razon para que no tuvieran séquito. Porque, o se considera el gobierno como obra de la mayoría i entónces la minoría es la que se rebela contra la voluntad del mayor número, que es lo que constituye el despotismo; o se considera el gobierno como obra de la minoria i entónces deja de ser republicano. Las revoluciones que se han hecho en este pais despues de la independencia de la España han fracasado, sin duda por haber sido la obra de la minoría; la lejitimidad en el gobierno popular está representada por la mayoría de los ciudadanos. Si se tuvieran presentes estas verdades, las revoluciones a mano armada serian difíciles i ménos frecuentes. I mucho mas raras serian, si se atendiera a que el jérmen de todo bien social solamente se encuentra a la sombra del órden, de la paz i de una libertad bien entendida; i si se meditara que la revolucion a mano armada es la fuente de todos los delitos, de todos los crímenes imajinables i el mas grave mal para la nacion.

Veamos en compendio los males consiguientes a las revoluciones.

1.° Paralizacion de la industria en todos sus ramos i relaciones.-Consecuencias.

Pérdida de los intereses de los capitales empleados en cada empresa durante el desórden.

Pérdida del valor del producto neto o sea la ganancia que debia rendir cada empresa a los dedicados a ella, durante el tiempo de la paralizacion.

Pérdida del valor de los brazos que suspenden el trabajo.

Pérdida del valor de los objetos deteriorados por la interrupcion de cada obra.

Pérdida del valor pagado por el aumento del precio de algunas mercancías, aumento consecuencial de la inseguridad i del desórden.

2.° Decadencia: temor de perder acometiendo empresas industriales por falta de garantías.

Ausencia de empresarios.

Ocultacion de capitales.

Pérdida de empresarios del pais e impedimento para obtenerlos del estranjero.

Pérdida de brazos.

Desfalco en el número de hombres intelijeníes

3.° Retrogradacion del estado social:

Inseguridad de la propiedad.

Abusos de confianza:-

Asaltos-robos-incendios.

Inseguridad personal:

Persecuciones-ultrajes-reclutamiento-prisiones-destierro-heridas muertes.

Si pudiera hacerse la esacta apreciacion del valor de cada una de estas pérdidas, la suma subiria a muchos millones de pesos, aunque la turbacion del órden público fuese pasajera: esto sin traer a cuenta la inmensa i deplorable pérdida de los hombres que mueren en la contienda; muchos tal vez, hombres que hubieran adornado las pájinas de la historia nacional, por el fruto que hubieran dado al pais i quizá al mundo entero por su intelijencia-ilustracion-virtudes, etc.

I sin embargo de todo esto, por desgracia hai hombres que oyen ántes el grito de las pasiones que el de la razon, i se lanzan atrevidos a ese mar borrascoso de las revoluciones. Sin duda que en sus cálculos no han entrado los que van enunciados aquí, porque entónces retrocederian espantados; i si las masas populares comprendieran lo que en realidad son los revolucionarios, no solamente dejarian de cooperar a tan criminal empresa, sino que los atarian como a locos furiosos hasta que se conociera que habian vuelto a la razon.

Regularmente los cálculos de los revolucionarios son para hacer el mal; i aunque se prometen i ofrecen hacer el bien, no están seguros de que lo harán, pues nunca son dueños de este: sus promesas son como las que hace el pescador con el cebo de su anzuelo.

Un revolucionario es peor mil veces que un enemigo personal ciego de ira i sediento de venganza; porque este pretende dañar a un hombre, en tanto que el revolucionario es un enemigo armado que atenta contra el hombre i contra la sociedad. Para conocer el estravío de los revolucionarios, basta observar que empiezan su obra por escusar su conducta dando por razon i tomando por pretesto que hai falta de garantías; que se ha perdido la libertad, que se ejerce la tiranía por los gobernantes, etc, escusa que por sí sola viene a ser una verdadera confesion de la delincuencia.

Jamás bajo pretesto alguno tiene derecho una porcion de ciudadanos para rebelarse contra e1 gobierno establecido. Esto no quiere decir que el pueblo, la mayoría nacional, no esté en su derecho cuando se rebela contra un tirano: derecho que a la vez viene a ser un deber.

Las diferentes opiniones respecto de los principios políticos que deben adoptarse para gobernar un pais, dan orijen a los partidos que se disputan la supremacía i que en consecuencia aspiran a ocupar los puestos del Poder público: cada uno de esos partidos está en su derecho en tanto que sin subvertir el órden, trate de hacer triunfar su opinion por medio de la palabra i de la imprenta, predicando su doctrina: pero pretender el triunfo de los principios que se profesan, a punta de bayoneta, es ademas de tiranía, torpeza; especialmente en los pueblos en que se ha saboreado la dulce libertad. Al filo de la cimitarra Mahoma redujo a la obediencia a los árabes i les impuso su doctrina; pero él sometia pueblos cuyos habitantes embrutecidos i degradados por la esclavitud i la ignorancia, no eran capaces de resistir al invasor. La mision filosófica de los apóstoles de la política, debe ser en esencia el bien, no puede tener otro objeto que la mejora, el progreso de la sociedad.

Así, pues, los que emplean la impostura i la fuerza física para hacer triunfar su opinion, demuestran evidentemente que su intento es el de encadenar al pueblo, esclavizarle i embrutecerle.

Por desgracia la Nueva Granada ha sido teatro de frecuentes revoluciones, las cuales han impedido la marcha progresiva de su industria en todos sentidos, ácia el apojeo de la prosperidad a que está llamada, por su situacion topográfica i demas elementos de riqueza. La mayor parte de sus hombres públicos en casi todos los asuntos nacionales, han pensado mas en sus intereses particulares, que en los jenerales; siendo pocos los que se dedican al servicio de la República por un verdadero espíritu de patriotismo. De esto especialmente nace la facilidad de conspirar i el aliento de los enemigos del reposo público. Se rebeló contra el gobierno lejítimo en 1830 el partido dictatorial, boliviano o conservador: en 1833 intentó el mismo partido otra conspiracion: en 1840 se revolucionó el partido liberal; i en 1851 el partido conservador pretendió, otra vez, derribar el gobierno i asumir el Poder público: véamos como pasaron los hechos en este año.

El 20 de julio de 1851, dia memorable en la nacion, por ser el dia del aniversario de la independencia de este pais, era el designado definitivamente por el partido conservador para que estallara la revolucion tan premeditada predicha. Todo parecia perfectamente combinado, i el golpe que debia ser violento, parecia de fácil ejecucion. En algunas provincias bien importantes de la República, estaban preparados los conservadores exaltados, para repetir el eco de ese grito espantoso de muerte que debia de resonar en la capital del Estado, con estas o semejantes palabras: ¡« Abajo López, mueran los rojos! »

Segun el plan revolucionario debian caer, el Presidente López, los miembros de su gabinete i todos los principales sostenedores del gobierno del 7 de marzo. Peros ¿debian caer de un golpe como cayó Tarquino; como cayó Neron, como cayó Robespierre? Así se habia pronosticado i el periódico titulado: «La Civilizacion, » que era la fiel espresion de las tendencias, de las ideas i de los pensamientos del partido conservador, así lo habia publicado sin ambajes.

Las personas notables de ese partido, con pocas escepciones, habian comprometido a tomar parte en la conjuracion a los artesanos afiliados en la sociedad popular; a los jóvenes pertenecientes a la sociedad filotémica, a los sectarios de los PP. de la Compañía de Jesus, a varios campesinos de los pueblos de los alrededores de la capital, i a una gran parte de las vírjenes i matronas bogotanas que se hallaban inscritas en la lista de las que componian la sociedad del Niño Dios. Para comprometer a esa jente cristiana, se hacia creer que se iba a pelear en defensa de la relijion, que era necesario salir de los herejes e impíos i derogar las leyes que atacando la iglesia i sus ministros, se habian sancionado. Tunja, Tundama, Mariquita, Antioquia, el Cauca, la Buenaventura i Pasto, debían secundar la revolución. En Bogotá se habian preparado caballos, lanzas, granadas, fusiles, mas de 500 bayonetas en astadas i otras armas; todo lo cual fué descubierto por la policía.

Las comunicaciones de los sediciosos se multiplicaban, los postas cruzaban con actividad el territorio de la República, i por el correo del mismo Gobierno se dirijian a varios Gobernadores i Jefes militares órdenes apócrifas, en las que se falsificaban las firmas de los Secretarios de Estado, llevando aun el timbre i sello del gobierno: órdenes que tenian por objeto, unas distraer la fuerza armada de que podian hacer uso los gobernadores, previniendo que marchasen a puntos distantes de las plazas que debian ocupar los rebeldes, i otras para hacer reducir a prision algunos eclesiasticos conservadores: estas con el fin de exitar el ódio del pueblo fanático ácia los gobernantes i adictos al partido liberal.

Ademas, la imprenta denominada de «El Dia, » publicaba artículos tan escandescentes i sediciosos, que no dejaban duda de la proximidad de la esplosion.

Entretanto el Gobierno dictaba las órdenes convenientes a fin de evitar el golpe de que estaba amenazado, i empleaba todos los medios conducentes a conservar el órden público. Luego que se tuvo certeza que el dia en que debia estallar la revolución se aproximaba, se mandó aprender a varios conservadores que se juzgaban cabecillas de esta: lo cual unido a la persecucion de José María Ardila i la partida que comandaba, | (a) desconcertó el plan de la conspiracion.

Todos los buenos ciudadanos ofrecieron al Gobierno sus servicios i se presentaron a tomar las armas, para obrar contra los sediciosos llegado el caso. Así se vieron los cuarteles, la casa consistorial i el palacio del Presidente, del 19 al 20 de julio, llenos de entusiastas defensores de la Constitucion i de las leyes. Entónces fueron allanadas las casas de los que se juzgaban autores, cómplices ausiliadores de la revolucion, i la policía desplegó el celo i actividad que demandaban las circunstancias; i halló en efecto en distintos puntos armas i municiones de guerra depositadas clandestinamente. Así se evaporó el alma de la revolucion en Bogotá i se evitó el golpe pronosticado por los conjurados.

 No sucedió lo mismo en otros pueblos en donde los conspiradores juzgaron que el golpe de la capital era infalible: tomaron las armas, i atacaron a los gobernantes. En Sogamoso, Tunja, Guasca, en la provincia de Mariquita i Antioquia, en Palmira (del Cauca), en las inmediaciones de Cali i en Pasto, se oyó el grito de rebelion i hubo que deplorar las desgracias consiguientes a ese indisculpable estravío de mal aconsejados granadinos. Es de notarse que muchos de los rebeldes llevaban en las banderolas de las lanzas pintados o bordados un Jesus i una cruz, abuso i profanacion de los santos signos de la relijion cristiana, sin duda para llamar la atencion de las jentes sencillas e ignorantes, i procurarse mayor número de partidarios.

El 22 de julio, dirijió el Presidente de la República a los granadinos la prociama siguiente.

«Conciudadanos!

El grito de rebelion lanzado desde el estremo Sur de la República, por hombres que estiman mas la satisfaccion de sus malas pasiones, que el progreso i el órden de su pais i la nacionalidad misma, ha tenido eco en otros puntos de la República donde hombres inmorales i audaces cubriéndose con el secular pretesto de la relijion, han perpetrado en cuadrillas robos i asesinatos sobre los correos i sobre las autoridades públicas. En ninguna parte ha habido pronunciamientos de la opinion popular, movimientos regulares de los pueblos, han sido solo alzamientos, motines y guerrillas que no han participado las mayorías de las poblaciones respectivas; han sido esfuerzos desesperados de los aparceros i cómplices del círculo inmoral, que queria consumir la República en las aras de su infatuacion i de su perversidad.

Se han hecho esfuerzos inauditos, por hacer estallar la rebelion en todas las provincias de la República, para hacer creer que era un movimiento jeneral de descontento contra la Administracion actual; mas todos esos esfuerzos han encallado en el buen juicio de los pueblos, en el entusiasmo con que han sido recibidas las trascendentales leyes espedidas por la última lejislatura: leyes que harán nuestro mayor elojio delante de la posteridad. Lo que la República está presenciando, no son sinó las últimas agonía del partido absolutista que no podia sobrevivir al viento de la civilizacion moderna, i lo que está sucediendo se preveía. Un partido engreido, de privilejiados i de fanáticos, que habia subyugado el pais por tantos años, que es en sus principios el mismo partido español-monacal que ha pesado sobre estas rejiones, no podia desaparecer de la escena sin derramar todavía sangre i agotar sus últimos recursos: él debia tratar de rehacerse para tentar una última suerte i hundirse en seguida en el abismo de lo pasado.

Esto estaba en el órden lójico de los hechos, i ántes bien debia esperarse que este último esfuerzo presentase caractéres mas sérios en vez de las ridículas manifestaciones que la nacion ha visto, i que prueban cuán hondamente estaba minada esa vetusta influencia. Lo que está pasando es el último acto de esa gran lucha iniciada en 1810, entre el partido dominador de entónces i la nueva idea rejeneradora, no bien comprendida ántes i puesta en evidencia despues del 7 de marzo de 1849.

Es una lucha de 41 años de peripecias varias cuyo término se divisa ya como inmediato. El 20 de julio de 1810, se proclamó la independencia del poder español, sacudimos el yugo de los absolutistas nacidos allende el mar; pero hasta el 7 de marzo de 1849 no ha empezado realmente la revolucion que ha de darnos la libertad, emancipándonos del fanatismo, de las instituciones, hábitos i preocupaciones coloniales de los absolutistas indíjenas formados en la escuela española.

Han sido necesarios 40 años de preparacion para que en estos paises, donde el fanatismo habia echado hondas raices i envenenado la atmósfera, la opinion liberal adquiriera bastante fuerza para librar el combate definitivo que abra estas rejiones a la accion fecundadora de la civilizacion moderna.

Los dos campos están bien deslindados, el clarin ha sonado i los que estamos afiliados bajo la bandera de la nueva idea, todos los soldados de la democrácia, debemos prepararnos con entusiasmo a guerrear i guerrear sin descanso, hasta plantar nuestra bandera sin peligro alguno del porvenir, en el capitolio nacional.

Los planes de los revolucionarios son conocidos del Gobierno i del pais, pues a la luz del escándalo propalan sus principios disolventes, los proclaman por la prensa, los comunican por cartas, los predican en la cátedra de la humildad i de la obediencia, los discuten en las casas i en las calles. El Gobierno, fuerte con el voto popular, con la con ciencia de llenar sus deberes i con el sello augusto de la lejitimidad, ha llevado la tolerancia hasta la exajeracion, i los enemigos de la paz pública, los verdugos de la patria no han querido ver en esto la magnanimidad sino el sentimiento de la debilidad.

El ha querido hasta el último momento respetar sus personas para probarles la bondad de los principios; pero estos hombres, cegados por mas pasiones, han persistido en el empeño de cavar la sima en que ha de sepultarse la República. En vista de esta persistencia, de este reto constante a la tranquilidad pública, ha sido ya forzoso tomar las personas de algunos de ellos para detenerlos en el camino de perdicion en que marchaban.

Nada teme el Gobierno de los esfuerzos de los revoltosos, porque cuenta con los elementos necesarios para conservar el órden, i sobretodo, cuenta con el civismo de la gran mayoría nacional, que condena la apelacion a las armas i cifra el progreso público en el mantenimiento de la paz.

Rodeado, pues, el Gobierno de los hombres de principios liberales, de los amigos de la tranquilidad nacional, de los sacerdotes segun el Evanjelio, de los propietarios i de todos los que sienten latir su corazon a la voz de la patria, desafiará sereno las pasiones de los malvados; i agrupándose a su alrededor todos los grandes intereses nacionales, la calma renacerá al traves de las espesas sombras que enlutan pasajeramente el hermoso cielo de nuestro porvenir.

Conciudadanos! Conjurad por vuestro valor i vuestro patriotismo, la tormenta que amaga inundar en lagos de sangre la tierra de tantos héroes, que se sacrificaron por alcanzar el órden i la República, en la que ántes fuera una avasallada co1onia. El pueblo que quiere mantener la paz i con ella la libertad, es invencible, i los esfuerzos liberticidas de la oligarquía i del fanatismo, se estrellan ante la omnipotente voluntad popular.

¿Queréis conservar vuestros derechos, salvar vuestras mas preciosas garantías, mantener las conquistas de la democracia que hemos alcanzado en este bienio del principio de nuestra grande época de la verdadera República? pues la patria os apellida a defender sus mas caros intereses en las actuales emerjencias. Escuchadla.

La suerte ya se ha echado: o el triunfo del Gobierno i con esto la salvacion de la sociedad i la vida de los principios; o el triunfo de la rebelion i con este el de la oligarquía, el del fanatismo, el de la mentira, el de los privilejios i aniquilamiento del pueblo i, la deshonra de la Nueva Granada ante propios i estraños. ¡Escojed! Pero no hai eleccion dudosa entre el bien i el mal, entre la mentira i la verdad, entre la luz i las tinieblas, i la mayoría nacional que me elevó al primer puesto de la República ya ha escojido su destino, el de consumar la obra de sus grandes sacrificios.

¡Granadinos! El Gobierno lleno de la majestad de sus tremendos deberes, pondrá en accion todos los grandes elementos del pais i sucumbirá en la tumba de la libertad, antes que permitir que se la profane por los enemigos de todo órden social.

Bogotá 22 de julio de 1851.

El Presidente de la República.-José Hilario López.

Suscrita por los Secretarios de Estado M. Murillo, Parédes, Barriga i Plata).

La revolucion, pues, se consumó, pero los enemigos del reposo público fueron vencidos en todas partes, aunque a costa de sangre i sacrificios; i a pesar de haber sido pasajera la turbacion del órden i de no haber estallado la rebelion sino en unos pocos pueblos, imposible era evitar los males i las pérdidas que se hallan contenidos en el cuadro que va al principio de este capítulo.

Siendo, pues, inmensos los males que nacen de las revoluciones, todos los hombres de intelijencia, instruccion i honradez debieran unirse para prevenirlas, tratando de quitar todos los móviles que a ellas tienden.

El ódio i la venganza que enjendra la calumnia de que hacen uso los miembros turbulentos e intolerantes de la sociedad, para medrar a favor de la vil impostura, son las mas veces el botafuego de las revoluciones i la causa del malestar público. Por esto debia hacerse reconocer por cuantos medios de publicidad hubiera, que la opinion es un derecho sagrado del individuo, una parte inviolable de su soberanía; i que la tolerancia es un deber imprescindible en materia de opiniones. Ademas, proscribir de la buena sociedad al hombre que se hubiéra degradado con el hecho de insultar a otro porque no se conformaba con su opinion, o porque la contrariaba de una manera indebida. Parecerá increible que haya pretensiones tan necias, como las de amoldar a una cabeza las ideas de todos los hombres, pero nada es has cierto en estos paises que se llaman civilizados.

Si hubiéramos de dar crédito a lo que dicen los miembros de ambos partidos, conservador i liberal, unos contra otros; i si la mayor parte de las publicaciones que por la imprenta se han hecho enrostrándose mútuamente falsedades, torpezas, infidelidades i crímenes, no fueran en el fondo calumnias inventadas para desacreditar a los miembros de cada partido, debiéramos desesperar de nuestra suerte: porque en los hombres públicos mas caracterizados, no hallariamos probidad ni honradéz, sino malvados ambiciosos, ajenos de sentimientos nobles; viles banderistas entregados a los vicios: o torpes ignorantes dirijidos por el instinto de los tigres. Los hombres públicos de la Nueva Granada, de mas relevantes prendas, de mas mérito, han sido los mas calumniados i de mayor número de enemigos. De esto resulta que en algunas Naciones nos juzguen como salvajes i tal vez como esas hordas bárbaras de la Arabia. Tal conducta, necia e injustificable, daña a todos los ciudadanos, produce el desaliento e inspira el egoismo; i cuenta con que el egoismo político es el peor síntoma de los males de la sociedad, la prueba mas perentoria de sus vicios.

Ese espíritu de partido que enjendra las revoluciones viene a ser una rémora constante para el bien de los pueblos, aun cuando aquellos no se efectúen, porque no se piensa, no se habla, no se obra sino para aumentar el número de partidarios i deprimir a los que profesan principios opuestos. Por él se elijen para las Cámaras lejislativas a los hombres exaltados i de un carácter resuelto, no a los hombres intelijentes e imparciales: así es que no se tiene en mira el bien de los pueblos, sino la fuerza del partido. De esto resulta ese sistema odioso i funesto del esclusivismo adoptado por el partido triunfante: i lo que es peor, esa vida azarosa llena de zozobras que infunde la desconfianza i el desaliento, i que las mas veces produce la enemiga de hombre a hombre, de familia a familia, de pueblo a pueblo.

Si tales fueran los elementos del gobierno republicano, debiera renunciarse la república; pues la esencia del buen gobierno se halla en el goze de la paz, del órden de la libertad; no en el número de los que participan del derecho de voto, ni en el modo de verificar una eleccion. Gobiernos que se dicen republicanos hai, en que se tiene mé nos libertad que en una monarquía: i los hai mucha veces tan anómalos que bien pudieran apellidarse desgobiernos, como los que sin pensarlo han sancionado en sus instituciones la anarquía o la opresion: a la verdad estos no pueden durar mucho tiempo; i lo peor es que casi siempre concluyen elevando al primer atrevido que empuña la espada para adornarse luego con la corona de los déspotas. ¿Así no acabaron las antiguas repúblicas? ¿No hemos visto lo mismo en este siglo en varios pueblos del viejo i nuevo continente? ¿Los hombres en tódas partes no obran de un modo semejante en igualdad de circunstancias? Léase la historia-estúdiese el hombre i se hallará fácilmente el camino que conduce a la felicidad pública. Hai una escuela para la política, que es, la naturaleza. Contraríese esta, i el edificio social cae por su propio peso; así se han desmoronado los imperios, i con el tiempo serán reducidas a polvo las testas coronadas, que se apoyan en la fuerza material.

 

(a) Nos parece de este lugar la noticia que sobre esto, se halla en la Gaceta Oficial, número 1,253 i la insertamos.
Orden público-Bogotá, 19 de julio de 1851.
Habiendo sabido ayer el Jefe político de Facatativá, que José María Ardila i otros individuos estaban armados en el sitio de Corito, i sin duda con ánimo hostil ácia el Gobierno o con el de cometer otros crímenes, fué dicho Jefe político asociado de algunos vecinos de Facatativá que segun parece no llegaban a quince, a cerciorarse del hecho, restablecer el órden i dar garantías a todos los ciudadanos. El Jefe político preguntó a Ardila, a quien encontró acompañado de un número de individuos mas que triple del que él llevaba, armados todos, qué objeto se proponia, i se manifestó que tenía órden del Gobernador de la provincia, para ofrecerle toda clase de seguridades, si se creía privado de algunas; pero Ardila i los suyos, siendo mas fuertes, irrespetaron la autoridad, diciendo que no creían las ofertas que se les hacian, desobedecieron, amenazaron al Jefe político, i éste tuvo que huir con los suyos. Ardila con su cuadrilla de malhechores cargó sobre ellos. En la persecucion quedaron rezagados cuatro individuos de Facatativá José Antonio Parra, Cleto Ramírez i otros dos. Tres de ellos fueron asesinados atrozmente i con la última ferocidad i barbarie i otro ha sido gravemente herido.
El Gobierno ha dirijido fuerzas considerables de Funza, Fontibon i Facatativá en persecucion de los bandidos, es mui probable que ellos sean aprehendidos por los Jefes Gaitan, Echeverría i otros varios que mandan las espresadas fuerzas. Los habitantes de Facatativá i demas pueblos de la sabana, están ocupados en la aprehension i captura de los malvados: todo indica que estos no escaparán.
Esto es lo que ha ocurrido i se avisa al público para que no sea sorprendido con mentiras.

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