CAPITULO 19.
LA CARTERA.
Entretanto los dias me parecian siglos, esperando la fecha en
que debia traducir el contenido de la cartera de Ricardo, es decir
el 24 de febrero de 1851: Estábamos a 21 del mismo mes: la cartera
la mantenía yo en mi bolsillo para mayor seguridad; habia sacado en
limpio la clave i constantemente la leía i estudiaba para
recomendar a la memoria los signos de ella, pues era tal la
ansiedad que tenia por la traduccion, que me figuraba que podia
perdérseme el papel en que estaba escrita. Aprendí en efecto la
clave de memoria i rompí el papel que la contenia para evitar que
por algun accidente cayera en manos de otro.
Muchas veces tuve la tentacion de empezar a traducir ántes de
que espirara el plazo, dándome a mí mismo por escusa, que algun
acontecimiento imprevisto me podría impedir despues la lectura de
la cartera misteriosa. Pero ese justo sentimiento de probidad que
la naturaleza inspira al hombre, se despertaba en mi mente i
renunciaba a la tentacion, contentándome con tocar por encima el
tesoro que encerraba mi bolsillo, como para cerciorarme que lo
poseía. Tres dias faltaban para cumplir el término de los veinte
que debia esperar i estaba repasando en la memoria los signos de la
clave a las siete de la mañana, cuando entraron repentinamente a la
pieza en que me hallaba, cuatro hombres enmascarados, con sombreros
gachos, ruanas largas de bayeton i alpargatas; i sin darme tiempo
para nada, me aprisionaron i despues de amarrarrne con una soga, me
sacaron al corredor i me ataron a una columna con las manos atras:
amenazándome durante todo esto, con puñales tan limpios, que sus
reflejos me parecian los relámpagos del rayo. El único recurso para
mí habria sido el de gritar a las criadas, pero se me había
intimado que guardara silencio, so pena de ser acribillado a
puñaladas: al cabo me dijo uno de ellos con voz finjida:
-Dispense U. la cortesía; tenemos necesidad de rejistrar la
casa; es indispensable poner en seguridad todos los intereses;
tenemos un sitio para depositar todos los efectos que consistan en
oro, piedras preciosas i plata, junto con el dinero que hallemos en
poder de hombres como U; i como era natural que buenamente i sin
estos requisitos U. no se habría prestado a entregarnos lo que
posee, hemos resuelto hacer lo que está viendo. Sin embargo: puede
U, contar con que lo que llevemos de su casa no correrá el riesgo
que corren hoi las riquezas que encierran los cofres de los
capitalistas: U. vé que la ciudad está plagada de ladrones, i que
los ciudadanos están espuestos, por tener riquezas, a perder la
vida.
Dijo esto, dió órden a uno de ellos para que se quedara parado
haciendo el oficio de centinela de vista a mi lado, i que me pasara
el corazon con su puñal si movia los labios para llamar, en tanto
que entraba con los otros a las piezas interiores.
Luego que se hallé el centinela solo conmigo, se me acercó i
metiendo las manos en mis bolsillos, sacó de ellos mi relój i una
bolsa con algunas monedas: creí que no pasaria adelante su osadía,
pero me engañaba; me despojó de la corbata que tenia en mi cuello i
despues, descubrió mi bolsillo interior i echó mano a mi tesoro, a
la cartera de Hasta entónces yo habla guardado silencio, pero al
tiempo de sacar la cartera esclamé; ¡pasadme el corazon, pero....!
No acabé la frase, pues se me ocurrió de pronto que esto podia
llamarle la atencion a la cartera i yo hallarla mas dificultad para
recuperarla. En efecto, mi esclamacion i movimiento, le despertaron
la curiosidad i avivaron su ambicien, pues abrió la cartera con
ostensible interes: examinó todos sus secretos i no hallando sino
lo escrito en sus pájinas con signos arbitrarios, me pidió la
clave. Yo le contesté que el contenido de esa cartera debia serle
insignificante, puesto que eran asuntos amorosos los que ella
encerraba, locuras de la juventud, que habia conservado así como un
recuerdo de mis primeros años. Entónces la cerró i pensando yo que
me la iba a devolver, vi con pesar que la guardó en su bolsillo.
¡Por Dios, mi cartera! dije con voz fuerte. Al momento salieron los
otros i por la prontitud con que acudieron, salió uno de ellos sin
la careta, inadvertidamente; i aunque cayó en cuenta de su descuido
i retrocedió, ya era tarde; yo lo habia reconocido, e
imprudentemente esclamé: «Es inútil retroceder, te he reconocido.»
Entónces volvieron todos atras, como heridos por rayo; entraron a
la sala i empezaron a conferenciar, hablando bajo, sobre lo que
debian hacer. Yo alcancé a oír que se juzgaban perdidos, i trataban
de resolver si debian asesinarme para salvarse, uno de ellos dijo:
«es para un caso de estos que sirve el valor i fuerzas i no hai
otro remedio, á la obra.» En el momento salieron i con los puñales
preparados, se me dirijieron. Juzgué llegada mi última hora i no me
quedó mas recurso que jurar por Dios i por mi honor no denunciarlos
i ademas ofrecerles mil i quinientos pesos que poseía escondidos en
un secreto donde no podian haber penetrado. Detuvieron el golpe
oyendo mis ofertas i variaron de determinacion, lo que me dió lugar
para reflexionar algo mas i les dije: es mi voluntad hacerles
donacion de todo i quedaré contento si se me devuelve la cartera;
esta para nada puede servirles i para mí es un objeto de aprecio
por los recuerdos que contiene.
Mis razones, juramentos i ofertas los vencieron, por que despues
de otra conferencia secreta, me dijo un de ellos:
-Convenimos; pero es indispensable que renueve U. el juramento
de no hablar a nadie sobre esto. Si violare U. las promesas nos
responderá con la vida.
-Repetí el juramento i les indiqué en donde estaban los 1,500
pesos en onzas de oro. Entraron, las tomaron i volvieron a salir
entregándome al despedirse, la cartera, la cual pusieron en uno de
mis bolsillos. Me dejaron atado a la columna despues de algunos
minutos empecé a gritar a las criadas i apénas alcanzaba a oír que
me contestaban diciendo: estamos encerradas. Yo no podia soltar mis
ligaduras i tuve que permanecer así, como algo mas de una hora a
cuyo tiempo se presentaron los dos emboza dos; los que manitestaron
sorpresa i sentimiento al verme atado a la columna. En el momento
soltaron las ligaduras i me pidieron informes sobre el hecho: yo
les dije, que me habian amarrado así unos hombres que juzgaba
locos. Aunque se me exijieron detalles, yo evadia las preguntas que
me harian con tal objeto. Despues de eso me dijeron que estaban
comisionados por el Superior para exijirme por escrito la
contestacion que le debia; añadiendo; que él juzgaba suficiente el
tiempo que habia pasado, para que hubiera meditado con detencion el
asunto. A la verdad yo lo habla meditado, pero no me habia decidido
en ningun sentido, estaba vacilante: para salir del apuro por el
momento, les dije:
-Tened la bondad de manifestarle al Superior, que tengo
necesidad de hablar con él para decidirme: que deseo saber si me
puede conceder esta gracia.
-Muy bien, me contestó uno de ellos, bien pronto se sabrá su
determinacion.
Se despidieron i noté entónces que la barba de uno de ellos era
postiza i aun me pareció que habia diferencia entre la fisonomía de
estos i la de los que me condujeron; ante el adivino; sin embargo,
atribuí la diferencia a la luz, pues no los habia visto de dia.
Lo primero que hice luego que salieron, fué ir a sacar a las
criadas del encierro en que estaban: una de ellas había empezado a
romper con un cuchillo la tapia, con e1 fin de hacer un agujero
para salir. Ambas estaban llorosas, aunque no habian sufrido sino
el encierro i las amenazas de ser asesinadas si llamaban a alguno.
Despues pasé a saber lo que me habían robado i no hallé fincas, ni
dinero. Esta nueva, desgracia me afectaba mas porque entre lo que
poseía en fincas i numerario, estaba incluida la dote de Rosina,
pues a pesar de creer que esta se hallaba cercana a la tumba, segun
la carta que habia recibido de ella 23 dias ántes, yo no perdía la
esperanza de que viviría i que podria salvarla. Confiaba en que
recabaria la gracia del adivino i que me diria en donde estaba,
dándome los medios de rescatarla. El robo ya era un hecho consumado
i sin remedio, pues aunque yo conocia a uno de los ladrones, el
cual no era un hombre mui vulgar, yo estaba ligado por el
juramento, a guardar silencio.
Empezé a meditar sobre la resolucion que debia tomar pera
responder al adivino i no sabia que hacer: por una parte estaba en
mis intereses congraciarme con ese hombre estraordinario para
conseguir que me hiciera sabedor por medio de su ciencia: 1.° el
oríjen de la obstinada persecucion que me habían jurado enemigos
encubiertos: 2.º quiénes eran estos: 3.º cual era la suerte de
Rosina i como podria hacerme a ella: 4.º cual seria mi suerte
futura i 5.° que me alzara el velo de los misteriosos
acontecimientos de mi vida. Por otra parte la idea de conspirar
contra el Gobierno de mi patria, estaba en pugna con mis
convicciones: porque (reflexionaba yo) si es verdad que la
lejislacion vijente es un cáos, el Gobierno un problema i las
garantías una quimera, ¿la conspiracion a mano armada será el único
remedio que deba emplearse para mejorar la situacion? i aun
suponiendo indispensable el movimíento insurreccional, quién
garantiza que el jefe de la conspiracion, no ejerza la tiranía
despues del triunfo? ¿Alguna vez los bienes que se obtienen en un
violento cambio político, indemnizan siquiera en una décima parte
los males que los pueblos han sufrido dura la conmocion? ¿En los
paises en que el pueblo delibera i decide las cuestiones de
gobierno, puede tener escusa razonable el conspirador? Donde la
tribuna í la imprenta ofrecen a la intelijencia el triunfo de los
principios sobre las preocupaciones i el dominio del derecho sóbre
el abuso, ¿no es un crímen imperdonable emplear la fuerza, la
violencia para plantear un mejor órden de cosas?
Tales eran las reflexiones que hacia i no encontraba solucion
que dar a la dificultad en que me hallaba para contestar
decisivamente al adivino: miéntras mas pensaba, ménos decidido
parecia i la decision era urjente. El adivino mostraba interes en
comprometerme para la conspiracion; interes que probablemente
estaria basado en la influencia que yo ejercia en una gran parte de
la clase obrera de la ciudad pues acaso juzgaria que complicándome
en el plan, contaria con mis adictos.
En el mismo tiempo los partidos políticos se hallaban exaltados,
los liberales concurrian a las sesiones de la Sociedad Democratica
i los conservadores a la Sociedad Popular: en ámbas sociedades se
discutian sus principios políticos, pero las mas veces
desacreditando en los discursos los de la escuela contraria, i casi
siempre injuriando a los sectarios antagonistas. Los jefes o
directores de la Sociedad Popular, empezaron entónces a reunirse
privadamente para escojitar los medios de que debian valerse para
obtener un cambio en las instituciones políticas i el consiguiente
reemplazo de los mandatarios públicos. Se hablaba en los corrillos
de una próxima revolucion, tramada por los conservadores i se
aseguraba que el plan estaba combinado, aunque la fecha en que
debia estallar no estaba determinada. Desde luego yo no podia creer
que esa révolucion premeditada, fuera la misma que intentaba el
adivino, puesto que en los planes de este eran desechados lo
principios de una i otra de las escuelas que se disputaban la
supremacía, segun se me habia esplicado: a no ser que para
comprometerme, hubiera trátado de fascinarme con esos razonamientos
plausibles.
A pesar del embarazo en que me hallaba para contestar
decisivamente al adivino, deseaba con ansiedad la noche, esperando
la vuelta de los embozados para que me llevaran segunda vez cerca
de su señor. I adviértase que si en realidad dos embozados eran los
que me habian causado inmensos males, i que sin embargo de esto
deseaba la vuelta de dos embozados, era porque yo juzgaba que estos
no eran los mismos que Ricardo vió en los portales, ni los que me
habian perseguido constantemente.
Llegó la noche i esperé en vano hasta las doce, i del mismo modo
las dos siguientes; perdí, pues, la esperanza de ver otra vez al
adivino i aun llegué a juzgar que no habiéndome decidido sobre si
tomaba o no parte en la conspiracion, ese hombre, que quizá
penetraba mi pensamiento, no habia insistido en mandar sus
comisionados.
Era el 24 de febrero el dia deseado para imponerme del contenido
de la cartera; así lo primero que hice inmediatamente que me
levanté, fué tomarla i abrirla, hallé entre ella, la tarjeta que
los dos embozados dejaron en mi mano la noche que me acompañaron
hasta el porton de mi casa. No pude recordar si yo mismo habla
puesto esa tarjeta allí, peró sea lo que fuese de esto, me llamó la
atencion, pues advertí una coincidencia rara; la tarjeta como hemos
visto, no contenia mas que dos RR. i debia admirarme de hallar en
ella las iniciales de los nombres de las personas que mas me
interesaban i dentro de la cartera que debia tratar de ellas. Podia
ser una casualidad, pero me inclinaba a creer que en esto podia
tener parte el adivino: poco despues meditando sobre el modo como
vino a la cartera esa tarjeta, recordé que cuando el enmascarado la
sacó de mi bolsillo i la abrió en mi presencia, no ví que estuviera
en ella la tarjeta. Empezé a traducir, i las dos primeras palabras
eran:
«Ricardo i Rosina »
¿No debia preocuparme mucho mas la coincidencia al traducir
estos dos nombres? Tomé nuevamente la tarjeta para examinar si
tenia algun secreto, o en sus dibujos algunos signos de escritura,
i estando en esto se aparecieron les dos embozados diciéndome:
-El Superior entiende que U. no está decidido i nos ha
comisionado para que pongamos en manos de U. este pliego, exijiendo
que se imponga inmediatamente de su contenido, para que pueda
resolver definitivamente la dificultad en que se halla. Está
preparado el Superior para recibir a U. a la noche, i tendrémos la
satisfaccion de volver a conducir a U. a su presencia.
Me entregaron el pliego i se despidieron: en el acto lo abrí i
hallé un cuaderno de 500 pájinas que empezaban así:
«Demando atencion no interrumpida. »
Juzgué que las horas del dia no serian bastantes para imponerme
del todo, i aunque tenia un interes vivísimo en traducir el
contenido de la cartera, puse esta a un lado i empezé la lectura
del cuaderno, pues debiendo presentar me esa noche al adivino,
debia estar impuesto en aquel, i con tanto interes, cuanto era el
que se me habia manifestado por los comisionados para que me
impusiera inmediatamente.
El contenido era el que sigue:
«Mi programa. »
Contrataré un empréstito por seis u ocho millones de pesos para
aténder a los gastos públicos que juzgo indispensables.
Arreglare definitivamente la amortizacion de la deuda que pesa
sobre el Gobierno, i recabaré todas las ventajas posibles en favor
del crédito público. Promoveré la educación de la juventud i la
instruccion de las masas populares, conciliando siempre los
intereses públicos con los intereses individuales en la direccion i
enseñanza en los establecimientos de este ramo. Haré formar un
instituto científico e industrial, en la capital de la Nacion, con
ramificaciones en las demas provincias. Estableceré en cada capital
de provincia una casa de artes i oficios, con las rentas i enseres
necesarios para la enseñanza. Enriquecerán la biblioteca i museo
nacionales obras escojidas i objetos raros que costearé de mis
fondos. Haré premiar con oro, i títulos de hónor a los autores de
obras físicas o intelectuales que manifiesten la lucidez del jenio
i de la intelijencia. El mérito será premiado en todo sentido.
Facilitaré la navegacion en todos los rios que la permitan,
allanando los obstáculos que la impiden, se abrirán caminos
carreteros por el método de Mac - Adams, de Bogotá al Pacífico, al
Táchira i al Meta: de Sanjil al Opon: de Vélez al Carare: de Cali a
Popayan: un poco mas tarde haré construir ferrocarriles en las
mismas direcciones.
Escojeré i pagaré bien los mejores profesores de ciencias
naturales para mandar comisiones a esplorar la cordillera central
de los Andes, las márjenes del Marañon, la parte oriental de los
llanos de Casanare i las, costas de uno i otro mar, con el objeto
de que formen i presenten al Gobierno colecciones de muestras de
todos los productos naturales para poder ofrecer a todas las
naciones los productos de nuestro suelo en cambio de sus riquezas;
remitiendo parte de esas muestras a todas partes para avivar en el
estranjero el deseo de adquirir, i llamar así la inmigracion que
debe dar un gran valor a nuestro territorio.
Garantizaré el derecho de propiedad, como fuente de riqueza i de
progreso.
Daré completa libertad a comercio.
Ante las autoridades gozarán todos de igualdad para reclamar i
hacer efectivos sus derechos.
Los gastos públicos se harán de los fondos; creados por las
contribuciones que se impongan sobre las rentas de los
particulares; a cuyo efecto se formará un catastro, i todo
ciudadano será contribuyente, sin escepcion i
proporcionalmente.
Haré publicar i distribuir a todos los pueblos un diario que
difunda los conocimientos útiles a la industria en todos sus
ramos.
En la capital de cada provincia mandaré abrir un establecimiento
de beneficencia i caridad, el que, sirviendo de hospital i
hospicio, recibirá a los indijentes para vestirlos i alimentarlos i
darles ocupacion.
Mantendré la fuerza armada indispensable para mantener el órden,
conservar la paz i hacer cumplir las leyes i decretos del Gobierno,
la que servirá de base para formar el ejército necesario en caso de
invasion.
El poder judicial será independiente i los jueces durarán en sus
destinos el tiempo de su buena conducta.
Todos los ciudadanos serán acreedores a los destinos públicos,
siempre que sean aptos para ejercer las funciones de estos;
prefiriendo los que tengan mas ante el pueblo, i sin atender al
partido a que hayan pertenecido. No habrá destinos puramente
onerosos, todos estarán bien dotados i los empleados serán
responsables estrictamente de todos sus actos como tales.
Protejeré la relijion que profese la mayoría de los ciudadanos,
e intervendré en la eleccion de sus ministros. Toleraré i haré
respetar el ejercicio del culto de las demas relijiones.»
Estos eran los artículos primordiales del sistema que pretendia
adoptar el adivino; despues de otros secundarios, seguia la
esplanacion de los principios que apoyaban su programa i los
razonamientos justificativos de su sistema de Gobierno: i el todo,
como he dicho, ocupaba 500 pájinas. Acabé de leer a las nueve i
media de la noche; tomé una taza de café i volví a tomar la cartera
para seguir la traduccion: el primer capítulo que traduje i escribí
a mismo tiempo, era el siguiente:
«Yo era mui jóven cuando el buen Carlos Fernández colgó a mi
cuello un relicario, recomendándome que lo conservara como un
objeto que encerraba un misterioso tesoro de amor paterno. La
recomendacion era sagrada cumplí relijiosamente: todos los dias al
levantarme del lecho en que pasaba la noche lo primero que hacia,
era tomarlo en mis manos i contemplarlo, en tanto que rezaba las
oraciones que me habian enseñado en la niñez mis desgraciados
padres Carlos i Jenoveva. El 4 de noviembre último, dia memorable
para mí por ser el del santo de mi padre, contemplaba el relicario
con todo el interes que inspira el amor filial a la vista de un
objeto que trae a la memoria al autor de nuestra existencia, i
reparando con suma atencion la pintura, noté en medio de esta, en
uno de sus lados, un letrero en caractéres tan pequeños, que eran
casi imperceptibles: me fijé cuanto fué posible i pude descubrir
estas palabras: «Secreto de tu nacimiento.» «En el momento i con
mas vivo interes traté de penetrar dentro del relicario. Hasta
entónces no habia creido, ni sospechado que en este hubiera mas que
un objeto digno de aprecio por una parte i de culto relijioso por
otra, puesto que contenia en miniatura en el anverso una mujer
bellísima con un hermoso niño en sus brazos, la que yo reputaba
como la imájen de la Vírjen de Belen, i en el reverso un hombre de
fisonomía agradable, sentado con una niña mui pequeña sobre sus
rodillas a quien yo tomaba por San Joaquin. Volví el relicario por
todos sus lados tratando de ver si podia abrirse, pero no hallé la
menor señal de que fuera de piezas: el óvalo estaba enterizo i
completamente cerrado. Abandoné mis pretensiones i volví a poner a
mi cuello el relicario dando un suspiro.
«Llegó la noche de ese mismo dia i tuve la felicidad de obtener
la luz de una bujía, que dejó olvidada uno de los impostores de mi
prision: me aproveché de ella para examinar nuevamente el
relicario, pues me acordé que el buen Carlos me recomendó
encarecidamente la conservacion de aquel precioso objeto,
repitiéndome que encerraba un misterioso tesoro de amor paterno.
Volví a leer el letrero i se me ocurrió en el instante, que el
óvalo podia contener algun muelle i que al apretarlo en algun
punto, pudiera abrirse: empecé, pues, a apretar los puntos que
tenia en relieve i ví con alborozo que saltó de repente la tapa:
dentro hallé un papel de seda escrito i mui bien colocado, cuyo
contenido hallará U. adelante. Es bien difícil que comprenda U.
exactamente el efecto que produjo en mi alma ese escrito; i menos
que valúe U. las sensaciones de placer i de pena que afectaban mi
espíritu al reconocer en esas pinturas del relicario los retratos
de mis verdaderos padres i el de mi hermana idolatrada, la bella
Clodomira. ¡Quisiera tener tres minutos de libertad para mostrar a
U. esta finca de valor supremo! Para evitar el despojo de ella aun
despues de mi muerte, he cubierto lo principal con una tela oscura
i ordinaria: quiero llevar, aun en mi sepulcro, ese relicario
misterioso; a no ser que viva mi hermana, porque entónces seria U.
tan jeneroso, que buscaria la tumba del mendigo Ricardo i
penetrando en ella tomaria el tesoro para colocarle en el «pecho de
su hermana. »
Iba en esta parte de la traduccion, cuando entraron los dos
embozados diciéndome:
-Es la hora; venimos a conducir a U., el Superior desea que
lleve U. a un niño para que vea U. algunas esperiencias que
pretende hacer con el fluido magnético.
Cerré la cartera, me preparé i seguí con ellos. Al pié do la
estátua de Bolívar, se repitió la misma operacion de vendarme i
continuamos la marcha. Llegamos, i se repitieron tambien las mismas
ceremonias que hubo en la primera noche que penetré en el aposento
del sabio. Luego que me quitaron la venda i pasado el saludo, me
dijo el adivino:
- Veo que no habeis traido el compañero que os indicaron mis
servidores, segun mis órdenes.
-No me era fácil, le contesté, pues no tenia niño a mi
disposicion para satisfacer la exijencia por una parte i la
curiosidad por otra.
-No importa mucho eso, aunque deseaba que presenciárais i
oyerais a un niño cualquiera hablando el ingles, el frances, el
italiano, el latin o algun otro idioma: i esto solamente con la
influencia de mi voluntad con el intermedio del fluido magnético.
Pero no importa, repito, haré otra esperiencia, que si en verdad os
ha de sorprender mas, no por eso necesito hacer mayor esfuerzo,
acaso os parecerá admirable; mas no tiene otro mérito que la
repeticion de un hecho mui antiguo, consignado en algun libro i que
se ha tenido como una fábula por hombres que se precian de
instruidos en las ciencias físicas e intelectuales. Esperad.
Al decir esto, se paró i acercándose a la puerta dijo en voz
alta: ¡«Tamerlan»! i volvió a ocupar su asiento.
Antes de un minuto dé haber llamado, entró un gran perro de
Terranova. Yo me atemoricé al verlo entrar de prisa, pero me
tranquilicé algun tanto luego que ví que pasó sin manifestar
estrañeza por mi presencia. Se llegó cerca del sabio, meneando su
hermosa cola i se sentó atento, cómo esperando alguna órden.
Entónces el adivinó le pasó la mano algunas veces sobre la cabeza,
teniendó fija su mirada a los ojos del perro. Pasados como diez
minutos en esa operacion, me dijo:
-¿Creis en tradicion singular que se nos refiere sobre que en
los antiguos tiempos hablaban los animales?
-He leido que la burra de Balaan habló, i tambien que un venado
dijo: ¡Santo! Santo! ¿por qué me persigues?
¡I eso os parece cierto?
Parece imposible, pero siendo un
milagro………………
-¿Imposible? Oh! la falta de ciencia o la ciencia a medias dá
lugar a la incredulidad. Tened bien presente este aforismo.
Dijo esto i dirijiéndose nuevamente al perro le mandó que fuera
al gabinete de estudio i le trajera el primer tomo de la obra
titulada: «Observaciones astronómicas. » El perro salió en el
momento i en medio minuto volvió trayendo en los dientes un volúmen
en 8.º mayor. El adivino lo recibió i poniéndolo sobre la mesa
abierto, fijó sus ojos en una de sus pájinas i en seguida dijo al
perro:
-¿Podrás responderme a lo que te pregunte?
El perro hizo una inclinacion de cabeza, como contestando así,
afirmativamente. Conocí que ese animal estaba bien adoctrinado, i
ya me figuraba que a cada pregunta inclinaria al suelo la cabeza o
la menearia a los lados para contestar sí o no, segun la señal o
tono en que le hablara el adivino. Esto me hizo formar una idea
poco favorable a ese hombre, pues juzgaba que iba a hacer uso de
una vulgaridad para fascinarme, o mas bien para tratar de
convencerme que los animales entienden lo que se les habla, i sacar
despues por consecuencia, que de entender a hablar, la diferencia
es nimia. Yo conocia demasiado hasta donde puede un perro
manifestar su intelijencia: yo mismo habia tenido uno de la raza de
esos perros españoles que llaman perdigueros; animal mui bien
formado, era blanco, salpicado de azul; la cabeza negra con una
lista blanca en medio, los ojos negros i grandes como los de una
cierva, las orejas largas i sueltas, i el anca negra. Este perro
conocia perfectamente las cosas de mi uso i rarísima vez se
equivocaba, cuando le mandaba traer un paño, un sombrero, un libro,
mi calzado, etc. Conocia las piezas de habitacion de mi casa, por
sus nombres; i al mandarle que fuera a la cocina a traer candela, a
la despensa a traer un cuchillo, o al dormitorio a traer una
almohada, nunca tomaba otra direccion que aquella que la voz le
indicaba i en el momento volvia con el objeto pedido. Entendia
todas las voces de direccion, tales como, arriba, abajo, al frente,
allí, aquí, encima, debajo, atras, adelante, ahí. En una palabra,
ese perro el mas intelijente de los animales que he conocido, era
mas activo, entendido i servicial que muchos de los criados que he
tenido. Alguna jente del pueblo llegó a pensar que hacia todo eso i
mucho mas que no refiero, por alguna influencia del Diablo: i
personas del vulgo hubo que dijeran, que era mi familiar, es decir:
un espíritu diabólico que me protejia en figura de perro.
Pues bien, despues de saber, como he dicho, hasta donde pueden
entender i obrar los perros, ¿deberia apreciar en algo lo que
juzgaba que el adivino iba a obrar con el perro? El alto grado de
intelijencia i sabiduría a que yo habia elevado en mi imajinacion
al adivino, bajo repentinamente al ver la simpleza de mandarle
traer un libro a un perro i hacerle mover la cabeza, como prueba de
ese poder magnético i de esa influencia de que blasonaba. Pero ¡ah!
cuan lijero es el pensamiento! Yo sufria una solemne equivocacion:
porque despues de haber contestado el perro afirmativamente con una
inclinacion de cabeza, dijo el adivino:
- ¿Cuál es el contenido de la pájina que acabo de leer?
I contestó el perro:
-Las últimas observaciones astrónómicas respecto de la luna,
cuerpo opaco, semejante a la tierra, que tiene mares i montañas
habitados por seres animados.
Me quedé confundido i sentí cierta especie de terror al oír
hablar ese animal, con tanta claridad i con tal énfasis tomo
pudiera haber hablado alguno de nuestros mas afamados
astrónomos.
Si yo hubiera sido educado en algun convento, habría creido que
era el diablo en figura de perro el que contestaba al adivino, i
sin embargo no hallaba esplicacion que dar a tal prodijio. I no se
crea que es obra de la fantasía lo que refiero, adelante se
convencerá el lector de la certeza de los hechos relacionados aquí;
reales i verdaderos por mas increibles que parezcan.
Despues de esa contestación, se entablo un diálogo entre el
adivino i el perro.
Yo me habia quedado como una estátua oyendo, i sentia un
malestar indefinible i probablemente semejante al sufrimiento del
que se cree espantado por los muertos, o por el Diablo: El adivino
seguramente notó mi turbación i me dijo:
-He pensado complaceros; habia conocido la aficion que teneis a
lo maravilloso i quise presentaros una prueba del progreso de la
época. Pasarémos a otra cosa.
Pasó la mano sobre la cabeza del perro en sentido contrario a
las veces que lo habia sobado i lo despidió diciéndole vete a tu
cama. El perro meneó la cola, sacudió las orejas. En seguida me
dijo el adivino:
Hablaremos de nuestro asunto: juzgo que habeis leido con
atención mi programa, en verdad es bien conciso por que diez mil
pajinas no serian bastantes para tratar sobre los puntos que he
esplicado en compendio. Ademas el cuaderno de mi programa, no podia
contener otras disposiciones secundarias que dictaré, las cuales
son de grande importancia para obtener el fin que es la
rejeneracion de la sociedad. Hasta ahora ninguno de nuestros
políticos ha tratado de formar debidamente gobernantes. Nadie ha
pensado en ordenar lójicamente un sistema de estudios que pueda
contribuir a la fácil difusión de las ciencias i a la adquisicion
de los frutos del jénio.-Se ha creido que la libertád de estudios,
provechosa, consiste en dejar a eleccion i voluntad de los alumnos,
el aprendizaje de las artes o ciencias sin sujecion a los maestros;
ni adopcion de sistema alguno de enseñanza. Así hemos visto a
hombres que se precian de juristas i no saben leer con propiedad;
profesores de medicina que no conocen el idioma patrio, i unos
tantos que se jactan de ilustrados con haber aprendido a medias un
idioma i algunas nociones jenerales de las ciencias; hombres que
pudieran ser calificados como índices vivientes e incompletos.
Hombres que con esto i con ménos que esto se lanzan a la sociedad a
disputar i decidir majistralmente en toda cuestion, a todas horas i
en todas partes, sin respetar la ciencia, ni temer la justa censura
que merecen; siendo su fuerte el charlatanismo i las mas veces la
insolencia. Forman su caballo de batalla con el uso de ciertas
frases que impresionan, deslumbran i halagan al pueblo, titulándose
sus defensores; i este que es el peor de todos los tiranos, los
contempla como a sus protectores, los aplaude con entusiasmo i los
oye como a sus oráculos, dejando desapercibido el mérito de algunos
hombres verdaderamente instruidos. - ¿Podrá haber armonía donde no
hai órden? ¿Podrá leer correctamente el que no conoce todos los
signos de un idioma? El hombre que se dedica al estudio de las
ciencias, debe en el órden de su obra, asemejarse al arquitecto que
para la construccion de un edificio, empieza por nivelar el
terreno, tirar las líneas, poner los cimientos, etc, todo segun las
reglas artísticas hasta su completa construcción. Proceder de otro
modo, seria contrario a un buen resultado así es que se tendria por
loco o mui necio al hombre que se propusiera edificar un palacio
sobre arena, o que ántes de cubrir el edificio, amoblara las
piezas; entapizara las paredes i cubriera de alfombra el
pavimento.-Pues bien, si para todas las obras materiales se hace
indispensable el órden sintético, este es aun mas necesario para el
estudio de las ciencias: el hombre que se entrega a la grande obra
de perfeccionar su intelijencia, debe despues de conocer i apreciar
esactamente los signos del lenguaje i todas sus combinaciones para
espresar el pensamiento, incluyendo en esto la dialéctica, debe,
digo, estudiar su propia naturaleza física i moralmente, procurando
percibir la relacion que hai entre esas dos maneras de ser; luego
conocer el globo que le sostiene, bajo todos aspectos, en todas sus
partes i en todas sus relaciones; en seguida penetrar todo lo que
percibe en el cielo que lo cubre. Despues de estos estudios, que
propiamente hablando no son sino los Preliminares de estudios mas
serios, se puede emprender el de las ciencias sociales o políticas:
teniendo en cuenta que para estas, el de la historia debe ser el
primordial. Porque no puede ser buen lejislador, ni buen gobernador
el que no ha hecho el estudio de las diferentes sociedades, el de
una misma en diferentes épocas; su carácter, sus costumbres, sus
vicios, sus virtudes, sus adelantos o retroceso, sus relijiones,
sus gobiernos i los resultados de estos en los diversos paises i en
las diferentes situaciones de un mismo pueblo. Trataré, por tanto,
que el órden de estudios en las casas de educacion pública sea el
siguiente: idiomas,-dialéctica, -matemáticas,- fisiolojía,
-jeolojía,- mineralojía,- botánica, -química, - zoolojía, - física,
- jeografía, - astronomía, - historia. Despues de todo esto, los
alumnos podrán dedicarse a estudios mas sérios pero siempre en
órden i procurando no dejar pasar sin saber bien una materia al
estudio de otra; pues yo pretendo formar hombres para el Estado, no
Estados para los hombres………..
Iba el adivino en esta parte cuando entró uno de los embozados i
le habló al oido. En el momento me dijo:
-Ha llegado la hora, tengo una cita i me veo obligado a cortar
esta conferencia, tendrémos otra silo teneis a bien; mis servidores
os indicarán el dia i la hora.
En el acto me vendaron i salimos; fuí conducido hasta mi
casa.