INDICE





Introduccion

Reseña histórica

Capítulo 1 - El mendigo

Capítulo 2 - Una visita en palacio

Capítulo 3 - El cuarto de Rosina

Capítulo 4 - Los portales

Capítulo 5 - Una beata

Capítulo 6 - Una amenaza

Capítulo 7 - La prediccion cumplida

Capítulo 8 - Meditacion

Capítulo 9 - Una sorpresa

Capítulo 10 - La casa de los ejercicios

Capítulo 11 - Nuevo apostolado, la iniciada en el templo

Capítulo 12 - La choza de la muerte

Capítulo 13 - El espiritu de asociacion

Capítulo 14 - Un sueño

Capítulo 15 - Las dos cartas

Capítulo 16 - Los dos embozados

Capítulo 17 - Descubrimiento

Capítulo 18 - El sabio magnetizador

Capítulo 19 - La cartera

Capítulo 20 - El 10 de marzo

Capítulo 21 - Causa célebre - Russi ante el Jurado

Capítulo 22 - Preliminares de rebelion

Capítulo 23 - Rosina o Clodomira

Capítulo 24 - El refinamiento de la crueldad

Capítulo 25 - La revolucion

Capítulo 26 - Ricardo el sepulturero o el loco sentimental
CAPITULO 13.

 

EL ESPIRITU DE ASOCIACION.

Si es verdad que el hombre ha nacido para vivir en sociedad, i que esta le facilita no solamente los medios de subsistir, sinó todos los placeres imajinables; tambien es cierto, que a medida que se aleja de la naturaleza, sufre males incalculables, orijinados del refinamiento del estado social. Para demostrar esto, basta observar, que la prosperidad de las naciones, depende del estado de su civilizacion, i que a medida que se civilizan los pueblos, se perfeccionan en el arte de hacer el mal: los grandes crímenes, los crímenes atrozes, han tenido por teatro las cortes mas ilustres. Venecia, Roma, Francia etc. rejistran en su historia hechos que manifiestan la crueldad mas refinada, en épocas de engrandecimiento i nombradía.

Siempre la falacia i la perfidia en juego i solapadamente, para obtener un nombre, para subir a un puesto, para escalar un trono, para oprimir a un pueblo.

Es por eso que el hombre que ha escapado al embate del temible torbellino de las pasiones malévolas que jerminan, crecen i se desarrollan furiosamente en la sociedad i que puede llamarse feliz, se halla siempre retirado, en los campos, en el desierto; bien porque la esperiencia le ha llevado a la misantropía, o bien porque no ha respirado la impura atmósfera de un pueblo inmoral.

Si se estudia con atencion el carácter del hombre de los campos i el carácter del ciudadano, se hallará una diferencia enorme: el primero tímido, inocente, sencillo, frugal, cándido i humilde a la vez que independiente: el segundo, audaz, malicioso, desconfiado, ambicioso, soberbio i orgulloso a la vez que servil. Esto hace presumir, que la ciudad fué el teatro de la caída del hombre. Así el salvaje errante en el desierto, sin la menor idea de los magníficos palacios de los reyes, levanta una choza que cubre de musgo i palma para guarecerse de la intemperie, i es mas feliz en la soledad que los mas poderosos monarcas del mundo. Ocupado en cultivar la tierra, goza una vida tranquila, desconocida de los cortesanos; sus placeres son puros e inocentes; despues de sus faenas campestres, se recuesta sobre la verde alfombra de grama, al lado de una tierna compañera, contempla embelesado la espléndidez de la vejetacion que los rodea, oyendo a todas horas esa rústica pero melodiosa armonía, formada por el ruido de las hojas al soplo de la brisa, por el murmullo de los riachuelos i cántico de los pajarillos: léjos de la morada de la innoble ambicion, saborea los frutos de la verdadera libertad; no de esa libertad quimérica que preconizan los políticos vistiéndola con el florido ropaje de la poética ilusion; no de esa libertad, especie de fuego fatuo, en cuyo alcance corren millares de nécios empujados por centenares de pícaros, sinó la libertad de los bosques, la libertad emanada de Dios, que ofrecida por la naturaleza con un horizonte íntanjible, ensancha el espíritu en la inmensidad del espacio…………………………………………………………………

Estrañas pareceran estas ideas, como antisociales, pero ellas son el fruto de una larga esperiencia adquirida en las ciudades, estudiando el carácter de la mas alta hasta la mas baja clase de la sociedad. ¿A quién se oculta el gran número de enemigos que atentan contra el ciudadano que por su ilustracion, por su patriotismo, en una palabra, por su mérito ha llegado a ocupar una posision elevada? ¿Quién ignora la indiferencia o el desprecio con que es tratado en la sociedad el hombre pobre? i a pesar de todo esto, los hombres se acercan, se agrupan, forman pueblos, estados, naciones e imperios: i no contentos todavía con esa proximidad, forman reuniones particulares, ademas de las de puro gobierno, i las mas vezes con el fin reprochable de dañar, aunque con el ostensible pretesto de hacer el bien.

Ese espíritu de asociacion, dominaba en Bogotá desde 1850 a 1851. Se formaron siete sociedades, antagonistas unas de otras, a saber: la de «Congregacion» formada por los jesuitas: la «Popular» i la «Filotémica» formada por los conservadores: la «Democrática» i la «Republicana,» formadas por los liberales: la «Filantrópica» compuesta en su mayoría de liberales i la del Niño Dios, formadas por los conservadores i compuesta de mujeres. Haré una lijera reseña de ellas, porque es indispensable el conocimiento de la situacion social bajo todas sus faces, en la época de mis desgracias.

La sociedad llamada «Congregacion,» fué establecida por los jesuitas, quienes invitaron al pueblo para que concurriera al templo a instruirse en la doctrina cristiana. Concurrió en efecto alguna jente, la mayor parte de artesanos sencillos; las reuniones podían tener un fin político, como entónces se aseguraba, pero las pláticas de los jesuitas eran sobre la doctrina cristiana; se exortaba a la devocion i se hacian procesiones por las calles, saliendo los congregados en dos filas rezando en voz alta. Es de notarse que los que pertenecían a esta sociedad eran conservadores.

La sociedad «Democrática» fué creada por los liberales, con el objeto de escitar al pueblo al sostenimiento del sistema republicano i especialmente para que sirviéra de apoyo al gobierno rejido por el Jeneral José Hilario López. Era compuesta de ciudadanos de todas las clases del pueblo i asistían algunas veces a sus sesiones, altos personajes, haciendo uso de la palabra. En los discursos se preconizaban los principios de «Libertad» «Igualdad,» «Fraternidad» i se inspiraba al pueblo la propagacion de la democrácia, condenando las doctrinas contrarias como absolutistas i enemigas del progreso social. Se imputaba al partido conservador, la perturbacion del reposo público, i se le enrostraban los desaciertos i conspiraciones contra el gobierno republicano en los doce años que manejo los negocios del Estado, citando hechos i remitiendo el auditorio a documentos públicos en comprobacion de las acersiones. Se aseguraba que el triunfo de la democrácia reconquistaría los derechos del pueblo, i aun se dejaba comprender que se alzarían los impuestos de internacion a ciertos efectos estranjeros manufacturados, con el objeto de mejorar la clase obrera del pais. Estos discursos influyeron de un modo enérjico en el pueblo i la sociedad «Democrática » aumentó considerablemente el número de sus socios. Esa propaganda republicana encarnada en la «Sociedad Democrática,» produjo buenos efectos, puesto que el partido liberal triunfó en las elecciones que se hicieron para cabildantes, miembros de la cámara provincial i diputados al congreso, i ademas apoyó las disposiciones de espulsion de los jesuitas, abolicion de los derechos de estola i libertad de esclavos.

La sociedad «Popular» fué creada por los conservadores con el objeto de contrariar las doctrinas del partido liberal i para que sirviera de apoyo a la oposicion que por medio de la tribuna i de la prensa, se hacía al gobierno. Tambien era compuesta de ciudadanos pertenecientes a los distintos grados de la escala social. Sus directores eran los mas recalcitrantes partidarios del sistema conservador, entre estos, muchos de los que habian perdido sus destinos públicos i su influencia en el gobierno a causa del triunfo del partido liberal en la eleccion del «7 de marzo.» Atacaban en sus discursos a los democráticos, pero no presentaban principio alguno que sirviera de fundamento a su doctrina. Imputaban al partido liberal una coaccion ejercida contra el congreso en la eleccion de Presidente de la República el 7 de marzo, con el objeto de escitar a la rebelion, desconociendo la autoridad del primer mandatario de la Nacion. Censuraban todos los actos del gobierno i daban a sus antagonistas el dictado de «Rojos» enardeciendo así las pasiones i provocando a la parte del pueblo que los seguía a la perturbacion del órden público. La noche del 15 de enero de 1850 se reunieron los miembros de la «Sociedad Popular» en el coliseo: la exacerbacion de las pasiones del partido habia llegado al estremo de insultar en público a los gobernantes: esa noche, uno de los populares tomó la palabra i se espresó así: « Señores, es preciso salvar esta patria que ha costado sangre i sacrificios a nuestros padres: la relijion está perseguida, la inmoralidad cunde en el pueblo, los impíos se han apoderado del gobierno. Es necesario confundirlos, anonadarlos, perderlos. Nosotros tenemos en nuestras filas hombres hábiles, intelijentes i beneméritos que han sido pospuestos en la administracion de los negocios públicos, a esos rojos malvados; es necesaria una reaccion. La causa que defendemos es justa, es la causa de Dios, la de su Iglesia, la de los Sacerdotes; miéntras que los liberales no tienen otra que la del vandalismo impío: han trabajado por la espulsion de los jesuitas, persiguen al clero i atacan al Ilustrísimo Arzobispo Mosquera. Un esfuerzo i salvaremos la patria.

Pidió la palabra otro miembro i dijo en voz alta: Señor, es necesario hablar con el carácter de hombres libres, las bayonetas no intimidan sinó a los cobardes. El poder del Soberano debe acatarse, cuando emana de la espontánea voluntad del pueblo; mas cuando el mandatario ha escalado el solio por medio de la violencia, cuando los bandidos con puñal en mano intimidan a los representantes de un pueblo libre, al emitir sus votos para la eleccion de ese mandatario, entónces ningun respeto merece i los pueblos son culpables por su tolerancia. Es preciso entónces quebrantar las cadenas. Hablaré mas claro para que me entienda hasta el último ciudadano: el gobierno actual, es un gobierno de hecho, es un gobierno tiránico, el Presidente López es ilejítimo i nosotros……

A estas alturas iba el orador, cuando se oyó una voz fuerte, en la barra, que dijo: «¡Silencio, sedicioso! » En el momento se notó una ajitacion jeneral: el que gritó en la barra, era un jefe de policía. Todos quedaron sorprendidos. En la barra habia algunos democráticos, entre los cuales se dejó oír un sordo murmullo, que intimidó tal vez a los conservadores, uno de estos, por la sorpresa, a la voz de «silencio sedicioso,» soltó una pistola de las mano la cual se disparó al caer al suelo i su detonacion causó un completo alarma. Todos fueron saliendo apresuradamente, diciendo muchos que iban a prepararse para el ataque; creyendo los liberales que habia llegado la hora de la revolucion que se anunciaba. Tuvieron los gobernantes la noticia inmediatamente i se dieron órdenes a los jefes de la tropa veterana para que se pusiera sobre las armas; pocos minutos despues recorrian las calles de la ciudad varias partidas de jente armada de caballería e infantería. El palacio del Presidente fué ocupado en el momento por una multitud de liberales prontos a prestar sus servicios, creyendo llegada la hora de la rebelion meditada por el partido conservador. Se notaba una ajitacion estraordinaria al mismo tiempo que coraje i entusiasmo patrióticos. Pasadas cuatro horas, estaba la ciudad en calma; no habia llegado la hora premeditada.

El dia 25 de setiembre de 1850 se instaló la sociedad llamada «Escuela Republicana» en el salon de grados de la Universidad. Estaba compuesta de jóvenes entusiastas, audaces e intelijentes. Su objeto ostensible era propagar las doctrinas republicanas, esplicando el socialismo como fuente de progreso i libertad, haciendo emanar de su planteamiento la verdadera República. Las líneas que siguen darán mejor conocimiento de las doctrinas que predicaban.

« Despues de un solo principio, que enciérra en sí toda la relijion i la moral-el de la fraternidad-todo lo demas es secundario. »

El principio fundamental del cristianismo, es la «fraternidad con todas sus consecuencias, i donde la aristocrácia impera, el cristianismo sucumbe. »

« El respeto por la propiedad tal vez sea una preocupacion, pero una preocupacion tan arraigada en el corazon humano, que tenemos que aceptarla. »

« El repartimiento igual de los bienes de la tierra entre todos los hombres es imposible: yo no soi comunista (Luis Flóres,) porque concibo que este principio está en pugna con la naturaleza del corazon humano, i con la organizacion actual de las sociedades; pero ¿será santo i justo? los mismos ricos que al contestar esta pregunta se pongan la mano sobre el corazon, no podrán negarme que es santo i justo.»

« El socialismo……….nació con la revolucion francesa, es decir fué arrojado al mundo por ese soplo de la filosofía que cegó a los reyes con el polvo de sus tronos, i engrandeció a los pueblos con los despojos de sus reyes; pero cuando de esas doctrinas se compuso un sistema, i para ese sistema hubo una escuela, fué cuando Maltus, allá en Inglaterra, en sus doctrinas sobre la poblacion, sentó este principio, que los medios de subsistencia no se desarrollaban en proporcion del aumento de poblacion i, que por tanto era preciso que hubiese miseria, i de aquí saco esas dos terribles consecuencias que con furor combaten los socialistas: 1.a Que el único medio de acabar con la miseria, es dejar morir a los miserables; i 2.a Que los gobiernos, nada hicieran porque esos males sociales provenían de la naturaleza i no de ellos. Los socialistas para contrariar, sentaron estos principios; que son la base fundamental de su doctrina: «1.º Que todo el que nace tiene derecho a vivir: 2.° Que si este vive en sociedad, la sociedad tiene el deber de proporcionarle los medios de subsistir, así como ella, tiene el derecho de aprovecharse de sus brazos; i 3.° Que los gobiernos no se deben contentar con el dejar obrar, que predican gran número de economistas, sino con el resolver, el buscar los medios de distribuir mas equitativamente la riqueza, para poder llevar a cabo, para poder realizar los otros dos principios.

«¿Oisteis los gritos de la última conmocion francesa? Creo que sí, nuestros horizontes los repitieron i nuestros condores americanos levantaron su vuelo a la sombra de las águilas socialistas. El ánjel de la patria recostado en Monmartre cantaba con dulce cauto i el sol hundiéndose en Occidente mandaba sus rayos a la última testa coronada de la dinastía de Orleans.

« El socialismo señores, si por algun lado peca es solo por acercarse demasiado a la perfeccion ideal de la democrácia. »

«Yo no quiero (Antonio Ruiz Estor) admitir ni el brutal comunismo de Prudhon, ni el socialismo de Enfantin; yo creo que pudieramos adoptar un socialismo sui jéneris para la Nueva Granada. »

El 28 de octubre del mismo año de 1850, dia notable en la época de Colombia por ser el de San Simon, nombre del Libertador, se instaló la Sociedad Filotémica en la quinta de Bolívar (casa de recreo.) Estaba compuesta de personas notables pertenecientes al partido conservador entre ellas varios jóvenes de talento. El lugar i el dia de la instalacion eran bien significativos, ademas de que algunos miembros habian pertenecido al antiguo partido boliviano; así, fué bien puesto el nombre de «Escuela boliviana,» por un liberal. Era completamente antagonista de la «Escuela Republicana» i ademas oposicionista apasionada del gobierno López. Al concluir la sesion salieron sus miembros i se dirijieron a la plaza de la Constitucion en donde depositaron coronas de laurel a los pies de la estatua de Bolívar.

En esos dias se decía, que debia estallar una revolucion premeditada por los conservadores, i se temía que se efectuara el citado 28 de octubre.

Dicha sociedad fundó un periódico titulado el Filotémico. El programa que publicaron contenía entre otros pensamientos los siguientes:

« Emancipacion de la mujer en lo posible.

« Abolicion de castas..

« Abolicion de preocupaciones respecto a los hijos lejítimos.

« Reinado de las bayonetas de la intelijencia. »

Sobre el contenido de estas líneas se hicieron algunos comentarios i censuras, mas yo me abstengo de hacerlos aquí porque respeto humildemente las obras i opiniones ajenas, como propiedad de otros.

La sociedad Filantrópica fué formada con el único fin de discutir i adoptar todas las medidas conducentes a librar la Capital de la enfermedad asoladora llamada «cólera Morbus, » que amenazaba la poblacion, sus fines eran santos i sus trabajos correspondieron a su mision.

La sociedad del « Niño Dios » era compuesta de mujeres, dirijida por los conservadores, con miras políticas aunque con el ostensible pretesto de un objeto relijioso; la mayor parte de las asociadas sufrieron un estravío disculpable es cierto, en sus facultades morales, que las condujo hasta el punto de injuriar a los liberales en la calle, dandoles los calificativos de rojos, picaros, herejes, impíos i otros de que no haré mencion por respeto a su sexo. Entónces me admiraba al contemplar, que las pasiones de partido hubieran llegado al estremo de hacer cómplice de tantos desatinos a ese bella e inocente mitad del jénero humano; a esos seres creados por el Dios del Universo, con un corazon sensible, tierno i compasivo para consuelo de los hombres; a esos ánjeles de paz i caridad, que llevan descifrada la concordia en su sonrisa i la dulzura en sus miradas. Yo deploraba el estravío i culpaba a los mal aconsejados directores, que sin consideracion al sexo débil, conducían a mujeres candorosas e inocentes a un abismo insondable; haciéndolas perder al propio tiempo su modestia i su tranquilidad, comprometiendo lo mas sagrado de su vida, la honra.

Esa casa de ejercicios en donde me introdujo Otero, parecía ser la de la del «Niño Dios» i los ejercicios como para un caso dado en que hubiera que hacer uso de la fuerza armada contra los liberales en defensa de la relijion. El mismo Otero me informó despues, que no habia tal asesinato, que aquella era una farsa, cuyo objeto ignoraba.

Yo iba a todas partes asistía a todas las reuniones, como he dicho ántes, pero siempre escapaban a mis pesquizas los embozados i acerca de Rosina no hallaba el mas leve indicio.

Un viérnes a las once de la mañana, me hallaba en «La Rosa Blanca» tomando una taza de café, cuando entro un mozo del mismo establecimiento diciendo:

- ¡Caramba! aunque ella es de lo lindo i bizarra, no fuera yo ese barbi-negro; ¡ Caramba!

- ¿Qué es eso? le preguntó el que servía el café.

-Nada, una tontería, le respondió, que la policía le ha echado mano a un gavilan por aficionado a la rapiüa de pollas bonitas.

- ¿Cómo así?

- Es el caso, segun me han contado, que la policía ha llevado a la jefetura dos jóvenes, hembra i macho, que halló ocultos en una cueva, i dicen que la muchacha ha declarado que fué robada por el tal aguilucho.

- ¿I tú los viste?

- I frente a frente; a decir verdad, él es buen mozo, blanco, barba negra, como de edad de veinte años, poco mas o ménos; pero la jóven es linda; me fijé mas en ella que en él; es blanca i rosada, con unos ojos negros como un azabache i el pelo hecho rizos, graciosa, como en sus quince, a pesar de la vergüenza i sonrojo que se le notaban.

Yo estaba impaciente, oyendo con sobresalto la relacion del mozo, pues hacía precisamente la filiacion de Ricardo i Rosina. Juzgué que estos eran sin duda los que la policía habia conducido a la jefatura política i salí apresuradamente a informarme; sentía un sobresalto i una turbacion horribles. El coraje, la tristeza, la desesperacion, la venganza i la zozobra, eran sentimientos que se sucedian en mí con la rapidez del pensamiento. No hai duda, decía interiormente, es Rosina: mejor sería no haber vuelto a saber de su existencia. ¡Oh fatalidad! yo debo morir, pero antes sufrirá ese traidor el peso imponderable de mi venganza. Así meditaba cuando llegué a la plaza i ví ácia el «Consistorio » un jentío inmenso. Apuré el paso con aturdimiento; el infierno con todos sus horrores pasaba por mi imaginacion premeditaba mi venganza; ya me figuraba lanzándome sobre ese malvado, quien, disfrazado con el traje de pordiosero i aparentando virtud en su mentida desgracia, se habla introducido a mi casa, protestando prevenirme contra un mal gravísimo.

Llegué a la primera puerta de la casa de gobierno, habiéndome abierto paso con dificultad por en medio de la multitud, i no pude pasar adelante porque era tal la concurrencia de la jente en el pasadizo i la escalera, que no cabía una mosca. Traté de informarme sobre la novedad que habia atraido la concurrencia i solamente pude obtener por respuesta, que la policía habia aprehendido a un mozo que habia cometido un rapto, i que junto con el cuerpo del delito, estaba en la pieza de la jefatura. Pasados algunos minutos, se oyeron las voces de «ya salen, « ya salen. Creció mi coraje, i al ver bajar por la escalera una jóven, con el pelo hecho rizos, suelto sobre los hombros i espalda, i con la cara tapada con un pañuelo, me quedé sin aliento; sentí agolparse toda mi sangre al corazon. Atras la seguía el jóven, quien tambien cubría su rostro con su pañuelo: intenté retroceder, pero inútilmente, pues me hallé sin fuerzas. Se aproximaron i………….. ¡bendito sea el creador! no era Rosina, ni Ricardo. Entónces me juzgué ménos desgraciado que media hora ántes me separé de allí.

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