CAPITULO 13.
EL ESPIRITU DE ASOCIACION.
Si es verdad que el hombre ha nacido para vivir en sociedad, i
que esta le facilita no solamente los medios de subsistir, sinó
todos los placeres imajinables; tambien es cierto, que a medida que
se aleja de la naturaleza, sufre males incalculables, orijinados
del refinamiento del estado social. Para demostrar esto, basta
observar, que la prosperidad de las naciones, depende del estado de
su civilizacion, i que a medida que se civilizan los pueblos, se
perfeccionan en el arte de hacer el mal: los grandes crímenes, los
crímenes atrozes, han tenido por teatro las cortes mas ilustres.
Venecia, Roma, Francia etc. rejistran en su historia hechos que
manifiestan la crueldad mas refinada, en épocas de engrandecimiento
i nombradía.
Siempre la falacia i la perfidia en juego i solapadamente, para
obtener un nombre, para subir a un puesto, para escalar un trono,
para oprimir a un pueblo.
Es por eso que el hombre que ha escapado al embate del temible
torbellino de las pasiones malévolas que jerminan, crecen i se
desarrollan furiosamente en la sociedad i que puede llamarse feliz,
se halla siempre retirado, en los campos, en el desierto; bien
porque la esperiencia le ha llevado a la misantropía, o bien porque
no ha respirado la impura atmósfera de un pueblo inmoral.
Si se estudia con atencion el carácter del hombre de los campos
i el carácter del ciudadano, se hallará una diferencia enorme: el
primero tímido, inocente, sencillo, frugal, cándido i humilde a la
vez que independiente: el segundo, audaz, malicioso, desconfiado,
ambicioso, soberbio i orgulloso a la vez que servil. Esto hace
presumir, que la ciudad fué el teatro de la caída del hombre. Así
el salvaje errante en el desierto, sin la menor idea de los
magníficos palacios de los reyes, levanta una choza que cubre de
musgo i palma para guarecerse de la intemperie, i es mas feliz en
la soledad que los mas poderosos monarcas del mundo. Ocupado en
cultivar la tierra, goza una vida tranquila, desconocida de los
cortesanos; sus placeres son puros e inocentes; despues de sus
faenas campestres, se recuesta sobre la verde alfombra de grama, al
lado de una tierna compañera, contempla embelesado la espléndidez
de la vejetacion que los rodea, oyendo a todas horas esa rústica
pero melodiosa armonía, formada por el ruido de las hojas al soplo
de la brisa, por el murmullo de los riachuelos i cántico de los
pajarillos: léjos de la morada de la innoble ambicion, saborea los
frutos de la verdadera libertad; no de esa libertad quimérica que
preconizan los políticos vistiéndola con el florido ropaje de la
poética ilusion; no de esa libertad, especie de fuego fatuo, en
cuyo alcance corren millares de nécios empujados por centenares de
pícaros, sinó la libertad de los bosques, la libertad emanada de
Dios, que ofrecida por la naturaleza con un horizonte íntanjible,
ensancha el espíritu en la inmensidad del
espacio…………………………………………………………………
Estrañas pareceran estas ideas, como antisociales, pero ellas
son el fruto de una larga esperiencia adquirida en las ciudades,
estudiando el carácter de la mas alta hasta la mas baja clase de la
sociedad. ¿A quién se oculta el gran número de enemigos que atentan
contra el ciudadano que por su ilustracion, por su patriotismo, en
una palabra, por su mérito ha llegado a ocupar una posision
elevada? ¿Quién ignora la indiferencia o el desprecio con que es
tratado en la sociedad el hombre pobre? i a pesar de todo esto, los
hombres se acercan, se agrupan, forman pueblos, estados, naciones e
imperios: i no contentos todavía con esa proximidad, forman
reuniones particulares, ademas de las de puro gobierno, i las mas
vezes con el fin reprochable de dañar, aunque con el ostensible
pretesto de hacer el bien.
Ese espíritu de asociacion, dominaba en Bogotá desde 1850 a
1851. Se formaron siete sociedades, antagonistas unas de otras, a
saber: la de «Congregacion» formada por los jesuitas: la «Popular»
i la «Filotémica» formada por los conservadores: la «Democrática» i
la «Republicana,» formadas por los liberales: la «Filantrópica»
compuesta en su mayoría de liberales i la del Niño Dios, formadas
por los conservadores i compuesta de mujeres. Haré una lijera
reseña de ellas, porque es indispensable el conocimiento de la
situacion social bajo todas sus faces, en la época de mis
desgracias.
La sociedad llamada «Congregacion,» fué establecida por los
jesuitas, quienes invitaron al pueblo para que concurriera al
templo a instruirse en la doctrina cristiana. Concurrió en efecto
alguna jente, la mayor parte de artesanos sencillos; las reuniones
podían tener un fin político, como entónces se aseguraba, pero las
pláticas de los jesuitas eran sobre la doctrina cristiana; se
exortaba a la devocion i se hacian procesiones por las calles,
saliendo los congregados en dos filas rezando en voz alta. Es de
notarse que los que pertenecían a esta sociedad eran
conservadores.
La sociedad «Democrática» fué creada por los liberales, con el
objeto de escitar al pueblo al sostenimiento del sistema
republicano i especialmente para que sirviéra de apoyo al gobierno
rejido por el Jeneral José Hilario López. Era compuesta de
ciudadanos de todas las clases del pueblo i asistían algunas veces
a sus sesiones, altos personajes, haciendo uso de la palabra. En
los discursos se preconizaban los principios de «Libertad»
«Igualdad,» «Fraternidad» i se inspiraba al pueblo la propagacion
de la democrácia, condenando las doctrinas contrarias como
absolutistas i enemigas del progreso social. Se imputaba al partido
conservador, la perturbacion del reposo público, i se le
enrostraban los desaciertos i conspiraciones contra el gobierno
republicano en los doce años que manejo los negocios del Estado,
citando hechos i remitiendo el auditorio a documentos públicos en
comprobacion de las acersiones. Se aseguraba que el triunfo de la
democrácia reconquistaría los derechos del pueblo, i aun se dejaba
comprender que se alzarían los impuestos de internacion a ciertos
efectos estranjeros manufacturados, con el objeto de mejorar la
clase obrera del pais. Estos discursos influyeron de un modo
enérjico en el pueblo i la sociedad «Democrática » aumentó
considerablemente el número de sus socios. Esa propaganda
republicana encarnada en la «Sociedad Democrática,» produjo buenos
efectos, puesto que el partido liberal triunfó en las elecciones
que se hicieron para cabildantes, miembros de la cámara provincial
i diputados al congreso, i ademas apoyó las disposiciones de
espulsion de los jesuitas, abolicion de los derechos de estola i
libertad de esclavos.
La sociedad «Popular» fué creada por los conservadores con el
objeto de contrariar las doctrinas del partido liberal i para que
sirviera de apoyo a la oposicion que por medio de la tribuna i de
la prensa, se hacía al gobierno. Tambien era compuesta de
ciudadanos pertenecientes a los distintos grados de la escala
social. Sus directores eran los mas recalcitrantes partidarios del
sistema conservador, entre estos, muchos de los que habian perdido
sus destinos públicos i su influencia en el gobierno a causa del
triunfo del partido liberal en la eleccion del «7 de marzo.»
Atacaban en sus discursos a los democráticos, pero no presentaban
principio alguno que sirviera de fundamento a su doctrina.
Imputaban al partido liberal una coaccion ejercida contra el
congreso en la eleccion de Presidente de la República el 7 de
marzo, con el objeto de escitar a la rebelion, desconociendo la
autoridad del primer mandatario de la Nacion. Censuraban todos los
actos del gobierno i daban a sus antagonistas el dictado de «Rojos»
enardeciendo así las pasiones i provocando a la parte del pueblo
que los seguía a la perturbacion del órden público. La noche del 15
de enero de 1850 se reunieron los miembros de la «Sociedad Popular»
en el coliseo: la exacerbacion de las pasiones del partido habia
llegado al estremo de insultar en público a los gobernantes: esa
noche, uno de los populares tomó la palabra i se espresó así: «
Señores, es preciso salvar esta patria que ha costado sangre i
sacrificios a nuestros padres: la relijion está perseguida, la
inmoralidad cunde en el pueblo, los impíos se han apoderado del
gobierno. Es necesario confundirlos, anonadarlos, perderlos.
Nosotros tenemos en nuestras filas hombres hábiles, intelijentes i
beneméritos que han sido pospuestos en la administracion de los
negocios públicos, a esos rojos malvados; es necesaria una
reaccion. La causa que defendemos es justa, es la causa de Dios, la
de su Iglesia, la de los Sacerdotes; miéntras que los liberales no
tienen otra que la del vandalismo impío: han trabajado por la
espulsion de los jesuitas, persiguen al clero i atacan al
Ilustrísimo Arzobispo Mosquera. Un esfuerzo i salvaremos la
patria.
Pidió la palabra otro miembro i dijo en voz alta: Señor, es
necesario hablar con el carácter de hombres libres, las bayonetas
no intimidan sinó a los cobardes. El poder del Soberano debe
acatarse, cuando emana de la espontánea voluntad del pueblo; mas
cuando el mandatario ha escalado el solio por medio de la
violencia, cuando los bandidos con puñal en mano intimidan a los
representantes de un pueblo libre, al emitir sus votos para la
eleccion de ese mandatario, entónces ningun respeto merece i los
pueblos son culpables por su tolerancia. Es preciso entónces
quebrantar las cadenas. Hablaré mas claro para que me entienda
hasta el último ciudadano: el gobierno actual, es un gobierno de
hecho, es un gobierno tiránico, el Presidente López es ilejítimo i
nosotros……
A estas alturas iba el orador, cuando se oyó una voz fuerte, en
la barra, que dijo: «¡Silencio, sedicioso! » En el momento se notó
una ajitacion jeneral: el que gritó en la barra, era un jefe de
policía. Todos quedaron sorprendidos. En la barra habia algunos
democráticos, entre los cuales se dejó oír un sordo murmullo, que
intimidó tal vez a los conservadores, uno de estos, por la
sorpresa, a la voz de «silencio sedicioso,» soltó una pistola de
las mano la cual se disparó al caer al suelo i su detonacion causó
un completo alarma. Todos fueron saliendo apresuradamente, diciendo
muchos que iban a prepararse para el ataque; creyendo los liberales
que habia llegado la hora de la revolucion que se anunciaba.
Tuvieron los gobernantes la noticia inmediatamente i se dieron
órdenes a los jefes de la tropa veterana para que se pusiera sobre
las armas; pocos minutos despues recorrian las calles de la ciudad
varias partidas de jente armada de caballería e infantería. El
palacio del Presidente fué ocupado en el momento por una multitud
de liberales prontos a prestar sus servicios, creyendo llegada la
hora de la rebelion meditada por el partido conservador. Se notaba
una ajitacion estraordinaria al mismo tiempo que coraje i
entusiasmo patrióticos. Pasadas cuatro horas, estaba la ciudad en
calma; no habia llegado la hora premeditada.
El dia 25 de setiembre de 1850 se instaló la sociedad llamada
«Escuela Republicana» en el salon de grados de la Universidad.
Estaba compuesta de jóvenes entusiastas, audaces e intelijentes. Su
objeto ostensible era propagar las doctrinas republicanas,
esplicando el socialismo como fuente de progreso i libertad,
haciendo emanar de su planteamiento la verdadera República. Las
líneas que siguen darán mejor conocimiento de las doctrinas que
predicaban.
« Despues de un solo principio, que enciérra en sí toda la
relijion i la moral-el de la fraternidad-todo lo demas es
secundario. »
El principio fundamental del cristianismo, es la «fraternidad
con todas sus consecuencias, i donde la aristocrácia impera, el
cristianismo sucumbe. »
« El respeto por la propiedad tal vez sea una preocupacion, pero
una preocupacion tan arraigada en el corazon humano, que tenemos
que aceptarla. »
« El repartimiento igual de los bienes de la tierra entre todos
los hombres es imposible: yo no soi comunista (Luis Flóres,) porque
concibo que este principio está en pugna con la naturaleza del
corazon humano, i con la organizacion actual de las sociedades;
pero ¿será santo i justo? los mismos ricos que al contestar esta
pregunta se pongan la mano sobre el corazon, no podrán negarme que
es santo i justo.»
« El socialismo……….nació con la revolucion
francesa, es decir fué arrojado al mundo por ese soplo de la
filosofía que cegó a los reyes con el polvo de sus tronos, i
engrandeció a los pueblos con los despojos de sus reyes; pero
cuando de esas doctrinas se compuso un sistema, i para ese sistema
hubo una escuela, fué cuando Maltus, allá en Inglaterra, en sus
doctrinas sobre la poblacion, sentó este principio, que los medios
de subsistencia no se desarrollaban en proporcion del aumento de
poblacion i, que por tanto era preciso que hubiese miseria, i de
aquí saco esas dos terribles consecuencias que con furor combaten
los socialistas: 1.a Que el único medio de acabar con la miseria,
es dejar morir a los miserables; i 2.a Que los gobiernos, nada
hicieran porque esos males sociales provenían de la naturaleza i no
de ellos. Los socialistas para contrariar, sentaron estos
principios; que son la base fundamental de su doctrina: «1.º Que
todo el que nace tiene derecho a vivir: 2.° Que si este vive en
sociedad, la sociedad tiene el deber de proporcionarle los medios
de subsistir, así como ella, tiene el derecho de aprovecharse de
sus brazos; i 3.° Que los gobiernos no se deben contentar con el
dejar obrar, que predican gran número de economistas, sino con el
resolver, el buscar los medios de distribuir mas equitativamente la
riqueza, para poder llevar a cabo, para poder realizar los otros
dos principios.
«¿Oisteis los gritos de la última conmocion francesa? Creo que
sí, nuestros horizontes los repitieron i nuestros condores
americanos levantaron su vuelo a la sombra de las águilas
socialistas. El ánjel de la patria recostado en Monmartre cantaba
con dulce cauto i el sol hundiéndose en Occidente mandaba sus rayos
a la última testa coronada de la dinastía de Orleans.
« El socialismo señores, si por algun lado peca es solo por
acercarse demasiado a la perfeccion ideal de la democrácia. »
«Yo no quiero (Antonio Ruiz Estor) admitir ni el brutal
comunismo de Prudhon, ni el socialismo de Enfantin; yo creo que
pudieramos adoptar un socialismo sui jéneris para la Nueva Granada.
»
El 28 de octubre del mismo año de 1850, dia notable en la época
de Colombia por ser el de San Simon, nombre del Libertador, se
instaló la Sociedad Filotémica en la quinta de Bolívar (casa de
recreo.) Estaba compuesta de personas notables pertenecientes al
partido conservador entre ellas varios jóvenes de talento. El lugar
i el dia de la instalacion eran bien significativos, ademas de que
algunos miembros habian pertenecido al antiguo partido boliviano;
así, fué bien puesto el nombre de «Escuela boliviana,» por un
liberal. Era completamente antagonista de la «Escuela Republicana»
i ademas oposicionista apasionada del gobierno López. Al concluir
la sesion salieron sus miembros i se dirijieron a la plaza de la
Constitucion en donde depositaron coronas de laurel a los pies de
la estatua de Bolívar.
En esos dias se decía, que debia estallar una revolucion
premeditada por los conservadores, i se temía que se efectuara el
citado 28 de octubre.
Dicha sociedad fundó un periódico titulado el Filotémico. El
programa que publicaron contenía entre otros pensamientos los
siguientes:
« Emancipacion de la mujer en lo posible.
« Abolicion de castas..
« Abolicion de preocupaciones respecto a los hijos
lejítimos.
« Reinado de las bayonetas de la intelijencia. »
Sobre el contenido de estas líneas se hicieron algunos
comentarios i censuras, mas yo me abstengo de hacerlos aquí porque
respeto humildemente las obras i opiniones ajenas, como propiedad
de otros.
La sociedad Filantrópica fué formada con el único fin de
discutir i adoptar todas las medidas conducentes a librar la
Capital de la enfermedad asoladora llamada «cólera Morbus, » que
amenazaba la poblacion, sus fines eran santos i sus trabajos
correspondieron a su mision.
La sociedad del « Niño Dios » era compuesta de mujeres, dirijida
por los conservadores, con miras políticas aunque con el ostensible
pretesto de un objeto relijioso; la mayor parte de las asociadas
sufrieron un estravío disculpable es cierto, en sus facultades
morales, que las condujo hasta el punto de injuriar a los liberales
en la calle, dandoles los calificativos de rojos, picaros, herejes,
impíos i otros de que no haré mencion por respeto a su sexo.
Entónces me admiraba al contemplar, que las pasiones de partido
hubieran llegado al estremo de hacer cómplice de tantos desatinos a
ese bella e inocente mitad del jénero humano; a esos seres creados
por el Dios del Universo, con un corazon sensible, tierno i
compasivo para consuelo de los hombres; a esos ánjeles de paz i
caridad, que llevan descifrada la concordia en su sonrisa i la
dulzura en sus miradas. Yo deploraba el estravío i culpaba a los
mal aconsejados directores, que sin consideracion al sexo débil,
conducían a mujeres candorosas e inocentes a un abismo insondable;
haciéndolas perder al propio tiempo su modestia i su tranquilidad,
comprometiendo lo mas sagrado de su vida, la honra.
Esa casa de ejercicios en donde me introdujo Otero, parecía ser
la de la del «Niño Dios» i los ejercicios como para un caso dado en
que hubiera que hacer uso de la fuerza armada contra los liberales
en defensa de la relijion. El mismo Otero me informó despues, que
no habia tal asesinato, que aquella era una farsa, cuyo objeto
ignoraba.
Yo iba a todas partes asistía a todas las reuniones, como he
dicho ántes, pero siempre escapaban a mis pesquizas los embozados i
acerca de Rosina no hallaba el mas leve indicio.
Un viérnes a las once de la mañana, me hallaba en «La Rosa
Blanca» tomando una taza de café, cuando entro un mozo del mismo
establecimiento diciendo:
- ¡Caramba! aunque ella es de lo lindo i bizarra, no fuera yo
ese barbi-negro; ¡ Caramba!
- ¿Qué es eso? le preguntó el que servía el café.
-Nada, una tontería, le respondió, que la policía le ha echado
mano a un gavilan por aficionado a la rapiüa de pollas bonitas.
- ¿Cómo así?
- Es el caso, segun me han contado, que la policía ha llevado a
la jefetura dos jóvenes, hembra i macho, que halló ocultos en una
cueva, i dicen que la muchacha ha declarado que fué robada por el
tal aguilucho.
- ¿I tú los viste?
- I frente a frente; a decir verdad, él es buen mozo, blanco,
barba negra, como de edad de veinte años, poco mas o ménos; pero la
jóven es linda; me fijé mas en ella que en él; es blanca i rosada,
con unos ojos negros como un azabache i el pelo hecho rizos,
graciosa, como en sus quince, a pesar de la vergüenza i sonrojo que
se le notaban.
Yo estaba impaciente, oyendo con sobresalto la relacion del
mozo, pues hacía precisamente la filiacion de Ricardo i Rosina.
Juzgué que estos eran sin duda los que la policía habia conducido a
la jefatura política i salí apresuradamente a informarme; sentía un
sobresalto i una turbacion horribles. El coraje, la tristeza, la
desesperacion, la venganza i la zozobra, eran sentimientos que se
sucedian en mí con la rapidez del pensamiento. No hai duda, decía
interiormente, es Rosina: mejor sería no haber vuelto a saber de su
existencia. ¡Oh fatalidad! yo debo morir, pero antes sufrirá ese
traidor el peso imponderable de mi venganza. Así meditaba cuando
llegué a la plaza i ví ácia el «Consistorio » un jentío inmenso.
Apuré el paso con aturdimiento; el infierno con todos sus horrores
pasaba por mi imaginacion premeditaba mi venganza; ya me figuraba
lanzándome sobre ese malvado, quien, disfrazado con el traje de
pordiosero i aparentando virtud en su mentida desgracia, se habla
introducido a mi casa, protestando prevenirme contra un mal
gravísimo.
Llegué a la primera puerta de la casa de gobierno, habiéndome
abierto paso con dificultad por en medio de la multitud, i no pude
pasar adelante porque era tal la concurrencia de la jente en el
pasadizo i la escalera, que no cabía una mosca. Traté de informarme
sobre la novedad que habia atraido la concurrencia i solamente pude
obtener por respuesta, que la policía habia aprehendido a un mozo
que habia cometido un rapto, i que junto con el cuerpo del delito,
estaba en la pieza de la jefatura. Pasados algunos minutos, se
oyeron las voces de «ya salen, « ya salen. Creció mi coraje, i al
ver bajar por la escalera una jóven, con el pelo hecho rizos,
suelto sobre los hombros i espalda, i con la cara tapada con un
pañuelo, me quedé sin aliento; sentí agolparse toda mi sangre al
corazon. Atras la seguía el jóven, quien tambien cubría su rostro
con su pañuelo: intenté retroceder, pero inútilmente, pues me hallé
sin fuerzas. Se aproximaron i…………..
¡bendito sea el creador! no era Rosina, ni Ricardo. Entónces me
juzgué ménos desgraciado que media hora ántes me separé de
allí.