ALEJANDRO VEGA.
LA ESTATUA.-SEGUIDILLAS.-OFELIA.-EN UN ALBUM.
LA ESTATUA.
ELISA es una estatua, lector mio;
Ah! pero es una estatua encantadora;
Su mirar indolente, aunque es muy frio,
Llega hasta el alma, vence y enamora.
Por el amor me ofusco y hasta riño,
Y por una mujer hasta me inmolo,
Y es la pura verdad que desde niño
Fui más enamorado que Paolo.
Es lo mas natural, pues, que de Elisa
Con todo el corazón me enamorara,
Porque ¿ á quién no enamora la sonrisa
De una mujer de mármol de Carrara ?
La amé, no como dicen los cantores
Que ama el céfiro blando á la violeta:
Como soy extremado en los amores,
La amé como Romeo á su Julieta.
Paseaba una noche con Elisa,
Por un bello jardín de mil colores,
Que esparcía en las alas de la brisa
El perfumado ambiente de las flores.
Usando giros de alta poesía
La dije que de amor estaba ciego;
Pero al notar que nada respondía
Comprendí que la estaba hablando en griego.
-« El amor es la luz que alumbra, dije,
Del alma los arcanos más profundos;
El amor es la causa que dirige
El inmortal concierto de los mundos.»
« Los que en la vida sufren torcedores,
En el amor encuentran un consuelo,
Los que en íntima unión hablan de amores
Dan un paseo al rededor del cielo.»
« El placer más intenso y delicioso
Es el beso del alma enamorada,
Porque el beso es un acto tan grandioso
Que lo bendice Dios con su mirada.»
En fin, lector, de las maneras todas
La dije que el amor era la vida;
Y al pintarle el encanto de las bodas
Sospeché que ya estaba conmovida.
Diciéndola que amor era la esencia
O causa de la vida y su concierto,
Dijo:-« ¿ Por qué si amor es la existencia
Yo, que á nadie he querido, no me he muerto ? »
Desde entonces, con gran desembarazo
Cuando Elisa conmigo se pasea,
Hago cuenta, lector, que voy de brazo
Con la estatua de Venus Citerea.
SEGUIDILLAS.
DE noche, ángel querido,
Cuando tú duermes,
Rondo triste tu calle
Pensando en verte.
Si alguien me mira
Recatado en las sombras,
Pasa y suspira.
A veces cuando el llanto
NubIa mis ojos,
Y ahogado entre suspiros
Tu nombre invoco,
Mi madre amada
Murmura sollozando:
-Hijo de mi alma!
Yo sé que cuando duermes,
En tus delirios
Un nombre se te escapa
Que no es el mío,
Y que en el alma
Un amor alimento
Sin esperanza.
No obstante, ángel querido,
Cuando tú duermes,
Rondo triste tu calle
Pensando en verte.
Si alguien me mira
Recatado en las sombras,
Pasa y suspira.
OFELIA.
TODO en silencio está. Sobre las ondas
Los blandos rayos de la luna rielan,
Y junto al rio un sauce solitario
Sus tristes ramas sobre el cesped riega.
Una mujer, más blanca que la nieve,
Al pié del arbol sollozando llega,
Y mezcla el llanto á la canción más dulce,
Mientras sus dedos con las flores Juegan.
En una rama del frondoso sauce
Una guirnalda de azahares cuelga;
Mas de improviso el inseguro gajo
Hacia las ondas con la niña rueda.
Sobre las aguas, como leve ondina,
Canta impasible la canción más tierna,
Y al hundirse por siempre entre las ondas
Dice:-Hamlet, adios, se va tu Ofelia!
Todo queda en silencio, y en las ondas
Los blandos rayos de la luna rielan,
Y junto al rio el sauce solitario
Sus tristes ramas sobre el cesped riega.
EN EL ALBUM DE LA SEÑORA MERCEDES A. DE FLOREZ.
Feliz quien se halla cerca de tus encantos,
Porque al blando perfume que dá tu aliento,
Germinan en la mente ritmos y cantos,
Como hierve en estrellas el firmamento.
Feliz el ángel bello que en tu cariño
Encuentra el lenitivo de sus veladas,
Oyendo en tu regazo, como tu niño,
El eco melodioso de tus baladas.
Feliz quien cual tu amante que en ti se inspira
Puede calmar sus penas y sus agravios,
Con los dulces acordes que da tu lira,
Con los besos ardientes que dan tus labios.
Que tu esposo en tus brazos, con abandono
Mira los desengaños del hado adverso,
Como mira el Eterno desde su trono
Girar bajo sus plantas el Universo.